Tengo perro. Primeras 24 horas

Mientras liviano mi discrepancia acerca de las divinidades, como modo de explicación de las cosas, por tener que limpiar el segundo meado de la perra, me decido a darle al post.

Ayer llegó Kía -vaya nombrecito- que, inmediatamente ha pasado a denominarse Nico (doble homenaje: por un lado a la vocalista que colaborara con la Velvet, y por otro al presentador de Cuatro: me la dieron ayer que España conquistó Europa). Así es, ni tan pequeño, ni macho como me prometieron que sería George. Una perra negra con pintas marrones, un cachorro supersimpático, mezcla de boxer. Seis meses tiene la hijaputa. Vale.

La he paseado hasta la extenuación, lleva más tiempo fuera que en casa. Bueno pues dos veces me ha meado la entrada. Por lo menos ha cagado fuera, pero ya me espero lo peor. Ayer superpaseo -me perdí el gol de Torres, aunque lo escuché por la SER, que casi es mejor- y durmió requetebién. Durante la noche se despertó un par de veces, lo que está guay, ya que vivo en un bajo y anoche, la celebración, pareció el fin del mundo. Se intentó subir a la cama, pero la eché de sendos manotazos. Ni empatías ni ostias, hay que demostrar quién es el jefe de la mañana. O eso dice el encantador de perros.

Ha estado en una casa en la que no la han sacado en tres meses. Muy listos. Por lo tanto: ni sabe pasear, ni controla meadas y cagadas, ni soportar ausencias, ni cojones. Seamos positivos, este proceso creará lazos. Digo yo. O la mataré.

Hoy ha llorado cuando me fui a currar y a la vuelta tan feliz, al Retiro. Y la hijaputa se me mea. Me da por el culo. A ver mañana, cuando la vea la dueña que, tras mi fiasco matrimonial, y las humedades de la casa soportadas, me admitió que tuviera un gato, que no es exactamente lo mismo que un perro. Bueno, creo que ella es transexual, así que lo sabrá entender.

Share

Americanadas

Me comentaba Jóse que en las pelis yankis, para referirse al nivel de una relación -en esas pelis de teenagers- hablan de llegar “a la tercera base“. Evidentemente en Europa no tenemos ni puta idea de las reglas del juego del béisbol -deporte nacional estadounidense- por lo tanto ¿Por qué doblan una metáfora que no comprendemos?

A esa idea, se me unen otras: ¿Qué son diez de los grandes? ¿Cien dólares?, ¿Diezmil?, ¿Diez millones?, ¿Un millón?, ¿Rocco Sigfredi y los otros nueve hermanos Sigfredi?

También me pregunto por qué en las pelis americanas (“En toda película estadounidense hay una persecución. Fíjense” nos dijo un profe una vez) se puede llamar a las cabinas. Además, si pasa por al lado de una cabina que esté sonando, la peña coge el teléfono. Por cierto, ¿Recuerdan cuando usábamos las cabinas?

Share

Varios apuntes de sábado por la tarde

mi_vida_en_lavapies_151

mi_vida_en_lavapies_15

1) A los buenrrollistas les mola el gazpacho. Esas siestas con pestuzo a ajo -como reconocerían Vicky Beckham y Julio Iglesias- son tan símbolo del “ehhh, tíííííoooo” como los pantalones bombachos, las cintas del pelo multicolores, las canciones de Albertucho, o laputaquelosparió.

2) A los buenrrollistas no les gusta cocinar. No saben. Cuando alguien les diga a ustedes que cocina bien, les preguntan el qué, y les dicen que “pasta…y… esto…” es que no tienen ni puta idea. Cocinar es hacer caldos como los de la abuela. El resto: meros trucos para follar.

3) Del apunte 1) y 2) se deduce que las empresas que exprimen las peores hortalizas del mercado y las meten en un tetrabrick, se forran en verano.


4)
Ha entrado un tunero en Lavapiés. El coche, naranja, navespaciaélico, está en la plaza detenido. Manolo el de la Corrala y otros de buen comer, así como Minifotógrafo y cuatro modernos más, están haciéndo una batida para dar con el agresor y echarle al pilón.

5) Me gustaría que se televisara la orgía que llevan unos días corriéndose los constructores que se han forrado con el Rock in Río, que empezó aquí ayer.

6) Hacer Rock in Río en Madrid, es como si a la entrada de Barcelona  pusiera “Bienvenidos a Ponferrada

7) Ivette Sangalo está actuando ahora. Sale por la tele. Sus tetas también. Y canta.

