Notas frívolas de fin de año

-La señora que aparca, entra en el gimnasio del centro polideportivo, y se pone a andar en la cinta. Esas cosas todavía pasan, esos trastornos en el gasto de la energía del cuerpo humano los veo yo todas las mañanas de mis vacaciones. Estar de vacaciones es como regresar a la época bohemia de mi vida, sólo que nadie me debe dinero y tengo leche en la nevera.

-Esas señoras de gimnasio público que queman 350 calorías al día, pueden verse afectadas por los recortes del Gobierno. En caso de que, por ajustes presupuestarios, se vieran obligados, dios no lo quiera, a cerrar estos centros deportivos, con sólo 100.000 de estas señoras tendríamos 35 millones de calorías diarias que ya no se queman. A lo largo de un año son casi 13 billones de calorías a disposición de las proclamas incendiarias de Ana Rosa Quintana: en principio del fin de Occidente.

-Ayer paseaba por Tribunal con camisa, jersey, corbata, zapatillas de deporte y barba de una semana, y me di cuenta de que ese barrio está habitado por cientos de miles de personas con camisa, jersey, corbata, zapatillas de deporte y barba de una semana, así que pienso que no debería mudarme allí. Si lo hiciera, por ir a la contra, vestiría con chaleco plumífero y polo de manga larga Tommy Hilfiger. Prefiero que me miren mal los punkis, a que lo hagan los modernos.

-Rectifico mis críticas a la prensa que en estos días da la brasa con tópicos. Siempre odié a los plumillas que nos cansan con que en Italia se comen lentejas, y que hay que meter oro en las copas de champán, y con imágenes del año nuevo en Australia, que es donde primero lo celebran. Si les parece les dan las 12:00, y esperan a que José Mota les diga que ya es año nuevo. Pero como digo, prefiero eso a los chachi-guays. En El País, por ejemplo, que van de modernos, cuando no tienen contenido meten una entrevista a Felipe González, o a un premio Nobel que no dicen nada. Hoy han colado la de Pamuk: “Todos mis libros tienen una edición pirata“. Blas, para el rotativo.

-Echen un vistazo a la foto. Es Ana, mi/nuestra alcaldesa. Luce chaqueta de vestir con estampado de leopardo, un colgante vintage, y enseña las fauces ante la prensa presentando a su nuevo equipo. Vemos risas en primer plano, con una tipa que lanza una mirada cómplice al lugar más atractivo de toda foto: lo que no se ve. Alieada con ella está la nuca de un estómago agradecido, que bien podría ser anónimo. Le sigue un señor que a mi me parece serio responsable sólo por el hecho de llevar traje, ser bajito y calvo. Al otro lado más risas, un señor con pajarita, y otro señor con las manos en un aparato. Ese cacharro es el motor que les mueve a todos. Y muchas risas.

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Con toda mi mala baba

UNA HISTORIA

La historia va de Araceli Muñoz, nacida en Guadalajara, licenciada en Derecho (con sobresaliente, destaca la prensa), peso pesado en la provincia alcarreña, vinculada al PSOE. Fue directora general de Urbanismo y Vivienda entre 1993 y 1996. En los siguientes siete años fue rotando en el Gobierno de Castilla la Mancha como consejera de Obras Públicas, Industria y Trabajo, y por último, de Cultura y Turismo.

El Partido Socialista de Zapatero llega al poder en 2004. Con el aznarismo en decadencia, y el trabajo inmobiliario bien hecho por parte de los populares -la ley del suelo de 1998 bullía a todo gas-, parecía el momento perfecto para que las inmobiliarias movieran ficha y se acercaran al nuevo poder político, y lo hicieron. El Grupo Rayet tendió su mano a Araceli Muñoz, quien aceptó, pasando del gobierno de Castilla la Mancha en cargos sensibles relacionados con el suelo, al sector privado relacionado con la gestión del suelo, concretamente como Vicepresidenta, y Consejera Delegada del Grupo Rayet. Casi nada.

Eran buenos tiempos para Rayet, el grupo empresarial de Felix Abánades llegó a comprar el 5,7% de Antena Tres. Compraron 800.000 acciones por un precio medio de 18 euros. En 2007 Rayet continuaría trabajando con su área de construcción, y vendió el 60% del área inmobiliaria a Astroc. Astroc era la inmobiliaria del momento, emblema de la burbuja, con la que desde Amancio Ortega, hasta Florentino Pérez hicieron un buen negocio mediante los precios pactados de las acciones. La historia es larga y la pueden leer aquí. Tiempos de inauguraciones, adjudicaciones de obras públicas, fundaciones que vivían de subvenciones de la Junta y Ayuntamiento (ambos del PSOE), conciertos con presencia de la reina de España, inversiones en sectores de lujo… vino, rosas y poder.

