Motivación

Una cosa es la motivación, y otra muy diferente la película que monto en mi coco para correr sin parar. Ayer me encontré con mi eterno problema: no sé hacer un trote cochinero, es decir, siempre pienso en no forzar la máquina, una carrerita relajada, pero siempre llevo música hipermotivante, me engorilo, y acabo reventándome. Ahí va la paja mental de ayer:

Atravieso una recta de un kilómetro donde veo cuatro corredores más, dos que van juntos y parecen unos caóticos fanegas venidos a menos en plena operación bikini, con un ritmo regulero y fácil de coger, y otro con pinta de más profesional, y un ritmo ágil. Le conozco  de cruzármelo otras veces, no perdona un día el cabrón. Total que mi mente conecta con su tele autonómica donde narran la carrera y un servidor, está a punto de hacer historia siendo amateur y entrando cuarto en esta importante ¿media maratón de Roma?.

No sólo eso, señores y señoras, sino que este suicida de la zapatilla alcanza al segundo y tercero y, lejos de aguantar un rato a su ritmo para recuperar, lanza el ataque a por el primero. Coger al “primero” me cuesta la de dios, así que en la tele mental van pasando colegas, reclutados de entre el público, porque claro nadie esperaba que un no profesional fuera a disputar la carrera con tantos keniatas como hay y a los que, en mi ficción mental, he dejado tirados hace varios kilómetros.

Ahora la pugna es entre el primero -un figurado plusmarquista mundial- y yo, que llego jodido con los pulmones pidiendo créditos, y el tobillo llamando al 112. Llego, le paso con los Killers a toda mecha, conectan con la pantalla gigante de la plaza de algún pueblo, que debe ser el mío, ovación de la hostia, miles de quinceañeras se tocan en casa (viendo atletismo, ya ven que mi imaginación puede ser infinita) y llego a la puta meta.

Aquí viene lo curioso. En la meta imagino que si el ramo de flores, que si la prensa atosigando, que si los reporteros gráficos y, justo cuando pienso en lo de los reporteros gráficos, y ya en la vida real, aparece un andaluz de unos sesenta, con una cámara de fotos chunga de los años ochenta para que le haga una foto en la Puerta de Alcalá. Siempre he considerado gilipollas a los que se hacen fotos en la Puerta de Alcalá, pero si encima no te das cuenta de que le pides una foto a un pibe reventado, que hiperventila, a punto de echar la bilis, y sudando como una alimaña, que tenga en ese momento el pulso de Michael J. Fox, es que tu grado de gilipollismo es inigualable. Porque me hizo gracia la paradoja de mi mundo mental al real, que si no le hubiera matado en el acto.

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Apuntes al USA – Italia

1- El fútbol siempre da sorpresas, pero Italia es el equipo que le ha presentado una querella criminal a la sorpresa.

2- Estados Unidos jamás, y reitero jamás se comerá una mierda en el fútbol. Y que se jodan los de la FIFA que viven de decir que el futuro está allí. Lo primero porque ellos lo llaman soccer, lo segundo porque bastante tienen ya, y lo tercero porque su primer gran jugador era una estrella del country (Alexei Lalas) y eso no se sobrelleva con facilidad.

3- Donovan es un jugador eterno. No en serio, ¿Cuántos mundiales lleva ese tío? ¿Puede ser un robot, un proyecto del Pentágono?

4- Ayer vi algo que creí que no vería en la vida. Marcello Lippi (aspecto de actor, nombre de actor…) dispuso a Iaquinta, Gilardino y Rossi sobre el campo, coincidiendo en la variable tiempo. Es decir, que Italia jugó con tres delanteros. Vivir para ver. Arrigo Sacchi no ha podido dormir. Trajano se revolvió en su tumba.

5- Creo que circula un vídeo en youtube con Grosso dando un centro desde la banda. Puro mito. Y pensar que por la izquierda vistió la azzurra Paolo Maldini

6- Hay cosas que son así. Ni a los europeos nos gusta el baseball -por más que todos hayamos llevado alguna vez en la vida alguna camiseta, gorra, mochila, plumier, ect… que, absurdamente, pone la palabra “baseball”, por más que nos hayamos comido telefilmes con niño bateando y papá en grada- ni a los americanos el balompié. Están hasta la polla de decírnoslo.

7- Los puestos en la selección italiana se compran. Zambrotta, mil años seguidos, Grosso, otros tantos, Buffon, Pirlo, Camonaressi, Di Rossi… ya pasó con los Costacurta, Dino Baggio, Di Livio… jugadores que compran el dorsal hasta que se jubilan.

