Adiós al culto de palo

Ayer me entero de que Esteban Granero se va al Queens Park Rangers, el divertido y ramplón equipo londinense con nombre de centro comercial, en el que jugara por ejemplo Michael Robinson. Se crea un vacío dentro de mi, porque se nos va el jugador que ha querido encarnar el papel de culto que nadie quería recoger desde las retiradas de Valdano primero y Guardiola después. La prensa siempre habló de él como ese estudiante de psicología con más inquietudes que jugar el domingo y conquistar el reservado del Budha. Hasta que lees una entrevista en serio, como la que le hicieron en Jot Down, y se le ven las costuras. Son cosas que pasan.

El titular ya arranca fuerte: “Los jóvenes en su tiempo libre prefieren Twitter o la play. Yo soy más de leer un libro” . Un tipo de veinticinco años, que habla de los jóvenes como un colectivo al que es ajeno, y que idolatra al libro como tal frente a las redes sociales y la videoconsola. Hay pocas cosas que me hagan meter en el saco de los ignorantes con tanta facilidad, como idolatrar al libro frente a otros medios, sea cual sea el contenido. Como si sólo exisitieran libros buenos por un lado, y alternativas que te idiotizan por el otro.

De la entrevista se deduce que Granero ha vivido en el autoengaño “Llevo tres años aquí, ahora empiezo el cuarto y quiero estar… ¡todos! Creo que hasta ahora he dado un buen rendimiento con el club y creo que puedo dar mucho más“. No está mal si en los años cruciales de tu carrera prefieres la fama y el dinero a jugar, dado que en sus dos últimas campañas ha sido titular en Liga en ocho y siete partidos de Liga, respectivamente. No contó para Mourinho como centrocampista. Tampoco como suplente de los medios, ya que sus 687 minutos en Liga palidecían frente a los1.171 de Lass Diarrá, que fue titular en diecinueve y quince partidos de competición casera en los dos últimos años.

Las autoindulgencia no se aplica sólo a lo deportivo, también a su salto a la educación privada, ya que según dice “Mi primer año en la Complutense fue muy bueno, pero por temas de horarios y según crecía mi carrera futbolística, tuve que cambiar a una universidad privada“. Para Granero tampoco deja de tener justificación la actitud estúpida de su ya exentrenador con la prensa “Estamos un poco indefensos ante la posibilidad de que alguien pueda escribir algo que no sea verdad y pueda perjudicar a un grupo como el nuestro, con unos objetivos importantes, y no nos podemos permitir esa clase de problemas“. Lo defiende al punto que destaca la honestidad de Mourinho, que quizá sea una virtud que ni la propia madre del técnico portugués conocía. De poco te ha servido el peloteo: estás en la calle, Esteban.

Una de las cosas que más llama la atención de la entrevista, es el síndrome de Estocolmo que logra Mou. Hay momentos reveladores como cuando habla del juego del Barcelona y dice “Todo el mundo habla del mejor equipo de la historia y otro equipo le ha ganado por nueve puntos cuando no paran de hablar maravillas de ellos ¡Pues nosotros hemos estado muy por encima en esta Liga!”, como si de un forofo se tratara, como si la coincidencia en destacar el juego azulgrana fuera un complot alejado de la realidad. Su dosis de ignoriancia se incrementa cuando espeta que  “Como madridista no podría jugar en el Barcelona jamás, ni en las mejores condiciones ni por todo el oro del mundo“. En fin.