Entre las claves del crecimiento de Rayet, como sucede con otras muchas empresas, encontramos su excelente “equipo de profesionales”. Abánades se esmeró en la formación de su plantilla, y contó con Pau Guardans (ex director general de Industria), Sigfrido Herráez (ex concejal del Ayuntamiento de Madrid), Juan Carlos Ureta (Renta 4), y la ya citada Araceli Muñoz. Compró poder político que manejaba tanto una relación con la política en activo, como información confidencial y sensible vinculada con el negocio de Rayet. Chapeau.

A todo esto ¿Qué hacía la prensa? La respuesta es sencilla: cobrar. El Grupo Rayet compra la cabecera principal de Guadalajara: Nueva Alcarria, multiplica su plantilla, y se convierte en un rotativo diario. Además adquiere otro diario gratuito, Global Henares, que se distribuye por todo el Corredor del Henares, lugar repleto de promociones del grupo. En el resto de medios realiza importantes inversiones fijas en publicidad. Para cuadrar el círculo se ganan a la calle con dos ideas fundamentales: los patrocinios deportivos, y la idea de que “dan trabajo“.

Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el comienzo de la crisis en 2008, el Grupo Rayet empieza su declive. Por ejemplo venden su participación en Antena Tres por una media de 5,4 euros, es decir, pierden unos 200 millones de euros. A la vez que caen las inmobiliarias, sus inversiones van detrás, entre otras, los medios de comunicación, generadores de opinión, benevolentes con sus patrones hasta entonces. Las actuaciones sociales decaen, la Fundación Apadrina un árbol comienza a pagar tarde y mal, si es que hay suerte, a sus trabajadores, la finca de educación ambiental de Solanillos se revela como un lugar al que difícilmente se da uso por falta de medios y de proyecto… En ese momento Araceli Muñoz decide volver a la política y abandonar el sector privado: es elegida Subdelegada del Gobierno en Guadalajara. Mientras, el Grupo Rayet se deshace, vende lo vendible y entra en 2011 en plena liquidación.

Ya saben, si ustedes se lincencian en Derecho, con nota de sobresaliente, y se sacan una buena oposición, podrán ser altos cargos del Estado, después utilizar su información para servir a unos señores accionistas y, cuando éstos se hundan, volver a la administración, que les estará esperando con los brazos abiertos. Y quedarán fenomenal.

UNA REALIDAD OBSCENA

El director del Instituto Catalán de Salud, Josep Prat Domènech, está compaginando su cargo con la vicepresidencia del mayor holding de España en materia de sanidad privada. El Gobierno de Cataluña, presidido por CIU, que ha sido el que ha puesto a Prat, está acometiendo una serie de recortes en materia sanitaria, difícilmente compatibles con la Constitución, y que benefician a la sanidad privada. Y todos tan tranquilos. Acojonante.

UN ARGUMENTO DE TERTULIA

Se llama Pedro Morenés, es nuestro Ministro de Defensa. Es hijo del IV vizconde de Alesón (hijo a su vez de los condes del Asalto, grandes de España), y no es coña, miren en wikipedia. En el año 2000 le nombran Secretario de Estado de Seguridad en el Ministerio del Interior, y finalmente, entre 2002 y 2004 fue Secretario de Estado de Política Científica y Tecnológica en el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El Partido Popular pierde las elecciones, y se va al sector privado, donde pone información sensible a disposición de empresas. Entre otras MBDA , “uno de los mayores fabricantes de misiles del mundo. Tambien ha sido presidente de Segur Ibérica, una empresa de seguridad privada que Defensa subcontrató para proteger a los atuneros españoles“. MBDA entró en quiebra al prohibirse la venta de bombas de racimo, producto estrella de la compañía. Hoy vuelve a un puesto político con capacidades para comprar armamento.

Esta barbaridad de dimensiones colosales, es tan sólo un argumento más de tertulia política. En eso se ha quedado.

UN ARGUMENTO MACHACÓN

Desde hace algunos meses vengo observando cómo los analistas de los medios, que son quienes generan opinión pública, vienen incidiendo en lo malos que son los políticos que llevan toda vida en cargos políticos, y lo buenos que son los profesionales metidos a políticos, los denominados tecnócratas. Lo repiten una y otra vez, hasta que la sociedad acepte estas barbaridades como algo no sólo normal, sino bueno para todos. Los argumentos: tienen en cuenta la rentabilidad, un Estado ha de funcionar como una empresa, sólo necesitamos “gestores“, y un sinfín de estupideces que harían pegarse un tiro a los clásicos de la teoría política.

