¿Son "tós" unos corruptos?

-José María Fraile, alcalde de Parla, estuvo ayer en la SER. Cualquiera que escuchara la entrevista sabrá por qué su Ayuntamiento va a hacer un ERE que afectará a doscientos trabajadores. Olvidando que “afina” el lápiz, que está “incluso” en un proceso complejo, se ve que leyó algo de Paulo Coelho recientemente, ya que habló constantemente de “sus trabajadores inmersos en el mismo viaje“. Ha pedido anticipos de su sueldo por cuestiones “personales”. Dijo que si tiene que explicarlos se abre un blog y lo escribe. Encomiable la transparencia, lamentable la imagen. Nos queda por ver la decrepitud de un sistema por delante de nuestra ventana.

-El propio alcalde de Parla, localidad de 120.000 habitantes, gana 2.500 euros al mes. El director del Atlético de Madrid, Gil Marín, cobra 900.000 brutos al año, más primas por clasificaciones (más los otros negociados). Estaría bien darle una vueltecita al tema, recordar los años de recalificaciones de terrenos, las posiciones en las negociaciones, y si el problema está en lo corrupto o en el grado de necesidad a dejarse corromper.

-Esperanza Aguirre saca la nómina a paseo. Que levante la mano quien se crea una nómina. Curiosamente la defensora del abaratamiento del despido, y de la flexibilidad laboral, suma un buen puñado de trienios de “servicio” a los ciudadanos.

-La corrupción, como la verdad, están ahí fuera. Siempre fuera, siempre lo hacen ellos. ¿Es que no sabemos que nuestra sociedad vive en la bonanza porque la mayoría el planeta lo hace en la miseria? ¿No leemos en el reverso de la lengüeta de nuestra zapatilla el “made in Vietnam“?, ¿No vemos nuestra doble moral?, ¿No entendemos que somos corruptos sin darnos cuenta, sobre todo si no queremos darnos cuenta?, ¿No vemos que ELLOS, en realidad son NOSOTROS, y que si NOSOTROS accediéramos a ciertas cotas de poder, actuaríamos como ELLOS?

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Salto generacional

Una cosa es que cuando crecemos nos vamos dando cuenta de algunas trampas, y otra muy diferente que asumimos ciertos argumentos como válidos. Cada vez me afeito veo frente al espejo la cara de mi padre, y eso es algo que va más allá de la paranoia por el cambio de dígito en mi DNI, es algo que me pasa desde los 26. Incluso antes, nos sorprendemos diciendo frases que nos han sido dadas por los progenitores, y que jamás hubiéramos imaginado decir.

Dicen La Buena Vida que “con el lento paso del tiempo todo encaja y se comprende, y uno aprende”. No es que sea una cita incunable, pero escuchándolos esta mañana me acordé del concepto padres como “personas que creen que saben lo que es mejor para ti, mejor que tú”. Es evidente que la experiencia aporta conocimiento, conclusiones, pero también lo es que la experiencia hay que crearla y que de otro modo no habríamos salido de las cavernas. Y es ahí donde la retórica de los padres se confunde: el silogismo “si, desde mi madurez y experiencia, sé cuando te equivocas en una cosa, entonces sé siempre cuando te equivocas en todas las cosas”.

Mis padres difícilmente entiendan que su hijo viva de alquiler, por ejemplo. Dan igual los argumentos. Que comprar una casa es más caro, que pagar cuarenta años una hipoteca es igual que pagar un alquiler, que dar diez años de letras al banco es una tontería, o que el concepto de tener un Ferrari equivale, a efectos reales, a conducir un Ferrari. Que además ahorras impuestos, te puedes beneficiar de ayudas, ganas en movilidad en un mundo móvil. Son diatribas estructurales entre una generación que se jubiló en la empresa en la que entró como aprendiz y la nuestra, que firma contratos por horas. Un grupo de edad que entiende poco la volatilidad de las relaciones -laborales, personales, contractuales-, y que viven angustiados el desarraigo del corto plazo y la falta de proyecto en la que nosotros nos hemos acostumbrado a estar.

Sea como fuere, siempre llega el momento en que sabes más que tus padres. Se llama hacerse viejo.

