366 palabras y un segundo

En la última nochevieja, alguien me deseó falaz año, y no me di cuenta. Fue el momento del hola y el Adiós. Del invierno más frío y el verano interminable. La multiplicación de los palos y los pelos. Fueron los días de sol intermitente, de humo y de cielos. Los dígitos exactos en que se derritió Nieves. Y su hombre nos abrió las puertas. Cuando aprendimos que las cadenas se cierran con candados, aunque sean catódicos. Tuteé ídolos, partimos de cero y palpé las últimas esquinas. Campeones de Europa de sueños rotos en puentes aéreos sólo de vuelta.

A golpe de mazo, saqué cada baldosa amarilla del camino, y las empaqueté para vender en el Rastro. Las hojas del calendario se dieron la vuelta con soplidos fríos que huelen a colonia cara, y esperan que pase con el indeleble, a ponerles nota, como si ellas hubieran vivido otro año. Los pájaros no cantaron, porque les falta energy, porque no tienen lo que buscamos, el factor x. Lo de que se levanten las nubes es un sueño: no salen rentables, y se vieron afectadas por el ERE climatológico, que las destierra a ser una cifra.  

He llegado al final de la carrera con el papel del perdedor aprendido, pero con la tranquilidad de estar mintiendo. Me darán la orla para tranquilizar a mi madre. Está hecha con papel contínuo, gran promoción la nuestra. Y lanzaré el birrete cuando el Rey De Las Cosas me entregue el título de licenciado en saber vivir con la nevera cantando por soleares.

De mis pies salieron raíces, que se me olvida regar, y arraigan en barés y cafés,  miradas, luces, y cuestas abajo que tengo que subir, y gente que, a mi paso, se quita el sombrero. Mi armario se llenó de camisas sin mangas, que no llegaron a chaleco, de pantalones cortos que estoy pisando con la suela. Me trastabillan y caigo, otra vez. Saludo en la caída, soy asiduo de ese pub.

Mi año fue una ducha, un triple de Calde, una broma telefónica, un beso, una ida y dos venidas, un zapato mordido, una solución del Ikea, un golpe de tecla. Y el secreto entre las letras.  .

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Gipsy Kings, Sacramento Kings

Los nazis se ventilaron a 220.000 gitanos. En 1947 la comunidad internacional, auspiciada, orientada, obligada, por los buenos (USA) creó el Estado de Israel, en una especie de  acto de justicia histórica. Le quitaron tierras y casas a los habitantes de la zona, los palestinos. Mis padres llegaron a decirme, para explicármelo de pequeño, que los judíos le sacaban mucha más rentabilidad a las tierras, y que convirtieron la zona en un lugar rico, occidental. Es como si le digo a mi madre que, por su lamentable gusto para la decoración, una pareja de estetas toma su casa y les manda a la calle. Igual.

Estoy esperando que les den un estado a los gitanos. Que tomen Extremadura, Andalucía, Murcia y Alicante, y se lo den. O un trozo de Alemania. O Cardiff. O Denver, Colorado. Por lo visto los roma, los gitanos, sufrieron un genocidio de segunda. Los exterminaron, pero menos. El gobierno de Israel argumenta que por los túneles, que comunican la franja de Gaza con Egipto, pasan armas. Ya. Pasan combustible, alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad. También armas. Ya. Ellos no las pueden tener. Como cuando, separados por el telón, los rusos tampoco deberían tener, mientras las administraciones yankis acumulaban cabezas nucleares. Claro, es que son los malos, son ellos y, como dijo Bush “nuestros dios es más grande que el suyo”. Menudo polvorín.

Es evidente que en un conflicto pasan cosas. Es lógico mensar que una visión maniquea es un error. Pero el punto de partida es insultantemente evidente. Dos millones de seres humanos encerrados en la franja. Luego reventarán y nos quejaremos. Que si votan a Hamás. Ayer el idiota -ojo, en el sentido griego de “egoísta”- de Carlos Mendo, comparaba en la radio el conflicto como si ETA estuviera en conflicto con España. Hay que ser cabrón. Engañar al personal con los clásicos símiles tramposos. Las religiones, ¡Qué bonitas son!. Gracias Rouco.

PD1: A veces me sale el politólogo que llevo dentro y nunca quise sacar.