Conozco a un muy alto cargo de una gran gran multinacional. Cada vez que pedía un documento en powerpoint, lo imprimía en color. Con cada corrección, quería su impresión en color. Es sólo un detalle. Otro director de una importante empresa de comunicación, comentaba que ya sabía reenviar correos electrónicos. Que lo de enviarlos era cosa de su secretaria, poco a poco. Es otro detalle. ¿Ser trabajador público te hace derrochador?, ¿Es que no quiebran empresas privadas?

Cuando en el Instituto, ya con diecisiete años y pelos en los bajos, había compañeros incapaces de extraer la idea principal y las secundarias de un texto, sabía que tendría sus consecuencias. Esa gente crece, trabaja, tributa, vota y monta empresas.

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Cuento de navidad

Hice dos entrevistas de trabajo para ese tipo de empresas. En realidad continué, durante un día, sólo en una de ellas, pero hice dos entrevistas de trabajo en ese tipo de empresas que comienzan con “comercial, altas comisiones, posibilidad de crecimiento en la empresa“, y acaban en la cruda realidad: una amalgama de tuneros y pokeras, atracando de puerta en puerta hasta que se cansan y llega otro. Se llaman empresas de marketing directo. Primer día, charla de rigor a cargo de un tipo deleznable, mientras oyes gritos desde la sala contigua que retumban sin cesar “Marcos vende, Marcos vende“. Era el cumpleaños de uno de ellos, nos cuentan. Se reparten cuadrantes, empiezas a las nueve y media, acabas a las diez de la noche, o en el momento en que cierres tres ventas.

El primer día acompañas a uno de los comerciales para ver cómo trabajan. Te ponen con alguien del sexo opuesto, encantado con las condiciones: seis días a la semana, diez horas al día, con suerte mil euros brutos. Y si quieres te haces autónomo. Pero no te preocupes, porque si llegas a X ventas, te ascienden, y si vendes más y más y más, puedes acabar montando una oficina. En aquel caso vendía Unicef. Atracábamos a las señoras de Carabanchel, a la hora de la siesta, hablándoles de los beneficios que les reportaría hacerse socias de la ONG por tan sólo 20 euros (el extracto bancario les demostraría que son 20 euros al mes, detalle que se omitía a la firma).

Recorrimos bloques de ladrillo compuestos por idénticas viviendas con realidades diferentes y humildes. Algunas casas bullían repletas por familias bolivianas cuyos miembros habían quedado en paro y esperaban un futuro mejor frente a la televisión. Otras casas estaban habitadas por ancianos, casi siempre viudas, absolutamente abandonadas, ávidas de excusas para mantener conversaciones. Los ancianos mostraban lo que les queda de vida , y lo concentraban en el ángulo que se dejaba ver desde el rellano de la puerta. Muebles de madera oscura, con la chapa rayada por el trajín del que en su día fue testigo, cuadros de vírgenes descoloridas, vestigios de tiempos en los que las rodillas no dolían, los ojos veían, los recuerdos volvían. Nichos de cuatro habitaciones y gas butano, en las que sólo les queda esperar a la muerte, que llegará antes que esos hijos a los que, nos contaban, llevaban años sin ver. Esa era nuestra misión: entrar en los nichos para sacar una firma, veinte euros para Unicef, y una pequeña comisión para nosotros.

A las dos de la tarde los que venden en el mismo cuadrante quedan para comer. Los diez que trillaban Carabanchel parecían los descartes de Hombres, mujeres y viceversa, más una señora, un africano, y yo. La señora comía un pincho de tortilla porque no podía pagarse un menú. Yo tampoco, pero ni toqué el bocadillo: tenía un nudo en la boca del estómago. El africano sonreía sin parar, la señora criticaba a sus jefes, sospechando que tal vez el sistema piramidal de ventas suponía una explotación ya que ella, que tenía que marcharse antes para cuidar a sus hijos, nunca podría llegar al nivel de ventas que garantizara ese salto dentro de la empresa. La chica a la que yo acompañaba, iba recriminando sus comentarios hasta que le planteó que se largara, ante lo que la señora dejó morir el tema.

La tarde fue más de lo mismo hasta que no pude más. Hay momentos en la vida en los que tienes la sensación de zozobra, otras veces te encuentras frente a un precipicio, pero pocas veces vives una tarde zozobra que terminará en precipicio, y eso pasó esa tarde. ¿Qué cojones había hecho mal? Muchísimas cosas, ¿Por qué aquella gente entraba en el sistema de motivaciones más básico que había visto? Porque habrían hecho mal otras tantas cosas. Es la cara B del sistema, la que nadie quiere oír, la que todos quieren pensar que no existe. Es una moraleja sin cuento, son las prácticas de Eduardo Galeano y su Historia del mundo al revés. Es la fuerza muscular del marketing, el mano a mano, el pulso entre vendedor y posible comprador, el terreno del engaño, el campo de batalla, el lugar donde la ética tiene tanto sentido como en las calles de Bagdad.