8) Un panchito a otro, esta mañana, sobre una foto de La Sagrada Familia de Barcelona: “Mire. No más esto es muy paresido a un sitio que estuve yo en Benidorm…”. Que cada palo aguante su vela.

Share

¡Uf!

Estoy un poco como cuando te dicen que tienes seis meses de baja y tres de rehabilitación. Como cuando te dicen 4,75. Como cuando te dicen que mejor como amigos. Buscando un puntito de luz para acordarme cuando sople el viento.

Pero mientras, voy capturando frases. Por mi barrio, un homeless, primera vez que le veo sereno, diciéndole, en una esquina a una rubia que “el pan duro es para el gazpacho. Pero no para el gazpacho andalúz, para el gazpacho machego“. No esperaba que esas palabras pudieran salir de entre esa barba.

Otra, de Luis Aragonésla clave de España es el grupo, el tema y tal“. Ese “tal” es la clave real del fútbol. Toda la irracionalidad de un juego tirano, donde una esfera tiene la última palabra, está encerrada en ese “tal”. Lo inexplicable, lo que hace que las entrevistas a jugadores no tengan ningún sentido ni interés. Sabio Luis. Yo confié siempre en tí.

Voy a hacerle una perdida a Raúl. Haremos terapia.

Share

No me lo puedo creer

l_8896663b9682a2c6a6725c60b02c81d6

l_8896663b9682a2c6a6725c60b02c81d6

A ver. Por cuestiones ajenas al personal de esta empresa que es YO S.L., me he quedado sin acreditaciones para el puto asqueroso y andrajoso festival Rock in Rio. La cosa es que no me importa, porque odio los putos festivales multitudinarios, pero veo que hoy está en mi ciudad Neil Young, y me da por el culo estar en casa jugando al NBA08. Y mañana Mando Diao y me vuelve a dar. Joder qué putada. Mañana también podría ir a ver a Los Guapos, que me apetece un montón, pero es en el Gruta, que está un poco a tomar por culo. Para cuando tenga la Vespa. Y, encima, este martes viene Diana Krall, una vocalista que es tan fría que me pone palote, al módico precio de setenta pavazos.

Si alguien me quiere invitar, se recompensaría de cualquien modo, repito, de cualquier modo (sí, intelectualmente también). Mientras tanto seguiré haciéndo el calendario de cosas que me voy perdiendo este verano: Fran Nixon en el Faraday

Y lo de ayer con Rusia. En fin, no me pidan una valoración ni nada. Sencillamente no lo asumo. Es como tener un hijo. Igual dentro de tres o cuatro días, me hago a la idea de lo que ví desplegado ayer en Viena.

Por cierto…

1)hace un par de días, una huelga hizo que Telemadrid emitiera 24 horas sin imagen, en negro, como si se les hubiera olvidado quitar la tapa al objetivo de la cámara. Bueno, pues tuvo un 2% de audiencia. Reflexionen.

2)la Euro está dejando frases míticas, a la de Luis hacia el rey de “le conozco desde que era príncipe”, hay que sumar la de Güiza de ayer “lo primero que quiero es que la gente no se haga daño”. Me ganaste Dani.

Share

Será raro

pase-en-profundidad

pase-en-profundidad

El viernes el Habbeke Walda disputará el Torneo 24 horas del fútbol 7. Será el primero en el que yo no esté inscrito con el dorsal siete en el equipo después de diez años vestido de azul. Sugerí el nombre a raíz de una paja mental de Louis Van Gaal y ahora mira, toda la ciudad que tiene algo que ver con el fútbol nos conoce.

Pablo es el portero. Siempre hemos tenido problemas en ese puesto: Gerardo, Kike, Mora… tantos han pasado y se han ido. Dicen que los porteros y los extremos izquierdos está un poco locos. Bueno Pablo (que físicamente parece el hijo de Oliver Kahn) es un portero-extremo. Absolutamente loco, pero muy bueno, muy ágil. A veces si se concentrara algo, sería la ostia.

La defensa es segura cuando lo es. En realidad no hay mucha diferencia entre Paco, Joaquín, Rubén o Fuertes. Defienden por cantidad, dependen mucho de su nivel de confianza y, por lo demás, uno va mejor por arriba, otro es más explosivo… pero son muy competentes. Personalmente a Paco le tengo más cariño -si no fuera tan vago y hubiera perdido tantas cosas por el camino- porque es fuerte y eso es muy importante en un equipo. Aunque a veces no circule el oxígeno por el cerebro, aunque equivoque el pase o el sentido, si ve que bajas a por la batuta te la da, y te aporta su energía.

