#cortezas&tweets

Estamos en plena preparación del evento de tuiteros más aceitoso del mundo. Los community managers de Casa Braulio y de El Brillante han sido confirmados esta misma mañana. Abrirá la sesión el CEO de Mayjo, moda jóven, que nos contará sus experiencias más increíbles. Desvirtulizar a toda la comunidad de fans de las cortezas (en su versión clásicas, o en su versión cortezas-botellón) es algo muy positivo, sirve para poner cara a los avatares con los que nos relacionamos.

Echando un vistazo al mercado y, tras ver iniciativas como eats&tweets, o beers&tweets, en un alarde de originalidad hemos decidido dar un paso más y apostar por la tapa más casposa y barata que se nos ocurre, la que da sed, la que revela al dueño del bar como un aguililla de las finanzas porque, no olvidemos, amigos buenrrollistas del dospuntocero que, en realidad, lo que queremos, es vender un producto. Que sí, que con diálogo y horizontalidad y lo que tú quieras.

Mañana, viernes, abrirá el fuego el CEO-Fundador de Varón Dandy, que nos contará su experiencia emprendedora, y cómo se hizo hueco en el mercado, creando una poderosa marca frente a competencia como Colonia Senador, o loción de afeitado Flöyd, basándose en incrementar la conversación con el usuario, y aportar valor a sus contenidos. Luego tendremos un networking y charla relajada durante una media hora. Las dos horas siguientes intentaremos recuperar algo de humedad en la boca.

El sábado, el protagonista será el community manager de Pacharán Zoco, que nos hablará de la monitorización de los resultados, basándose en google analitycs. Después, unos representantes de Nintendo nos presentarán, en exclusiva el Luis Aguilé Singstar para la Wii.

El domingo tenemos preparada la lapidación de tres auxiliares del Departamento de Marketing de Fanta, por frivolizar, igualando la figura del community manager, con un surfero, o un dj. Todo esto pagado por el Plan Avanza 2. Os esperamos.

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No estaba de vacaciones. Un gentil señor que, sin saberlo, me deja acceder a su conexión, sí. Afortunadamente ha vuelto. Debe ser un pobre asalariado, mileurista diría por su corto período vacacional. Esto hace que, de momento, y salvo puente u otro menester del susodicho buen hombre, vuelva a la rutina para con el blog. Odio los párrafos en los que los bloggers dan explicaciones sobre por qué escriben o dejan de escribir, pero supongo que seré más asqueroso de lo que pensaba.

Hay algunas cositas que me inquietan en los últimos días. Por un lado la famosa edad de oro del deporte español. Los mismos tertulianos -que ejercen o no- que califican al fútbol como “veintidos tíos en calzoncillos detrás de una pelota“, lo consideran un “opio del pueblo“, o gilipolleces por el estilo, se pintaron la cara y se dejaron setenta pavos en la camiseta de Adidas. Todo es una mierda hasta que se gana o, por utilizar el lenguaje periodístico, hasta que “ganamos”.

Es la era de Alberto Contador, de Xavi, de Rafael Nadal, o de Pau Gasol, no del deporte español, porque el deporte español es una cosa que no existe. Para poner el colofón, y cerrar un argumento perfectamente repetible hasta la saciedad, se dice que “son fruto de Barcelona 92“. Juanma López, Superlópez, que fue medalla de oro en aquellos juegos, debe ser el representante del auténtico orígen de los éxitos. Cuando Pau estaba jodido en los vestuarios de Memphis en su primera temporada, abucheado por su público y llamado blandengue por el Heraldo de Menfis, creo que se acercó Samaranch a ponerle músculos y orden táctico con un microchip. Que en los momentos de postmodernidad en que vivimos, en que los relatos han muerto (leer a Lipovetski, o a Lyothard), los medios se empeñen en seguir contruyéndolos, y cada vez con argumentos más infantiles, empieza a revelar el porqué lo hacen. Y que cada uno lo piense. Si la edad de oro del deporte deja tanto poso como la de la música -presuntamente fueron los ochenta- vamos listos.

Veo la noticia de que de 3.000 pulseras anti-maltrato, los jueces han dictaminado el uso de poco más de 300. El periodista pone el acento en el machismo de los jueces. Yo me fijo en otra cosa. La empresa que controla las pulseras es privada: Prosegur. Desde que entrara el gobierno del PP el número de policías se ha reducido sustancialmente. De entre las empresas privadas beneficiadas, encontramos a Prosegur. El entonces ministro de defensa, Federico Trillo, fue luego consejero de esa empresa. El juego sigue, los medios otorgan.