SIguiendo por la senda de la cultura, afirma que “Gil de Biedma es mi poeta favorito. He hablado mucho de él con amigos, era un gran personaje, la verdad“. Joder cómo serán las quedadas con Esteban. Oye, voy a casa del colega este del Madrid ¿Qué te parece Gil de Biedma?, porque voy a criticarlo un poco, y temo que me rete a un duelo… Oiga Granero, que no hace falta que fabule. Por no hablar de “Miguel Hernández no te puedes creer que escribiera eso en la situación en la que lo escribía. Me cuesta meterme en su pellejo“. Cuando le digan que Kant tenía la espalda como un acordeón y no salía de una espartana rutina de estudio y paseo por su finca todos los días de su vida, va a sufrir el bueno de Granero, obligado a ponerse en el pellejo de sus autores favoritos. El comentario matador es “También me gusta la novela negra. Pero a mí lo que me gustan son los libros buenos” Como Murakami, no te jode. Menudo es Esteban. Para cerrar, decide sacar su mejor golpe, ese que tantos polvos le ha procurado “De Brahms soy muy fan“. Sólo le falta decir que es sensible, y que no le importa llorar en público, aunque yo ahí hubiera demostrado mis dotes para el ripio con un “de Brahms soy muy fans“.

Conformista, rey del postureo y de gustos ramplones, el centrocampista de Pozuelo acaba de matarme con: “¿Hasta dónde tengo que bajar para pensar que un equipo es mi tope? No lo sé, no sé si en un equipo de segundo nivel” Pues mira, Esteban, de momento al Queens Park Rangers, pero se irá viendo. Mucha suerte, culto, alto, yeyé.

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Seguridad

Desde que el personal empezó a estar hasta las narices, y se dedicó a protestar frente a la casa del pueblo, frente al lugar de la representación democrática, en la carrera de San Jerónimo, ante el Congreso de los Diputados, la policía ha tomado una serie de medidas especiales. Todos los días podrán ver ustedes unas vallas apostadas a la altura de la plaza de Neptuno, acompañadas por dos furgonetas de policía nacional, y más vallas en la parte superior de la calle, frente al Hotel Urban, con otra furgoneta. Si nos acercamos frente a la sede de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, podemos ver sendos furgones aparcados a ambos lados de la entrada.

Cada furgón es ocupado por tres policías nacionales, que llevan vigilando esas zonas desde hace meses, con el objetivo de generar un efecto disuasor ante cualquier deseo de sentada, acampada o sublevación popular. Haciendo unas cuentas fáciles, me salen quince policías -tres por cada uno de los cinco furgones-, y tres turnos de vigilancia de ocho horas. Esto implica que el montante del operativo implica a 45 policías nacionales.

El sueldo de un policía recién jurado, sin ningún tipo de complemento, son catorce pagas de 1.506 euros. El de un oficial 1.674. Si prorrateamos sus dos pagas extra, se convierten en 1.757 euros y 1.953,95 euros respectivamente. Imaginando que todo el operativo sea coordinado por un sólo oficial, y que el resto son policías nacionales recién jurados, el monto mensual de la vigilancia asciende a 79.261,95 euros. no debemos olvidar que esa vigilancia también se realiza durante los fines de semana, para lo que se deben emplear a otros 45 hombres que, obviamente no van a cobrar  por dos días, lo mismo que por cinco, pero sí cobrarán algo más al tratarse de fines de semana. Pongamos que el coste de mantener la vigilancia sábado y domingo es la mitad que de lunes a viernes, así que serían 39.630,97 euros, para hacer un total mensual de 118.892,92 euros.

El despliegue para proteger a los congresistas españoles, a nuestros representantes, de posibles protestas, es de casi 120.000 euros al mes. Lleva funcionando desde mayo, así que el monto asciende a 480.000 euros, casi medio millón. En poco más de ocho meses habrá superado el millón, sin contar el amortizado, gasolina y mantenimiento de los vehículos, y el coste de oportunidad que implica tener una ciudad con 45 policías menos por semejante gilipollez.

Decía Galeano, que por cierto anda estos días hospitalizado, que cuanto más libres son los negocios, más cárceles son necesarias para quienes padecen los negocios. Pues eso. Dineros, repartos, distancias. Quién gana y quiénes perdemos.

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El catecismo de la audiencia

Los demócratas han aprendido de las moscas: cuanto mayor sea el tamaño de la mierda tanto más grande es el consenso.