Ayer un grupo de estos chicos con trajes grandes se esparció tras cruzar un semáforo de la calle Delicias. Como si fueran una coreografía, se disgregaron entre números pares e impares, dejando como fondo una sucursal bancaria atestada por homeless. Uno de ellos era atendido por otro. De su pierna derecha salía sangre. Sus cosas, su mundo, sus claves. Es el capitalismo en estado puro. Es el puto cuento de navidad que se repite en nuestras calles cada día. El cuento del que siempre apartamos la vista.

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Grandes pufos de marketing para 2012

-La consolidación de Google+. Hasta hace bien poco, al entrar en mi correo gmail, aparecía un mensaje que decía “Google Buzz va a desaparecer, pero puedes conservar tus publicaciones“. Supongo que quien redactó el texto dejaría escapar una risilla. Google Buzz resultó un pufo. No entiendo el Google+, ni por qué cojones hay señores desconocidos que me agregan a sus círculos, ni qué sentido tiene abandonar Facebook para vivir en la nueva gran apuesta de Google.

-El futuro está en la geolocalización. Cuando te has arruinado apostando por una startup basada en la geolocalización, escuchar esa memez es particularmente hiriente. La geolocalización lleva tres años siendo el futuro y, qué duda cabe, puede que lo acabe siendo. O puede que no. Como puede que el futuro de los automóviles esté en los coches que vuelen. Hay que reconocer el valor de Foursquare en determinados países para introducir a empresas humildes y con poca educación digital, en Internet, sin pasos intermedios como página web, blog, etc…, igual que se reconoce el valor de los smartphones como agentes que están logrando que la mayor parte del planeta se “conecte” de una manera más rápida que si tuviera que esperar a adquirir un pc conectado. De ahí a que en 2012 la geolocalización tenga un uso masivo hay un paso. Y parece poco razonable pensar que no se producirá un salto que probablemente anule el efecto de la geolocalización. Blabla y vacío.

-Consolidación de lo audiovisual. Los números que hablan de consumo de audiovisual en la red son aplastantes, pero todavía pobres en comparación con el consumo de lo mismo en medios tradicionales (TV). La producción audiovisual de calidad es cara, o bien porque no se cubren los costes del mismo modo si Antena Tres compra tu serie, o si la cuelgas en la red, o bien porque pagar a un cerebro que consiga crear productos audiovisuales adaptados a la red y exitosos, cuesta mucho. No se ha dado con la fórmula para que el retorno de la inversión haga rentable la inyección audiovisual, o para crear una ficción de retorno que convenza como la que se da en los medios tradicionales, así las grandes empresas (tanto productoras como marcas) no entienden muy bien qué cojones deben hacer en Internet, y se ve en sus pueriles estrategias.

-El reinado de lo emocional. Leo a sesudos expertos en cualquier materia, hablando sobre la emocionalidad, sobre lo importante que es que Campofrío apele a la risa para vendernos jamón de pavo. Personalmente creo que cuando le pegamos un muerdo a un bocata de chopped-pork (adorable concepto), no pensamos en el abrazo entre Josema y Millán. Con el tiempo será el anuncio de los humoristas, y resultará complicado encontrar el hilazón emocional con la marca. En realidad no queremos que nos emocione. Es un puto bocata. Hay una serie de marcas confundidas con esto de la emocionalidad, guiadas por creativos que llevan la cuenta de Frutas Pepe y creen que trabajan para Nike, empalman con sus ideas a los band managers de Frutas Pepe, y acaban abrasándonos con canciones épicas y con historias desgarradoras. Este fenómeno sólo conlleva inflación de emociones, la hiperemocionalidad nos volverá insensibles.

-Las marcas tendrán que escuchar a los usuarios, o quedarán fuera de juego. Por lo pronto, hay muchas marcas en fuera de juego, odiadas por sus clientes, que siguen facturando mucho dinero, y lo seguirán haciendo. Si escuchar al usuario es la pantomima del 15M que ha planteado Movistar, permítanme el aplauso. Aquí existen un par de problemas. El primero que hay marcas a los que no les interesa una puta mierda lo que digan sus clientes potenciales, ni sus clientes, ni sus empleados, ni nadie de Consejo de Administración para abajo. El segundo que el personal no participa en la vida pública, en sus problemas políticos, económicos, de derechos… ¿Auguramos un futuro participativo sobre el color que debe llevar la etiqueta de unas sardinas en escabeche? Díganme que no.