Para que se hagan una idea, cuando trabajaba en una radio local, el día 1 de enero se firmaban contratos millonarios con Ayuntamiento, Comunidad Autónoma, Central Nuclear y dos Cajas. Suponían un buen porcentaje del presupuesto del ejercício. Sigo sin decir más.

Ahora que Raúl está en Alemania, me haré raulista. De hecho, me voy ahora mismo a comprarme la camiseta del Schalke. Agur.

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Cuerda is alive

Contaré la historia real que llevo digiriendo un par de días, sin añadir un gramo de fábula o exageración. La realidad, como siempre, supera de largo a la ficción:

A punto de empezar un partido de fútbol me suena el móvil. Un fijo, noventa y uno nosequé.

-Hola, ¿Fulanito de tal?

-Sí, soy yo (huelga decir que indicaron mi nombre y primer apellido, acertando)

-Mire, le llamamos de la comisaría. Un individuo ha entrado en su casa y tiene que acudir inmediatamente.

Tras una segunda llamada, que me descartó que se trataba de una divertida broma, entro en el coche pensando en flashes que incluían imágenes como: mi casa registrada por la KGB, mi casa incendiada como el Windsor, mi casa limpia como los fondos reservados, mi perra ahorcada porque un señor de Toledo la robó y esa tarde comprobó que no le valía para cazar… y muchas otras igual de extremas, absurdas, y reveladoras de mi estado mental.

Le piso al coche. Son las ocho de la tarde, voy sudado y hace un calor de cojones. Me tomo la M40 a ciento diez por hora, y O´Donnel hasta el Retiro como si fuera la M40. Me tendría que comprar una sirena de las chulas de la poli, de las de ventosa en el techo. Huelga decir que este tipo de cosas siempre te pasan a tomar por el culo de tu casa. Llego al barrio, aparco en un vado con los warning puestos, entro en el portal y veo la nueva versión de Las Meninas: seis policías, un latino de quince años y un pitbul de cuarenta kilos con un bozal como mis calzoncillos.

Me saca un poli que me dice que me tranquilice -grandes palabras- que en el primero se ha registrado una reyerta con unos cuarenta colombianos -a metro cuadrado por colombiano, oiga- que han lanzado al perro por la ventana y ha caído en mi patio, que el sospechoso se ha tirado detrás a por el perro asesino, y que ha entrado en mi casa para poner una silla sobre otra y salir por la ventana. Lo normal, claro.

Entro en casa, no falta nada, todas las confabulaciones imaginadas en el coche me las guardo para futuros relatos, me encuentro a mi perra con un ataque serio de ansiedad. Debe ser como si a un humano le hubieran llovido ultrasures, una buena tarde no es. La poli se van con mis datos, el colombiano a contar la proeza, mi perra está con lexatines, y el pitbul se ha demostrado a sí mismo que, cuando quiera, se puede caer de dos alturas y no le pasa nada.

A los veinte minutos me cruzo con una vecina mayor. Se queja porque mi perra ladra.

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Los diez apuntes finales

Uno.- Guardiola dijo de él la semana en que subió de la cantera a entrenar con el primer equipo del Barcelona: “este chico me retirará y será mejor que yo“. Palabra de Pep. Hoy Xavi es, indiscutiblemente el mejor jugador español de la historia. Sin spots, ni titulares, ni prensa lameculos. Con rivales pequeños o grandes, en pretemporada o la final de la Copa del Mundo, ha demostrado que la pelota es siempre suya.

Dos.- Las extrapolaciones políticas que realizan algunos medios con los éxitos, calan en la gente. Y son mezquinas.

Tres.- Vicente del Bosque no era un entrenador moderno, no cumplía el perfil, no le quedaban bien los trajes. Sólamente es un tipo capaz de tomar las decisiones perfectas en los momentos de tensión extrema. Sólamente eso. Enhorabuena Florentino.

Cuatro.- Imagino que Tomás Roncero y el resto de marujos de la prensa deportiva, estarán tomando un gintonic con Raúl González Blanco, hablando de lo buenos que era los viejos tiempos, en el espíritu de Juanito, la furia, y otros grandes conceptos del ideario victimista de la selección.