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Cinco notas sobre la crisis

-La mitad de las empresas que se crean, mueren antes de cumplir cinco años. En cuanto a la vida de los Estados modernos hay debate. Pero vamos, un par de siglos. Igual vincular lo privado a la buena gestión es un poco aventurado.

-Para inscribir al equipo de fútbol en la prestigiosa Liga de Carabanchel 2011/12, he tenido que rellenar cinco veces los datos de los jugadores, y otra vez online. Seis en total. Lo privado siempre da muestras de agilidad y ausencia de burocracia. En las compañías de telecomunicaciones, por ejemplo, el contrato es rápido de cojones. Sólo hay que hacer el camino contrario para ver la risa.

-Nos han repetido tanto la frase “para tranquilizar a los mercados“, que lo vemos hasta normal. Hay que tranquilizarnos para que venga inversión de fuera. ¿Por qué no nos dedicamos a alterar otros mercados con nuestras inversiones?, ¿O a invertir en mercados tranquilos para sacar rentabilidad? Ah no, que los ricos ya lo hacen…

-Estoy en la Carrera de San Jerónimo. Desde aquí puedo ver a los diputados saliendo cabizbajos, y a los inversores tirándose por las ventanas de la Bolsa de Madrid. De momento ni una cosa ni la otra.

-Según Adam Smith, David Copperfield, y el resto de creyentes en la mano invisible, la caída de la demanda (hipotecas, consumo…) debe bajar el precio de la oferta. Cri-cri, cri-cri

PD: Como regalito:

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Treinta años

Tengo treinta años desde los catorce. Siempre fui el sieso, el serio, el aburrido, el que no se subía a las tapias, el que no jugaba a la galleta, el que no se fijaba en la chica, sino en la madre, el que no pisó una disco light, el que sacaba buenas notas porque no compensaba aguantar a los padres, y no por otra cosa, el que veía cómo los chulos de las vespinos ejercían de pequeños líderes sociales desde el mayor de los escepticismos.

Tengo treinta años desde los catorce. Siempre hacía migas con gente mayor, o mucho mayor, siempre me gustaba un disco hasta que le gustaba a alguien. Cuando mi derredor vestía camisetas negras de Link Bizkit, yo escuchaba a Small Faces, y A Todo Jazz, el programa de Cifu en Radio3. Cuando se llevaba Lonsdale yo veía críos confiados en una camisa para buscar la seguridad que les quitaba el acné. Yo llamaba críos a los críos, como los viejos que llaman viejos a los viejos.

Tengo treinta años desde los catorce. Era el primero en decir que a una peli le sobraba metraje, y el que dejó de leer al Ché cuando Tiendas Tipo empezaron a vender su merchandising. Era el que se lo pasaba mejor en la tertulia de los padres que jugando con los hijos, y el que movía los labios en el “cumpleaños feliz”.

Tengo treinta años desde los catorce. A la edad en la que por fin se puede sacar el carnet de conducir, yo fotocopiaba Le monde diplomatique y la revista Viejo Topo en la biblioteca. Mi dieciocho cumpleaños pasó en un autobús de viejos a Sargadelos, de esos que en la comida te vendían libros. Y viví una de las experiencias más deprimentes de mi vida lo hice por el gusto de asumir ser un looser, sino por estar con mi abuela, por pura responsabilidad.

Tengo treinta años desde los catorce, así que lo de hoy no es más que la demostración de que tenía razón.

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Tejes y manejes

Cuando trabajaba en SER Guadalajara, y sacábamos una noticia incómoda para el gobierno regional, en aquellos años el PSOE estaba en la Junta de Castilla-la Mancha, recibíamos la llamada de uno de sus responsables de prensa. Por ejemplo, el día en que se manifestaron en una empresa de la capital, por el cierre que suponía la pérdida de más de doscientos empleos. Aquella mañana, la Consejera de Trabajo por aquel entonces, María José López, realizó un llamamiento a la calma, errando en el nombre de la empresa. El redactor jefe de informativos ironizó con el detalle. Llamada.

Tiempo después, cuando el director me quitó, gentilmente, de antena (a los diez días estaba en Punto Radio), empleó en sus alegaciones, las no menos de treinta llamadas que había recibido en los últimos meses, pidiendo mi cese. El jefe de prensa de la subdelegación del gobierno, también en manos del PSOE, con quien tenía -y sigo teniendo- una gran relación, me lo había avisado tres semanas antes, con la democrática frase: “Alberto, que sepas que te van a echar“.

