Juegos Reunidos

Entramos en el ascensor intentando bromear con el mostrador de la recepción, pero sabíamos que la cosa no está para bromas. Es como cuando te pones ante el pelotón de fusilamiento, y vacilas al soldado que te acompaña. Nuestro equipo siempre juega de negro, y la americana despista nuestro origen y camufla las intenciones. Respiramos a fondo y un sonido metálico, que suena en un ascensor de Nueva Caledonia igual que en uno de Villaconejos, nos precipita a la arena.

El circo no está muy lleno, pero han acudido todas las autoridades, así que nos damos cuenta que la pelea será compleja, hay que hacer y parecer que se hace. Mucho calor, tengo la garganta seca y me parapeto tras unas gafas de palo y las primeras explicaciones del trabajo. Caras no conocidas rodean al César y le dicen que sí, y esperan que cada movimiento de sus cejas marque la estrategia.

Empezamos a fajarnos, casi en modo exhibición, sin pisar demasiado el acelerador. Vemos que César está con la toga aflojada, quiere que nos expresemos, divertirse, y se muere de ganas por contarnos el objetivo de toda aquella parafernalia. Una de sus acólitas rompe el tono general y lanza un ataque a lo más sagrado para un gladiador: la honra. No ha entendido nada, no se ha dado cuenta que para nosotros ya sólo nos queda su camino, y que nuestra dignidad está encima de la mesa, desglosada sestercio a sestercio. ¿Qué más quiere César? Ya lo tiene todo, y todo lo que le podemos dar: agachar la cabeza. Pero ella no entiende nada. Esta noche morirá envenenada.

César baja al vestuario donde nos estamos curando las heridas superficiales y nos aplican ungüentos milagrosos, que nos permitirán saltar a un destino que se repite una y otra vez. Aprovechando la discrección, toma la palabra y desenmascara lo que persigue: pasta. La presunta deidad queda a la altura de nuestra dignidad y, en un acto que le honra se condena. Se iguala, y nos miramos con ojos cansados pero sedientos: humanos.

César seguirá su camino hasta que las tramas se lo permitan, vivirá en la ola de la suerte y morirá para ser recordado. Nosotros seremos números que un día divirtieron al pueblo de Roma para poder vivir, y nos olvidarán con la llegada del siguiente reo. Pero nadie nos borrará la sensación de haber sido por un día tan altos como el más bajo de los emperadores.

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Apagón

Siempre le he dicho a Jóse que no me quiero deshacer de mis prejuicios, que crearlos me ha costado demasiado dinero como para ir de sabio por la vida. Pero hay veces que no queda más remedio.

Odio el golf. Me parece un deporte absurdo y elitista y, cuando alguien me viene con la cantinela de que hoy en día cualquiera lo puede practicar, me dan ganas de coger una escopeta y volarle la tapa de los sesos, aplicando los consejos que me dió quien me defendió con los mismos argumentos la caza. De hecho, sólo tienen que ver los minutos que se le dedica en los informativos deportivos al golf, y compararlo con el número de federados en nuestro país, para darse cuenta de que los contenidos de la información, los hacen los ricos para los ricos, alejados del interés del ras de suelo.

Pero cuando entrevisté a Severiano Ballesteros, siendo yo un plumilla quérube, le dejé los prejuicios a mi cady mientras me quitaba el sombrero. Es un tipo de esos que con un cruce rápido de palabras te demuestran una sabiduría con la que te topas pocas veces. Sin alardear, sin lucirse, sin presumir, casi sin querer, cada una de sus frases, perfectamente hiladas (como sólo saben hacer los cántabros), te dejaba en un pupitre en el que además te sentías cómodo, y eso sólo lo hacen los grandes.

Hablaba atropellado, pero pausando las ideas, vestía con un sueter verde oscuro de pico y olía a golfista por los cuatro costados, pero no deseé matarlo. Igual invitarle a un gintonic, y dejar que me contara cómo descubrió que el amor con su mujer se había acabado, cómo lo había asumido y cómo, esa podredumbre lastró los últimos años de su brillante carrera.

Ese tipo hizo que la Ryder Cup pasara de ser una vetusta competición entre USA y el Reino Unido -donde siempre ganaban los primeros-, a un duelo entre USA y Europa (para que él pudiera figurar en la alineación de éste lado del Atlántico), es decir, todo un pionero. Como buen pionero, se tragó el orgullo en varias ocasiones, como cuando en 1984 TVE cortó el último juego del Open Británico -que lo consagró como estrella deportiva mundial- para retransmitir una carrera de caballos del Hipódromo de la Zarzuela.