Cinco.- Resolvía César Luis Menotti, que entre jugar bien y perder, o jugar mal y ganar, le gustaría conocer al iluminado que pensaba que jugando mal se ganaba. La selección ha jugado bien porque tiene jugadores que juegan bien. Cuando no los tenga, no se ganará. Lo que parece una estupidez, no lo será tanto, y volverán los Ronceros, con el “Santiago y cierra España” en la punta de la lengua. La tradición oral holandesa perpetuará su naranja del 74, y hundirá entre patadas a Robben y compañía.

Seis.- Las lágrimas de ayer demuestran que el fútbol es un deporte en el que los buenos planos ni se compran ni se venden. Es, esencialmente, un juego de equipo, de orígenes humildes, en el que los mejores actores son los que no actúan.

Siete.- El campeonato se ha desarrollado en Sudáfrica como podría haber sido en Groenlandia. El circo ha ascendido peldaños, ha resultado, más que nunca, un Mundial para aficionados ricos. Los africanos, vuvucelas aparte, han visto cómo el circo les daba la espalda. Tras los titulares, se quedan con su 40% de desempleo.

Ocho.- La introducción en las retransmisiones de la slowcam, y de la cámara cenital, desde el cielo, han dado un salto de calidad a la belleza estética del juego. Manu Carreño no ha estado a la altura en los últimos partidos, Paco González se lo ha comido con patatas. Quique Flores ha sido el mejor comentarista, de largo, y Camacho un hooligan cavernícola que no aportó nada. En general la prensa ha saturado con demasiados minutos de atención y poco contenido.

Nueve.- Le hubiera pegado un tiro a Ángel María Villar a la salida del avión. Y rezaría porque Reina se quedara mudo en la celebración de esta tarde.

Diez.- Mi equipo, el Athletic de Bilbao, tiene a dos campeones del mundo. Eso no se ha visto, ni se verá.

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Justicia po-ética

Era nuestra primera temporada en Liga. Habíamos perdido los siete partidos desde el debút. La última derrota había sido contra un equipo patético de tipos que nos doblaban en edad, kilos y vergüenza. Nos ganaron dos a uno, y ya no sabíamos qué hacer. Nuestra competitividad duraba un suspiro, lo que tardábamos en conceder la primera ocasión, lo que tardaba en quebrarse la confianza. Habíamos especulado con todo: cambio de jugadores, de sistema, nuevo uniforme gafado, malas horas de los partidos…

A priori el partido no pintaba demasiado bien, jugábamos contra los líderes, que se dedicaban a golear en las primeras partes, y sestear hasta el pitido final. Inauguró el árbitro y me vestí de la peor versión del fútbol aficionado. Ellos jugaban muy rápido y muy bien, pero salimos concentrados, escribiendo un manual de ayudas y coberturas. El empate a cero del descanso hacía que nuestros rivales, Peluquerías Oscar Iglesias, se frotaran los ojos ante la hoja del periódico que reflejaba nuestra clasificación. Siendo más mentirosos que benevolentes, diré que pasamos un par de veces del centro del campo. Saqué el catálogo de las faltas tácticas y marqué con los tacos el pellejo de sus dos reses más peligrosas.

Nos empleamos con dureza, intentamos que se jugara lo menos posible porque, otra cosa hubiera sido un suicidio. En un pelotazo, en la única excursión de la segunda parte, sin saber muy bien cómo, Dani condujo una pelota que le quedó franca a Morales, que lanzó un chut miedoso al fondo de la portería. Cero a uno. A partír de ahí se volcaron y nos defendimos como gato panza arriba. Nos expulsaron a Dani. Expulsión justa. Un par de compañeros y yo también deberíamos haber acabado el partido antes.

Lo nunca visto en un equipo de fútbol siete, de cinco jugadores de campo, cuatro de ellos en línea defensiva, y yo en la presión de una banda a otra. Cuando llegaba tarde no dudaba en buscar espinilla, tíbia o rodilla, como un matón con bula administrativa. Cuanto menos tiempo quedaba más me crecían lo pulmones, más sólida era la barrera defensiva, y más utilizaba sus alas César, nuestro portero. Cuanto más se acercaba el pitido final, menos recursos les quedaban a ellos, más miradas se cruzaban con el entrenador. Final.

No me arrepentiré de aquel partido en el que salimos a no jugar, porque sé que la victoria es una diosa justa, y que lo que le quitó al fútbol aquel día, se lo acaba devolviendo, y lo disfraza de guantes milagrosos, de estrategas con bigote, o de niños muertos, como el que anoche se entretuvo dibujando cuarenta y siete millones de sonrisas.