-A modo de conclusión, me gustaría felicitar a todos aquellos que a finales del año pasado auguraron que 2011 sería el año de la consolidación de WatsApp, y de las protestas ciudadanas en la calle. Es decir, nadie.

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Navidad feliz

Lo pasé mal sí. Un buen día descubrí que no podría volver a ejercer la profesión con la que me ganaba la vida en el lugar en que había crecido. No fue fácil. Los teléfonos de la agenda se convirtieron en un témpano inhabitable, las miradas de los compañeros caían siempre al suelo. Reinventarse, empezar de cero, es algo que queda muy bonito en sinopsis de las películas americanas, y en las portadas de revistas musicales, pero aplicado a tu vida es una putada.

La Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, presidida por José María Barreda, del Partido Socialista Obrero Español, había acumulado demasiadas amonestaciones. La comunicación entre el Ayuntamiento de Guadalajara (también en manos del PSOE)  y el despacho de mi director siempre se utilizaba para lanzar torpedos a mi línea de flotación. Tocado y hundido. No pude pedir heroicidad a aquel director, y mucho menos exigir defensa ante la utopía que resultó ser el periodismo.

La historia es larga, tiene su miga y su intriga, y si tienen a bien, con un vaso de ginebra se la cuento, pero lo que me hace escribir hoy es el regalo de Navidad de uno de esos amigos que no sabes que tienes hasta que se abre paso, y se arriesga con este artículo. Y quien se ganó el pan jugando con las palabras se ha quedado sin ellas para poder expresar lo que ha sentido leyéndolo. Gracias Sergio.

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Pedaleando

Mi abuelo pertenecía a la última generación de gente antigua. De la que aparecían en casa con cosas raras que habían adquirido por un precio variable en lugares extraños. En ese caso era una bicicleta Orbea roja pequeña y brillante, con una bisagra en la mitad para doblarla y que se pudiera guardar en un espacio mínimo, por la que pagó dos mil pesetas en un garaje. Las ruedas laterales le dieron cierta vida hasta que salimos de Asturias y quedó condenada en un trastero alcarreño, apretujada entre otro puñado de las, entonces modernas, mountan bikes.

La única vez que mi abuelo, de salud complicada, cruzó España para pasar unas navidades, decidió sacarla de aquel trastero y enseñarme a montarla. Me subió a una pequeña colina y, sabiendo lo profético de sus palabras, me dijo que me lanzara, que me caería, pero que en el siguiente intento sabría montarla. Dicho y hecho, pagué con piel el peaje del aprendizaje, y salí lanzado en la segunda bajada, con el corazón alborotado como sólo provoca la sensación de sentir equilibrio por primera vez.

Conocí a Adri en séptimo de EGB. Dieciocho años después Adri y yo seguimos siendo amigos a pesar de las distancias, así que cuando me dijo que quería deshacerse de su bicicleta de carretera no lo dudé. Llevaba muerta de aburrimiento en el garaje desde su comunión, y me decidí a crear algo nuevo, a volver a introducir las dos ruedas en mi vida. Delirios de treintañero. Si han tenido un pasado ciclista y tienen dudas, les animo a ponerse manos a la obra, y sentir que sus manos pueden hacer cosas más allá de la licencia de un programa.

Desmontaje, lija, pintura verde sesentera, nuevas tiras para el manillar, sillín tapizado, nuevo sistema de frenos… En una semana tendré el resultado que mi abuelo no podrá ver, pero Adri sí -espero que le guste- y quién sabe si sobrevivirá para que mi descendencia pueda dar una vuelta sintiendo el aire en la cara. Entre tanto he descubierto Dale Pedales, un freno a contrapedal de la tendencia mayoristas de las grandes superficies, he cruzado el canal hasta llegar a The Old Bycicle Company,  me he acercado a Donosti, a Xixón, he descubierto que no todas las bicis son normales, y he aprovechado las ideas modernas que llegan a piñón fijo rezando a Santa Fixie. Todas las bicicletas tienen una historia que zigzaguea entre la nuestra.

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Política y pantuflas

- Cuando estaba en la facultad, en los años más duros del aznarismo, los pijolis colindantes, sin pelotas para confesar su voto popular, me comentaban que eran muy de UPyD. Yo salía aturdido, de asambleas absurdas donde los punkis se tiraban tres cuartos de hora discrepando sobre si encabezar el enésimo manifiesto en el desierto con “compañeras y compañeros“, o por el contrario con “compañeros y compañeras“. No daba crédito al nivelazo de la futura elite política del país.