En el medio Sampe me suple. O yo a él, según se mire. De hecho en su primera temporada su buen rendimiento me desplazó a mí a la banda. A Sampe no le quema el balón en los pies. A veces la aguanta y desahoga mucho al equipo. Corre raro, con las patas un poco abiertas, como los jugadores buenos, por eso nos inspira confianza, que es como si nos la diera a efectos reales. Si la jode estamos perdidos, pero sabe lo que hace, tiene experiencia, finje, marrullea. Las pocas veces que hemos coincidido en el terreno, hacemos buenas migas. Siento que me respeta mucho y yo a él y eso es lo que da vida a un equipo.

En las bandas anda David. Muy explosivo, muy impulsivo, muy visceral. Tiene muchos problemas para controlar la pelota, el pobre. Se ve que es de estas personas con tanta ansiedad que antes de querer andar ya quería correr. Y defensivamente te obliga a estar muy pendiente a balón parado, porque él no lo va a estar. Sin embargo tiene momentos de robar balones en la presión que, para los que jugamos de mediocentros, nos da la vida. César es pura clase, pero equivoca su juego. La banda podría ser suya si se diera cuenta de que la banda también está cuando el balón no pasa por ella. Pero tiene facilidad para estimular un botoncito que hace que juegue por encima de sus posibilidades, y le convierte en demoledor. Es de los que siempre se suma a las fiestas.

Morales es un suplente de banda, un tío que me da miedo cuando juega. Es muy nervioso y se lía sólo con la pelota, pero ha marcado algunos de los goles más importantes de la historia de éste equipo. Llorando, despacito, de medio lado, pero los ha metido. Es un espantapájaros genial, un karateka que huele cuando la jugada viene dulce para el gol. Regy es otro que juega muy por encima de lo que debe. Se sube en el ego y te puede hacer lo imposible. Se duerme defendiendo. En cada uno de sus goles, la mitad eran míos. La mitad que él dejaba de correr y tenía que correr yo, claro. El caso es saber cuándo hay que tapar su zona, para eso estamos.

Arriba tenemos a Dani, que vive en un islote, desconectado del mundo y que, de vez en cuando, tiene a bien darte el pase. Muchas piernas tiene que ver delante para que lo dé, pero lo da. Y también es de goles increíbles, alámbricos, raros. Y Miguel, que tiene un Miró en la cabeza y una galleta Tostarica en el pie. Se dejó medio cuerpo en el intento por mejorar, pero le faltó algo de ambición. Si relajara la exigencia que cree tener alrededor, dejaría ver ese talento que deja asomar muy de vez en cuando. Y Adri.

Adri es un tipo excepcional. Como es natural, un bloque que lleva diez años jugando junto, tiene una relación que va mucho más allá del terreno de juego. Con Adri también pasa, lo que sucede es que nunca me he comunicado con él ni la mitad de bien que con el balón en los pies. Es muy listo y tiene esa suerte de los cracks. Es magnífico alzar las cejas y que sepa que quieres que tire el desmarque, o ver cómo baja el balón y que mientras los rivales intentan atacar su zona, sólo tú y él sabéis que te pide una pared. Es una sensación genial que llevo experimentando desde que jugábamos en el patio del cole. Y que no se cambia por nada.

Y yo por ahí en medio, con un trabajo gris que sólo luce cuando aprietan las emergencias, cuando el partido está de ida y vuelta y exíge desplegar todo el arsenal físico. Buscando el chutazo, la verticalidad, el tikitaca.

Hasta el viernes. El viernes toda esa sabiduría la cojo y la meto en la mochila o la dejo por algún blog, porque ya no seré de la partida y, todo eso que sé del organismo vivo que es un conjunto que busca burlar la geometría, lo tendrá que aprender otro que venga y se vista de azul.

En la foto llevo la segunda casaca del Habbeke, la blanca. Llevo en sempiterno siete a la espalda. El de la imprenta se equivocó y le falta una “b” a “Robbie”. En Guadalajara mucha gente me llama Rob, porque era mi alias en la radio pirata y pinchando. Estoy dando un pase entre líneas a César, que me tiró el desmarque. Ganamos, era pretemporada, hace un año. Ha cambiado todo.

