Notas de viernes

Pedro Piqueras nunca falla. En cada informativo nos cuela una imagen amarilla y escabrosa. Anoche una embarazada escapando de un edificio en llamas. Hace tiempo que la prensa española no se escandaliza por los tabloides británicos. Por algo será.

-En Antena Tres, Matías dice que después de Túnez y Egipto la pregunta es “¿Quién será el siguiente?”. Hay una pregunta. Y es esa. Gracias Matías.

-Ayer a Jordi González se le fue la pelota en su twitter (@jordiGlez), y le dijo a una usuaria que telebasura era su puta madre. Como si él no supiera que lleva toda la vida haciendo telebasura. La salida no era cogerse un berrinche y generar twitterbasura, la salida era cuestionar por qué lleva años ganando una pasta con la telebasura. La telebasura da dinero porque los espectadoresbasura le dan al cinco en su mandobasura para alimentar su cerebrobasura.

-Desgraciadamente las últimas mañanas vengo escuchando Radio Marca. Marujismo de copa y puro en el que no sé qué cojones hace metido Santi Segurola. Temas como Shakira y Piqué, como que Cristiano es el mejor del mundo, o cientos de comentarios de Supergarcías frustrados que creen que hablan de cosas importantes. Paso a Radio 3.

-La dimisión del alcalde de Boadilla llega demasiado tarde. Ya nadie recuerda el nombre Gürtel. Ha sido una palabra tan maleada, y que se ha tratado tan poco en profundidad, que pertenece al Precámbrico de los medios y al imaginario ciudadano de palabras que no podría explicar, encajonado en el armario de los nombres de cosas a echar en cara, como Filesa, Fórum filatélico, GAL… La trama ya sólo existe para la wikipedia. Imagino la tarde que echaría ese pobre becario socialista picando texto…

-Medios y sociedad se escandalizan por las declaraciones populistas de Ana Botella. Igual no hubiera estado de más escandalizarse con su nombramiento, y los los otros 364 días del año, en los que no dice nada y se lo lleva muerto. Y lo paga usted, oiga.

-La oposición se preocupa más de denunciar a un concejal de Gallardón por contratar a una asesora. Esta trabajadora de la asesoría, Cintia Martínez, es actriz (en su CV casi todo son papeles terciarios, “episódicos” y un papel como especialista en la última de Alex de la Iglesia) y salió en tetas en la Interviú. El escándalo está asegurado. Miremos el CV de Ana Botella. A ver por ponerse en tetas ante quién está donde está. Ahora miremos a las secretarias de los directivos de nuestras empresas. Pues ya está.

Share

Sopor prêt à porter

Me largo a ver pijos, a pasear por Serrano como un rey. Me pongo la chaqueta buena y me estiro. Para pasear por la zona noble hay que ir estirado y no regalar ni una sonrisa. Adoro zambullirme entre ellos, mirarles a los ojos y que se sientan cómodos. Me gusta actuar como uno de ellos, pararme a mirar escaparates, que la perra se entretenga con un trozo de panceta frita, que parece que ha brotado de la acera limpia, impoluta. Las cuatro miradas que cruzo con pijas, son cuatro sablazos de frío interés. Si supieran en qué barrio vivo en realidad, se pondrían a cuatro patas.

Los jodidos colores de temporada son los de siempre: vino, gris -tan hortera en realidad- y verde oliva. Los tejidos varían poco porque vuelven los ochenta. Toda la puta vida llevan volviendo los ochenta. Desde el uno de enero de mil novecientos noventa. Trajes cuentamé para los críos, y sólo Kenzo arriesga en los estampados, aunque no demasiado en los cortes. En Armani el aburrimiento es un arte genial y bullicioso, pero veo unos pantalones blancos que no acabo de entender. ¿Se estará rumanizando? ¿Estará dejándose influir por las hordas de europeos del este -bonito eufemismo- que plagan la ciudad con sus camisetas petadas en las que se lee “Amporio Ermani“?. Giorgio tío, eres la última esperanza.