Tom Wolfe

El siete de noviembre de dos mil cinco, lo que todos conocíamos como Canal Plus, perteneciente al grupo de comunicación PRISA, con vinculaciones ideológicas evidentes alineadas con la socialdemocracia -parece ser que representada en España por el pesoe-, se convierte en un canal de emisión en abierto llamado Cuatro. Su mascarón de proa es Iñaki Gabilondo, un periodista fuera de toda duda, pero tocado por bajar a las trincheras tras el anuncio de participación de España en la Guerra de Irak. Si tenemos en cuenta que el noventa y siete por cien del país estaba en contra de nuestra intervención, tampoco es tan escandaloso el posicionamiento.

A Gabilondo podría exigírsele muy poco para ser un periodista modelo: compromiso social, ética, inteligencia, ganas, capacidad de comunicación, duro en las entrevistas y brillante en la editorial. El informativo de Cuatro arrancó con un claro liderazgo en clases altas (24,5%), en grandes urbes (23,7%) y en la Comunidad de Madrid, donde su cuota de pantalla alcanzó el 30,6% colocándose como segunda opción por detrás de Antena 3, aventajando a La 1 en algo más de 13 puntos. El primer mes aparece con formatos sorprendentes y arriesgados, parece otro concepto de televisión, y se lleva poco más de un cuatro por ciento del share.

El primer año cierra con una media del 4,6%, y los dos siguientes lo hace con 6,4% (2006) y 7,7% (2007). Precisamente en junio de 2008 marca su mejor dato histórico con una media del 14% (gracias a la Eurocopa conquistada por las selección nacional), y hace un movimiento en los despachos. La dirección de PRISA quiere audiencia a toda costa, y se trae de Telecinco al directivo Pedro Revaldería (como director de Plural Entertainment, productora de PRISA), creador de formatos como Aquí hay Tomate, TNT, el documental Miguel Ángel Blanco, el día que me mataron, o la aceleración de A tu lado hacia su vertiente más bestia, esto es, el artífice de la época dorada de la audiencia en Telecinco.

El primer cambio se nota en los magacines, a los que arrasa. Las mañanas de Cuatro pasan de ser el típico programa de la mañana con un punto culto pedante, a teñirse completamente de amarillo. Yo tenía un operador de cámara amigo en el programa, que me resumió el cambio en que “cada mañana es lo mismo: putas y yonkis“. Niños desaparecidos, cotilleos, juicios sumarios, asesinos en serie… El concepto Telecinco es más global y desde la cadena saben que los informativos tienen que cambiar.

En el canal de Fuencarral, Pedro Piqueras hace las delicias de los amantes de la casquería llenando sus speech de calificativos como “aterrador”, “espeluznante”, o “terrible”. Imágenes absurdas de atracos en gasolineras norteamericanas, grabaciones de atropellos con cámaras de seguridad, explosiones, desastres naturales, suicidios, o malos tratos contados de manera explícita pero con el “advertimos que las imágenes que verán a continuación son muy duras”… el catecismo de la audiencia.

Leonardo Baltanás es un directivo que hizo el camino inverso. De dirigir Cuatro, pasó a Telecinco, donde quiso crear un contenido más blanco y familiar con programas como El juego del Euromillón, Guinness World Récords, Guerra de sesos… Hostia de audiencia. Cuatro cierra los dos años de Revaldería con sus mejores datos de share: 8,6% (2008, con Euro de por medio) y 8,2% (2009), y éste recibe la llamada de Fuencarral. El chico de oro vuelve con alfombra roja a Telecinco para dirigir su productora filial: Mandarina. Cuatro ha tomado nota de las claves para mejorar sus datos de audiencia, proceso acelerado por la compra de la propia Telecinco.

En 2010 la cadena de Paolo Vasile compra Cuatro y el 22% de Digital+. El País justifica la venta diciendo que tienen que “hacer frente a los dos problemas más graves del mercado televisivo: la fragmentación de las audiencias y la profunda caída de la publicidad en pantalla“. “Se ha acabado la era de ingresos publicitarios y gastos (como los derivados de los derechos futbolísticos) crecientes. A partir de ahora será necesario un mayor control y una gestión diferente de las audiencias“. El compromiso es que Mediaset permite a PRISA proponer el director de informativos de Cuatro durante el primer año, pero la última palabra la tiene el grupo de Berlusconi. Iñaki Gabilondo es invitado gentilmente a abandonar la dirección de los informativos que van a dar un giro interesante.

