En los minutos de la basura

No me puedo creer que se abran boletines con la sanción a Cristiano. A los que ponían Imagine con Haití ya les quema el tema. Ya pasó. Los corresponsales estrella ya están de vuelta. Los tipos que garantizaron titulares e imágenes dantescas, los que protagonizaron una de las últimas peleas entre grandes medios por ver quién había diseñado la cabecera más espectacular para sus webs. Mi Haití particular ha sido Enrique, un tipo que a las cinco y cuarto me ha dicho que no somos nadie.

Todavía no somos nada, y supuso que lo entendería, y claro que lo entiendo hombre, claro, faltaría más. No le pedía que me vendiera a su mujer por seis camellos, sólo que apostara, pero no ha querido. Allá él. “Cuando seais más grandes nos volvemos a ver“. Pues claro que sí, Enrique, no dudes que nos vamos a volver a ver. Alguien debería crear el cómic sobre un comercial vengativo. Hay una tienda, El Ganso. Venden productos de su marca en Serrano, y allí te atienden un par de chavalines de las juventudes populares, de las nuevas generaciones, con las pupilas como huevos de Lucio. Lo que denomino tienda de comercio injusto.

Los webs de Lucio. Comida 2.0 el día que Adriá dice que se toma dos años de reciclaje. El talento debería separarse de él, como McCartney se separó del resto en el 70. “Me ha ido un millón de veces mejor de lo que podría haber soñado“, dice el director de El Bulli. Pues ya sabéis que hay un millón de desgraciaos que nunca van a cumplir sus sueños. Hay gente cuyo sueño es tener un Mercedes. Los concursantes de OT decían todos que cantar era su sueño. Cantar se puede cantar en la ducha, su sueño era ganar mucha pasta cantando, que es diferente.

Y para una grieta de tiempo que tengo, me sale esto. Menos mal que vienes pronto, Rudy. Tiene pelotas.

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Yes, we jarl

Hoy leo al admirado Boyero. Hablaba ayer con un amigo sobre la putada de los autónomos. Se generan su propio empleo, activan la economía y, como premio el estado les reporta cero apoyo: ni paro, ni baja, mierda de jubilación, ni ayudas para sacar adelante las ideas, los proyectos. Imaginaba mientras charlábamos, a los representantes de los autónomos en las reuniones con los capos empresariales. Tienes que llevarte bien con ellos, así que todo queda en la mano de la presión social. Si todos los medios empezaran a dar la brasa con la injusta situación del autónomo, y las conversaciones se propagaran por bares y mercados, lo tendrían mucho más fácil.

Esto me lleva a EE.UU. Obama se quita la máscara y llama ladrones a los bancos. Dice que les va a meter mano. Un profe me preguntó qué haría si fuera presidente del gobierno. Dije que el primer día nacionalizaría los bancos, y me contestó que al segundo día, si no habían forzado mi dimisión, me pegarían un tiro. Creo que es el momento en que la gente tiene que responder, en que la sociedad Homer (de sillón y tele) tiene que levantar el culo para apoyar al negrata que ha tenido las pelotas de llamar a las cosas por su nombre.

Pero creo que no. Es más cómodo esperar a que todo se resuelva, y que el de Chicago se las vea y se las desee con un aire frío a sus espaldas. Igual ahora Obama se da cuenta que no logró lo que creía que tenía: el poder de la gente. Lo único que ha conseguido es que la gente le apoye a él, luego, que se las apañe a lo John Wayne.  Me quedo con las palabras de Manolo Osuna, presidente de la Asociación de Vecinos de LavapiésNosotros ayudamos a que la gente saque adelante sus propuestas. Pero hay gente que entra aquí diciendo que les gustaría tener un periódico del barrio. Y a mí estar tomando botellines“.

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Vivir para ver

A las 8.30 de la mañana he quedado para grabar un producto para unos señores suecos que hacen muebles para que tú los montes. Nada de retirarse de ésta, ni mucho menos. La cosa está mala. “No hay dinero, Alberto“, me dijo Xavi hace una semana. Y es así. Por eso me da particular rabia el vídeo que pongo a continuación:

Llamadlo envidia de marica mala. Me da igual. Me voy, que tengo que cavar mi tumba.

