micro y macro

Va, rápido que tengo lío:

MACRO

-Manejamos con fluidez el concepto de “países emergentes“. Qué coño es un país emergente y por qué emerge. Se dice que España es un país de camareros y obreros, y que así no se puede. La falta de cualificación en Brasil o India, es increíble. También hablamos de pauperización de la clase media. Clase inexistente en Rusia. Brasil, India o China son rentables para las inversiones, ya que producen a un precio escandaloso, libertad fiscal… Además Brasil cuenta con las inyecciones de Juegos Olímpicos y Mundial de fútbol. En definitiva llamamos países emergentes a los que atraen inversión. No emergen hacia ningún lado, no hay plan.

-Alemania, esa nación, ese motor, ese ejemplo para la economía mundial. Bien, el 51% de su PIB depende de lo que exporte. Exporta casi todo a Europa. Buen panorama sí. Ahora piden ayuda a Rusia y a China. Ojo: Rusia y China bien, Afganistán y Libia mal. Antes no, ahora sí. Da igual de dónde venga la pasta: magantes borrachos, petrodólares, venta de armas, exclavitud laboral, nos la suda. Que nos ayuden, y que lo hagan ya.

-Los bancos españoles comparecen anunciando una reducción considerable del beneficio previsto (mínimo un -14%). Ayer la UE les pega un palo, les pide 15.600 millones de capital extra, y les señala ante los mercados mundiales. Hoy lo petan en bolsa. Mola, ¿Eh?

MICRO

-Amaya Arzuaga cierra su factoría en Burgos, y se larga a producir a China porque, según dice, con los costes de aquí no se puede competir. La realidad es que no ha sido capaz de aportar el suficiente valor a sus productos como para salvar los costes de producción. Pero autocrítica cero. Crecimiento y sostenibilidad son dos conceptos que pocas veces han ido de la mano en los planes de los empresarios. Relativizar el origen de los beneficios sólo lleva a la autocomplacencia, cuyo final es la autodestrucción. Y en esas andamos.

-De vez en cuando me caen perlas que vienen del pasado para completar mi joyero particular. Lo bueno que tiene que tu cadáver salga el primero de una región, es que después van llegando todos. Hoy me entero de que el cojoproyecto de Don Quijote en Ciudad Real -enésimo absurdo al calor de cuarto centenario de la obra, evento del que pilló pasta todo dios excepto un servidor- entra en concurso de acreedores. Me quedan pocos por ver pasar.

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Vender más por Interné

Hay veces que te encuentras con auténticas perlas. Que das con gente que dice tanto que tus palabras sólo podrían emborronar el discurso. Así que nada, disfruten del gran Luis Cadenas, auténtico experto en negocios del ESIC (Gracias Mariño).

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El baile de la CEOE

En los últimos días los empresarios han hecho un esfuerzo intelectual sin precedentes para abrirse paso en el debate público con una serie de medidas y propuestas con el fin de dar pasaporte a la crisis. Es todo un detalle que en un mundo en que nadie quiere arrimar el hombro, nuestra elite empresarial ha bajado a la arena de la opinión pública, con un documento de calidad, micro y macroeconómica, importante. Ya que el Partido Popular no acaba de comentar qué hará para salvarnos, parece que es la CEOE la que nos saca de dudas.

En materia de indemnización por despido improcedente del contrato indefinido, quieren que se quede en 20 días por año trabajado con un máximo de doce mensualidades. Decía el periodista deportivo Juanma Castaño en Twitter que al final, el finiquito nos iba a salir a pagar. Sugieren los empresarios que abaratando el despido se les quita el miedo a contratar. Que levante la mano el trabajador que hoy firme un contrato indefinido, y crea que estará en la misma empresa dentro de cinco años. Gracias. Es decir que las empresas de Nueva Rumasa, o los cientos de fábricas cerradas, no han quebrado por error en la gestión, o en la adaptación a la nueva economía, no. Ha sido por el coste de los despidos, y por miedo a contratar.