No hablamos de nada de eso. Se dejó las medallas en casa. A cambio yo me dejé los tópicos periodísticos. No hablamos de golf, ni una palabra. Hablamos de cosas, porque nos gustaba hablar de cosas, y a la gente le gusta oír hablar de cosas.

Hoy a Ballesteros le han realizado un corte en el cráneo para aliviar la inflamación que le proporciona el tumor cerebral que le tiró en la cama hace una semana. Seguro que hablaría de ello con toda naturalidad, y que recordaría detalles -que no anécdotas, no exijo humor- y que se subiría la cremallera de una parka azul, y se daría media vuelta. Es una pena que se apague alguien que conoce tanto. Pero también es lógico.

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El espíritu

Una de las lecciones más importantes de mi vida la aprendí con quince o dieciséis años en un campo de tierra del Instituto Brianda de Mendoza, en Guadalajara, una tarde de octubre. Íbamos empatados, Adri jugaba de ariete y yo me descolgaba arriba (el piojo y la cobra, ¿eh?), tirado a la derecha. Estábamos agazapados y salíamos con más corazón que cabeza a la contra, porque estábamos fundidos. Nuestro portero hizo un saque en largo, con toda la ventaja para su central, así que fui a presionar sin ninguna fe. A molestar.

De repente me dió por meterle un poco la cadera y le robé la pelota. Era mediofalta, pero nadie protestó ni se pitó nada, así que, pegado a la cal derecha como estaba, se me ocurrió hacer el mismo regate que le vi hacer a Caminero en el Camp Nou. Contra todo pronóstico -porque no nunca he sido rápido de movimientos- salió. Apuré hasta línea de fondo y centré al punto de penalti. Centré por centrar, porque ni había levantado la cabeza. Seguí el efecto con la mirada y cómo Adri emergió por detrás del otro central y cruzó de cabeza para darnos la victoria.

Pensé “joder, he ido a presionar de chiripa y hemos ganado“, y tuve claro que en el fútbol, lo de pelear hasta por el último balón, no era demagogia, era verdad. Creo que ahora me estoy aplicando eso. Quedan dos meses de vida a nuestra productora y no me agobio. Dos meses son sesentaiún días. Puede ocurrir el milagro en diez minutos o el día sesentaiuno. Sólo espero que Adri vuelva a aparecer como un holograma milagroso.

Decir “te quiero” hoy está devaluado. Es una mezcla entre frase de plástico y montaña insondable. Por tu jugada callejera, por tu creatividad a 180 pulsaciones, por tus tobillos de plastilina, por mezclar el placer estético con el orgullo de la pertenencia a un grupo, esta noche lo digo sin miedo a pagar peaje: te quiero Andrés Iniesta.

Y gracias. 

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=VSN16sEnjy8]

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R.I.P.

Don Creative Zen
hijo vástago del ipod

FALLECIÓ EN MADRID

EL DÍA 12 DE OCTUBRE DE 2008

D.E.P.

Su propietario, los grupos incluídos en su interior: Beatles, Jack Johson, Mando Diao, U2, Blur, La Costa Brava, Rufus Wainwright, Oasis, Muse, Nina Simone, La Cabra Mecánica, Rolling Stones, The Fray, Beach Boys, Lou Reed, Air, 12Twelve, American Music Club, Aretha Franklin, Elvis Costello, Pulp, Sexy Sadie, The Posies, REM, Portishead, Placebo, Muddy Waters, Moby, Los Coronas, Kinks, The Smiths, y demás familia de la industria del MP3

 ruegan una oración por su alma.

El funeral por su eterno descanso se celebrará el próximo viernes 17 de octubre de 2008, a las veinte treinta horas, en la parroquia de San Cayetano (Lavapiés, Madrid)

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Uffff…

Sé que el domingo dios descansa, pero no puedo dejar de hacerles llegar éste vídeo. Cuando en los próximos meses les digan que les bajan el sueldo, reducen jornada o, directamente, les mandan a la puta calle, sepan que gran parte de la culpa la tiene esta eminencia.

Antes de ver el vídeo, recuerden la machaconería con la que llevan intentando hacernos culpables por no encajar en el mercado laboral: que si para oposiciones a barrendero se piden idiomas, que si para técnico en prevención de riesgos laborales se exige informática nivel experto…

Es otro de mis ídolos, sentado a la derecha de Javecas, por quien todo fue hecho.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=yelx7HQVtnc&feature=related]

Difundan su palabra.