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Los elegidos

Dios existe y me llamó ayer. Me citó a las siete menos cuarto en La Fugitiva, una librería-cafetería de Antón Martín. Cuando llegé las persianas metálicas estaban bajadas, pero enseguida se subieron y pude entrar. Tras mis pasos las persianas volvieron a bajarse formando gran estrépito y guillotinando cualquier atisbo de corriente que pudiera engañar al calor de julio.

En una mesa central blanca rebotaba la luz de unos fluorescentes, aumentando la sensación de calor. Dios presidía la reunión donde, por lo que dijo, estaba acompañado de dos científicos que habían encontrado un tratamiento para el cáncer, y al resto los conocía: Paul McCartney, Bill Gates, y Pelé. Yo le llamaba jefe todo el tiempo, porque me hacía gracia, me recordaba a Michael Landon en Autopista hacia el cielo, que iba como de bonachón enrrolladete, que creo que es lo que quiere él para todo el mundo, el rollo de los cristianos de base y tal.

Nos dijo que en ese preciso instante, un desastre nuclear estaba aconteciendo en todo el planeta. Que nosotros habíamos sido los elegidos para salvarnos, y que en aquel lugar no nos pasaría nada. Relató una somera lista con candidatos que se habían quedado fuera, como Madonna, Julio Iglesias o Steve Jobs. Cuando nombró a este último hubo un murmullo que acabó en carcajadas. Me preguntaron quién era yo. Dios se puso un café y todos nos quedamos mirándonos en silencio, hasta el fin de nuestros días.

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Su plan

Teníamos asumida la condición de perdedores sin glamour. Es la peor de las condenas, acostumbrase a morder el polvo y no ser capaz de mentirte, de revestir el fracaso en esa heroicidad que empezó con el I am a looser de Lennon, y no encontró mejor apóstol que el Atlético de Madrid. Ver a la selección era sentarse en un sofá cama chungo, con estampado de cuadros verdes, pasar calor, y ver a tu padre sufriendo, callado, sin quitar ojo a la tele, reviviendo un partido que ha sido el mismo siempre, con idénticos resultados, por supuesto desfavorables.

Y precisamente ha sido nuestro padre el que ha sido capaz de generar vida donde no la había. Nuestro padre era Luis Aragonés, nuestro padre es Vicente del Bosque, representantes generacionales, ejemplos del anti-nini, de lo que no mola, del trabajo sucio, del lado oscuro llevado con naturalidad, de la condescendencia socarrona con lo políticamente correcto. Ídolos del anonimato, expertos de las sombras, humanos. Los antihéroes de verdad han puesto toda su sabiduría en un grupo con un talento superlativo -no mucho más del que tuvo Clemente en el 94, o Camacho en 2002- para cortar siempre el cable amarillo.

Han sido capaces de caminar sobre las aguas que revolvía la siempre cruel e ignorante prensa deportiva, han capeado bajos estados de forma, lesiones, contratiempos, y no se han equivocado. Sólo quien asume los errores con naturalidad, entra en el estado perpétuo de gracia, de no equivocación. Lo de anoche fue una obra maestra, que apeló a todos los sentidos que remueve cualquier gran película, cuadro, o canción, pero con un regusto diferente. El regusto de venganza de la generación de nuestros padres, y todos estaban en un banquillo de Sudáfrica.

Anoche el entrenador del abrigo estandar de El Corte Inglés repleta de pegatinas de patrocinadores, estrechaba la mano del elegante seleccionador alemán, imagen de la bohemia y la intelectualidad muniquesa, transmitiéndole la calma de la superioridad perfecta. Anoche cumplió la fecha de caducidad del VHS de Malta. Anoche Puyol incrustó el gol de Cardeñosa y el de Salinas, el codazo de Tassotti, el penalti de Raúl, el silvato Al Gandour, el poste de Hierro y la mano de Zubi, en lo más profundo de nuestro recuerdo, en lo más hondo de nuestro olvido.

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5 consejos para jóvenes creativos audiovisuales que están de becarios este verano y tienen tiempo libre a gogó

1) Déjalo. Estudia una puta ingeniería, o algo de informática. Ahora te parece que no, pero los sueños siempre empiezan queriendo ser feliz y acaban basándose en querer un BMW. La treintena te pasará factura y querrás cosas importantes como “estabilidad” o “seguridad”. Estas dos palabras se pueden traducir en esa camiseta de Billabong, que ahora te paga tu padre.