Afortunadamente Loewe vuelve a los clásicos y olvida aquella lamentable moda de bolsos que parecían una especie de lomo de dinosaurio, así como con unos pinchos, o conos, horribles. Algunos ricos talludos no comprenden que unas patillas con el pelo tan largo que hace caracolillos, dan un poco de grima. Al rey se le permite, pero también se le permite reinar, no debería ser un referente. El titular de los escaparates sería “sopor prêt à porter“. Cuando la moda es aburrida, es que está fuera. No digo que haya que disfrazarse de polloleón, como lo que propone la mujer de Pedrojota, pero sí buscarle las vueltas a la mierda de siempre. Cero riesgos, jodida crisis.

A la vuelta me entretengo en la fuente de la felicidad expuesta en la cristalera de Moulin Chocolat, y me llaman la atención dos establecimientos: Harina, en la plaza de Cibeles, y una tienda de mobiliario de la calle Ventura de la Vega, esquina Prado. El primero llama la atención por la localización, excepcional, por los deliciosos aromas que se cuelan por las puertas y, sobretodo, por el ultraminimalismo que impera en el interior: madera vieja pintada de blanco y paredes encaladas y desnudas, simplemente genial. El segundo expone en su interior un ejemplo de buen gusto a base de lámparas modernas descolgadas, sillones entre Le Corbusier y las viejas líneas suecas, y prácticas cómodas, con cierto tinte de antigüedad, pero que no transmiten al agobio del mueble exclusivo.

Y ahora a ver la gala de Gran Hermano, a ver si mañana me integro en una conversación, negando la mayor, y diciendo que vi un rato haciendo zapping.

Share

Mi perra

Con la edad a la que nuestros padres tuvieron hijos nosotros tenemos mascotas. No me quiero imaginar cómo saldrán las próximas generaciones de animales. Perros ninis, por ejemplo, que los sacas a la calle y ni mean ni cagan. Gatos con exceso de formación, canarios teleoperadores… todos autoafirmándose en Twitter.

Porque yo para mi perra quiero lo mejor. Todo aquello que mis padres no me pudieron dar: un coche en cuanto se saque el carnet, vacaciones pagadas con sus colegas, la casa para botellones, y la gameboy antes de los catorce. Mi perra va a ir a la Escuela de América, y será una próspera dictadora de un país latinoamericano. O hará FP2 y será fontanera, que se sacan una pasta.

Mi perra tendrá un Mini Cooper para ir a una de esas oficinas de gente importante, donde se toma mucho café y se calienta la silla hasta la hora que está bien visto salir. Y se llevará un montón de power points en un Mac para revisar, mientras destroza su vida personal, y Bobby Jobs, la mascota de Steve, desarrolle la pantalla táctil para pezuñas de la nueva versión del Idog, en este caso sin fallos en la cobertura.

Mi perra sufrirá una pequeña esquizofrenia para con los pequineses, porque no sabrá si su incorporación al mercado mundial de mascotas puede potenciar la economía local, o será poner al medio ambiente contra la espada y la pared.

PD: cuando Steve Jobs se mete en una máquina se convierte en Stéfano Jobs, un desarrollador de equipos informáticos ligón.