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Apuntes de sábado

1- Esta mañana, dando una vuelta, me cruzo con una pareja Burberry (ya saben: ella con su pelo recogido y tonos claritos con cuello de pana marrón, él con sus zapatos castellanos, pelo corto, en fin…). Me recuerdan a nuestro contable, que parece el típico tío incapaz de confesar una perversión, el típico niño que no abriría un cofre de tesoro, ¿saben? sí, claro, son lectores inteligentes que me dan premios. Pues eso, se pararon ante una joyería. El plan, salir a eso de las diez y media de un sábado a dar un paseo por el centro, es como de la generación de mis padres. Nunca he salido con ninguna chica que se pare ante el escaparate de una joyería. Miedo me da.

2- Definitivamente mi hermana ha pasado una fase más en el proceso de metamorfosis que la convertirá en una versión de mi madre. Empezaron los argumentos, luego el cuerpo, ahora tiene su misma voz por teléfono.

3- Hoy cumple 20 años el “A vivir que son dos días” de la SER. Estuve unido a ese nombre cuatro años, un mundial. Felicidades.

4- Es un día triste: se retira Amparanoia esta noche en La Riviera. Ya tendá un chaletaco en Terrasa. Una pena, una gran pérdida para la democracia. ¿Quién azotará al sistema ahora que te vas? ¿Campará a sus anchas la injusticia y la inmoralidad? ¡¡Dios, por qué te llevas siempre a los mejores!!

5- ¿Iré esta noche a ver alone la nueva de los Cohen? Probablemente sí.

6- Empiezo a nutrir de contenidos una programa que estoy pensando. Se llamará “Crisis… ¿Qué crisis?” Lo presentaremos Jordi Estadella y yo vestido de lagarterana, con muchas bombillas y la orquesta del maestro Leiva y todo eso… Abriremos con esta noticia.

7- Me ha llamado Rodríguez Menéndez, que qué pasa. Le he dicho que le preparo otro plan, pero que no sea así de cantoso. Me ha dicho que si le hago la de Roldán me hace él el IRPF este año. Confío más en nuestro contable antiperversión. Si los banqueros hubieran pensado así, no estábamos en éstas ¿En cuáles?: acérquense al quiosco y miren las portadas. Risión.

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Bilis, baba y otros humores

El otro día me dijeron que cuando duermo no respiro. Si me hubieran dicho que cuando duermo no practico el aeromodelismo, no me hubiera extrañado, pero esto sí. Tiene cojones, cuatro años durmiendo con una señora y me entero ahora. Espero que el resto no fuera igual -es broma.

Esta capacidad que tengo para bromear con casitodo, me lleva costando una buena serie de disgustos a lo ancho y largo de mi estúpida e insignificante vida. Y cuantos más años cumplo peor. En el cole me daban una buena tunda bajo el argumento “por bocas” y fuera, pero ahora el sentido del humor repunta menos que el IBEX35 (menuda ostieja hoy). Creo que una cumbre flamenca es el lugar con menos sentido del humor por metro cuadrado de la historia de la Humanidad. Si yo fuera el Borat español, no dudaría dónde ir a liarla. Pues este país se ha convertido en una gigantesca cumbre flamenca.

Que si retiran el anuncio aquel que se reía de la vida rural, que si ahora el otro por que dice que “mi Puri hace unas croquetas fenomenales”… las de mi abuela son la caña y todavía no me han metido preso, tiempo al tiempo. Espero que el alemán ese que esconde las cosas actúe rápido y olvide la receta. Pues resulta que me da por hacer la videorespuesta al fenómeno que es Javecas, y me llueven las críticas de sus fans, y también de sus detractores. Otra vez en las mismas. Cuando estaba en la SER, era persona non grata para los peperos y me echó el PSOE

El personal no aguanta ni media y no lo entiendo porque creo que es lo que nos queda. La mala baba sólo se gestiona bien desde el sentido del humor (relativizar nuestra dignidad), porque si no esto acabará como un instituto de Georgia más. Seguro que el tío que aparece por la tele diciéndo que no entiende cómo dos cafres de diferentes equipos se untan el morro, es de los que llama quejándose porque ha visto morir un conejo en Bambi, tiene un negocio del ramo (granja o casa de lenocinio) y se siente herido en sus sentimientos, que es una expresión que aprendimos gracias a las teleseries americanas.

