Sidonie goes to me

Nunca en tu vida te encontrarás con una chica que haya pasado una noche de un sábado en casa, bebiendo sola y escuchando a Van Morrison. Ellas tienen unas movidas a las que llaman amigas, y por eso le dan menos importancia a la música. Es muy difícil encontrarte a una tía que sepa de música. Por eso, cuando conocí a mi mujer y me dijo que no sabía quien eran Sidonie, no me sorprendió, pero me froté las manos. Poder descubrirle a una persona el típico grupo que sabes que le va a gustar, es una sensación maravillosa.

Les sigo desde que sacaban EP´s cutres y tocaban muy poco lejos de Barcelona. Luego Bip-bip, anuncios microscópicos en la Rockdelux, conciertillos en discotecas de provincias, más tarde multinacional, y ahora grabando en Abbey Road. Hace una semana cerraron la gira El Incendio en La Riviera y, desde entonces me guardo la crónica, porque salí calentito. Es algo que no suelen hacer los críticos. La pausa, la perspectiva. Al final ser cronista tiene más de gestionar impulsos, que de relatar apreciaciones.

El público eran mayoritariamente veinteañeras, de las que tienen preocupaciones vinculadas a Zara o H&M, algún gafapastita… en definitiva, esa generación que vive cómodamente instalada en la nada, en casa de sus padres, con un máster en mente, y que consideran que los porros no son droga.

Sidonie sonaron mal. Batería y bajo con una presencia excesiva. Salieron quince minutos tarde y durante la mitad de la primera canción no se oyó hammond ni guitarra alguna. Es un poquito imperdonable y me empecé a enfadar. Esto se acrecentó con el pedo del bajista, Jess, más pendiente de las posturitas para las fotos, que de secundar el excelente curro de Axel marcando el ritmo de las canciones.

En los conciertos soy bastante asqueroso. No canto, ni salto, ni bailo, ni me muevo, sólo atiendo. Analizo, me gusta verlo todo, escucharlo todo. No me gusta el concepto mechero-balada, no me gusta que el vocalista deje que el público le complete las canciones, no me gusta que se tomen los directos como una feria, porque en las fiestas de mi barrio no pago treinta y seis pavos por entrar.

Una noche, al acabar un concierto de Los Cavernas, Juanjo, amigo y vocalista del grupo, me dijo que estuvo con el culo apretado hasta que me vio aplaudir al final. Decía que desde el escenario, le parecía que odiaba al mundo. Es que me gusta escucharlo todo bien, nada más. Tampoco soy de hacer fotos, para eso estaban en La Riviera frikis a paladas, que le daban al aifon cada dos por tres, para parecer tíos enrollados en las redes sociales, y no los muermos casposos que son en realidad.

A pesar de los pesares, Sidonie han cultivado el mejor cancionero del pop nacional en los últimos años, les sobra profesionalidad y sentido del espectáculo, y tiran de detallitos, como invitar a Annie B Sweet a versionar un tema de Antonio Vega que ni fu ni fa. Rescataron una de sus primeras canciones, la psicodélica interminable Sidonie Goes To Varanasi, y versionaron a los Stones en You can´t always get what you want, detalle de alta escuela.

En definitiva, el grupo firmó otro hito, yo puedo decir que les he visto en la cumbre, el público consideró bien gastado su dinero, y mi esposa más encantada con el concierto que conmigo. Igual es que ya no le gusta que analice los conciertos. Igual es que nunca le gustó, pero pensaba que cambiaría. Igual a ella le gustaría ser un chico, beber sola y escuchar a Van Morrison. Ojalá que no.

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Mi campeonato

Clásicos:

Lakers: actuales campeones y equipo serio. Pau no es el megamonstruo que venden en España, eso sí, es un jugadorazo que, ante la falta generacional de pívots de calidad, aporta mucho cerebro al juego angelino. El descanso mundialista le va a venir bien. Supongo que el físico de Kobe irá tirando al equipo hacia abajo salvo sorpresa. En estos tiempos de entrenadores en segundos planos, la disciplina del famoso “triángulo mágico” de Jackson será muy importante. Atentos a los shows de Artest.