Share

El constipado del Emperador

Cuentan que a Nicole Kidman ya no le mola el botox, y es normal. Los efectos que las pequeñas inyecciones tienen sobre los rostros más populares de cine y televisión, y sobre los labios menos populares de muchachas doblegadas a las fantasías de las muñecas hinchables, empiezan a ser preocupantes, o eso nos dice la prensa. Eso nos dice, porque los que vimos los comienzos de Tza Tza Gabor y su ejército de señoras recauchutadas que coparon la punta de nuestras lenguas durante los ochenta y noventa, ya sospechamos de la pertenencia de esas cara impersonales a canon de belleza alguno.
No creáis que no me doy cuenta de lo barroco del primer párrafo. El asunto es que el botox se pone de moda y queda fatal. Las caras ensanchan y no sólo pierden arrugas, sino gestos, personalidad, y otra serie de anecdóticas cualidades ensombrecidas por las ansias de juventud. Ahora se arrepienten. Lógico. Es horrible, da un aspecto mortecino y de haber sufrido un ictus. Pero eso ya lo veíamos hace años. Ellas y ellos no. Porque ellas y ellos comen, hablan, juegan al golf, follan y salen de compras con ellas y ellos y les parecía fenomenal.
Cuando hace cinco años las estadísticas decían que se construían medio millón de pisos al año, y que cada año había medio millón de pisos vacíos más que el anterior, obviamente el leñazo iba a llegar, pero nadie le quiso decir al emperador que iba desnudo, disfrutando todos de nuestra condición de nuevos ricos -pisos que habíamos comprado por 100.000 euros se vendían ahora por 400.000-, azuzados por inversores, constructoras y legisladores, que comen, hablan, juegan al golf, follan y salen de compras con ellas y ellos y les parecía fenomenal.
Hoy la chica que se hinchó los labios para ser como su estrella favorita, agobiada por una hipoteca colosal, hace cola en Madrid para obtener uno de los puestos de trabajo que Eurodisney ofrece a seiscientos españoles. Mil cincuenta euros al mes durante dos meses. Se queja de la corrupción, no cree en casi nada, pero le igual porque comparte ese odio con otros con los que come, habla, juegan al Call of Duty, folla y sale de compras, y a los que todo les parece una estafa ante la que nada se puede hacer.
Share

Gentes antiguas

¿Qué fue de John McCainn? Ha contratado a Luis Aragonés. A las doce, cuando en la COPE dan el ángelus, el sabio de Hortaleza se presenta con su chándal, en el salón del ex candidato republicano, lo coge por la pechera, y le grita “¡Usté es mejor que el negro!” Y se va.

nicoyyo3¿Qué fue de Johan MüllegJuanito ha sido contratado por los que hacen el tiempo para que regule el 2011. Le gusta el frío al cabrón. Menudo invierno ha programado. Nada más que de nevar y de nevar. Y Pocholo saliendo al jardín cada mañana, pensando que dios ha escuchado sus plegarias. Cuidado con los mocos estalactíticos…

¿Qué fue de Felipe González? Pues cumplió el sueño español: pasar a la Historia como alguien de izquierdas sin serlo, irse con una chavala a una ísla paradisíaca, llevarse una pasta de varias empresas a las que benefició durante su mandato, publicando su opinión de cuando en cuando en El PaísFelipe González es el Jonny Cash español (sus mejores amigos están en la cárcel). Le falta morir. Todo llegará, Felipe, todo llegará.

¿Qué fue del pelirrojo de Farmacia de Guardia? Pues luego hizo de hijo del Fary. Retirarse en el punto álgido es una sabia decisión. Que aprenda Raúl. Ahora será auxiliar administrativo de algún ministerio. Sueldo fijo, a las cuatro en casa. ¡Eso sí que es arte! Pasa productos farmacéuticos de estrangis en la oficina. Siempre será considerado el Paul Scholes de la interpretación española.

¿Qué fue de Macaulai Culkin? Cayó en las drogas. Al levantarse rectificó su mal pasado y ahora se ha convertido en un hombre de éxito: emprendedor, ambicioso, veloz padre de familia, padece de eyaculación precoz, pero la supera con una sonrisa angelical, y con el amante de su esposa. Tiene dos hijos y otro que siempre se deja en casa. Va al psiquiatra, osea que está tratao.