PD2: Queda un día

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Últimas voluntades

Porque me consideraran magnánimo, fui a visitarlo a la cárcel. Barba desaliñada, pelos descuidados. Vaya, creo que en los penales no hay concurso de místers, pero si lo hubiera él sería “míster antipatía“. By Loreal. Se sienta y me mira con la mirada del que sabe que le queda poco. Intentando agarrar algo de mis iris, de mi tono, de mi juventud. No le daré nada, y el cristal que nos separa así lo refrenda. Ya me puedes suplicar. Ir a ver a un culpable no es un acto bondadoso, es una idea demente. Pero vaya. Y condenado. Bien condenado, digo. Condenado porque la justicia que funciona es la justicia del tiempo, la que mueve la balanza en el sentido de las agujas del reloj. No hay abogado que…

-¡Qué pasa hijodeputa!-abro fuego.

-Nada- contesta -me quedan dos días. A tí te veo bien, sin embargo.

-No será por lo que me has hecho, desde luego- estoy jodido, que se note, que no se lleve ni una buena noticia, ni un gesto que le abra la duda. La duda para un condenado es un minuto de vida. Y añado que -te queda bien el chándal naranja- sin aditivos, ni sonrisas.

-Pedí otro color, pero son inflexibles, se ve- acaba la frase colgando una sonrisa. No hay nada más patético que la sonrisa de un condenado. Pretende hacerle grande, pero le hunde. Pobre. Pobre no, ni pobre ni hostias. ¡Qué ojeras el pobre! No, pobre no

-intenta sacarme de aquí- me suplica. Qué pena. Es una inyección letal por adelantado. Y me están dando ganas de sacar el revólver y acabar con él antes, pero me da nosequé. Más que nada por los funcionarios de prisiones, quedarían en entredicho. Pero todos le odian tanto como yo. Me levanté y me fui.

Atravesé la ciudad en mi Talbot, con Atomic a todo trapo. Venir de una prisión escuchando free jazz es paradójico, me hace gracia. Recuerdo cuando le conocí, en Donosti, en aquella pintoresca estampa, que sonaba a balidos y a New Orleans. Y cómo me había ido engañando y cómo acabó vestido de color butano.

Dosmil ocho es un atardecer. Un cielo con color del corredor de la muerte, que se derrama sobre la silueta de Madrid. Allá, en el cristal de la parte de atrás del coche.

PD: le quedan dos días.

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Fumata negra

De vez en cuando saco la carta que me mandó el arzobispo de Oviedo, y me echo unas risas. En ella me invita a volver a la gran familia cuando así lo desee. Que están, dice, con los brazos abiertos. No soy facilón -si me vienen leyendo se habrán dado cuenta- ni mucho menos demagogo, así que no hablaré de la pederastia, porque me parece una gilipollez. Los hay por todas partes. Tampoco de la homosexualidad, aunque ahí, el problema, lo tienen ellos. Sólo hablo de lo básico.

¿Qué coño te crees, jodido funcionario espiritual de mierda? ¿Crees que me arrepentiré? ¿Crees que pensaré que sois magnánimos porque me invitáis a volver? ¿Crees que veo el programa de Ana Rosa, y que soy vulgar, y que, ante las dudas recurriré a vuestra primaria fórmula, verdad? ¿Que mi zozobra la soluciona vuestro puto faro? Gracias por insultarme.  Otra vez. Recuérdame que no te deje nada en el cepillo (bonito concepto). Crees que porque Umberto Eco se rebajó a rebatiros, tenéis legitimidad. Y un huevo, óyelo bien. Generar culpabilidad no tiene perdón. Tu dios te lo tenía que haber advertido.

Cada libro es un gol en contra para vosotros. He visto cómo se cinceló vuestra fe, a golpe de decisión política, sobreviviendo como una puta culebra hasta que os montásteis en el dolar. Aprovechando la ignorancia y el miedo. Como en la “conquista” americana, como en la del fürer. Me dáis igual, ya no me despertáis ni el asco que me salía a flor de piel en la adolescencia. Pero me entra risa con la carta, no lo puedo evitar, querido imbécil.

Siempre vuestro:

SPCB

PD: Tened fe.