Celtics: O´Neal, Garnett, Pierce y Allen estará en el Hall of Fame de la NBA, y también en el quinteto de los de Massachussets. Me parece imposible juntar a ese equipo, y sumarle a Rondo (anoche 24 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias), Delonte West, Jermain O´Neall… si a Doc Rivers le diera por currar de vez en cuando, serían imbatibles.

Heat: equipo del verano por retener a Wade, y fichar a El Deseado y a Chris Bosh. En principio suena de la hostia, y ayer barrieron a Orlando. Odio Miami a muerte. Es un odio irracional, sólo mitigado porque Julito Iglesias es accionista, y ese hombre merece mis respetos. Ojalá que Wade y Bosh no queden a tomar cañas y lleguen conjuntarse, y que al otro no le dé por ser inteligente, porque el anillo será suyo, y no hay nada más aburrido que mandar anillos a Miami.

Mi equipo:

Knicks: patético. Estar dos años comiendo mierda para hacer hueco salarial para traer superestrellas que se quedaban libres este año y conseguir sólo a Stoudemire es… patético. Es un superpívot, pero no se puede construir un proyecto sobre unas rodillas de cristal, que cuestan 50M$. No sé, tenía pensado hablar bien del entrenador, D´Antoni, que me encanta, pero no sé, mirad la plantilla en wikipedia… es, sencillamente… no sé… patético…

Jugador favorito:

Steve Nash: en el declive de su carrera, el año pasado le pegó un estirón a sus posibilidades y estuvo a punto de meter a los Suns en la final. Me hubiera gustado que se viniera en verano a la Gran Manzana, a colgar las botas junto al entrenador que mejor le ha entendido, pero de momento parece que no. Tiene equipo para bien poco, pero seguro que seguirá impartiendo clases magistrales de dirección. Atentos a los traspasos pre-playoff.

Spanish:

El principal problema con el que nos encontramos los aficionados a los que interesa lo que hacen Marc, Calde y Rudy, es que las noticias de los medios españoles son patético-franquistas. A tirar de web oficial de la NBA, de @trecet, y de Daimiel, si no queremos ver lo que he leído hoy aquí. Resulta que Calderón guió a los Raptors a la victoria. Luego lees la anotación: cero puntos. Joder, mierda de prensa deportiva, macho.

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Nueva temporada

Como no son horas, mañana lanzo mis opiniones gratuitas sobre la NBA para este año, y las astracanadas que nos deparará NY a los cada vez menos aficionados. De momento digo alguna cosa: cada vez mandan más los jugadores, cada año se juega peor, cada temporada cae la calidad de la liga, pero en cuatro palabras: ESTOS TÍOS SABEN VENDERSE:

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El despacho de Truman (y II)

Leo esta noticia, y tengo la sensación de que las fórmulas de llegar al consumidor dan un poquito de grimaldi. Por un lado, los caminos parecen agotados. Los creativos de agencias que cobran un pasta indecente se reúnen en salas muy chulas, con teléfonos móviles tan caros como las monturas de sus gafas, para decidir que van a realizar una campaña que mola un pegote y que consiste en invadir el espacio de la gente.

Por si resultara poco puto coñazo tener que cerrar las pestañitas y vídeos publicitarios de nuestras páginas favoritas, ahora salen a tocarnos los cojones a la calle. Al final la estrategia comercial del Círculo de Lectores, va a ser puntera y todo. Se pone de moda el flash mob, todo dios con los flash mob. Se pone de moda personalizar las calles -falso, invadir con estilos, logotipos y slogans-, todo dios a personalizar las calles.

Con el tiempo me he convertido en una especie de Bruce Waine que, por el día sugiere la privatización, o el patrocinio, de los espacios públicos buscando consumidores, y por la noche intenta que los ciudadanos se sientan más esto que consumidores, y asuman la responsabilidad que tienen en los espacios públicos.

Entre estas cuestiones bipolares, la nueva temporada de Mujeres Ricas -siempre me sonará pedante lo de “nueva temporada”-, el hit de El Sociamedia y Olé, y Farysquare, mi vida se está conviertiendo en un caos del que sólo me pueden salvar los pastelitos pakistanís que me compra mi mujer. Eso es amor.