PD: Ayudad para mi terapia, comentad…

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Me gusta hacer turismo

FITUR. No podemos entrar en los pabellones de España hasta las 14:00 porque los reyes se han pegado un madrugón para inaugurarlo. Y menos mal. Estoy en una feria cuyo presidente es Álvarez del Manzano y tengo que esperar a que salgan Juan Carlos y Sofía. He de hacérmelo mirar. Entramos. Las Vegas, Costa Rica, en China me dan largas. Poco negocio, mucho absurdo. El verdadero negocio se cuece -literalmente- en los escondrijos de los stands y en las cafeterías de los exteriores, donde te clavan con sonrisa de oreja a oreja.

En tiempos de crisis han reducido dos pabellones. Andalucía copa uno entero. Así son los andaluces, a jamonazo limpio. Putas de lujo pululan ente cascudas recauchutadas y consejeros, gerentes, y otras piezas del turismo de cualquier región. El estereotipo del empresario barrigón puro en boca, en todas sus versiones. Ayuntamientos de pueblos de mierda con sus azafatas repartiendo caramelos. No cojo ninguno, porque si comiera un caramelo de, por ejemplo, Sanlúcar, tendría el deseo irrefrenable de irme allí y, de momento, no me planteo vacaciones.

Sólo el aniversario de la Gran Vía, en la zona madrileña, me sorprende. Si inviertes en meretrices de calidad, no te queda dinero para el ingenio, la famosa ecuación de los cañones y la mantequilla, o de las putas y los creativos. Estoy acostumbrado a ver esa balanza en la tele. Los richelié del sector son como nosotros, pero despreocupados, unos hijosdeputa, que diría Hobbes. Y qué mal visten… Paso por Guadalajara, el stand pobre de la zona pobre, y una pobrecica me dice que si quiero relajarme. Supongo que no era profesional. De todos modos paso.

Habitualmente, en anteriores visitas a FITUR, me solía enamorar entre noventa y ciento diez veces por hora. Este año voy agobiado, esforzándome en no parecer agobiado, pero hay cosas que se me escapan. Tampoco caigo tanto en la caspa social y el olor a vino fino, así que lo uno por lo otro. Pero lo de los azafatos… lo de los chavalines disfrazados de señores… ufffff…

En fin, que FITUR es esto: atención al atrebimiento.

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Ch-ch-ch-ch-changes!

Creo que decir las palabras “compromiso social” en Occidente es poco menos que mear fuera del tiesto. David Bowie saca un disco de versiones cuya recaudación irá a parar a los niños de la guerra. Por un lado es arriesgado lo de sacar un disco, en nuestros tiempos, y pretender obtener beneficios, pero el Duque (el bueno, no el de la tele) puede hacer lo que quiera, que incondicionales no le van/vamos a faltar. Por otro lado, en es disco participarán artistazos de la talla de Duran Duran, ciego al cuadrado.

El rollo, la movida, que hoy voy a ser bastante poco sutil, es que los Duran Duran (bonita inspiración para un slogan de marca de pilas alcalinas) amenizaron más de una velada en casa de don Silvio Berlusconi, de esas con las niñas ligeras de ropa, y los mandatarios enchufados de lo que sea. ¿Se percibe un poco la reflexión, no? Osea que somos guays, pero la pasta qué rica es.

Mi madre siempre me decía que tenía que hacer lo que me dijeran, aunque no fuera lo bueno, porque en el futuro tendría un nombre, y podría hacer lo que me diera la gana. Bueno, es una teoría que ella extrapola a todo, porque me dice siempre que si me hago funcionario no pierdo nada y, además, tengo las tardes para hacer lo que quiera (una bomba de hidrógeno, si me place). Señores, eso es mentira. Si crees que cuando tengas poder para que los demás hagan lo que dices, vas a decir algo que no quieren que digas, vas apañado.

Los artistas comprometidos, a nivel Cristina del Valle (...está yayó, está yayó, está yaó, y está es-tá ya-yo…), son un vivo ejemplo de creerse los cuentos con los que sus padres les durmieron. A poco que abramos los ojos, hemos de reconocernos como cómplices, y que si ganáramos cinco mil euros y nos propusieran ganar mil, a cambio de que cuatro parados ganaran otros mil, no os engañéis, todos os descojonaríais (de hecho puede hacerse, no tiene que venir ninguna administración a obligar a nada). Pero tranquilos, creo que las empresas y los gobiernos se han dado cuenta de cómo somos.