No consideran que el equilibrio presupuestario tenga que venir del lado de los ingresos. Claro que no. Más que nada porque privatizando empresas que dan beneficios, es complicado sacar dinero. Y mucho menos si se quiere tocar bancos, o grandes fortunas.

Ante el miedo a la pauperización de la seguridad social, eduación, o pensiones, su respuesta es que las empresas tengan que pagar menos seguridad social. Jugada redonda. Además, y ya que estamos, retoquemos el derecho a huelga, las subidas salariales vinculadas a la inflacción. En definitiva las consecuencias de un mundo global parecen claras:

1) La ausencia de fronteras y velocidad de los medios han dado alas al concepto multinacional como empresa que produce donde quiere, y vende donde puede.

2) El precio de la mano de obra (white collar workers incluidos) tiene que caer, si la economía quiere ser tan competitiva como, por ejemplo la china, o vietnamita, con niños trabajando 16 horas al día, y durmiento en chabolas dentro de las fábricas. Imposible, pero un referente utópico necesario para la rentabilidad siempre creciente. Bajan la regulación, desaparecen derechos adquiridos…

3) La demanda ya no está en tu país. Así que si en España la gente no tiene para mantener las ventas de Inditex, pues Inditex vende en India, Brasil, o donde toque. Se acabó el compromiso social de la empresa, en fin de la responsabilidad social corporativa. La desvinculación del entorno, la muerte del fordismo.

Rosell, el presidente de la CEOE, es de los que piensa “de que“. Pensar “de que” dice mucho de la talla del representante de los empresarios, en un país que confunde todo. Entre sus confusiones favoritas están la de público con ineficiente, privado con eficiente, o empresario con emprendedor. A ver hasta qué punto al personal le va la confusión o no. A ver hasta cuándo les dura el baile.

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Ring

A las seis de la mañana Carles Francino me propulsa de la cama, envolviendo con su dulzura doscientos cincuenta gramos de medias verdades, temperaturas y estados de las carreteras. Me incorporo, me calzo las zapatillas y me pongo la sudadera de algodón gris con capucha, porque cada vez madrugan menos los grados. Mientras se cargan en miSpectrum los volúmenes de la casa, intento abrir la agenda mental, pero un pequeño quiste me nubla el pensamiento. De repente tengo la sensación de que nunca cambiaré de opinión respecto a nada.

El ruido del microondas calentando el desayuno hace que el salón parezca el Enterprise y le da un cierto aire de heroicidad al hecho de sentarse en el sofá. La idea de la supuesta no-evolución no sólo ha cerrado la agenda mental, es que ha dado de beber al bibliotecario cerebral. Me machaca. Siempre presumí de tener 30 años. Desde que con 13 leí La ciudad y los perros, supe que tenía 30 años, y mi afición por la música popular me llevó a pensar que en micincuentena natural, seguiría teniendo 30.

Pero hoy esa idea me mata. Es otoño y hasta las ocho y cuarto es de noche. Por la noche la perspectiva no existe, sólo la que te permite la luz de la mirada, que es muy poca, así que cualquier cosa puede volverse obsesión, cualquier problema insalvable y yo estoy demasiado agobiado para esperar a las ocho y cuarto. ¿Y si nunca volviera a variar mi opinión sobre nada? ¿Y si no lo hiciera, no por cabezonería, o pose, sino porque de verdad soy incapaz de variar mis visión sobre algo?, ¿Y si mi presunta madurez infantil no era más que una excusa para dejar de evolucionar?