- Para mi sorpresa, poco antes, Rosa Díez, aprovechando su escaño socialista en Europa, empieza a hacer campaña por el partido que comienza a montar, que se llama UPyD, y que es de color rosa, y superético, y tal. Entretanto se aprovechan de la imagen de Fernando Savater, que es un poco filósofo bestseller. Inquietantemente este año se encuentran con que más de un millón de personas creen que sería una gran presidenta del gobierno. Ya que el 20N arrasó un político que no dijo nada de lo que haría si llegara a presidente, qué mejor de un partido entero del que no sabemos casi nada. En vista de que los políticos no molan, parece que se premió que molestaran lo menos posible.

- UPyD saca cinco diputados: Rosa Díez, Toni Cantó, y otros tres, por lo que, como se necesitan seis, se quedan a uno de poder formar grupo parlamentario. Tener grupo parlamentario es chachi, porque tienes una partidita presupuestaria, despacho propio, y minutos de tele. Al no formarlo tienen que estar en el grupo mixto, que es un poco como una discoteca a las cinco de la mañana.

-Amaiur tiene siete diputados: un exjugador de balonmano, compañero de Urdangarín, y otros seis tipos así con el pelo cortado a mordiscos y jerséis de lana, como muy vascos. Ellos sí pueden, siguiendo el reglamento del Congreso (que es una cosa estúpida que nos obligaban a memorizar en la facultad), tener grupo parlamentario. Y se ponen corbata para ir a ver al Rey y se preguntan por las familias, y toda la pesca.

- Rosa Díez vio clarinete que España es un país muy nacionalista, y tiró del filón del antinacionalismo periférico para ganar adeptos de uno y otro lado (PP y PSOE, digo), y además es una mujer que grita y pone cara de enfado, y eso es algo que gusta mucho también. Con el tiempo se avinagró bastante contra los nacionalistas vascos y, cosas del destino, ahora Amaiur tiene grupo parlamentario y ella no. Chincha rabiña, que tengo una piña, con muchos piñones.

- La tía, ni corta ni perezosa, declara que lo de la formación de grupos parlamentarios es “una ofensa” que “no les va a salir gratis” (refiriéndose al PP). Ha señalado que “tenemos la obligación de ser tratados con respeto y lo que ha hecho el PP es una falta de respeto que no vamos a tolerar“. Como muy camorrista todo, ¿No? Vamos que la señora nos quiere explicar un poco lo que es democracia y lo que no.

-Total, que como ella sabe lo que es democracia, tras rajar de la clase política, sus desmanes, despotismo, alejamiento de la sociedad, y tal, pacta con Foro Asturias para que le presten un diputado y poder formar grupo. Foro Asturias es la escisión del PP en Asturias, liderada por Paco Cascos, que representa lo más rancio de la clase política, sus desmanes, despotismo, y alejamiento de la sociedad. Eso les pasa por lentos. Si hubieran estado más hábiles, hubieran fichado a Chris Paul, pero llegaron los Clippers y se lo han llevado antes, así que no han tenido más remedio que pactar con Cascos para tener su grupito.

- Y ya.

RECOMENDACIONES PARA LOS VOTANTES DE UPYD DESENGAÑADOS ANTES DE EMPEZAR LA LEGISLATURA

1) Pacharán.

2) En 2012 The Magnetic Fields vienen a España. He descubierto a un grupo argentino que les versiona. Dejo prueba de ello:

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7 notas y 3 detalles

- Vengo leyendo hace un tiempo cositas sobre que el nuevo modelo de negocio es la adaptación a la inexistencia de nuevos modelos de negocio. Creo que mola mucho eso de empezar algo nuevo, y como no se tiene ni puta idea, y tampoco experiencia (en tanto que es nuevo) se diga que en realidad no hay fórmulas, o estructuras. Muy humilde sí: lo que yo no entiendo, ni clasifico, no existe. Lo único que está claro es que tal vez esos modelos tengan una vida más corta que los anteriores, y que la flexibilidad para adaptarse sea básica. O tal vez no. Es interesante esta reflexión de Hernán Casciari.

- Una vez que hayan visto el vídeo, tengan en cuenta otra cosa: que la industria tradicional del contenido se va hundiendo sola es un hecho, pero tampoco deja de ser cierto que es necesario atacarla para ganar espacio en la nueva realidad, y que esos ataques son peligrosos. En la pelea por crear cosas nuevas se reciben contraataques de gente que pega duro, porque lleva toda la vida mandando y pegando. Y el fracaso es una realidad a la que, creo, no hay que tener miedo, pero tampoco hay que negar su existencia.