Llamazares y los tipos con suficiente energía para reconducir y cambiar las cosas todavía no. De hecho, es posible que sea Bin Laden. ¿Cantará con Bowie?

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En ¿memoria? de Ortega

Mientras las cosas son, el tiempo pasa. Lejos de tratarse de un postulado excesivamente filosófico para un tunero que se gasta mil pavos en unas llantas, lo que trato de decir es que ya. Ya. Pasa lo de Haití y la gente se echa las manos a la cabeza, y se preguntan el cómo podemos llegar a tales niveles de miseria, y se repiten los mismos titulares estúpidos. Esto va por Gemma Nierga. Hace seis años mataron a Ricardo Ortega en Haití. Ricardo Ortega era uno de los pocos corresponsales dignos que tenía Antena Tres. A la vuelta de una esquina le calló una lluvia de metralla que lo dejó descansando en un charco de sangre.

Su propia cadena, con investigación igual o menor a cero, dijo que había sido asesinado por la guerrilla del insurgente Aristide. La Asociación de la Prensa, cinco años después, pidió que se reabriera el caso, puesto de la justicia haitiana lo archivó sin encontrar pruebas concluyentes contra la guerrilla y, obviamente, porque había muerto a manos del ejército estadounidense. Como lo de Julio Anguita, pero menos cantoso. ¿Algún tipo de presión o reflexión sobre la política exterior estadounidense?, ¿Por qué no, ríanse, un bloqueo a sus productos?

Entonces era el momento de hablar de Haití, no ahora. Hablar de la miseria y decir palabras como “hemos de reflexionar sobre lo que ha pasado”, sobre el fondo musical del Imagine de Lennon, aparte de vomitivamente tópico y moralmente cuestionable, Gemma, tiene tanto valor como repasar la estructura del Atlético de Madrid y llegar a la conclusión de que los culpables son los dirigentes: ninguno. Limítate a dar información, y las reflexiones de a veinte duros, déjaselas para los tuneros que se gastan mil pavos en llantas. Eres opinión, eres responsable, no lo olvides.

En otro orden de cosas frívolas: ¿No os parece curioso que TVE, sin publi, haya subido audiencia, y que el Spotify, con publi, sea un fenómeno mundial?, ¿Qué dicen los gurús a eso?

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Esa línea

Tantos años cogiendo el metro en Avenida América, la circular, y viendo el cartel de la línea marrón. Qué línea más fea me parecía la marrón. Siempre creí que sólo la gente fea cogía la línea marrón y, cuando una chica guapa guiaba sus pasos hacia ella, me daba la sensación de que se estaba confundiendo. Y ahora soy yo el que la coge. Esas cosas pasan. Y paso por Avenida América y por Diego de León, que coincidía con mi trayectoria en la circular, y me hacía pensar en lo absurdo de tener dos estaciones repetidas.

Al entrar al vagón veo a un indigente durmiendo en el suelo, bajo una hilera de asientos. Es tarde, así que hay poco bullicio, por no decir nada, aunque lo digo: nada. Miro al indigente, en posición fetal, con la cabeza metida en una capucha, orientado hacia el lateral del metro, y me pregunto si el tipo que diseñó su chaqueta, alguna vez pensó que tendría semejante portador. Supongo que no, pero esas cosas pasan. Inmediatamente entra un apuesto varón que se sienta enfrente del somnoliento. El chico, en su día, fue modelo de fotos de esa marca de chaquetas.

Entre el indigente y yo veo un muro de indiferencia suprema. No me da por levantarme a ver si está durmiendo o es un cadáver, porque me da un poquito igual, y eso es así, y ese así está delante de mí en forma de muro, transparente, pero muro. Esas cosas pasan. El chico es atento y se preocupa y, efectivamente, el indigente estaba plácidamente dormido, aprovechando las últimas horas de calor que le proporcionará el suburbano, porque la noche en la calle no debe hacer gracia. Mira, el guapo tiene buen corazón. Es algo que nos cuesta asumir, pero a veces los guapos tienen buen corazón.