Le he echado cuchillas al café y lo noto a cada trago. Intento fijar la mirada pero no puedo y ni los lametazos de Nico, intentando convencerme de las ventajas del desayuno humano para un perro, me hacen volver a la realidad de mis asfixiantes 30 años. En el terreno de la especulación no hace tanto frío, y asoman muchas cabezas de las que no te puedes fiar. Hago recuento: Charlie Parker es la polla, y los Beatles intocables, y Brian Wilson más, y las comparaciones Beatles-Stones sólo las hacen gilipollas, y quienes llaman Rolling a los Stones no tienen ni puta idea, y los beat molan, pero acaban aburriendo, y Borges imaginó todas las realidades, y la novela negra es más rica que la histórica, y el mejor Elvis es el de Las Vegas, porque demostró que el monstruo come hombres pero sigue cantando, y Woody nunca defrauda, y Chillida ha dicho todo sobre el espacio, pero plagió a los italianos de los cincuenta, y…

Nada. Llevo quince años pensando lo mismo. Exactamente. No he movido un ápice. Cada nueva ola es una nueva negación. Cierro cajones que de vez en cuando ordeno, como quien ordena una colección de algo, pero jamás remuevo papeles. Y no tengo pinta de hacerlo. Me siento como el orgulloso coleccionista de mariposas, que una mañana se da cuenta de que tiene el salón lleno de cadáveres.

Miro los periódicos y El Mundo, abro la wikipedia, pero nada. Cojo libros de lectura obligada en el instituto, pero con sólo tocar su lomo, me doy cuenta de que estoy vacunado… no encuentro salida, y queda demasiado para las ocho y cuarto. Socorro.

http://vimeo.com/8902898

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Por ser constructivo

Es lo más fácil del mundo. Bueno, entre las tres cosas más fáciles del mundo, junto con enfadarse y cogerle miedo al dentista. Me refiero a rajar del cine español. Pero no voy a entrar en tópicos sobre si el tema siempre es la Guerra Civil -hace poco salió la estadística: sólo el 16% de las pelis españolas van de la Guerra Civil-, o si una peli sin putas, travestis o yonkis, no es una producción patria, porque para eso ya están los que se pasan las tardes en La Latina recomendando a Truffaut.

Tampoco en el rol de la prensa en esa monotemática industria: que si se siente encasillado en el papel, que si fueron difíciles las escenas de cama, que si le gustaría trabajar con Pedro Almodóvar, que si prefiere tele, teatro o cine… No, por una vez en la vida quiero lanzar un post constructivo, y no destructivo. El otro día veía Raquel busca su sitio, la serie protagonizada por ese mito que se llama Leonor y se apellida Watling. Siempre que intenta mostrar una contrariedad moral, hace el mismo gesto con la boca. Gesto que repite en cada peli, en cada capítulo en cada escena.

No sólo aquí, en yankilandia Ben Affleck es especialista en mostrar el mismo gesto cuando la escena requiere algo de vena dramática: pone cara de estar oliendo mierda. Y le vale para todo. Luego te pones a ver la serie de policías de Eduardo Noriega, y te cagas tanto que Ben Affleck podría hacer el jodido Otelo. Todos tan lamentables… el propio Noriega -se puede percibir claramente- piensa en el texto que tendrá que decir, mientras su compañera de escena sobreactúa la suya.

En definitiva propongo que seamos sinceros. En España hay, como mucho tres o cuatro buenos actores. Bien, pues creo que por petición popular, y lucharé por incluirlo en el decálogo del 15M, esos tres o cuatro actores deberían hacer todas las series y películas españolas. Que cambien la serie, el guión, los personajes, pero que los actores sean los mismos. Que no nos hagan pasar vergüenza ajena. Que no nos obliguen a tener la tele puesta con el culo apretado.

PD: Este spot me parece mítico. Deténgase en el segundo 23. Esa parada, ese silencio que dice tanto, esa contención, ese trabajo de introspección.

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A la planta SS, por favor

-Vaya semanita, con el miércoles festivo, ¿Eh?

-Sí, la verdad es que muy bien. Lo tienes ahí, descansas…

-…lo que pasa que o coges el ritmo, parece que te pones y paras, te pones y paras…

-Sí bueno, que era como fiesta, y luego otra vez jueves y viernes y fiesta otra vez, ¿No?

-….ya…

-Es que en realidad nos quejamos por todo…

-… ¡Claro, ya podían ser todas las semanas así!