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Del uno al diez

Pregunta de una “periodista” a la representante de una ONG: “Y… España, con respecto al Congo… ¿Cuánta ayuda humanitaria presta, del uno al diez?”. ¿¡Del uno al diez!?, ¿Qué puta clase de pregunta es esa?… ¿Cariño, qué tal he estado -hay quienes lo preguntan, el sexo masculino es más jodido de lo que ustedes creen-, del uno al diez?… ¿Papá, cuánto me quieres, del uno al diez?… También es que se juntan dos de mis rebaños favoritos: los licenciados en Ciencias de la Información, y las ONG´s. Así sí se empieza un sábado bien. Sobretodo cuando en la noche del viernes estuve en un museo muy bonito, pero con unos cuadros muy lejanos. Casi no los podía ver.

Las ONG´s deberían morir. El puto rollo de dar limosna. Y mira que vuestro puto Cristo lo dijo, que quien da lo que le sobra no da, coño. Efecto secundario del capitalismo salvaje, las ONG´s tapan los pies a los que la manta del Estado ya no llega y me dan un por culo… Hay gente que lleva vaqueros manufacturados en Pakistán, lleva zapatillas cosidas por niños chinos en horarios laborales infernales, viajan en coche, petando de gases la atmósfera, pero trabajan en una ONG y, por tanto, tienen derecho a dormir tranquilos. Toda organización humana está podrida. Que lo sepan. Y Cristina del Valle es el claro ejemplo, quiero que lo reflejen en el exámen. Por ahí anda, por Palestina. Preparen los libros de historia:  de “Pero basta ya de tanta tontería; hoy voy a ir al grano, te voy a meter mano” a “la resolución del conflicto árabe-israelí”. No te jode.

Y los licenciados en Ciencias de la Información, que no periodistas, que viven de éstas preguntas:

A un músico

-¿De dónde viene el nombre del grupo?

-¿Cómo os afecta la piratería, internet…?

-¿Cuáles son vuestras referencias?

-Habéis venido a presentar éste disco… ¿Por qué….(nombre del título del disco)?

-Llevais ya una larga gira, me imagino que tendréis un montón de anécdotas…

A un actor:

-¿Te sientes más cómodo en la comedia o en el drama?

-¿Teatro, cine, o televisión?

-¿Te gustaría trabajar con Pedro Almodóvar?

-¿No es verdad, que la gente debería ir a ver más cine español?

A un escritor:

-¿Qué hay de autobiográfico en tu obra?

-¿Piensas en el lector cuando escribes?

grrrrrrrrrrrr, en fin, que puag! multiplicado por mil.

PD: Quedan 4 días…

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presente de indicativo

¿Qué pasa amigas? ¿Habéis visto el último look de vuestro admirado príncipe William? ¿Y qué, os sigue gustando, verdad? ¡¡Por los cojones!! Ya se le atisban los cuatro pelos en la coronilla, ese cuello de patizanco… ya se ve más a su padre que a él. ¿Y ahora qué, chavalitas? Toda vuestra adolescencia haciéndo ejercício digital pensando en el niño de Ladi Di, y en en su treintena reaparece para recordaros que también lo es del orejotas de Carlos, de ese poeta que, un día, quiso ser un Tampax.

Pocas cosas me reconfortan más -en mi figura de niño gordo, nada de gordito, que fui- que ir viéndo cómo los ligones y chulitos de la clase, reencontrados por la calle, han perdido el pelo, dejado crecer una interesante barriga, se les han puesto las manos gigantes (hay muchos adultos con manos gigantes, con dedos gruesos, como de muñecos del guiñol del Canal Plus) y, por supuesto, su gusto para vestir se ha reducido a los escaparates de tiendas de jeans de barrio, con sus Rottweiler y sus Dj’ s Bands y todo ese emporio makinero.

Me paro a hablar con ellos, con esa sensación de “bien chaval, lo estás haciéndo bien, escogiste el buen camino”, y te das cuenta que ellos te hablan de su vida con una resolución enorme. Como si tuvieran muy claro que ellos fueron guapos cuando había que serlo, y que no se arrepienten de habérse echado a perder. Cosiguieron su meta/objetivo. Conocieron a la reina del baile, se casaron, esperan hijos+hipoteca+coche+seguros de vida+… la vida resuelta. Antes de los treinta abajo el telón. Se acabó la función, caballero, ¿Se puede saber qué mira? Pues no sé, me iré medio abrumado.