8- Si las lesiones, la tenacidad, un buen ojeador y la calidad me hubieran permitido llegar al fútbol de primer nivel, hubiera sido un jugador clavado a Zambrotta. Así que tampoco se ha perdido tanto, dormiré tranquilo.

9- Jotajota dice ayer “Dos a uno, es imposible más emoción” Será hijoputa el tío.

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No es el tema y tal

Ya ves, un anillo de campeón, pues vaya gilipollez. Eso deben haber pensado los redactores jefes de las secciones deportivas de este país quenosedicepaísquesediceSsspaña. Pudiendo hablar de lo que va a cobrar Villa, o del ascenso del Xerez, o del resultado de nuestra selección en ese prostíbulo que es la Copa Confederaciones. Qué coño les dirán en la facultad. Jotajota no da una, Luis Aragonés mira hacia el suelo, los de Cuatro ponen como cebo publicitario el atropello de un skater y el mundo pisa el acelerador.

En nacional una banda de skins persigue a otra de latin kings y imagino la escena como en unos dibujos de Hanna Barbera, repitiendo el mismo fondo todo el rato. Los latinos han llegado con su reaggetón, su cerveza en vaso de plástico y sus grandes imágenes como mear en la vía pública por sistema, o deambular pedo a las tres de la mañana con el carrito del niño. Es la venganza por lo de los conquistadores, habrá que joderse como les jodimos a ellos. Si padeces alopecia puedes ser neonazi. Es como nacer en Euskadi para jugar en el Athletic, se te abren mundos de posibilidades. Y olvidamos El Ejido como si nunca hubiera pasado nada.

En internacional, Supersarko pide un nuevo orden mundial y un plato combinado número seis, el de huevofrito-patatas-bacon-una salchicha, que en la foto tiene una pinta estupenda, pero luego llega a la mesa en forma de hermano pequeño. Se tumba en la cama de su hotel, con una bola indigesta en la tripa, mientras Carla acaricia la guitarra para sacar nuevas excusas para un disco. Piensa en llamar a un economista, pero se equivoca de número y me llama a mí. Le propongo un cambio: que los economistas se saquen el carnet de entrenador de fútbol, y que la Asociación de Entrenadores Románticos se pase a la política, para defender sus ideales. Le hace gracia, eructa y me cuelga. Está en su habitación, en un hotel, no me importa que eructe.

La silla me tira hacia atrás, mi vecino el panchiwey me tortura con su Ipod, Nico desparramada duerme, y me voy a fumar.

PD: Los de las hamburgeserías se mofan en un anuncio de “o reyChiquito. Por dignidad, boicot a la cadena de comida basura, por favor.

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Creo que bien

Olvidar que hay gente que pasa hambre en el mundo, que las palomitas al reventar son blancas, que un fade off acaba en silencio absoluto, que las luces largas nunca lo son tanto, que lo inflamables es, en realidad, flamable. Borrar de la mente los conceptos de factura, examen, acta, testamento y estucado veneciano. No preocuparse por las combinaciones ganadoras, por la prensa del día siguiente, por el cociente y por el resto, por la clasificación general y por etapas, por el oxígeno en la montaña.

Aparcar a House, pegar el cambiazo en la ensalada y, por una vez, quedarte con el aceite, recibir un “hola” y no escuchar un “aloh”, quebrar la sonrisa en la cara y trazar un camino con la piel descascarillada que acaba en un estallido en la tripa como una bomba de colacao.

Cuando saltas obligas al cuerpo a burlar la gravedad, a entrar en un territorio que no le compete, y cada músculo mira hacia el corazón pidiendo cuentas. Durante ese instante nada ni nadie puede demostrar que vayas a volver al suelo, no existen las verdades absolutas, siempre cabe un margen de sorpresa. Para ese instante y vuela. Enhorabuena, tienes una fotocopia compulsada de la felicidad.

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Encuentros

Ayer vino a casa un marciano. Aparcó la nave en la calle Fray Luis de León, en zona verde, pero tranquilo porque eran más de las ocho. Me enseñó su plan y me gustó y le dije que sí así que técnicamente se podría decir que me ha abducido con mi beneplácito. Es curioso porque se trata del enésimo encuentro, en cualquiera de las fases, con un ser talentoso y marginado. Os contarán que estar marginado mola y eso, pero no. A todos nos gustaría tener una casa grande, con piscina, y un coche de puta madre, y camisetas de  diseño y un par de camisas de Armand Bassi, pero no nos dejan. De momento. Seremos los hijosdeputa más grandes de todos los tiempos.