Se abren las puertas. Hemos bajado tres plantas. Yo asisto como convidado de piedra a una conversación de ascensor como otra cualquiera, de las que tejen esa red de conversaciones absurdas que componen el setenta por ciento de nuestro día a día. Una conversación prescindible, vacía, una estúpida coreografía cuyo único objeto es evitar el silencio que, por lo visto, incomoda. Podría resultar embarazoso revelar un estado de imbecilidad galopante, podríamos agobiarnos al comenzar una charla llena de tópicos, mecánica. Pero no, resulta que lo único que parece incomodar es el enemigo natural del gilipollas: el silencio.

PD: Sí, últimamente el ser humano me cae peor de lo normal.

PD2: He descubierto a estos. Llamadme snob, que me da igual

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¿Llegamos?

El partido estaba en la recta final cuando nuestro portero se desvió en un pase largo y la pelota se perdía por banda derecha. Habíamos derrochado una ventaja de varios goles y llegábamos fundidos y empatados. Me dio por ir. Quiero decir que yo jamás hubiera ido a por esa pelota, porque era franca para su defensa. Que jamás hubiera metido la cadera para robársela, y jamás hubiera medido un centro al corazón del área, sin saber si habría alguien de mi equipo.

Pero lo hice, y del punto de penalti emergió la cabeza de un compañero que nos hizo ganar el partido. De aquella aprendí una lección importante. Como toda lección, sólo se aprende cuando es útil, y por pelear hasta por el último balón, nos habíamos llevado el encuentro. Por supuesto en los choques subsiguientes empecé a luchar por cada balón, y fue en vano. No llegó otro gol milagroso, ni otra oportunidad, y con el paso del tiempo empecé a dosificar, que no es más que la ideología física de los vagos, y volví al escepticismo.

Ni fui mejor ni peor jugador por aquella actitud. De hecho, pocas veces me sirvió el aprendizaje, pero una tarde de otoño de hace catorce años, sí funcionó. Y su recuerdo es tan imborrable, que catorce años después, aún me alegro al recordarlo. La calle está ahí. Es el momento de decidir si queremos pelear por ese balón imposible.

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Crisis para Rato

Imagino a ese ciudadano nigeriano que se conecte a Internet, caiga en la prensa española y lea titulares como “¿Es posible la vida sin Blackberry?“, o “Reclinar o no reclinar, el gran dilema de viajar en avión“. Lo sé, soy un demagogo de mierda, pero ¿A que os había enternecido?

Resulta que Youtube ha montado un despliegue sin precedentes con el objeto de cubrir las próximas elecciones generales, y que van aflorando herramientas para seguir la actividad online de nuestro políticos, como la muy meritoria politweets, que nos permite seguir las andanzas de los mandamases por el mundo dospuntocero. Cada vez tenemos más posibilidades estar al tanto de la más absoluta nada. Cada vez se refina más nuestro gusto por el entretenimiento. Las barras de bar son, ahora, kilométricas.

Los temas importantes siempre quedan al margen de las campañas. Aena, por ejemplo, que todavía no se vende, pero se está en ello. Entre todos pagamos la T4, y luego la vendemos, nuevecita. Ofertas por Madrid y Barcelona, claro, las decenas de aeropuertos deficitarios y absurdos, nos los seguimos comiendo con patatas. Así lo público es ineficiente, no como los bancos. Otra “recapitalización” en ciernes. Y cada vez pienso más en esa pareja de arquitectos que conocí en el grupo de discusión de un estudio sociológico, que sólo pensaban “en lo que vamos a cenar al llegar a casa”.

He escuchado tanto la cantinela de la ruina, que me da un cierto morbo. ¿Qué pasa si nos arruinamos? Si nos vamos a pique de la mano de Grecia, Italia, Irlanda, Portugal, detrás vienen Francia y Alemania, no me imagino a Ucrania, Bielorrusia, Estonia, o Bélgica tirando del carro… y así todos… ¿Qué pasaría, cuál sería el fatal destino? Cuando en plena bonanza te has hecho el colacao con agua, hay cosas que lo único que te pueden dar ya es morbo.