Igual es cosa de tempos. Igual si yo, de pequeño, hubiera sido el capitán del equipo de baloncesto, ahora sería como ellos. Igual hubiera resuelto todos los trámites, y el resto sería aguantar. Hubiera tenido un tiempo de colegio pacífico, eso sí. Sin tener que ser el gracioso, el ingenioso que se esfuerza por caer bien. Puta personalidad humana, ¿eh? Jodido 2+2. Bueno, podría haber adoptado un papel de apagado rencoroso, como otros gordos o frikis de la clase que, igual hoy están conspirando contra la humanidad en una cueva de la Alcarria Alta.

A ver si me empiezan a salir canas, y puedo decir aquello de “Nespresso, what else?“. No se rían, déjenme soñar, que es navidad, coño.

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Última campaña

No sé quién planteó la estrategia de la batalla, pero debía estar borracho, o tener pensada la estrepitosa derrota para dar un golpe de efecto en Roma. El caso es que fui a la carnicería con la cabeza alta, galopando en un corcel mil veces soñado. Ir a morir en la grupa de un animal místico, es ir a morir con una sonrisa en la boca. Como los cristianos. El viento frío bocetaba cada pliegue de la cara, entrando por los pulmones a repartir pequeñas piezas de hielo, derretidas por la sensación de final. El aire frío es lo que te pega a la tierra. Y se despide ya.

Tener suerte es ser cobarde con el destino y, encima, hacerse el tonto. Y tuve suerte porque hoy desperté en el campamento. Ni un rasguño, nada. Al salir ví un puñado de lanzas rotas, así que no fue paranoia, hubo batalla. Y no me acuerdo de nada. Debió ser… fue suerte. Porque no soy inteligente en éste tipo de afrentas, en las que el plan, único en una guerra, ganar, estaba más bien difuso. En estas circustancias se me baja la persiana, no se me ocurren cosas, de repente, no puedo decir que cien de mis hombres puedan vencer a seiscientos de ellos. No estaría aquí…

Pero son bravos, y confiados, y se sienten superiores. No hay ejército más motivado. Y digo motivado, no estúpido. Mi ejército no es de los que no aprecian la vida y van a tumba abierta. Precisamente porque aprecian demasiado la vida, son temibles. Valientes y motivados. Hemos reído en las aguas del Danubio, hemos visto las puestas de sol de Tarraco, hemos mitigado la revuelta de Varo… con poco más que eso: motivación.

Pero… ¿Cuando se darán cuénta?, ¿Llegaré al Rin? Pronto, el más ambicioso de todos, el jóven que vea la llegada del ocaso antes que los demás, me asaltará en la tienda, y preguntará por cosas que no sé responder. Cuando se dé cuenta de que él tampoco lo puede, ni podrá hacer, me matará. No por la espalda, ya digo que cobardes no son. Peor. Se sentará frente a mi cobardía, que será la suya, y concentrará su ira en un golpe de espada, que será el que le mate después a él. ¿Y en Roma?. En Roma nada.

Entre Roma y yo el recuerdo del galope, un galope al fin. Un galope, por tanto, eterno.

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Cautivo y desarmado…

Saber y perder,
es lo que hice siempre.
Saber y perder,
lo tengo por costumbre.

Es lo que hice ayer
y es lo que hice ayer,
y es lo que hice ayer,
y es lo que hice ayer.

Algora/Fernández

Hincaré rodilla en tierra. Me trageré el orgullo y me sentaré a la mesa presidida por el gigante muro de silencio. Viviré la incomunicación, y me lo tomaré como una prueba más, por si algún día me propongo hacer los catorce ochomiles. Porque las cosas son así, y aquel dramaturgo, y aquel director de cine, lo tuvieron como obsesión. Que las cosas, a la mesa, son así. Seré quien no soy, serán quien son. Seré para ellos quienes quieren que sea. Serán, para mí, lo que no quiero encontrar. Es como toparse con la peor definición de “responsabilidad” del mundo. Es como abrir la puerta, y que te pidan el aguinaldo niños de una Asociación de Halitosis.

No se atraganten. Feliz…

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Tarjeta

Pues eso. Que como es la época, y siempre me curraba cosas molonas, les dejo éste vídeo que, amén de una provocación, también puede ser tomada como absurda felicitación. Hay quienes no saben si soy un ser sensible o un mero subnormal. Si les ayuda, yo tampoco lo sé.

Éste año sólo ha tenido una cosa buena, que en realidad es mala, que en el fondo es buena. Imaginen que año. Parece un Kinder Sorpresa. Por cierto, ¿No se dieron cuenta que cuando entró en vigor la LOGSE, empezaron a venir los juguetes ya montados en los Kinder?.