Juan Pedro Valentín queda al mando de los servicios informativos, es la cara amable elegida para finiquitar CNN+, y largar a buena parte de la plantilla de Atlas, que servirá las mismas noticias para Cuatro y Telecinco. La forma de contar las cosas se telecinquiza, y la carnaza está a la orden del día. Casi una década antes, El País ya había abierto la veda con imágenes en portada a todo color de víctimas de la guerra de Irak reventadas segundos después de ataques norteamericanos. Ayer fueron un poquito más lejos, y es que era diario de referencia de este país, mantuvo durante toda la tarde una portada digna de Sálvame Deluxe, justo lo que quería la turba en la que se convirtió la audiencia que hace el juicio sumario público, ahora desde las redes. Los niños desaparecidos, las palabras “huesos”, “niños”, sus fotos. El País pertenece a PRISA, como la Cadena SER que, por cierto, también negocia su venta a Berlusconi.

Esta mañana se levanta uno con las portadas de ABC y La Razón y claro, El País parece el New York Times. La prensa de este país ha tomado el camino del medio, el de la audiencia a toda costa. El titular que genere más clicks, la portada más polémica y bestia, la información más amarilla. Pensar en conceptos como contrastar, investigar, o reflexionar sólo pueden hacer que nos descojonemos. La prensa está cultivando a la gran masa, está cavando su tumba. La gran masa no va a pagar por la prensa. Nunca. La gran masa busca opciones gratuitas. Las visitas de hoy son la muerte a medio y largo plazo. Ninguna persona con un mínimo criterio, volverá a respetar a la edición digital de El País, sabiendo que su director bien podría ser Jorge Javier Vázquez.

La muerte de la prensa tal y como la conocíamos, se cuece en los despachos, se ejecuta gracias a la falta de nivel de los periodistas, y se alimenta de la visita y el comentario fácil. En los despachos están los hijos de puta, los que juegan a ser el cuarto poder frente a desequilibrados y pobres, pero que se ponen los pantalones por las rodillas ante sus retos de verdad. El problema de la sociedad de la información es el criterio con el que filtramos lo que es importante. Cuando tenemos acceso a todo, es necesario saber dónde está el petróleo. De momento, lo que sabemos es donde no está y, desde ayer, El País, se enterró definitivamente en el la gran montaña de la ética podrida.

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Todos queremos más

No sé qué sería de mi vida con cinco mil cien pavos al mes en mi cuenta corriente, que pasaría a ser cuenta distinguida de facto. Hubo una época en la que vivía con doscientos euros al mes, descontando de mi sueldo el alquiler y el abono transporte. Evidentemente había cosas que tomaba prestadas, como el acceso Internet (gracias vecinos), y algunas otras, más terrenales, cedidas por una famosa cadena de supermercados. Algún día devolveré todos esos megas y magdalenas. Era una cuestión momentánea.

Cuando se me rompió la lavadora y me pareció que la arruga era bella, pero los lamparones no, empecé a ir a la lavandería, no porque fuera más barato a largo plazo, sino porque no podía permitirme un arreglo, si quería hacer frivolidades tales como comprar pasta, arroz y latas de atún (al natural, por supuesto, en aceite es lujo asiático). En ese tipo de situaciones el largo plazo es una quimera. Existe el mañana. El dentro de un rato. Carpe diem por decreto. El enemigo es el cajero que te te hace un corte de mangas de 8 euros y diecisiete céntimos. Existen los diez días por delante, y los billetes de quinientos, que la gente llamaba Bin Laden, y los de cien, cincuenta y veinte, que para ti son igual de prófugos.

