Igualitos

Ayer nos juntamos tres tipos de curro y yo en una cocina. Los cuatro llevábamos un polo negro. Parecería que no había distintivos de marcas en ninguno de ellos, de no ser porque el mayor de nosotros llevaba un pequeño bordado en negro, casi imperceptible, muy cerca de la cintura. Las siglas PdH revelan la firma del polo, exacto al resto. ¿Por qué una firma como Pedro del Hierro, esforzada en vender calidad y estatus, cede a lanzar gamas de ropa más básicas y populares?

Hace poco leí que un jeque árabe, fanático de Aston Martin,  se comprometió a comprar un coche de cada modelo y por cada color, que sacara la marca británica. El objeto de tal compromiso, era asegurar la supervivencia de la casa de automóviles de lujo que, de no ser por el detalle, hubiera tenido que cerrar sus puertas. Aston Martin hizo crecer su gama cromática hasta el límite de la supervivencia económica.

¿Es que ya no estila marcar la clase con los objetos?, ¿A los ricos ya no les interesa demostrar su poderío con actos de consumo desproporcionado e inaccesible? Parece que no, a los ricos, en un mundo en decadencia, les da palo aparentar, saben que pueden ser objeto de la ira. Si bajan un poco el pistón, saben que pasan de ser unos hijosdeputa lamentables, a convertirse en una inspiración. Por eso las treintañeras de cualquier país occidental suspiran por unos Manolos, los viajes transoceánicos se han democratizado, y los hoteles de tres estrellas tienen carta de almohadas. Nos han engañado como a ratas, y pese a lo que dicen los diarios, nos seguimos creyendo -me considero clase obrera- que somos lo que no somos.

Nos dijo Jorge Verstrynge en una clase, que nos levantáramos quienes vistiéramos con pantalones vaqueros. Sólo se quedó una chica sentada. Parace que en plena moda de resaltar la únicos que somos, y las ventajas de la personalización, un agujero de uniformidad nos está engullendo.

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Social entera

mira cómo nos mira. El ojosdewebber

Caminar por las redes sociales cada día es acojonante. Tan acojonante como sería cualquier otro trabajo, porque te encuentras el mismo nivel de clarividencia o de gañanismo que en la vida misma. Pese a lo que anuncian los gurús, detrás del social media, hay gente, la misma que compone el social entera. Te encuentras desde los programadores frikis que cuelgan el último consejo para programar con Greils (guaaaaau… lo vamos a petar), hasta el grupo de facebook que dice algo así como que “tú nos prohibes los toros, yo no consumo productos catalanes”. Duración de la braimstorming: 0,86 segundos, profundidad del discurso: 0, número de fans: la de dios.

En los últimos tiempos veo como una especie de Nostradamus de lo que se lleva, vaticinan el final de las redes sociales, porque no son rentables como negocio. Se escudan en que el boom de las .com pasó, y se la pegaron, para decir que las dospuntocero (las redes sociales, donde el usuario aporta contenido) van por el mismo camino. El discurso, como veis está muy trabajado. Las míticas reglas de tres que nos valían hasta para resolver ecuaciones. Las .com se hostiaron, es cierto. Algunas. Desde google.com, hasta putalocura.com, han sido, son, y tienen visos de seguir siendo negocios rentables. Se cayeron muchas .com, infladas por esos mismos gurús de la economía abstracta.

Con las redes sociales pasará lo mismo. Muchas se quedarán por el camino, y muchas otras sobrevivirán y serán rentables. Si yo monto una carnicería y me va bien, otros cuatrocientos millones de personas van a montar una carnicería. Con cuatrocientos millones de carnicerías, además de aumentar el colesterol y el enfado de los, de por sí eternamente enfadados veganos, es lógico pensar que más de trescientos millones se irán a pique. Es un reajuste muy básico que comentó en su día Adam Smith, pero que los gurús se suelen saltar, porque Adam Smith no tiene un blog en el que salga su fotografía con su pensante cabeza reposando sobre la mano.

