Estamos salvados

Creo que, al contrario de lo que pueda parecer, son buenos momentos para el periodismo. La crisis económica, y la de credibilidad, están dando la puntilla a los generadores de contenidos que siempre conocíamos. Esas grandes empresas, que critican los sueldos de los banqueros, pero donde suele haber una elite de megaestrellas con cuantiosas fichas (en algunos casos por calidad, otros por ser quienes son, otras por estar macizos) que viven de la explotación de las pequeñas hormiguitas, a quienes tienen cogidos por la congoja de la vocación y el paro. Ese maravilloso mundo repleto de favores políticos, disciplina de pluma (la de voto se conoce y aprueba), donde la miseria de las jornadas dobladas es lo habitual, la hora extra un imposible, y donde, como en casi todos lados, pensar penaliza. Una pena.

Toca arriesgar. Se abren tiempos para que los periodistas de raza aparezcan, se vertebren, y entiendan que las cosas han cambiado, y que entender ese cambio forma parte de su profesión, como antes lo hacían la ética o el compromiso, aunque lo olvidaran. La verdad es asquerosa y nadie, en realidad, quiere conocerla, así que sólo se puede acceder a ella desde la miseria y la cohabitación con un señor negro y grande llamado Miedo a Perder. Por eso se abren nuevos caminos. Por eso uno de los periodistas más talentosos de la televisión, Carlos de Vega -ex corresponsal de Cuatro y CNN+ en USA, actual dircom de PRISA TV- pone en su biografía de TwitterVuelta a las trincheras“, y lo hace con su blog.

Después de varios años de idas y venidas, mirando a los yankis, y sin tener muy claro si la fórmula para salvar el negocio de crear contenido está en la suscripción, van apareciendo iniciativas que, mediante la suscripción lo que salvan es… ¡El papel! Sí, papel y tinta dando forma a colecciones de artículos de calidad, que ofrecen respuestas a necesidades. Por ejemplo la de un periodismo deportivo que se alejara de la prensa tradicional realmadridbarcelonista. Hace tiempo que no me pierdo un número de la revista mensual Panenka, que equivale a lo que sería Informe Robinson para la televisión: un espacio de calidad. Te la hacen llegar a casa por suscripción y con lámina de regalo (¡45 pavos al año!). Y mañana nace otro dedicado a la canasta: Cuadernos de Basket.

Y sigue en pie la recomendación de Jot Down sacando brillo a la actualidad cultural y defendiendo una agenda alternativa a la que marcan las promociones en los grandes medios, y no olvidamos jenesaispop, que lleva ya un puñado de años viviendo al límite y regalando las joyas que se pierden en el túnel del vértigo. Decía el Heraldo de Aragón, de Panenka, que “es el fútbol que se queda en el tintero“. Certero. Se queda tanto en el tintero… y cada vez es más interesante lo que se queda, que lo que sale publicado.

Estamos salvados.

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Últimos días de paz social

Pues eso. Me llega la foto vía @flpromero, que pilla de @asueldodemoscu. Es lo que se llama ir a calzón quitado, y creo que es un camino sin retorno. La derecha ha pisado el acelerador por el ala de Esperanza Aguirre -previsible- y la cuestión, dado que la economía no va a dar tregua, es saber si la maquinaria de relaciones públicas e imagen podrá mantener la velocidad que llevan las decisiones de política social. Con acelerones como este creo que lo tiene complicado.

No voy a teorizar demasiado sobre la idea de que Mariano no acabará la legislatura, porque es palabrería de tertuliano, y tampoco quiero que me nombren Ministro de Cultura, que igual empiezo a ver marroquíes por todas partes.

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Una sitcom lamentable

Una sitcom es un formato de teleserie cómica de entre veinte y veinticinco minutos de duración, grabado con público en directo, y nacido en Inglaterra, aunque popularizado en Estados Unidos. Las radios emiten, de manera machacona, una cuña de autopromoción, apoyando su causa contra la Liga para poder entrar en los estadios de fútbol, y retransmitir los partidos en directo, como siempre hicieron. En ese anuncio, entre otros testimonios, aparece el presidente Rajoy. Dice que no le parece bien la prohibición, porque a él le “gusta mucho el fútbol“. Me parece una declaración muy sesuda, lo que se dice de interés, a cargo de un tipo comprometido, si llegaba al poder, a “mediar” para que las radios puedan retransmitir su deporte favorito. Vital importancia.

Anteayer desde Marsella, en directo en el 24 Horas de TVE, el propio Mariano se esforzaba en torpedear a los periodistas con el machacón “tengo que” hacer tal o cual cosa, tomar esta o la otra medida (tienen abajo el vídeo con grandes momentos como el m06 s57). Como si se hubiera encontrado con un ser supremo que le hubiera dictado unas normas poco comprensibles por los humanos. Ya lo sabía antes de ser elegido, y todos lo sabíamos, lo que no quita que la campaña fuera una -cara- pantomima de esta cosa tan representativa que parece teatro, que es la democracia. Preguntado por la convocatoria anticipada de elecciones por parte de Álvarez Cascos, admitía no tener datos para pronunciarse.

Esto es: vengo a contar una cosa, preguntar lo que queráis, que yo no contesto, porque no sé qué tengo que contestar. Daba grima verle pasar hojas del guión. Literal. El caso es que, a las doce de la noche, el presidente del Gobierno no tenía datos de una decisión que Cascos había anunciado a las ocho de la tarde. Entre una hora y la otra, más de dos mil tweets, dos términos diferentes relacionados con la noticia como trending topic en Twitter España, más de quince mil entradas en Google, y reflejo en todos los medios online, donde ya era la noticia más leída. Pero él no tenía datos.

Me contaba un amigo, que los diputados nacionales del PSOE en una provincia, no hablaban con la prensa hasta que no llegaba al mail del departamento de comunicación, el documento word desde Ferraz, que les dictaba lo que tenían que decir. Aguantan el chaparrón, en caso de que la prensa zalamera tenga algún tema peliagudo, y lanzan su propaganda. Todos juntitos. Son influencers, crean el discurso a base de la repetición. A más alto nivel ocurre lo mismo. Y si hay alguna persona inteligente viéndolo, que le den por culo.

Así que ya tenemos a un presidente que no dice nada -a la prensa, a otros dirigentes se ve que sí- y hace lo que sabe. Increíblemente el cambio no ha solucionado lo que le motivó -la crisis-, y sí están rápidos con aborto, educación, criminalización de la pobreza, invitación a realizar trabajos voluntarios de mantenimiento… Y tenemos a los otros mirándose el ombligo con toda la jeta del mundo. Se pueden caer las torres de Florentino, mientras se decidan las primarias. Me recuerdan esos niños de Dickens, peleando por las migajas de una comida a la que llegan tarde.

La puesta en escena es cutre, y no por falta de presupuesto, sino de gusto. La distribución ha cambiado, aunque parece que a los actores no les llegan los datos. El protagonista, que en cualquiera de los capítulos nos hablará de formación y reciclaje, puede no saber inglés, ya que en su época se estudiaba francés. Pero toda esta farsa tiene una duración limitada. Lo que tarde crítica y público en cansarse de ver a los actores sin saberse el guión.

PD para el ministro Wert: Dickens es un novelista inglés. La marca de ropa de skaters es Dickies.

PD2: Vean el vídeo. Entero, hagan el esfuerzo. Yo les espero en el baño.

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