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El artista antes conocido como Príns

A ver, ahora podría haceros una disertación del copón bendito sobre el concepto del artista, desde que empezó a ser considerado como tal, hasta nuestros días, pero paso. Paso porque habrá cuatro gilipollas que se piensen que soy un tío muy listo, y cuatrocientos cabrones que meditarán sobre el tiempo que me he tirado googleando datos.

Y me paso los consejos de SEO por el forro de los huevos. Ni un enlace, ni un metatag, ni la madre que lo parió. Así, a pelo, a lo suicida, quien me quiera leer que me lea y, quien no, que ponga Telecinco. Así contado puede parecer que voy a lanzar un argumento de tertuliano de mierda, sin fundamento alguno, y es posible que esté en la razón. Habrá quien diga que, si fuera más preciso, más completo y más fino, la conclusión del análisis podría ser incluso la contraria a la tesis que voy a ofrecer, pero ya digo que me da igual. Si pensara en todas esas mierdas, las letras universales se hubieran perdido mi blog.

Tema: los artistas que, en la antigua Grecia -porque la de ahora está hecha unos zorros- realizaban otras labores para alcanzar su sustento diario. Con el Renacimiento y la figura del mecenas, pasan a cobrar por hacer arte. Porque a los ricos les mola lo que pintan, escriben, componen o esculpen. Les mola y les pagan, y les dicen “chico, con lo bien que pintas tú pa qué vas a estar arando el campo”.

Total que el artista empieza a tener una consideración esencial en la cultura de las sociedades. Con la llegada de la industrialización, y luego la postindustrialización -el orden inverso hubiera sido inquietante- nos encontramos con un punto de vista irónico del artista, al artista y sobre el concepto de artista. Así Andy Warhol, por ejemplo, se descojona un poco del personal, cuando llega a la tienda del Museo del Prado, se deja una pasta en souvenirs y dice que se pira, que pasa de ver la ilustre pinacoteca.

La industria, que asimiló a los artistas, no lo olvidemos, está viendo cómo el concepto del arte debe tomar un camino alejado de la propia industria. Y no porque los artistas se revelen, porque el artista, en general, es muy pájaro y le gusta ir a cóckteles, y vestirse de largo en grandes salones de mansiones, sino por la teconología.

La teconología hizo que las discográficas pasaran de tener que pagar en la producción de los discos casi 5 dólares por cada vinilo, a pagar 50 centavos por cada copia de CD. En ese momento la tecnología les molaba. Apareció la revolución protools. Desde un estudio de mierda, con un programa informático, y un teclado, el programa Protools puede reproducir el sonido de la filarmónica de Viena. En España, Javier Limón montó un estudio -con amigos como Sabina o Diego el Cigala- con eso, y un buen puñado de ideas.

Cuando se producen esos adelantos, que suponen ahorros de la leche en la producción, por tanto, benefícios mucho más sustanciosos, los avances de la ciencia molan. Pero cuando aparece el P2P y todo dios se baja la música, pelis, libros, cómics y demás, entonces la tecnología no mola, y es un atraco.

Por más que se devanen los sesos los tipos a los que pagan por decir que saben de esto, el futuro de la producción del arte, pasa por volver atrás. No se encuentra la vía de negocio online para todo esto, pierden más que ganan. O por lo menos no ganan tanto como para que existan multinacionales que sustenten megamonstruos. Se acabaron los U2. Se acabaron los mastodontes que llenaban estadios allá donde fueran.

Nuestra chavalada, los futuros consumidores de arte, están tan sectorizados que no encontramos tres grupos favoritos iguales en una clase. Y la consecuencia, creo, es clara: si eres artista, no esperes yate y chalé. Pero creo que, si eres artista de verdad, te va a importar muy poco.

PD: Señores suecos, estaba en la ducha cuando me llamaron. Deberían haberlo intentado otra vez, pero imagino que la agente de Vargas Llosa presionaría. Cuenten con otra cesta las próximas navidades.

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