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Más perro que Niebla

Estoy vago porque estoy cansado porque estoy de mudanza. Y creo que no puedo encadenar más estoys y más porqués. Siete años de vida son demasiadas cajas. Aún así soy magnánimo para enlazaros esto, que es un artículo sobre mi barrio. Hecho por un becario, me juego la cabellera. Por un becario vago. Y me doy autobombo dejándoos este curro para los colegas de Abismo. La chica es mi esposa, así que ya no hay mentiras ni en el cine.

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El puto APR

A ver si nos aclaramos, porque todo esto es bien facilito. Vivo en un área de prioridad residencial, en adelante APR, lo que significa que sólo pueden atravesarlo en coches de residentes y, si no lo eres, un residente tiene que autorizar esa matrícula, demostrando que lo es. Sí, las mudanzas, mensajería, visitas de amigos y familiares, son un coñazo, lo sé. El rollo es que cada vez que alguien viene, tienes 48 horas para personarte en la oficina del APR, o mandar un mail, para que no le caiga al propietario del coche una clavada matemática de 90 pavos. Si lo haces vía mail, tienes que estar atento al correo durante esas 48 horas, porque si no te autorizan, tienes que volver a intentarlo y vas listo.

Pasa un coche a mi casa, mando el correo, como otras sesenta y tres veces antes, y la respuesta no llega. Me doy cuenta al tercer día, porque de sesenta y tres envíos de matrículas, es normal que en uno tengas algo mejor que hacer que mirar el correo durante 48 horas -como pille fin de semana no contestan hasta el lunes- a ver si los mamones del APR han autorizado la entrada o no. Llega la multa ipso facto. Me planto en la oficina de tráfico, sita en a tomar por el culo, perdiendo una mañana de curro. Allí presento alegaciones que, antes de que Gallardón saliera al grito de ¡Recaudemos! me habían dado resultado. Acredito mi residencia, la matrícula, el mail enviado y la autorización para esa misma matrícula de otra fecha. Es decir: soy yo, os mandé este mail que no contestasteis vosotros, y este coche ya ha pasado por esto.

A los meses vuelve la multa, han tirado el recurso, así que nos invitan a pagar, o volver a recurrir. Volvemos a recurrir, otra mañana de curro perdida, en la misma oficina de a tomar por el culo, donde ahora nos dicen que no, que vayamos a la oficina del APR, donde está el verdadero protagonista de todo esto, nominado desde ahora como EL GILIPOLLAS, quien nos debe entregar un papel en el que ponga “tenemos problemas con los correos de hotmail, no llegan“. Mañana perdida. Perdemos otra mañana más -y van tres- yendo a la oficina del APR, donde el gilipollas indica que, al ser sábado, no está su superior y que, por tanto, nadie puede hacer el papelito que ponga que su servicio online es una mierda tercermundista -si se les llena la cuenta de correos se peta, y caen multas también-, así que mejor que me pase el lunes, que estará su jefe. Le digo que llevo una colección de mañanas perdidas y, el gilipollas me suelta con sus dos cojones, exponiéndose a un brote de ira, que “la Administración es así“. Busco la cámara oculta.

Hoy pasamos a la oficina del APR, perdiendo otra mañana, a ver si está su jefe. El gilipollas llega a su oficina a las 10:15 -una hora menos en Canarias-, indicando que su jefe, en realidad, trabaja desde la oficina de tráfico. Sí, la de a tomar por culo. Lejos de sacarle los ojos de las cuencas, meterlos en un sobre, y enviárselos a su madre para que haga sopa, le decimos que, dado que el error es suyo, deberían redactar un documento, donde indiquen los problemas que tienen con la recepción de los mails, documento que se niega a hacer tanto el gilipollas, como su jefe que, desde el teléfono, aclara que no es su problema.