2) Llama a mi madre. Ella tiene la clave: mandarle un currículum a Pedro Almodóvar. Por lo visto ella sabe de muy buena tinta que Pedro abre su buzón todos los días, sobre un colchón musical de flautitas, esperando encontrar un currículum que le mole, para ponerle manos a la obra en su productora. Cuando está de rodaje, es su hermano Agustín quien abre las misivas. Ganaréis puntos si se lo enviáis en sobres perfumados.

3) Enrróllate con algún Trueba. Es una forma desagradable de entrar en la gran familia del cine español. Seguro que alguno tiene su puntillo, mira David, por ejemplo, que va de literatito y de intelectual, y es coleguita de Guardiola. La opción hacértelo con Garci es más chunga, no por edad, que estás en la idónea, sino por el sexo y la necesidad de ser rubia con cuerpazo, aunque hoy en día todo es operable.

4) Hazte con una buena máquina falsificadora. Sacar planchas de billetes con valor de once millones de euros, garantiza independencia en tu arte. Si todos dicen que lo que haces es una mierda, desóyelos. No digo que les quites la piel a tiras, que es una reacción comprensible, sino que no les oigas. Sin doble ele porque… bueno, da igual, eso se lo comento a tus guionistas, tú sólo arte. Pues eso, no desistas porque igual crees que es una puta mierda, igual que todo el mundo, y con los años, como ha pasado muchas veces, tu obra se cotiza del copón. Osea que tú sufre por tus ideas, pero forra un poquito el riñón.

5) Nunca, nunca, nunca se te ocurra pensar que formas parte de una industria, de un proceso de fabricación. Ten en cuenta que eres un artista. Los pintores de reformas en general perdieron esa perspectiva y mira ahora cómo les va. De la capilla sixtina al gotelet y el estucado veneciano. El cliente no sabe, tú sí, pero nadie te entiende. Piensa en el punto cuarto.

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Notas de jueves

-CR escupe a la cámara. CR vive por y para la cámara. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que su sobreactuación en el terreno de juego es forzada. Se sabe perseguido, filmado y emitido, y gesticula, actúa. Tanto que se olvida de jugar. Resulta paradigmático que agreda a su mejor amiga, a su amante más fiel. Igual es que está madurando. Con nada se madura mejor que con las derrotas.

-Se supone que con la subida del IVA se recaudarán 5 mil millones de euros. Se van a restar, en gran medida, del consumo. Lo público le roba ese dinero a lo privado. Lo privado no se vuelve loco, porque sabe que le debe muchísimo más a lo público. Parches, chapuzas. Cuando ves en Facebook que a los mantas de tu clase les ha ido bien, te lo explicas todo. El mundo es una clase donde los profesores están borrachos.

-Ayer tardé dos horas y cincuenta minutos en hacer un trayecto de metro de media hora. No he visto creatividad aplicada a la represalia. Ni iniciativas pro saltar los tornos durante un mes, ni huelga de consumo de metro, ni nada. Ponen patas arriba todo durante dos días, y al siguiente vas a pagar religiosamente tu abono. La ausencia de garantías como consumidor son alarmantes, la incapacidad de movilización por algo que no sea fútbol o religión, inquieta.

-Los medios reflejan una noticia de agencia: “se encuentra un Velázquez en los sótanos de una universidad“. Y lo repiten, y lo emiten teles, radio y versiones digitales de los diarios. Sin más. Bajas al sótano, y te encuentras un Velázquez, lo típico. Massmedia uno, subnormalitos cero.

-”Me interesa más la gente que comete crímenes. Después de todo, son los que se desvían de las normas y la ley. ¿Quién comete crímenes? ¿Por qué? ¿Qué efectos tienen los crímenes en la vida de quienes lo cometen?Jens Lapidus hoy aquí.

-Con un poco de suerte no estaré en la ciudad para el Sábado Orgulloso. A ver que han luchado y tal, y lo de los grises y la represión, y que Hanna Montana ahora es Maili Cyrus -o como se escriba- y toda la movida, pero es que las fiestas de los guetos me dan un poco de grima. Chueca es el Israel postfranquista. Creo que no es la actitud.

PD: antes de empezar con los comments tachándome de homófobo, anótese que me dejaría abrir el culo por George Clooney.

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