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5 notas como otras cualesquiera

-Hay un chiste en Facebook que dice: “Se abre el telón, aparece Esperanza Aguirre. Se privatiza el telón“. Es gracioso, pero me gustaría adaptarlo del siguiente modo: “Se abre el telón, aparece Esperanza Aguirre, nos cuenta que los funcionarios son ineficientes y unos jetas, y que las empresas son eficientes y honradas, más eficientes y honradas cuantos más familiares tiene en ellas, y tú, que te la suda todo, dices que vale, y que quien venga detrás que arree. Pues te va a tocar a tí, así que te jodes, y si quieres ahora bajas el telón”.

-Se me ocurre una encuesta ¿Prefiere que la selección española juegue como el culo, a cambio de que la economía estuviera creciendo? Preguntemos a parados y a empleados. A ver.

-Me imagino a Pedrito Piqueras seleccionando la noticia para abrir el informativo. Con menos de mil muertos ni lo contempla. Ayer sacó imágenes de una erupción volcánica en el Pacífico. Dijo que algo así podría estar pasando en El Hierro. Claro, algo así, o parecido, o algo que no tiene nada que ver, o un señor mirando el Twitter en el water, o un albatros sobrevolando a un viejo dormido. Periodismo de calidad.

-Si tienes un volumen de trabajo gigante, y te proponen refutar las leyes de la termodinámica, deja la filosofía para otro día. Si no lo haces tu cliente se dará cuenta, y te dará un toque de atención.

-Hace años, en un seminario en el Alfil, Leo Bassi nos dijo que en sus espectáculos no incluía marcas. Parece simple, pero pasaba de hacer publicidad, y denunciaba a los monologuistas que, con tal de llegar fácil al lugar común, eran irreflexivos y hacían publi gratis. Hoy leo en Twitter #cineconmarcas: hacer nombres de pelis con marcas. Pues ahí anda la élite intelectual.

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¿El smartphone? Lo inventé yo.

Siempre me han hecho gracia las personas egocéntricas. Y no quiero entrar en si la sociedad actual es particularmente egocéntrica, y demás. Parto de la base de que el personal lo es, pero, eliminando esa capa de egocentrismo que daríamos por natural, me quiero referir a las personas egocéntricas de verdad, a las extra, a los del ego tamaño familiar/envase ahorro. Desde las celebrities que se “han hecho a sí mismas”, que han empezado “desde abajo”, hasta nuestros semejantes que, poco menos, han inventado la pólvora.

Podríamos encontrar excepciones, al considerar que Paula Vazquez se ha hecho a sí misma. Con ayuda médica, claro está, pero vamos que lleva razón. O que la carrera de Monica Lewinsky empezó desde abajo. O que el chino que inventó la pólvora jamás lo reconoció, por modestia. Nótese el simpático etnocentrismo a la hora de escribir la historia: “La pólvora se inventa en China, aproximadamente en el siglo IX“. Eso sí que es un trabajo de investigación, cojones.

Cada vez que me cruzo con un egocéntrico paso por las mismas fases. La primera dura un minuto, es una reflexión sobre lo jodidamente patético que debo parecer cuando hago alguno de mis alardes, ya que reconozco como uno de los suyos. La segundo dura algo más y trato de establecer contacto con la mirada en caso de que hubiese uno o varios terceros en la conversación, en plan “tío, dime que tú también lo estás oyendo”. La tercera fase es la definitiva, y en ella clasifico al sujeto en cuestión, bien como un personaje divertido y entrañable, bien como un insoportable ser con el que tendré que vivir atrincherado el día que Buffy Cazaegocéntricos decida venir por nuestra zona.

La humildad, queridos amigos, es fundamental. Ya lo dijo Jesucristo. Y Rafa Nadal.

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