Mis últimos domingos están siendo fantásticos. Hacía tiempo que no me pasaba. Pero da igual, porque si a uno le gusta Ryuchi Sakamoto y a otra Shakira todo se irá a tomar por culo. Esa es su teoría, y tiene su lógica y de momento yo la combato (obviando la erótica de la burocracia, que tiene su historia, pero no la cuento porque parecerá una fantasmada y ni en un contexto de IRPF y casillas locas tendría la más mínima lógica) , pero no siempre se tienen ganas de combatir, allá ella y allá yo. Por lo menos no le gustan Maná.

Me hace gracia la reacción de la gente cuando ve mi casa. Siempre dicen “está bien, así para uno y eso”. Me gustaría que ese tipo de comentarios también se pudieran sacar de la cartera en otros contextos, es decir, que alguien me fuera presentado y me dijera “qué majete, así para estar sólo no estás mal”. Sería de maleducados, sería lo que diría yo con un par de copas. El sábado llamé hijoputa a un pive que se dedica al mundo de los snacks. Bueno, se lo llamé a él y a toda su familia. Y el viernes me colé, y a otras tres personas, en un concierto contando una patraña. No hay nada como decir la mayor burrada del mundo con el gesto serio para entrar a servirle la cena incluso a Woody Allen.

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Collage no

Si sales de mi portal, a mano izquierda, encuentras la calle Primavera. Si te deslizas pavimento abajo chocas con la calle de la Fe. Mientras ruedas como una pelota pensando en que vivo en la ciudad de las figuras retóricas, donde cada distrito postal tiene un significado metafísico, alzas la vista y en el segundo puedes ver asomada a una mujer.

En la trayectoria descrita te has cruzado con otra señora con la cabeza redonda, que es una cabeza de cuatro silencios. Completamente redonda, perfecta. ¿Es un cráneo deforme o es que el resto son aproximaciones a esa figura? Es posible que si salieras con una mujer de cabeza redonda, perfecta, pudieras estar geométricamente orgulloso, aunque en las fiestas te miraran mal. Tiene cuatro pelos, uno, dos, tres y cuatro, pero muy grandes, tan grandes que le cubren la cabeza perfectamente redonda y parece que tiene muchos más, pero son cuatro porque los has contado al bajar.

La señora asomada a la ventana del segundo puede vivir en el tercero y le daría igual porque está completamente loca, ida, grillada. Todas las tardes se asoma a la calle con un chupete en la boca. Llama la atención porque no hay muchas señoras de sesenta años que puedan vivir en un tercero y asomarse a la ventana de un segundo con un chupete en la boca. Supones que los chupetes son para los bebés, pero como el chupete se la tapa no sabes si su boca será también la de un bebé. Todavía queda gente de ese tipo encerrada en sus casas, porque nunca has visto a la señora que se asoma al segundo y que podría vivir en el tercero y tener la boca de un bebé, en la calle. Nunca.

Pasas rápido por la plaza de Lavapiés sin reparar en nada ni en nadie, y giras hasta dar con Argumosa donde la modernez pasa el scaner de sus soledades por las letras de tu ropa. Si no lleva letras es mejor, y si llevas algo en contra de llevar letras es mejor todavía. Te roza con el hombro un indigente sujetándose los pantalones, con un estilismo muy de David Delfín, pero sin lavar, auténtico, que fue portero del Real Madrid en la década de los cincuenta, pero que cayó en desgracia al encajar un gol que fue muy famoso en su época y que ahora ya no, pero que, en su momento, le condenó al ostracismo. Su mujer le echó de casa. La perspectiva del tiempo te demuestra que nada es para tanto.

Has tomado drogas y no debiste hacerlo, así que a la altura del Reina Sofía, te da la sensación de que el edificio viejo y la ampliación copulan en piedra y metal, empiezas a tambalearte. Oyes gente pero no la ves, hacen comentarios muy típicos, de poner las piernas así, o asao, pero te gustaría no tener piernas. Tienes como arena en los párpados y sólo ves a esa gente de papel que te advirtió que la vida en cartulina sólo puede acabar en un corcho de primaria, así que el recorte de una foto de Zapatero en el País Semanal te dice que si has empleado bien los famosos cuatrocientos euros y tú le contestas. Que sí.

Suena Crepúcolo Sul Mare y el sol se come tu barrio.