- La crisis se nota en la calle de muchas formas. Una de ellas es que el alumbrado de Madrid se ha reducido a la mínima expresión. Se acabaron los tiempos de pagar pastiches a diseñadores por colocar bombillas. Da un poco de mala espina. Es como cuando vas a ese dentista enrollado y simpático, con una consulta llena de fotos de familias felices y mascotas coloridas y divertidas, cuyo buen rollo y simpatía van desapareciendo conforme te vas acercando a la sala donde te van a coger las muelas con alicates.

El Clásico, por cierto. Cuando un equipo es mucho mejor que otro, le gana nueve de cada diez veces. La otra fue la final de Copa del año pasado. El resto es literatura barata y ficción chunga. No tiene más análisis.

- A propósito del Clásico y de mi estimado Mourinho: ganar nueve millones de euros al año y presentarte con pantalón de chándal y chaleco plumífero, no sé si revela que no aprendió nada en Milán, que le va el look “conductor de cunda”, o que quiere engañar al personal yendo de cercano, pero cayendo en lo chabacano. En todo caso es un gesto de mal gusto, populista e inmoral.

- Queridos Rafa Nadal y Steve Jobs: si mi biografía estuviera en una librería católica me preocuparía muy en serio. Ahí están los dos tochos, en el escaparate de la librería San Pablo, en la Plaza Jacinto Benavente, esperando que algún pecador (de la pradera) caiga en la tentación de comprar algo ajeno a las reflexiones de Juan Pablo II. Es curioso cómo aprovechan cualquier tipo de mística para apropiarse y lucir.

- En La2, a eso de las nueve de la noche, llevan meses programando unos documentales de la puta ostia. Imágenes inéditas y coloreadas de la II Guerra Mundial, y ahora me estoy perdiendo, por escribir aquí, otro de la misión a la Luna. De verdad imágenes tratadas, calidad del recopete. Aprovechad, que a La2 le quedan tres tardes.

DETALLES:

Baltasar Garzón tiene 320.000 fans en Facebook. Toma community management. En su día el juez estrella causó estragos entre las mismas féminas que lo hizo Felipe González. Tenemos una importante comunidad de marus con furor uterino por los altos funcionarios.

Chelsea Clinton debuta como reportera en la NBC. Un minuto de silencio, por favor.

- Tras el silencio, me llega vía @weezermij esta barbaridad creada, como siempre, por un chavalín de mierda:

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Raro II

Verán, cuando estaba en el colegio había un puñado de chavales bastante alborotadores, que parecían felices interrumpiendo a los profesores con sus chascarrillos y gracietas. En muchas ocasiones eran pesados, pero a un par de ellos nadie podía negarles mérito: demostraban un chispa natural, y una creatividad, que les hacía grangearse el carisma entre la muchachada. Cánticos, rimas, juegos, respuestas descaradas extraordinariamente rápidas e ingeniosas. Los profesores les machacaron desde primero de EGB. Ellos se crecían con cada castigo, se movían con soltura en las listas negras, y cargaron con un historial penoso. Supongo que el enésimo asalto fue demasiado para ellos, porque las escasas noticias que me llegan de ellos veinte años después, hablan de vidas bastante grises.

No existió la figura del profesor que les enseñara por qué debían estudiar, y mucho menos el maestro, que fuera capaz de canalizar aquel torrente creativo, aquellos gestos de inteligencia. Y no se crean, ninguno sabíamos qué cojones hacíamos en el colegio, pero nos faltaban pelotas para revelarnos, esto es, para preguntar. Algunos ya entraban en el sistema de la mejor manera posible, con lo que los psicólogos llaman “refuerzos”, que sólo significa la compra del esfuerzo de los niños con regalos materiales, o con la integración en los códigos de los mayores vía aprobación. Las preguntas seguían ahí.

¿Qué lugar tienen los perdidos para enfocarse?, ¿En qué marco pueden sobrevivir los díscolos, los diferentes?, ¿Cómo se puede superar un sistema desde la presunción de culpabilidad para todo aquel que lo cuestiona? El mundo era un lugar extraño, repleto de teorías sobre su fin, formación, etc. Google Maps nos genera la falsa sensación de conocimiento final. Creemos que Groenlandia es igual de grande que el continente africano, cuando éste es cuatro veces mayor (lo que se conoce como “el problema de Groenlandia” en la cartografía imperante desde Mercator, en el Siglo XVI), o que la línea del ecuador pasa por el centro del planeta continental, cuando en realidad divide al mundo en dos tercios de norte y uno de sur. O la propia orientación del mapa y la representación predominante del primer mundo.