Dadas las circunstancias la cosa está así: nos quieren robar 90 euros, nos han hecho perder seis mañanas, de momento, nos toman por imbéciles, su servicio es lamentable y estafa a los ciudadanos, no reconocen su error, el gilipollas está haciendo oposiciones para que le abra la cabeza con un extintor, y las lleva muy bien preparadas. Desgraciadamente continuará, probablemente vía OCU pero, sí algún día pasáis por la plaza del General Vara del Rey, entrad en una oficina azul y, si son más de las 10:15, tiradle una cacahuete al gilipollas.

PD: Larra dijo más o menos esto, pero con otras palabras.

foto: http://www.flickr.com/photos/64247734@N00/

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Ceuta y Madrid

Tengo amigos de pueblo de toda la vida, que siempre me comentan lo imposible que les resultaría la vida en la capital. A mí me cuesta responder al “es que allí se vive con mucho estrés” porque el estrés me parece un concepto demasiado ambíguo, volátil y difícilmente medible. Bajando por la calle Torrecilla del Leal, se puede ver una minúscula grieta en el asfalto, a través de la que se adivina que el firme sobre el que se asfaltó es un adoquinado.

Por toda la zona centro llevan años fomentando la peatonalización, para lo que levantan el asfalto, y ponen adoquín. Es decir, la operación contraria a lo que, por lo que nos dice la grieta, se hizo hace unos años. Es una pequeña metáfora de la ciudad, incrustada en su propia piel. Es una metáfora del absurdo y del ritmo que te repele o, como es mi caso, te atrapa.

Desde Madrid van entrando y saliendo informaciones, declaraciones y reacciones, con respecto a los problemas en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El PSOE critica que el PP se cebe con sus decisiones de política exterior, porque consideran que son decisiones de Estado. Por tanto o la guerra de Irak (de la que tan airosamente sale hoy USA) tiene que ver con la política fiscal de Murcia, o las manifestaciones estaban repletas de actores muy parecidos a los dirigentes socialistas.

¿Alguien duda que Ceuta y Melilla están en Marruecos? Por tanto ¿Alguien duda que sean marroquíes? Y si tú eres de los que dudan, ¿Te subes a explicárselo a la izquierda abertxale? Y lo más importante… ¿A alguien le importa tres cojones lo que le pase a Ceuta o a Melilla?, ¿Podríais escribir en una cuartilla tres cosas que sepáis de cada ciudad? No tengo más preguntas, señoría.

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Ellas

Todos los días mi despertador suena a las 7:00. Me levanto como si estuviera accionado por un resorte, leo las noticias y a las 8:00 saco a mi perro. Sabía que saliendo a esa hora, a las 8:12 me cruzaba en el paseo del Prado con una chica que lleva meses sonriendome cuando nos cruzamos, así que todo estaba automatizado para que el perro meara en el segundo árbol de la glorieta de Atocha, no más de 10-12 segundos. De ese modo encaraba el semáforo que lleva al Retiro a las 8:08.

Como he comentado, todos los días me cruzaba con ella, excepto el día que me dormí. Volvía de vacío a casa cuando, a la altura de la calle León, me crucé con una cuarentona muy aparente que me miró. El reloj marcaba las 8:36, así que ideé un itinerario que me permitiera pasar a las 8:12 por el paseo del Prado, y a las 8:36 por la calle León, de tal manera que me aseguraba cruzarme siempre con las dos.

Tras unos días de feliz rutina, mi perro, con el cólon irritado, quiso aliviarse en un seto del paseo del Prado a las 8:14, justo después de cruzarme con la primera chica. Al hacerlo, me obligó a girar la cabeza, y ví a una espectacular rubia trajeada, que tenía pinta de ir a trabajar a la Bolsa, así que varié la trayectoria para cruzarme con ella, que pasó olímpicamente de mi culo. Al día siguiente, a las 8:14 giré la cabeza y descubrí que no era casual, que todos los días pasaba por allí, de tal manera que ahora tenía que pasar a las 8:12 por el paseo, girar unos metros, y cruzarme a las 8:14 con la nueva incorporación, volver a girar, y acelerar para poder estar a las 8:36 puntual en la calle León.