El viernes el Habbeke Walda disputará el Torneo 24 horas del fútbol 7. Será el primero en el que no esté inscrito con el dorsal siete en el equipo después de diez años vestido de azul. Sugerí el nombre a raíz de una paja mental de Louis Van Gaal y ahora mira, toda la ciudad que tiene algo que ver con el fútbol nos conoce.

Share

pues mira…

tango2

tango2

Bueno, hace unos días os comenté que había cruzado tres apuestas. Treita euros de nos actuales por Boston ganador de las finales NBA. Treinta eureles porque Ray Allen estuvo mejor que Kobe Bryant -por los pelos- en la propia serie final, y otros tantos por lo de España a semis…

Juanito va a ser mi mecenas este verano.

Por cierto pasado mañana somos uno más en casa, el pequeño Georgeclooney está en camino…

Es el de la foto, claro. El que está a cuatro patas, me refiero. Entrará a formar parte de esta serie de historietas que, cada día, dejo por estos lares.

Share

En blanco

Quique Flores

Debería hacer un post, ya que ayer que no hubo competición futbolera, analizando a los narradores de Cuatro, la tele que retransmite los encuentros de esta Euro, que se ha convertido en histórica. Debería decir que Manu Carreño es tan bueno dando las noticias -por su verborrea incontenible, por su absoluto control de las cosas sobre las que habla, por su naturalidad y capacidad de comunicar- como regulero  resulta narrando partidos. Muchas equivocacones en los jugadores, pocas figuras retóricas y un feeling con sus comentaristas un poco forzado. El caso de Carlos Martínez es más sangrante. Lleva dando el fútbol en el Plus unos quince años, y todavía no tiene ni puta idea de narrar un partido. Comparado con Luque (de Antena 3) o con el calvoB de Telecinco, es un fiera, pero en realidad, es lamentable. Cuando un jugador pisa el área, chilla como una vieja. Lamentable.

En este post también debería analizar la labor de los comentaristas, habitualmente exjugadores agradecidos, que han olvidado lo que era fajarse con la metira que rodea a todo esto, para arreglar partidos desde una butaca. Para que se hagan una idea, Vicente del Bosque se embolsó en media temporada 300.000 euros, por dos colaboraciones de mierda. No lo veré yo en 20 años. En este caso andan por ahí José Antonio Camacho -”Quien suene el himno de España y no sienta nada… es que no siente nada”-, que se une a lo de chillar como una vieja, y da un matiz esperpéntico a cada gol de España. Sus comentarios rozan el nacionalismo cutrón. Su problema no es que aporte poco en cuanto a la visión del juego, sino que este tipo estaba en el banquillo hace bien poco, con el mismo cerebro. También tienen a Alfredo Relaño, el director del As y colaborador, en general del grupo PRISA que, sin hacer aspavientos se ha colocado muy bien -su madre estará orgullosa- y comenta el partido, mientras todos tenemos en mente su bochornosa figura enfundado en la roja para las promos de Cuatro.

Debería hablar de Julio Maldonado, Maldini. El mejor de largo, el que más conoce el fútbol mundial de este país, un tipo que domina sus defectos, y los maquilla, y sus virtudes, y las luce, un tipo que no se deja llevar por la emoción, que tiene la retransmisión en la cabeza todo el rato, y que nunca habla de más. Tampoco lo hace nada mal Quique Flores, que guarda el libro del entrenador, y comparece como un aficionado fino, con mucho criterio y selectivo en su vocabulario.

Debría hablar de todo esto. Pero es que hoy mi amigo Sampe me ha mandado un mail. Se casa en Septiembre. Me hago viejo. Joder.

¿Cuánto te pagaron, Relaño? (es el orondo que se levanta y dice “¡La final!”)

Share

El fin del principio

07

Spain, Granada

Para mí esto es como si una marea, embriagada por el racionalismo, izara en Cibeles una bandera gigante, igualita que la actual, pero con la franja inferior de color morado, y Gallaradón saliera por la ventana del Ayuntamiento, y gritara que sí, que se proclamaba -popularmente- la Tercera República. O como si, en mitad de una noche por el Madrid de los Austrias, Leonor emergiera tras el resuello del último bar, para cogerme de la mano y llevarme a ver cosas que sólo se pueden ver haciendo un cursillo de la NASA, el que hizo Miguel López, antes de ser Alegría.

Ayer sucedió en Viena una cosa que creí que no vería jamás en mi vida. Hay generaciones de futboleros españoles que han muerto sin ver hacer nada a su selección. Que desaparecieron de la faz de la Tierra cuestionándose preguntas que empezaron siéndo sólo preguntas, y acabaron formando el ADN del perdedor ¿Por qué en España, donde el balompié posee semejante atracción, no se ha logrado algún triunfo importante con el combinado nacional?. Ayer se hizo historia.