¿Qué fue de todos aquellos que han vivido de hacer secciones de “que fue de…”? Algunos casos se han aburrido. Otros se perdieron en el tiempo. Hablando del tiempo ¿Por qué no le dan papeles en pelis a Michael J. Fox? ¿Es que no tiene sitio? Le veo rentabilidad en el porno… ¿Tan anticomercial era llamarse Michael Fox, que había que meter la J?

Share

Nuestra prensa de barra de bar

– El tema que toca ahora es Egipto. Vengo siguiendo a periodistas en Twitter y los medios tradicionales, principalmente tele y radio, y toda la información que llega es de muy buen rollo para con la revuelta en los países islámicos. Todos coinciden en que es necesaria una transición democrática, en que se deben permitir las manifestaciones pacíficas. Todos nos traen informaciones parciales, o sesgadas.

-Entre las explicaciones que dan a la revuelta, señalan como claves las redes sociales. Igual con el paso del tiempo resulta que la Revolución Francesa de 1789 era una aplicación del Iphone, o un juego de Facebook. Lo que pasa es que ellos, la prensa, los periodistas, están en las redes sociales, pero ese tipo de extrapolaciones gratuitas, lanzadas al aire sin datos por detrás… en fin.

– La prensa está flipando: “no nos dejan trabajar”, “corremos peligro”, “estamos amenazados”, “tenemos algunos problemas para comunicarnos”… bienvenidos al mundo del periodismo amigos. Igual tanto mail y tanto vino español os ha atrofiado un poco. Preguntadle a Pérez Reverte.

-¿Os acordáis de Túnez? Para la prensa quince días son un mundo. Ya ha pasado, siguiente. Por supuesto hoy mismo ya he oído al primer tertuliano que ha dicho que “Cuando vi lo de Túnez, yo ya dije en mis círculos, que Egipto sería el siguiente“. Claro que sí hombre, claro que sí.

-Como digo la prensa internacional se ha posicionado a favor de la salida de Mubarak del Gobierno. Esta idea se enmarca en la lógica de que los regímenes autoritarios están de más, y que es el pueblo quien debe decidir quién les gobierna.

-No deja de tener sus narices que lo digamos desde un país que vio morir a su dictador, en una época en la que las dictaduras estaban tan desfasadas como ahora. No deja de tener sus narices que lo digamos en un país en el que los líderes de los únicos partidos que pueden llegar a formar gobierno no pasan del cuatro en su valoración popular. No deja de tener narices que lo digamos en un país en el que hasta hace una semana poníamos a Egipto en el mapa de chiripa, y sabíamos de ese país que tienen pirámides, camellos y hace calor.

-La prensa internacional insiste en la necesidad de que se dé un paso hacia la transición. Nadie explica cuáles son los proyectos alternativos. Es decir la transición, de darse, hacia dónde va. La información en ese sentido es mínima, porque requiere investigación y, sobretodo artículos más profundos de lo que los consumidores puedan leer en las fotonovelas que son los diarios –online o tradicionales- gratuitos.

-La gente no sabía nada de Egipto porque el sistema -que son señores con nombre y apellidos y, principalmente una especie de sistema compensatorio de codicia- ha decidido que prefiere que a los ciudadanos les importe un huevo Egipto. Igual que el resto de países desconocidos, sólo convertidos en estrellas por el efímero foco mediático. ¿Hablamos de empresas con intereses en Egipto?, ¿Entramos en el resto del Magreb?, ¿En el África más o menos profunda?, ¿En la Rusia podrida por la corrupción y laureada e intocable por su poder en dinero líquido y recursos naturales?

Mubarak no me gusta un pelo, pero es que nunca me ha gustado un pelo. Dos de los adalides de la teoría de la transición son Bill Clinton y señora. El amigo Bill es el que está en la foto descojonándose con Mubarak. Podría trufar el post de fotos y declaraciones de personalidades que ahora van de flowerpower, dando fuertes apretones al dictador, como siguen haciendo con los dictadores que presiden medio mundo.