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Sabat

Cuanto mayor es nuestro vocabulario mejor pensamos. Pensamos con palabras, así que si tenemos una buena gama de léxico podremos ajustar mucho mejor los sentimientos a la verbalización de los mismos. No está mal en un mundo donde pensar bien no tiene premio. Lo que más me llamó la atención de Wittgenstein era su condición homosexual y el sentimiento de culpa que acarreaban sus escarceos. En pleno siglo XXI seguimos con manifestaciones e historias, como si dos millones de ultracatólicos hubieran salido de Parque Jurásico y nos invadieran.

Aún recuerdo el sentimiento de culpa tras mis primeras masturbaciones. Ya ves. ¿Quién me va a pagar ese agobio? Nadie. El temor de dios nos decían, no te jode. Masturbación, culpa, masturbación, culpa… y entre medias un buen aderezo de silencio para refrigerar el motor preadolescente. Los religiosos hacían reuniones con los padres para enseñarles a educarnos -las últimas noticias revelan que los religiosos están más cercanos a los niños de lo que suponíamos-, los peligros potenciales que hay en el mundo, y todas esas cosas cuyo objetivo principal es que nos peinemos con la raya a un lado o en el centro, por aquello de que los extremos son malos.

Cuando mis padres se marchaban a recados, y nos dejaban a mi hermana y a mí de pequeños en casa, lanzaban una amenaza “os estamos grabando”. Sabían que podríamos pelearnos, revolver armarios, dar una calada a una colilla de mi padre o construir bombas atómicas, así que mejor dejar constancia de que aquella grabadora Phillips estaba registrando todo desde un hueco inaccesible. Mi hermana me preguntaba si nos grababan de verdad y yo le mentía que no. Ni a un niño de seis años le cabe en la cabeza semejante paranoia. Aquella grabadora era dios, por quien todo fue hecho, que todo lo veía y que todo lo perdonaba, pero que por si acaso, tenía un archivo de grabaciones. Alabado sea el señor.

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Tenía razón don Enrique González

Hay demasiada gente que dice que los políticos son el mismo perro con distinto collar. Hay demasiada gente que dice que los futbolistas son tíos a les que se le pagan millonadas por pegar patadas a un balón. Hay demasiada gente que dice que alquilar es tirar el dinero. Hay demasiada gente que dice que el rey no hace nada, pero que por lo menos no las lía, no como en otros países. Hay demasiada gente que dice que es católica pero no practicante. Hay demasiada gente que dice que las películas en blanco y negro son aburridas.

Ayer estuve con un músico quemado, quejándose de que la gente piensa que los músicos son vagos estúpidos. Debería darle igual, debería hacer arte y punto en boca. El reconocimiento es una mierda, y buscarlo una lacra que te pudre por dentro. El público es una masa con un 75% de imbéciles. Si estás sobre un escenario, representando una obra, un monólogo, tocando, cantando, puedes parar el espectáculo, bajar al patio de butacas, enganchar a un tipo por la pechera y llamarlo imbécil, porque tienes una probabilidad del 75% de no equivocarte y que el tipo en cuestión tenga que agachar las orejas, porque sabe que lo es.

El 75% de los aplausos son batidas de palma de mierda. David Carradine apareció colgado en un armario. El 75% de los elogios ya saben… Dentro de un armario, qué falta de estilo. Deberían incluírlo en la promoción del hotel “habitaciones con armarios en los que usted puede pedir la cuenta”. Ser maldito es una puta mierda. No sólo porque representas una esperanza/frustración, realmente atractiva para el públio, ergo para el mercado, sino porque la carcoma quiebra tus estructuras y te convierte en el ejemplo de que tomar otro camino, sólo tiene un destino fatal. Tu vida es una moraleja, una final de capítulo de Cosas de casa.

Hay demasiados pisos vacíos. Hay demasiado dinero virtual funcionando. Hay demasiada certeza de que si el sistema me hubiera recibido con los brazos abiertos, tendría un piso vacío y dinero virtual funcionando. A ver si Silvio me llama para pasar el finde en su chamizo.

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Algo por fuera, nada por dentro

Las declaraciones de Leire Pajín sitúan a la ínclita en mi Top One de gente con la que no iría a tomarme un café aunque la salvación de mis pecados  dependiera de ello. Es un muñeco, el claro ejemplo de lo que puede llegar a hacer la política patria y una mala digestión de los valores transmitidos en Los Fruitis. Hace años me dijeron que me fijara en los mítines de Zapatero, que siempre estaba detrás, en primera fila, en ese formato exportado de los americanos de asentidores, movedores de cabeza y aplaudidores, que llegaría lejos. Los movedores de cabeza son inquietantes. Cuando pinchaba, el dependiente de las extintas Tiendas Tipo se acodaba frente a la cabina y asistía al ritual de las modernas pidiéndome Seven Nation Army de los Stripes moviendo el perolo de arriba a abajo. Así pinchara a los Stones, o a Padre Abraham y los Pitufos.