Toda Italia cantó el himno sin creer que sería la última vez en dos años. La falta de brillo -y de Pirlo, porqué no decirlo- agigantó la figura de los centrales españoles y empequeñeció la de los laterales, demostrando que los apriorismos, en este tipo de competiciones, están construídos sólo para rellenar tiempo y espacio.

El cabrón que siempre escribe los guiones del telefilme que son los cuartos de final para España, ayer tuvo libranza, y el que vino de la ETT de guionistas, no se empapó muy bien de cómo se resuelve la tragedia. No hizo mal llevando el partido a la prórroga, y forzando los penaltis a base de falta de claridad ofensiva, y añadiendo las gotas cítricas en forma de tobillos del ángel Iker, pero no se leyó el argumento general, y equivocó el final. Donde ponía Di Natale o Di Rossi, el novato guionista puso Casillas. Y Fábregas, aturdido, por el cambio de plan de última hora, mientras los de producción decidían por dónde llevar la trama, decidió iluminar el camino, por si las moscas.

De repente lo he vivido. He tenido que pagar el cánon de un fin de semana matador, pero valió la pena. En el gimnasio, en los garitos y en la cama, he quemado tanta energía como Senna ayer sobre el césped vienés. He tenido que evaluar sentimientos encontrados, como Villa cuando besaba el esférico antes de reposarlo sobre los once metros, y he desplegado el talento primario y atolondrado de Silva por ésta y aquella banda. Pero mereció la pena. Otras veces lo he hecho para irme de vacío, para volver a casa, para leer los tópicos groseros en los titulares del día después de cada cita importante.

Entre el ascenso de Sporting y ésto, puede ser el gran año futbolísitico. Y es que cuando has perdido tantas horas con esa jodida lotería geométrica -sólo la geometría salvó ayer el error de Buffon a tiro de Marcos Senna- que se llama fútbol, el coordinador de guiones de la vida -el que nunca libra- te pone en tu sitio con el opio del pueblo. Bendito opio.

Gracias Iker, Carles, Sergio, Joan, Carlos, Marcos, Xavier, David, Andrés, Fernando, David, Santiago, Daniel, Cesc. Gracias. No os podéis imaginar la sinceridad de este gracias.

Share

Regalazo

La Latina, Madrid

Anoche me acosté como a la una y media. Malhumorado y sin plan. A las 2:25 me suena el móvil. No sé por qué -no me lo pregunten- parece que soy un tipo muy optimista. Me explico. Cuando el teléfono sonó, -en general cuando lo hace en mitad de la noche- nunca me dió por pensar que es que ha pasado algo malo, que algún ser querido está herido o muerto, que una emergencia me va a hacer saltar de la cama, que parece lo más normal.

Por el contrario sabía que era una llamada bomba. Vi el nombre de la persona que me llamaba, Gugga, así que mientras deslizaba la tapa del móvil va me estaba enfundando los gallumbos. ¡Alberto, estamos en el Loui Loui, nos vamos para la Latina, te quiero allí en media hora!- me dijo, -Tengo a Barriadas calentito.- me espetó.

Cero dudas. Genial, también venía Pedri, que hace mogollón que no sé nada de él, así que me vestí, me aclaré la cara y salí de casa con una tranquilidad pasmosa, justo lo contrario que les pasó a los croatas en el partido de por la tarde. Criaturas. Turquía agotó mi capacidad de sorpresa. La noche acabó bien y, a las seis y media, Madrid me regaló un amanecer de los que hacen época. Pedri se había rajado antes, y dejé a Gugga en la Puerta de Toledo, que se pillara un taxi hasta Carabanchel. La bajada hasta Lavapiés fue como un recorrido triunfal hasta mi casa, con esa media luz tan bonita en la ciudad, con esa mezcla de gente que vuelve de parranda, con quienes salen a currar.

El amanecer es ese momento en el que todo es como nuevo, cualquier cosa será posible, se abren todas las oportunidades, y conviven dos formas de ver el mundo, el día y la noche. La ronda de Valencia se me abría cuesta abajo, me dejaba a un lado y al otro la biblioteca, la Glorieta de Embajadores, la tienda de cocina, la placita donde una hora después empezarían a llegar los del semirastro que se monta los sábados… y me entregó en mi barrio después de darme un suave masaje en forma de brisa veraniega. Gracias Madrid.

Share