Y pongo el caso en ese medio, y con ese partido en el poder, porque es el que viví, pero eso eso se da en cualquier dirección. También con grandes empresas. Tanto grandes empresas como Administración, mantienen, con su publicidad, a los medios de comunicación. Las administraciones, además, pueden conceder o quitar licencias. Por tanto los poderes privados y públicos tienen una palanca de presión considerable en la información que el espectador percibe como fruto de un trabajo periodístico, o una línea editorial.

Parece que Televisión Española (lean la noticia) ha pisado el acelerador, y sus servicios informativos, que redujeron su calidad de manera considerable tras el ERE, van a ser más transparentes en su manipulación. El PSOE y su sindicato, CCOO, se han abstenido en la votación, reza la noticia. Con la que cae, con la idea ya formada de que la culpa de la crisis es de los Estados, con los coqueteos privatizadores… es decir, con el discurso asumido por el ciudadano, de que la culpa de todo es de lo público, no espero ni la más mínima reacción. Para qué.

PD: En el homenaje que se les hagan a los héroes del neoliberalismo, habrá que hacerle hueco a este tipo, Ignacio Sacaluga. Que rima con beluga.

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Blogpolar

Me decía mi mujer que el viejo blog no tiene nada que ver con el nuevo blog. Y es cierto. Me decía que antes -hace un par de años- era ultrapersonal, y que ahora es pura opinión, y entiendo perfectamente lo que dice. No es que los post sean más aburridos, es que ha perdido el gancho con el que comencé a escribir en blogs hace tiempo. Antes era jodidamente sincero y ahora escribo cuidando la pose.

Creo que cuando te gusta escribir la vida te ofrece dos opciones: o ser escritor, o no vivir en la más absoluta soledad. El escritor sólo puede serlo desde la angustia y la soledad, porque el escritor sólo puede serlo desde la verdad, y la verdad no le gusta a nadie. Luego, en función del talento de la pluma, las historias pueden ser muy refinadas, complejas, de apariencia inocua y lejana. Pero es indiscutible que el buen escritor tiene llegar al fondo, tiene que arriesgar, tiene que rasgar y dejar recuerdo.

No voy a entrar en el debate sobre el malditismo en el arte, sobre si los miles de casos de artistas atormentados lo son por su acentuada sensibilidad, o por la destrucción que merodea el castillo de la verdad. Y no creo que todos tengamos claro lo que es la verdad, pero sí que sabemos lo que no lo es, y de eso no se encuentra nada en la buena literatura. La literatura es, por tanto, una especie de fortaleza de sinceridad, cuyo interior desconocemos. Por eso nos atrae y nos gusta. Por eso nos divierten y enriquecen la música de cadáveres precoces, los libros de cirróticos, las películas de auténticos perdidos…

En definitiva, aquel blog no soportaba conocer a mi mujer. Ni tener una nómina. Ni ir por la M40 a una oficina cada mañana. Aquel blog era en el fondo cobarde, porque no se exponía a perder casi nada y, por tanto, igual no hablaba de verdad, ni la buscaba. Era más morboso, inquietante, personal, cruel… pero no mejor. No creo, por tanto, que fuera mejor el viejo blog, eso sí, igual había post mejores que éste. Y, desde luego, mejores finales.

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Notas sobre el viaje a Asturias

1. El Guggenheim es único. Y eso que hay dos. Me refiero a que pocas instalaciones han tenido un impacto transversal tan enorme en su entorno como el museo de Bilbao. El Guggenheim Bilbao es una idea que no ha tenido más remedio que revestirse de una carcasa en forma de construcción, dotarse de una programación… Para entendernos es una olimpiada para Barcelona. Encaja, proyecta, cambia y positiviza. Eso no se encuentra en el Niemeyer de Avilés. No se percibe efecto en la ciudad. Estéticamente no encaja. Es un giro forzado hacia un proyecto a corto plazo. Esos proyectos nacen muertos. Leyendo la prensa local, andan a hostias por la custodia de la criatura. Veremos.