Gracias por el libro y por el consejo. Y por las risas.

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Contactos

Hoy empieza, unnoficial la navidad. Que si el sorteo, que si oficinistas saltando al grito de “oe, oe”, que si familias provincianas descorchando sidra El Gaitero, que si señores que dicen que lo usarán para tapar agujeros -muchos de ellos en sus propias piñatas- con el original matiz, que les toca en el año de la crisis. Y lluvia de tópicos, con sus imágenes de Jijona -con el matiz de la crisis, también, nunca se debe olvidar- con el papá Noel ése de Noruega y con suputamadre.

En las últimas semanas me estoy aficionando a las páginas de chats. Tampoco demasiado. La idea es no acabar en El Diario de Patricia, no teman tod@s aquell@s fieles que siempre, garantes de mi moral y bienestar, preguntan luego, preocupado@s. Estas redes sociales son curiosas. En primer lugar porque la generación posterior a la mía -¡e incluso la mía!- se ha adaptado sin cortapisa a este modo de conocer al personal. Y a mí, les juro que lo intento, me parece complicado. Si quedo con alguien, me cuesta mucho que no se me lea en la frente “sí, ha sido por Internet“, como si se tratara de un último recurso para todo un galán -de noche- como yo.

Y no lo voy a defender. Ni lo contrario. Sólo que mi veta de sociólogo aflora ante el perfil claro de la gente que utiliza éstas redes. Que conste que otras redes sociales, como myspace, me han puesto bastante más en horizontal. Y es musical. Al tema. Y nótese que el perfil medio de los usuarios, es el perfil medio que recogería el científico en cualquier garito de nuestra, nunca demasiado queridísima, piel de toro.

Él:

Cree que con leer el bote de los champús fue suficiente. Suele poner foto luciendo torso trabajado y trampeado con la luz -excelentes autofotógrafos tiene éste país-, o bien ante un coche tuneado, muestra de virilidad y capacidad adquisitiva. Transmite la idea de “si pongo así un Opel Astra, morena, qué no te pondré a tí“.  Va de educado, pero le queda tan mal como a Hulk hacer ganchillo. Se considera sensible porque es capaz de mandar plantillas de sms “románticos”. Ah eso, dice la palabra “romántico” millones de veces.

El conductismo puro, es causa-efecto, es A-B, donde A es Bisbal, o cualquier otro cantante latino, ídolo de chavalas, y B es la reacción de furor uterino. Los chavales casan: yo, Bisbal, tú, chocho humeante. Y hacen bien, porque a fuerza de darle consiguen. Y me parece fenómeno ya que la raza humana persiste gracias a ellos, y el español medio se perpetuará, creciendo en una cuna bajo una estantería llena de cedés de Caribe Mix.

Ella:

Sus fotos no tienen mucho misterio. Con cada vez más piercings y tatoo (¿Quién empezó?), suelen autofotografiarse lanzando ridículos besitos a cámara, o en posturas sexys. Llaman posturas sexys a las que llevan años viendo en la Bravo, Superpop, Le monde diplomatique, y tal. Suelen resaltar que “no quieren babosos”. Evidentemente les encantan los babosos. Sinceramente, su tú vas a un garito, y cuando entras dices “no quiero babosos”, te pueden pasar dos cosas: o bien el garito se vacía, o bien te machacan, empalan viva y te ponen al lado del bote de las propinas. En el caso femenino  falla el A-B, o lo ponen complicado: foto enseñando mamellas, pero no babosos. Houston, tenemos un problema. A no ser que lo hagan para que los tíos vayan detrás de ellas y aumente su ego. Pero no, las tías no son así (risas).

En definitiva lo que ella espera en la versión digital es que él, como en la vida real, sea el que la ligue. Para qué variar el asunto, si llevan dos mil y pico años de puta madre. Pero ese príncipe azul ha de tener el cuerpo de Cristiano Ronaldo, debe querer quedar a tomar un -nada de follar, claro- y siempre necesitan hablar de cosas interesantes, amén del sentido del humor, la clave del feo. Cuando mencionamos lo de hablar de cosas interesantes, nos referimos a hablar de libros, en concreto del puto, maldito puto niño del puto pijama de putas rayas.

Suerte en el sorteo y por ahí. Y en general. Por si son lectores del blog, para que no digan que no, les ha tocado la pedrea:

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