El día que tuve un viaje, me ví obligado a sacar al perro media hora antes, con lo que destrocé por completo la rutina de ver chicas. Por suerte, a las 9:31 coincidí, en la calle de Alcalá, con dos adminstrativas con pinta de cachondas. Una tendría unos veintipico y la otra bien pasados los cuarenta, y comentaron entre ellas. ¿Merece la pena? Sí. Así que, desde entonces, además del círculo que tenía que hacer en el paseo del Prado, y la carrera hasta la calle León, tenía que ingeniármelas para volver a Alcalá a las 9:31, y lo conseguí. Este pequeño cambio en la rutina, hizo que empezara a llegar tarde al trabajo. Me despidieron por reiterar la falta.

Al estar en el paro, tras una de las palizas de paseo mañanero, me senté en la plaza del Congreso a descansar, dándome cuenta de que los martes y los jueves, a las 9:47, llega una visita guiada de guiris, de las que el 50% están buenas. Las ausencias reiteradas  hicieron que mi mujer me dejara, y que mis amigos, al no cogerles el teléfono, me dieran de lado.

Comencé a salir a las 6:53 de la mañana, para ver bajar por mi portal a una controladora aérea que está buenísima, es del barrio y curra en Barajas en turno de mañana. Luego hacía tiempo para esperar que una espectacular cubana entre en el metro -siempre lo coge a las 7:06, con unas oscilaciones de unos 2 minutos arriba o abajo-, después aprovechaba la muerte de mi perro -el cólon irritado fue a más- para ahorrarme los 10-12 segundos del pis y pasar en rojo el paso de peatones del Retiro, para estar puntual a las 8:12, cruzarme con la morena, girar para el cruce de las 8:14, ir corriendo a la calle León a las 8:36 -excepto los viernes, que una camarera de la calle Cervantes me hace detenerme a las 8:29-, para cruzarme con la cuarentona, cuya estela seguía hasta el gabinete de arquitectos para el que debe trabajar.

Pedía un taxi que me dejaba a las 8:52 en la Castellana para ver, pero sólo un rato, a otro grupete de administrativas que siempre vienen del café,  y salía zumbando para cruzarme con las de la calle Alcalá de las 9:31, una de las cuales, debe estar ahora de baja, o haber padecido la crisis. Si es martes o jueves, me iba a la plaza del Congreso a las 9:47, lunes, miércoles y viernes, he localizado a una morena de ojos azules que camina con su padre -o un tío mayor- por Sevilla a las 9:56, días en los que podía respirar un poco para ver si hay nivel femenino en el Starbucks.

Hoy hace tres meses que no piso mi casa. Y tengo una planificación absolutamente completa de tías por la ciudad.

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Repaso así, a cosas…

Los que leen el blog desde hace tiempo, saben que ardo en deseos de que Fernando León saque, por fin, su nueva peli, y así tener una excusa más para no ir al cine. Afortunadamente, el desaliñado madrileño está a punto de estrenar otra historia -más- sobre gente con buenas intenciones, a la que el sistema no deja desarrollarse. Luego me enteraré de qué va. Espero que a Özil, el ojos de huevver que acaba de fichar el Madrid, le dé tiempo a verla, sentirse mal por ser rico hijoputa, e irse a cenar un sandwitch al De María.

Lo de los políticos locales en las redes sociales es algo que me trae a mal dormir, en serio. El otro día veía cómo felicitaban a Obama por su cumpleaños. Supongo que la Casa Blanca estará enviando agradecimientos en forma de azulejos que pongan “rdo. de Washington“. Hoy en Facebook leo: “Termina el pleno ordinario en la Diputación de Guadalajara. Ahora, a seguir con el trabajo de despacho“. Impresionante documento. A ver si animan un poco sus perfiles con actualizaciones como “Voy a llamar para presionar al periódico de Fulanito, que ha contado una cosa que no me interesa“, o “Un constructor acaba de venir con un maletín precioso, y le vamos a dar la gestión del agua“.