2. Me sorprende la vitalidad de la calle. Acostumbrado a no ver seis meses seguidos la misma tienda en el mismo local, o el mismo chigre abierto. Bares llenos, comercios abiertos, gente, charlas, paseos, cafés. Lo único bueno que tienen los lugares en crisis constante (mis padres pertenecen a una diáspora brutal en los ochenta), es que la crisis global se nota mucho menos. Ni la Lisboa en coma, ni la Barcelona, que me cuentan, muerta. La vida allí sigue igual y es para bien.

3. Antes viajaba mucho a Asturias, cada tres o cuatro meses. De una vez para otra -tal cual- Gijón se convirtió en una viñeta de Jordi Labanda. Niños-cuentamé, pijas larguísimas, señoras con pedigrí, modernos de cuello vuelto, señores hiperestirados, perros de alto copete… eso sigue. Siguen las borlas y la pata de gallo, y las gasas y los taconazos y los perfumes que provocan subidas de azúcar. A medio camino entre el aldeanu que reniega, y el moderno que no alcanza.

4. Hace tiempo, en una entrevista con Chuky Piqueras, el presidente del gobierno contestaba con un lacónico “efectivamente, es un problema“, a la pregunta del periodista sobre la ineptitud del servicio estatal de empleo. Que el INEM es una mierda pinchada en un palo es una verdad absoluta, reconocida por los cargos públicos, y asumida por todo ciudadano. En Asturias es de coña: 110 ofertas de empleo para 80.000 parados. Debe ser una especie de estigma, un servicio estandarte, un símbolo, porque si no no me explico por qué seguir manteniendo la inutilidad. De traca.

5. La idea de mandarlo todo al carajo, y volver a una casita en mitad de un pueblín crece. Y crece.

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Efectos secundarios

La prensa 1.0 volvió a dar arcadas ayer. El entrenador del F.C. Barcelona, Pep Guardiola fue el objeto de la operación. La rueda de prensa tras el entrenamiento del equipo fue el lugar elegido. El responsable, el periodista de Radio Marca. Hemos de partir de un presupuesto: Guardiola siempre ha manifestado el miedo que tiene a que sus jugadores, borrachos de éxito como están, abandonen ese maravilloso ansia por ganar. Los temores son lógicos y comprensibles, dirigiendo a un conjunto de jugadores que lo han ganado absolutamente todo en su club y selección.

Hemos de tener en cuenta otro presupuesto: a la prensa de cae mal Pep. Lo primero porque no da entrevistas personales, motivo por el que no cuenta con el beneplácito de las vacas sagradas del periodismo nacional (Los Abellanes, De la Morenas, etc…), acostumbradas al compadreo y el amiguismo con las estrellas. Lo segundo porque tras el telón de la prensa deportiva existe mucha caspa, que ve en el catalanismo del de Sampedor una lacra. Pese a sus internacionalidades como jugador. Al más puro estilo “Xavi juega con las medias bajas para que no se vea el ribete con la bandera de España“. Ese es el nivel. Y lo tercero porque Guardiola es inteligente, culto, y más listo que la prensa. Y eso a la prensa le jode.

Con estas ideas muy presentes, ayer el redactor de Radio Marca estaba tras el vídeo que incluyo a continuación, para que ustedes saquen sus conclusiones:

Pues ayer no hubo informativo en que no se sacara el titular “El enfado de Guardiola“. Resulta más cómodo ver así las cosas, que la realidad: un compañero de profesión da una lección de mal periodismo, adolece de ética, y el entrenador catalán le abochorna. Si yo hubiera sido el pseudoperiodista, que alguna cornada en ruedas de prensa me llevé, me hubiera ido a casa a reflexionar sobre lo ocurrido. Sin embargo tanto Radio Marca como la prensa nacional, se acomodaron en la trinchera mientras, a miles de kilómetros, los periodistas reían las gracias a un gordo y patético Maradona, que perdía en su enésima aventura estrafalaria al calor del dinero de los Emiratos.

El público es pasivo. La sociedad está plagada de espectadores, dispuestos a sentarse mientras ven pasar su ataúd. Pero conviene apuntar que llevan muchos años viendo pasar su cadáver, y han conquistado la ironía. Sí, el público es irónico, sabe. Ahora sólo se le engaña con quién lava más blanco, hasta donde se quiera dejar engañar, hasta donde le divierta ser engañado. El espectador es experto, y sabe más que los que están en la industria del entretenimiento, va por delante. Por eso los contactos amateurs espontáneos, los fenómenos online, encajan mejor que las grandes superproducciones. Por eso ya no se creen a la prensa.