Por si sirve de algo, esta tarde he publicado unas sinceras disculpas hacia ese ente cibernético, que es Javecas, espero que las acepte, y que el INEM tenga en cuenta a los bufones (uno de los insultos que más me hacen enorgullecer). Pasen buen weekend, que diría en mi etapa de 40.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=0Y2SydKdpy0]

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Gracias

Publiqué este texto en un blog, ya extinto, el día después de la última gala de los oscars. Como quiera que desde el blog Las Gafas de Mafalda, han seleccionado este, su humilde (¡ja!) blog entre los cinco mejores (miren), y me han concedido un Thinking Bloggers Awards, creo que viene al pelo recordarlo. Así curro menos.
¡Gracias bloggers! Pondré el premio por aquí:

Y aquí el dichoso texto

And the oscar goes to…

…y mi nombre. Lo tengo todo preparado. En realidad me considero cómico, y el mundo de los cómicos se divide en dos: los que, como yo, tenemos un discurso preparado para el Kodak Theatre, y los que dicen que no lo tienen. Los segundos son los actores de método, los sesudos, los humildes, los que ennoblecen la profesión. Yo estoy entre los primeros, lo jetas, los que se lo quieren llevar caliente y sólo están en esto por la posibilidad de firmar autógrafos, pasear por alfombras rojas y estar bidimensionalmente en la habitación de miles de quinceañeras.
El señor Chuck Palahniuk (que, por cierto, acaba de publicar), en su seminal “El Club de la Lucha”, clava literalmente cómo han hecho que crezcamos pensando que somos actores de cine, millonarios o estrellas del pop. La ostia de mi generación llega cuando te das cuenta de que no puedes serlo, que era una engañifa, una patraña, que eres un juguete roto, un britniespírs de barrio, que te han inventado miles de necesidades inútiles y te han hecho creer que tienes que satisfacer al monstruo.
Cuando ves el más mínimo resquicio te cuelas y te salvas. Bardem lo ha conseguido esta noche. Llegarán las franelas, las piscinas en forma de riñón, el terreno en Denver, Colorado, los papeles jugosos y los anuncios de perfumes. Aparecerá la odiosa gente que siempre rodea al artista, y que siempre soñamos poder odiar. Y pondrá el oscar en la estantería de casa y se esforzará en hacer miles de reportajes destacando su lado más humano.
Sé que Woody chocheará y habrá cedido a las presiones de la Academia para entregar un premio (porque al año siguiente, le prometen, se lo darán a toda su carrera) y abrirá el sobre y dirá mi nombre. Y la realización se olvidará de Denzel Washington, Owen Wilson, Tom Cruise y Kevin Spacey, y cerrará en mi reacción, en el abrazo y el beso que daré, en cómo en el paseo al escenario me alisaré la chaqueta (probablemente me la abotone, también. Por hacer algo con las manos en el trayecto). Sé que iré a darle la mano a Spacey porque se lo merecía, pero esto es así.
Besaré los pies de Woody y bromearé con que no creo en Dios, pero sí Woody y diré que eso me suena (homenaje a Trueba)… y cogeré las estatuílla por las piernas y miraré a la platea, porque eso siempre me ha tranquilizado y, si ves en primera al puto Jack Nicholson, tiene que ser anestesiante, y diré que “I want to be grateful for this prize to the whole people who always has leaned me. And to my mother” y tendré esa cara de hijoputa jugador de poker que me enseñó mi padre en los momentos de máxima tensión vital y la gente pensará que todas las putas noches alguien me da un óscar.
En la fiesta en casa de Elton John me colaré y le diré al puerta que le pase la minuta a Tom Cruise, que creo que esta noche no le importará pagar y Tom me mirará a los ojos, subido en una silla y se descojonará y sacará la ciencióloga billetera. Y charlaré y tomaré champán y los yankis me vendrán a hablar del cava como si fuera catalán, pero como me han metido el guión de Batman V bajo el brazo, me la sudará y diré a todo que sí. Y charlaré de fútbol con Beckham, y de política con George Cloooney hasta las 9 de la mañana, hora local, y como siempre creeré que a todas las tías les molo, que en una fiesta de Hollywood tiene que tener otros matices…
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Lo prometido…

…pues eso, videorespuesta al canto (apréciese el juego de palabras):

[youtube=http://es.youtube.com/watch?v=JWQcCdEb2gQ]

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