Cuando todo se convierte en aspiracional, cuando las fechas de caducidad no significan nada, y de un pollo sacas para una semana, y caldo para la siguiente, te das cuenta de que no necesitas nada, y que vives esclavizado por una mierda de obligaciones absurdas, impuestas por un sistema que vive de crear necesidades y frustraciones por no satisfacerlas. Lo peor de todo es saber que has llegado a esa conclusión, porque te ha tocado estar en el lado malo de las cosas. Eres un miserable más, que jamás hubiera llegado a esas conclusiones de otro modo. En ese momento todo es una frivolidad: la gente que se compra ropa, quienes se desplazan en coche, los que comen uvas, los supermercados que tiran comida, la televisión…

No tengo recuerdo de cuando empecé a oír una frase que, a fuerza de repetirse, todos damos por cierta sin esfuerzo, que es como mejor se venden las frases y las cosas: “fulatino gasta mucho, pero es que cuando eres fulatino, llevas ese ritmo de vida“. Todos asumimos con esa frase que, cuanto más ganamos, más gastamos. Que cuanto más tenemos, más queremos. Que si gano mil, gasto novecientos, y si gano dos mil, gasto mil novecientos. Todos rezamos el credo del consumo, y en mitad de la oración, escuchamos a un empresario metido a político, decir que con cinco mil cien euros las pasa canutas para llegar a fin de mes.

Pero hay diferencias. Por un lado estamos quienes somos capital humano, necesarios para producir plusvalía y que el sistema funcione, vivimos seducidos por la publicidad, deseando consumir nuevos productos que nos acerquen un poco más a la felicidad. Por otro quienes configuran las reglas del sistema, quienes lanzan mensajes para seducir, quienes saben que la acumulación de material no garantiza nada. Y luego están los gilipollas, los que saben las reglas reales del juego, pero sucumben a sus propias mentiras. Le pasa al diputado del Partido Popular, Fernando López Amor, a quien veíamos serio y responsable preguntar a Rodrigo Rato en su comparecencia en el Congreso, mientras cobra sus mil ochocientos euros en dietas por desplazamientos, ya que parece que ninguna de sus catorce viviendas, diecisiete garajes, cuatro locales y una bodega, están en Madrid, y necesita una ayudita.

Esa tercera clase de auténticos imbéciles, tiene distinguidas señorías de los que tienen mIrós en el baño, y elefantes disecados a modo de paragüero. Esa tercera clase no sabe que hay chavales comiendo magdalenas en un Carrefour, y dejando los papeles entre los bricks de leche. No saben que hay quien recibe un aviso de desahucio, una carta en la que comunican que le cortan la luz, y toda una colección de primeras experiencias para con la miseria, en un porcentaje cada vez más grande de la población. Esa tercera clase de auténticos imbéciles no sabe que está apretando el acelerador que mostrará con ellos su misma piedad.

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Cartón piedra

Siempre que pienso en Neil Armstrong, fantaseo con la idea de estar en la piel de quien hizo el gran viaje, del mito del coolpacker, de la apoteosis del jubilado y pensionista. Un viaje, pagado por el Estado, muy muy lejos con buffé libre. Me gusta pensar en el camino de vuelta, que es el que nunca acaba, porque Neil, como es natural, nunca acabó de volver. Imagino todos esos años, oyendo hablar del montaje del viaje a la Luna, viendo cómo se aviva la incredulidad, y extrapolo situaciones en otros entornos laborales. El fontanero cuya mejor instalación es puesta en tela de juicio por una gran masa de gente que cree que los grifos funcionan porque los han trucado, pero que, en realidad, el fontanero nunca puso esas cañerías. O el administrativo que, tras crear el mejor cuadro de Excel de su carrera, ve youtube plagado de vídeos en los que demuestran que su archivo es una gran mentira de cartón piedra.