Casi siempre que un guapo tiene buen corazón le pasa algo. O se depeña por un acantilado, o se pierde en la sierra, o lo mata ETA, porque siempre que eso sucede, cuando ves el reportaje, sus familiares, con una foto en la mano, destacan que era una persona de gran corazón, y los periodistas apostillan lo jóvenes y guapos que eran para haber muerto. Creo que todos somos siempre demasiado jóvenes y demasiado guapos para haber muerto, pero esas cosas pasan.

COMERCIAL

Campaña de publicity de La Abuela

Si no la conocéis, no me perdería la serie.

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Miércoles…

Como ayer me dejé el tabaco en la oficina, esta mañana, al pasear a Nico, he metido la nariz en un tubo de escape y me he tragado una bocanada de gases tóxicos que me están nublando la cabeza el resto del día. De vez en cuando estornudo una nubecilla negra, que tizna a todo aquel con el que se cruza. Hay momentos en los que me gustaría provocarme estornudos, como Quique se provocaba, en el cole, los eructos, o la acción de sus glándulas salivales, que lanzaba a sus enemigos como si fuera el veneno de una cobra. Menudo era Quique, un número uno en puntería con el canuto. Un figura de la infancia, un gigante con pies de barro, un muñeco roto, que no pudo con su fama de malvado divertido.

Justo al final de la canción Miles Ahead, del disco Mellow Miles, de Miles Davis, se pierden los sonidos de una trompeta. Son como unas colas de melodía que reverberan un poco y desaparecen, anticipando el final de la canción. Bueno, pues también se han colado en mi cabeza y se repiten sin parar, rebotando en la parte interior del cráneo, teñidas de negro. Tiene que compartir espacio con nuevemil dólares. Nuevemil dólares es lo que respondió un señor español que trabajaba como broker en la Gran Manzana, a la pregunta de la periodista de Callejeros Viajeros “¿Cuánto pagas al mes por este apartamento en el centro de Manhattan?”. Nuevemil dólares me lleva rebotando desde que ví el programa.

Cada día me apetece menos lo de largarme a NY para no volver. Me puedo encontrar a ese broker hijoputa, a Ray Loriga -que me dará lecciones de vida, que siempre está bien: que si experimenta, que si ahora tengo un hijo y mira no, que si tal…- o al mismísimo Ramoncín que, el otro día, reconoció tener un piso en la capital del mundo. Joder, como todas las nacionalidades hayan mandado gente de semejante calaña, vamos listos.

Querido Clint Eastwood: me ofrezco como asistente. Si le place pondré acento peruano, le acompañaré en sus tareas de cada día, daremos un paseo por el parque, hacerle labores domésticas, a cambio de una conversación de café al día. Me olvidaré de NY, pero ayúdeme a sacarme de la cabeza este humo negro, las trompetas replicantes, y los nuevemil dólares, que me vendrían tan bien…

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Martes anodino

Pues sí, sigo liado, sin mucho tiempo para postear o por lo menos para poder hacer algo que mediomerezca la pena. Llevo unos días pensando en cosas absurdas y empapándome de términos, conceptos y entornos. Ahora mismo podría hablaros de…

brandingyhostingylearnigyotrasmierdasque

acabaneningcomoelbancoINGalque,porcierto,

tengoquellamaraversientraenmiramapa.com,

perotodoesunmundonuevoenquetodoshacennúmeros

intentandodarconunateclaquecasinadieconoceyesel

comportamientodelinternauta,estoes,delser

humano,cosabastantedifícilperoquesirvepara

rellenarpuestosdetrabajo,encubrirluchasporpoder

,cuotasdemercadonorentableyotrasmierdas.

(no es errata, en mi cabeza ahora mismo se habla sin espacios y en cursiva) Y yo, que iba al colegio de los Maristas, con mi camiseta amarilla corporativa, y mis cromos del bollicao, ajeno a toda la realidad que nos iba a sobrevenir.

Ahora mismo sólo creo en dos cosas: una que no creo en ningún gran relato y sólo en el lado oscuro del ser humano, por ello, tengo que aprovecharlo. Y dos, en estos señores, que me han despertado la segunda sonrisa del día:

Son geniales y un ejemplo para su raza. Toda mi admiración. Aunque no la necesiten.

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Lunes anodino

Tengo mucho curro, una maraña en la cabeza y dos cosas que me bloquean:

Que el consejero Güemes no usa fijador.

Y la pregunta ¿Dónde están los post que pude hacer antes de tener blog?

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