Los conquistadores agigantaron y achicaron el planeta a su antojo, y ahora, con las herramientas de tecnología punta en nuestras manos, sigue siendo deforme en nuestra mente. Para cambiar la mentalidad hacen falta perdidos. Gente que se pierda porque, como decía el sociólogo Jesús Ibáñez, sólo los perdidos pueden crear mapas, sólo los perdidos mejoran este mundo. Y los perdidos, los inadaptados, tienen un reverso. Plantean problemas, resultan ejemplos malignos para la productividad, que vuelve a ser un concepto cada vez más cultural. En el colegio no dejaban respirar a los perdidos, y eso fue sólo el principio. Ahora, con un sistema agotado y a la deriva, buscamos desesperados a perdidos que nos iluminen con ideas diferentes. A buenas horas.

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Raro

Habrá quien piense que llevo toda la semana sin escribir, tocándome las pelotas. También habrá quien haya ascendido en la empresa de su papá, quien haya sentido la presencia de dios por vez primera, y quien haya matado a sus hijos, haciéndolos desaparecer. El mundo es un sitio muy raro, donde pasan muchas cosas que, en realidad, no son tantas.

España es el único país donde pueden convivir, en la misma barra de bar, una teoría y su contraria con toda naturalidad y sin que chirríe a nadie. Podemos, por ejemplo, escuchar a dos tipos compartiendo anises y mezclando la tesis “del país de artistas y camareros“, con la de la generación “mejor preparada de la Historia“. Supongo que lo de “mejor preparada” dependerá de para qué. Si el objetivo fuera la conquista de lugares más o menos desconocidos allende los mares, parece que vamos con siglos de retraso. Si lo que se pretende es marcar hitos en el mundo de las letras, nos ocurre lo mismo. Parece que se confunde “preparación“, que es un concepto como muy de ganchillo, con “titulación“.

Sí, ya en el año 2008, España tenía un 28% de titulados superiores entre su población entre los 25 y los 64 años. Esto esto significa que la referencia impuesta por nuestros padres, la carrera que ellos no pudieron estudiar, ya no sirve. Aquel valor que suponía un salto de calidad indiscutible ha sido sometida a la inflación y arrojada a una industria que no lo necesitaba. Ese mismo año la tasa de sobretitulación llegaba al 22%. La culpa está siempre en los estudiantes/trabajadores. El acento se puso luego en los idiomas: la solución es abrir caminos, salir fuera, moverse. El país dedica una brutal cantidad de recursos en formar un talento al que después dice que se mueva, que se largue. Bien.

Pero ¿Para qué está preparada la young people? Pues hoy en día el concepto debería llevar el guión que lo convirtiera en pre-parado. Pienso en el número de licenciados en periodismo, que es enorme (lo buscan en gúgel). Los ejercicios de periodismo que observamos cada día en nuestros medios son mínimos. ¿Las universidades están planteadas como una ampliación del instituto?, ¿Por qué se basan en la memorización?, ¿Cuándo empezamos a confundir a la universidad como lugar de investigación, con la universidad como preparación para el mundo laboral? Como siempre el problema reside en las palabras, en el significado con que dotamos a las mismas, en el ahorro de reflexión que supone nombrar las cosas, en las equivocaciones con los nombres, en lo interesado que se esconde tras las equivocaciones.

En realidad -y me pongo con esa grandilocuencia que hace que el 90% de ustedes me odien- el rollo es un poco este: entramos en globalización, nos abrimos a caraperro al capital, tenemos mano de obra barata, se nos utiliza a cambio de sentirnos importantes e integrados, nosotros nos aprovechamos de alguien un poco peor, la cosa se pone fea, porque siempre está el país al que no le puede ir peor, y la ola sube. No tenemos instrumentos de intervención porque nos abrimos demasiado en su momento. En resumen, el proceso de mundialización es como tomarse el octavo orujo: por creernos más guapos, dilapidamos nuestra dignidad.

Ahora mismo vivimos en un stand by, esperando a que los creadores del discurso nos cuenten un nuevo cuento. La economía circula a tal velocidad que, por primera vez, les ha pillado despistados. Hay que armar el argumento que ya es sólido, pero falta compactar. Han de hacernos ver que los tecnócratas son la solución, deben crear escenarios y juegos de trampas argumentales, que nos hagan pensar que sus tropelías son justas, que incluso nosotros mismos llegamos a esas mismas conclusiones.

Habrá quien piense en cómo empezaba el post, y como acaba. Habrá quien se afirme en la teoría de que soy un tipo caótico, con un discurso roto, que huye del compromiso y se aleja del enfrentamiento. Habrá quien me la sude.

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