Y los contactos espontáneos del espectador como productor de contenido cada vez son más interesantes, ricos y tienen mayor aceptación. Por eso Concha García Campoy, en Telecinco, le dio tremenda somanta de hostias a González Pons. Porque el estilo de Ana Pastor gusta, arrasa, y se ve y lee en las redes sociales (casi 130.000 fieles en Twitter). Por eso ayer Twitter vapuleó al pelele que dirige el diario El Mundo. Porque en los ochenta era intocable e intangible, pero ayer fue PedroJETA. Porque desde un blog le dejaron en pelota (leánlo, no tiene desperdicio), y se revolvió desde su cuenta con la energía absurda de quien no sabe perder.

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El marketing me confunde

1- Te piden una campaña viral. Una campaña viral es aquella que convierte al espectador/usuario en parte de esa campaña, en tanto que transmite el mensaje de manera espontánea, ya que éste contiene algo que le invita a compartirlo. Para los clientes, lo viral es una campaña que cueste 1,20 euros, y llegue a 12 millones de personas. Amigos, las campañas virales son como los chicos pequeños, feos, impertinentes, trasnochados, y cuyo aliento huele a ajo podrido: que pueden ligar, pero con mucha pasta por detrás. Y ni con esas.

2- Te piden una presentación en power point. Te ves obligado a crear slides, y slides, y slides… ochenta, noventa, seis mil páginas, por qué no. El número de slides justifica tu trabajo. Al peso, contri más, mejor. Muchas slides, te lo has currado, pocas slides, te has tocado los huevos. Las presentaciones de marketing son aquello que pasa entre slide prescindible y slide prescindible. El dedo se te va pelando, la barba del interlocutor crece, la interlocutora se va a por un café. A Colombia. Y vuelve, y tú sigues dando la chapa. Los acuerdos sobre ideas se cuentan en un bar, y se firman en una servilleta. Pero luego viene la parafernalia, el folklore.

3- Te preguntan si la campaña va a funcionar. Me recuerda cuando las señoras, en la carnicería, le pregunta al carnicero si los filetes “van a salir buenos“, a lo que el carnicero siempre responde que “buenísimos“. Todavía espero a uno que les diga “pues mire señora no, son una puta mierda“. La realidad es que la publicidad no es tan sencillamente valorable como un añojo. Presentas una idea, y la revistes de todo un argumentario, que tiene como objetivo acotar la incertidumbre, pero asegurar el éxito es absurdo. Los clientes lo saben, pero aún así lo preguntan, y comienza el teatrillo.

4- Quiero un Amo a Laura. Y se quedan tan panchos, porque creen que quieren un vídeo chorra que sea portada de Expansión. No saben que lo que están pidiendo es el trabajo de una productora puntera, una canción exclusiva al grupo La Casa Azul, una pasta gansa en promoción del vídeo, la MTV con su maquinaria de marketing lanzando contra un target brutal en cuanto a potencialidad viral, un tema políticamente incorrecto como trasfondo, y un plan de medios, y agenda de contactos, bastante considerables. En definitiva, dólares. Tú propónle al cliente meter cera a los católicos, a ver qué te dice.

5- Te piden llegar a todo el mundo. El delimitación de un target, de un público objetivo, es cosa del pasado, si podemos imponer la nueva frase de moda que se escuchará desde las pescaderías, hasta las reuniones de altos directivos. El nuevo “condemor“, en nuevo “no es por no ir“, el nuevo “un poquito de por favor“. Esas frases hostiables, que descalifican a quien las dice, y donde la publi también ha colaborado con los algodones que no engañan, pausas KitKat, o las horas Cocacola Light. Quieren que todo el mundo las recuerde, pasar a la posteridad, dirigirse al Universo con sus mensajes. De cada millón, medio cliente lo consigue. Pasa a formar parte de la cultura popular. Enhorabuena, parece un objetivo muy realista.

6 (y último)- No tenemos mucho presu, pero quería algo más imaginativo. Como el vídeo ese que es una cámara y ya está…

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Un consejo para ser feliz con tu blog.

1- Deja de poner plugins en tu blog para que la gente comparta. Te leen los que te leen, y si son pocos, es porque no interesas. Asúmelo, cojones.

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