Hay pocas cosas que sean tan contraproducentes para mi erección como la falta inequívoca de personalidad. No nos engañemos, no es tiempo de marcados caracteres, pero hay un límite. ¿Y si la Pajín tuviera el cuerpo de Eugenia Silva? Me daría igual ¿Y si luciera la belleza vaporosa de la Watling? Que no. A los políticos les pasa. Cuando tienen una cohorte de amancebados, gente que recibe un salario sustancioso a cambio de decir a todo que sí, acaban perdiendo el contacto con la realidad, y se vuelven unos paranoicos megalómanos. Algo megalómano hay que ser ya cuando se tiene la certeza de ser capaz de representar al personal, pero es harina de otro costal, y no daremos vueltas a conceptos filosóficos, que para eso soy un donnadie con dos asignaturas para acabar una carrera.

Para lo del café me quedo con el ejército de tías buenas que ha invadido el barrio. Se entiende que junio tiene unos raros poderes que causan efectos colaterales como el acortamiento de faldas, o la baja de los escotes hasta límites infárticos. No es sano pasear rodeado de mujeres que retienen sus pechos con telas mínimas, como los Países Bajos aguantan el mar que se los quiere comer. Europa cae en el descrédito mientras me reconozco más identificado por cada pliegue del cuerpo femenino. Leire, pásate por el barrio, necesito que la sangre me vuelva a cerebro.

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Saved by bell

Debería llevar una libretita conmigo porque las mejores imágenes se me ocurren andando y cuando llego al ordenador se me han olvidado. Si las apuntara, enriquecería el blog y así, si un editor cae en él buscando las palabras “dueña follada por perro”, se interesaría por mi prosa y se diría que mira, que el chaval tiene (iba a decir talento, pero como nunca lo he tenido la gente siempre me define con el talento de serie B que, en este caso sería la palabra) desparpajo. Y me encargaría escribirle un libro a César Vidal sobre, por ejemplo, los masones.

Con un par de meritorias negreces para, por ejemplo, Maxim Huertas y Sergi Arola, podría optar a escribir bajo una firma buena, rollo Fernando Delgado, o lanzarme en solitario. Como no quiero que se me ponga cara de cura ni vestirme de pedante, y como quiera que me mola estar en el candelero, iluminado por los flashes, optaría por firmar mis libros y así hacer uno repleto de lugares comunes, con un par de trucos, zampar media docena de rabos y pelear por el Planeta. Con la candidatura ya tengo un par de añitos resueltos. Eso me pasaría si llevara una libretita.

Futboleando me pegunto cómo el Sporting sigue en primera con once aldeaninos, y donmanué, con todos sus internacionales, han descendido al infierno. Sólo un extranjero, Bilic, y ninguna clase de debate sobre si deberían fichar foráneos o no, puesto que no tienen un duro. La coherencia hecha club, no hay como una buena crisis para calmar los delirios de grandeza. Eso sí, como Preciado siga sin conformarse con los empates a mi viejo le da un chungo.

Baloncesteando me pregunto cuánto crédito le queda a Joan Plaza, el mediocre mejor disfrazado de la ACB, y qué hará el bueno de Le Bron con estas vacaciones anticipadas. Igual le cambia las semanas de la multipropiedad que tiene con Howard en Marina D´Or Ciudad de Vacaciones. Y dice Paniagua que NY negocia con Memphis para quedarse a Ricki y todavía me estoy tocando.

Sobreviviendeando y para todos aquellos preocupados por las aventuras y desventuras de un mileurista (“Y decidí no regresar jamás a casa, y apechugo como un hombre y lloro como un niño, y me siento tonto y feliz como un villancico”-Lichis), comentar que nos salvamos por la campana. Zack Morris me ha servido esta mañana el desayuno, Screech y Slater se vienen hoy a fimar el crédito, de Kelly paso porque siempre me pareció la típica calientabraguetas interesada, y con Jessie estoy picando piedra, que sus pajotes cayeron con aquel pufo torbiano de Showgirls.

Joyita de la semana: Mayor Oreja en el debate de ayer “Claro que la pederastia me repugna. Soy una persona normal”

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