Ahora mismo escucho a De La Morena con una de esas frases que luego repiten las marujas en sus charlas de café -que es de donde la habrá sacado- “yo no cuento confidencialidades, porque las confidencialidades no son mías“. Ahí es nada, el profundo de Brunete. Está en plena promo de sus Silencios de El Larguero, que digo yo que ya podía sacar un Los Silencios del Caso Paco González, donde tendría bastante más que decir.

La gente se empeña en contar lo que no interesa a nadie, y callar lo verdaderamente sustancial. Ha pasado también con este spot de Gillette:

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Noticias tecnológicas

-Acaban de sacar un trendy de mierda que se actualiza en tiempo real. A su cerebro llegan consejos del mundo de las tendencias, en frases de 140 caracteres. Lo ha parido una señora de Iowa, ayudada por el equipo de fucktrender.com, la nueva red social de trendys de mierda. Debes enviarles tus datos, fotos, vídeos y recuerdos. Todavía no saben qué hacer con ellos, pero algo inventarán.

-El que ya ha inventado, es el creador de los regalos de Facebook, las tartas de cumpleaños, ramos de flores, y todo eso, que acaba de inventar el salario en red social, el pago en especies virtuales. Lo ha descubierto inventando su propia vida virtual. La gurú Gaby Castellanoleoneses está escribiendo un post que va a poner patas arriba las charlas de oficina de mañana.

-A un muñeco absurdo de los que se utilizan para ilustrar noticias sobre redes sociales, se le ha diagnosticado autismo. El resto de muñecos cerrarán el corro de la patata que están haciendo siempre, sin contar con él.

-El banco ING a los tribunales. La OCU considera publicidad subliminal su incorporación en palabras como streaming, blogging, o pissing. Un comunicado de los abogados de la entidad financiera asegura que sólo están detrás de esa última palabra.

-Muere un señor de Calahorra por una confusión en el hospital. En lugar de practicarle un TAC, le pusieron un tag, de tal manera que el paciente falleció, pero se le encuentra de puta madre en google.

-El trendy de mierda que se actualiza en tiempo real todavía no ha comparecido ante la prensa, porque, cada segundo, cambia de parecer con respecto a los complementos que lucirá. Los políticos, que le esperan para hacerse la foto, empiezan a impacientarse en el evento blogs&huevosfritosconchorizoparacenar. Sus asesores de imagen no saben si enfadarse o aprender del nuevo experimento.

-Los directores de El País, El Mundo, y ABC han salido a la calle y han contrado a gente moderna así, a voleo. Una vez estén en las redacciones, van a pensar cuales serán sus funciones reales. Al hilo de esta noticia, el diario Público, en su versión digital, ya trabaja en una red social para redes sociales, donde los entes propios como Twitter, Tuenti, Flickr, o Fotolog, podrán interactuar y aportar contenido.

-Telefónica ha comprado Tuenti por 70 millones de euros. Ésta es de verdad. Lo digo porque luego publico el cortezas&tweets, y los gurús, en Twitter, me piden más información sobre el evento, no sea que se lo pierdan. Gilipollas.

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Best Seller

“¿Cómo voy a saber de qué va el libro, si estoy empezando a leerlo?”

Concursante de Las Joyas de la Corona

El metro siempre va repleto de lectores, de seres humanos entregados a la, cada vez más en desuso, afición por la lectura. Algunos forran los libros con papel de periódico, o con el folletín de ofertas del Media Markt, uno de los suplementos dominicales que más adeptos ha logrado en nuestro país. Suelen ser libros de mierda. Bestsellers de pacotilla, bazofias de Isabel Allende, Vázquez Figueroa, Higgins Clarck, o cualquiera que tenga una portada de colorines con una tipografía divertida. Si van de cultos, llevan a las niñas de los bidones de gasolina, Pérez Revertes o cosas por el estilo.