Supongo que a su regreso, la Tierra le parecería de cartón piedra a Neil, porque la vida es de cartón piedra. Todo en el mundo tiene su reflejo en cartón piedra, visualmente idéntico, pero ligero y vacío por dentro. El mundo cada vez se parece más a esas tiendas de muebles, cuyas estanterías se adornan con carcasas de televisores, y montones huecos de libros. Los montones de libros se producen en packs de cuatro, y con lomos antiguos, que son los libros que te debería gustar tener en casa, como esos comerciales de Planeta, que aparecían con el metro, y forraban estanterías con colecciones a medida. A mi abuelo le vendieron la colección de premios Nobel de literatura, y la de premios Nadal. La primera se la leyó entera, de los Nadal sólo llegó a leer Balada de Caín, de Manuel Vicent, porque murió antes de seguir. Siempre consideré que la editorial Planeta debería sustituir a sus lectores fallecidos, para garantizar la satisfacción ante la compra. Esperaba que me trajeran una versión de cartón piedra de mi abuelo, y que la pusieran en su silla hasta que terminara con la colección de los Nadal, pero eso nunca sucedió.

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Carta a Paloma Cervilla

Estimada Paloma Cervilla:

No sé qué habrá hecho tu culito blanco para llegar a trabajar como periodista en el ABC y tertuliana en la Ventana de la Cadena SER, pero supongo que no te volverás a ver en otra igual. Ayer dijiste en tu espacio radiofónico, al que confundes a menudo con la barra de un bar, que había “aviones de mujeres que venían a parir a España”. Tal cual, como suena (escúchenlo aquí donde pone La Tertulia, con Nacho Escolar y Paloma Cervilla). Por supuesto, no aportaste ni un sólo dato sobre el número de embarazadas internacionales que desparraman placentas y cordones umbilicales en nuestro suelo patrio. Cuando te pregunté por los famosos aviones en Twitter, me dijiste que me fuera a freír espárragos.

No recuerdo haber oído a médicos que se quejen ante la llegada de vuelos con embarazadas, sidosos, personas con cáncer, y algún que otro con pequeñas magulladuras, o constipados, que vengan de Swazilandia, Nepal o Austin-Texas, atraídos por los cantos de sirena de las gasas y el betadine gratis. Seguro que los hay, y por ello, Paloma, deberíamos decirles que se acabó, que tururú, que dejamos de ser las putitas sanitarias del mundo. Ya está bien. Tampoco resultará barato repatriarlos, así que lo mejor será prohibir el vuelo de embarazadas, realizando un test de embarazo a cada pasajera. Mejor dicho, ya que lo de los test nos puede salir un poco caro, lo ideal sería que las mujeres no volaran.

Por si acaso, he buscado precio para los vuelos entre España y Santo Domingo. El más barato posible para los próximos días, cuesta 2.143,54 euros. La media está en 2.700 euros (rumbo.es). El precio de parir en una clínica privada en Santo Domingo, es de 40.000 pesos dominicanos si hay cesárea, y 20.000 si es un parto normal. Al cambio son 814 y 407 euros respectivamente.  Si a esto sumamos unas ocho consultas a lo largo del embarazo, a un precio de 9.000 pesos dominicanos -183,13 euros-, tenemos un gasto total que ronda los 1.000 euros. La idea que me transmites es que la sociedad dominicana es tan gilipollas, que por perder casi 2.000 euros, meten a embarazadas en aviones para atravesar los casi 7.000 kilómetros que les separa de España. Los precios son de 2008, así que igual ha subido la cosa. Mucho.

Lo malo de que las mujeres no vuelen, es que si vienen hombres de fuera, podrían dejar a nuestras mujeres embarazadas, y tener que asumir nosotros el coste del parto, en vez de hacerlo como es de ley con un copago entre el país de origen del padre, y nosotros. Deberíamos prohibir el tráfico aéreo de personas. Aún a costa de reducir mucho el tráfico y tener que plantearnos cerrar el aeropuerto de Castellón, por ejemplo. Y que no entren por mar, ni por tierra. Habrá que poner a funcionar al ejército, apostarlo en nuestras fronteras, y así reactivaremos la economía, generaremos confianza y crearemos empleo. Ya lo tengo.