-Si alguién tiene alguna duda ante este tipo de movimientos y atenciones mediáticas, por favor, que le eche un ojo a una película de reciente estreno. Es de Luccino Visconti, de 1963, protagonizada por Burt Lancaster y la mítica Claudia Cardinale, y basada en un librillo de Lampedusa. Pues eso: “Cambiarlo todo para que nada cambie”.

Share

Confesiones de un gilipollas

Recuerdo cuando tenía paciencia para ser gilipollas. Podía empollarme la revista Rockdelux, para que me descubriera veintitrés cosas en cada número. Al cabo de un año sólo le agradecía a Santi Carrillo haberme puesto en contacto con el mundo interno de Stephin Merrit en cualquier de los pellejos con los que edita y ha editado música. Es posible que, de no haber desechado a veintidós grupos que con el tiempo me resultaron superfluos, la herida del líder de The Magnetic Fields no hubiera sido tan profunda.

Eran años en los que lanzar nombres –Dominique A, PJ Harvey, The Divine Comedy, Benjamín Biolay– sobre una mesa bastaba para posicionarte dentro del grupo de los modernos, y diferenciarte de tus padres y de una sociedad con unas exigencias culturales mínimas. Qué guays somos que hoy The Cure y Depeche Mode molan, y mañana salen de Malasaña y son mierda. Pero estos momentos embarazosos no son más que residuos contaminantes de un núcleo que fisiona para que todos debamos decidir entre ser del montón de mierda, o modernos de mierda, hasta que crecemos, y creemos alcanzar una cosa que se llama criterio.

Si en la época de estudiante no hubiera leído una media de cien libros al año, jamás habría encontrado en los más recóndito de El Político, de Azorín, un brutal Epílogo futurista. O no me habría topado con una excomisaria de exposiciones llamada Viviane Forrester que, a los setenta y un años, escupió El horror económico, y se quedó tan ancha.

Todo este rollo viene de los problemas que encuentro en los últimos tiempos para leer un libro. Para ver una peli. Para escuchar un disco mientras no hago nada más que eso, escuchar un disco. Ejercicios a los que me acostumbré en la adolescencia y que, para bien o para mal, me han convertido en lo que soy. Y justo me topo con esta entrevista a Nicholas Carr, donde habla de la dificultad para el aislamiento y la concentración, además de la familiaridad con la multitarea, que se derivan de vivir en una era marcada por Internet.

La información ya no plantea ser considerada como un producto, como sucedía con los medios tradicionales, se da por hecho que lo es. Es decir, que en tele, radio o prensa, las grandes tragedias se retransmiten en directo, con cabeceras y sintonías propias, un presentador de informativos anuncia entidades bancarias a las que luego referencia en la información bursátil, entre comentarios cada vez más entre dientes. Esto ya no es un debate, porque en la red el contenido es tan abrumador en cantidad, y los canales y fuentes tan increíbles, que sólo lo atractivo sobrevive. Los títulos espectaculares, las fotos llamativas, las palabras clave, fotos, vídeos y muy poco texto.

El espectador ya no tiene tiempo para sentarse en una butaca durante dos horas. No lo tiene para conocer ideas desarrolladas y fundamentadas. Quieren saber de Egipto pero en tres líneas, porque hay un nuevo escándalo de Paris Hilton, gol del Manchester, tuiteo de Alex de la Iglesia, o declaraciones de Assange. Hechos anestesiados por la inflacción de noticias.

Se ha saltado la legitimidad de las fuentes. Lo importante es el movimiento, no lo que se mueva. Seguro que el vértigo que siento, y la sensación de deriva hacia la generación de personas mucho más vulnerables, no es más que un tic de viejo, pero lo de no poder sentarme con tranquilidad a terminar a John Kennedy Toole, Dostoiewski, y otra media docena de lomos que me miran sin fe, creo que me empieza a matar, doctor.

Share