El cartel

Queridos activistas de izquierdas:

Paseaba el otro día por la calle, y me topé con uno de vuestros reivindicativos carteles -del tamaño de una octavilla-, en el que destacaba el brillante titular “No podrán pararnos“. No hay como buscar el autorefuerzo entre semejantes para aspirar a ser vulgares. Si me acercaba a un palmo de la pared en la que estaba fijado el pasquín, acertaba a leer la profunda, concreta y emocional frase “Lo queremos todo y mucho más“. Supongo que, de haber tenido un microscopio de la Agencia Nacional de Investigación Microbiológica, hubiera leído el resto del mensaje revolucionario.

Lo de la comunicación para con la izquierda ha pasado de error garrafal a autodestrucción pura y dura. Las grandes empresas detentoras del capital, también tienen peces gordos encargados de decidir qué es lo que quieren trasladar al gran público. Entonces se ponen en contacto con especialistas en comunicación, y les sueltan una amalgama de ideas, más o menos brillantes, más o menos lógicas, y menos que más coherentes entre sí. Es lo que se llama “briefing“. A raíz de esta reunión, los profesionales de la comunicación dotan de forma y valor a un mensaje que pretende ser lo más fiel posible a los dictados de los peces gordos.

Estos especialistas suelen tomar el pulso con asiduidad a la gente, y habitualmente manejan una serie de instrumentos y herramientas para que el mensaje sea lo más efectivo posible con el menor número de exposiciones. Es decir, economizan. Vosotros os presentáis en Sol pidiendo desde la supresión de la Ley D´Hont, hasta meter en la cárcel a los banqueros. Argumentáis que en esta sociedad 2.0 los cambios son muy rápidos, y los políticos muy lentos, y tardáis siete días en ofrecer un decálogo en el que expliquéis a la sociedad qué cojones hacéis con los sacos de dormir en el centro de Madrid.

Os quejáis de que la gente que no sabe hacer la “o” con un canuto os representa en el Congreso, y aparece en la televisión, ante millones de espectadores, cualquier chaval acampado que no sabe hacer la “o” con un canuto, para comunicar los objetivos de las movilizaciones. Desaprovecháis cargas policiales, no trasciende ningún tipo de acción efectista -al margen de las originales protestas, caceroladas, etc…- en los medios que, por otra parte os utilizan hasta el paroxismo. Supongo que estaréis en arduos debates sobre si lapidar o no, a un asambleario que haya dicho “compañeros y compañeras”, en vez de “compañeras y compañeros”. Y ahora me encuentro ese cartel. La Biblia en póster.

Chavales: o necesitáis un buen meneo en cuestión de comunicación política, y social, o es que vais con los malos.

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