El otro día, en la Casa del Libro, recordando a un colega que consume cultura al peso, defendiendo que es un tío sin prejuicios, y que igual se lee el libro de frases de niños del inefable Pablo Motos, que a Tolstoi -aunque nunca me ha comentado nada de Tolstoi-, y que igual se compra el último de El Sueño de Morfeo, que algo de Grateful Dead -aunque tampoco hemos disertado sobre los de Palo Alto-, intento pensar qué lleva a una persona a comprarse un libro en lugar así.

Porque cuando alguien se acerca a un macrocentro de venta de cultura, suele perder con facilidad, la perspectiva del tiro fijo. Entras a por la Ilíada, porque vas de culto, y te parece que un culto no puede pasar sin tener ese libro en su estantería Billy, y acabas pillando un midprice de Millás, y el segundo volumen de la Vuelta al Día en Ochenta Mundos, de Cortázar. En la planta de abajo hay cientos de usuarios del metro pillando libros de los que están apilados, atractivos, esperando que la búsqueda no distraiga del objetivo: un libro con una portada de colores y tipografía divertida.

Mientras, la Libre se ha convertido en una cafetería con cuatro estanterías de libros, de los que les gustan a los modernos: de Bukovski a Kundera, y temáticas compuestas, como la antiglobalización, o el autocultivo. Se ha incorporado al parque temático del piesnegrismo y la progresía de fin de semana que es la calle Argumosa. Consumo 7- Arte 0. Un vecino sube la música tecno en la que se escrachea un maullido, y se va consumiendo agosto en Lavapiés.

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El pueblo

Tuvo que atravesar el país para certificar aquella sentencia. Efectivamente, existe un pueblo en el que nadie ha escuchado nada de Manos de Topo, y todo va bien. Ninguna respuesta positiva para el informe. El perito musical y el perito de Pueblos Donde Todo Va Bien, estaban en sus respectivas habitaciones, durmiendo. Le habían dejado en aquel bar mugriento, un local que, con una mezcla de azúcar del alcohol derramado y serrín, le atrapaba por los pies.

Allí estaba una señora gorda, hinchada de tanto agua como bebía, que había salido de La Colmena, cansada por el olvido de los estudiantes de bachillerato. En la mesa, junto a ella, estaba el cadáver de Borges, jugando a la pocha con su propia versión joven, que tenía un Ipad de arena en la silla más próxima. Consultaba el aparato cada poco o mucho tiempo, porque esas coordenadas sí que no se controlaban. Lástima de perito de Pueblos Donde No Se Controla La Coordenada Tiempo, porque hubiera cobrado el bonus de final de año.

En la barra, los directores del FIB, el Sónar y el Primavera Sound esperaban cariacontecidos, que algo que nunca pasaría, sucediera. Entró canturreando Mío Cid, que escupió en el suelo y pidió un gintonic. La noche sólo se abría de vez en cuando con los flashes reflejados en los cristales de la puerta. Había un photocall en el que posaba Óscar Wilde, el marica del pueblo, que se hacía llamar literato, pero vivía de redactar frases para alamanaques. A veces cruzaba las calles pregonando la condición irónica de la sociedad, pero todos sabían que era para desquitarse de su vecino, Tagore, que le comía el mercado.

Justo detrás, y para terminar la noche, apareció Steve Jobs quien, incómodo porque el narrador le incluyó en otro post, en el que no entendía por qué se habían reído de él, derramó el Ipad de arena sobre el escupitajo de Díaz de Vivar. En mitad de la pelea que se desencadenó, se acercó a Jobs y le dijo que la autoreferencia estaba mal vista en los blogs, ante lo que el norteamericano gritó que haría lo que creyera conveniente para su comunidad, y que si lo encontraba, convertiría al narrador en un 404 error, file not found, por su santo peso testicular. Entonces, empezó a sonar esto…

…y tuvo que despertar a sus compañeros.

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