Rompiendo un poco el tono de tus argumentaciones, Paloma, te daré datos contrastados. En 2009 se constituyó un Tribunal de Cuentas en cuyo manifiesto final se aseguraba que se podían haber recaudado 970 millones, sólo de los países de la UE y la EFTA (Noruega, Islandia, Suiza), con los que existen acuerdos mediante los cuales podemos reclamar el dinero del gasto sanitario a los respectivos países. No lo hacemos porque no está establecido un sistema de gestión eficaz que permita que esa factura se emita, se envíe y se cobre. Esta cifra ha sido utilizada  por Sanidad, para mezclar esta deficiencia en nuestra gestión, con el supuesto abuso de los inmigrantes en situación irregular, que ocasionan un gasto muy inferior, como acreditan todos los estudios. Aunque ya sé que a ti, los estudios te la sudan.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria ya ha manifestado que “ante la disyuntiva a la que se somete al Médico de Familia, que atendemos ante todo a personas, entendemos que la lealtad al paciente es la que debe prevalecer“. En una carta dirigida a la Ministra de Sanidad, la misma Sociedad, señala que “Entendemos que deban tomarse medidas para corregir abusos que  se hubieran propiciado en el pasado, como el turismo sanitario o el uso de nuestra red asistencial por personas no residentes en nuestro país. Pero nuestra experiencia asistencial nos muestra que esta no es la situación mayoritaria de este colectivo, y que más bien es un colectivo con una fuerte condición de exclusión social y, por tanto, de riesgo para la Salud Pública y de posible morbimortalidad“.

Tengamos en cuenta que su periódico, el imaginativo diario ABC, publicó el 13 de abril un artículo en el que relata cómo en Reino Unido se alecciona al personal a explotar nuestro sistema sanitario. En un delirante texto, interpretan un folleto de la embajada, que pretende ser de utilidad en caso de necesitar acudir al médico -como supongo tendrán todas las embajadas-, como si fuera un robo más, después del peñón de Gibraltar. ¡Les invitan a empadronarse! No dicen nada de la pasta que se dejan los ciudadanos británicos comprando segundas residencias y viviendo medio año en nuestro país. Esa patética información fue contestada por la embajada británica, como es natural, señalando que sus ciudadanos aportan 10.000 millones de euros al año, esto es, el 1% del PIB español.

Por si todo esta sarta de sandeces no fuera poco, estimada Paloma Cervilla, auténtica #periodigna de ABC, he de felicitarte por el ejercicio periodístico que implica contar que “Si yo quiero llevar a mi hijo a un colegio solo para chicos, ¿Por qué no me lo puede subvencionar el Estado?“. En serio, esto de las mezclas nos está volviendo muy locos y, Paloma, llevas mucha razón, pero claro, es impopular. Decir las cosas demostrando que no tienes una puta neurona es muy complicado, y muy valiente y, desde este humilde blog aplaudo tu ignorante y pública opinión que, como muy bien me contaste en Twitter, basas en tu experiencia, que es más importante que cualquier estudio.

Pues nada, señora, creo que hablo en nombre de todos los fans de la frivolidad cuando te doy la enhorabuena por hablar ante 744.000 oyentes, según la última oleada del EGM, sin aportar nada más que una opinión peregrina basada en tu experiencia personal, que es precisamente por lo que se contrata a un periodista, por contar sus experiencias personales, y mucho más si lo hace con tu pericia y tu soltura. Las fuentes y los datos son cosas del pasado. Espero que sigas viviendo así de bien.

Siempre tuyo.

SPCB

PD: aquí te dejo el enlace a un trabajo espectacular de hemeroteca. Prácticamente todo lo que se publicó en 2000 en prensa sobre los sucesos de El Ejido, que están más relacionados con tu teoría de los aviones dominicanos, de lo que crees.

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La España real

Creo que España es Forocoches, y que el día que lo asumamos viviremos mucho mejor. Hay una falsa España que reniega de sus raíces, que vive como si Forocoches no existiera, cuando Forocoches debería elegir a dos tercios de los ministros. Forocoches ha sido capaz de tener una influencia decisiva en el mayor evento de democracia directa de este país: Eurovisión. Tan es así, que este año, en lo que significó toda una metáfora política, la organización ya no permitió que el público votara a su representante favorito, sino sólo la canción favorita de una artista puesta a dedo por unos señores que saben más que el vulgo. Imagino que no hay que graduarse en el curso de técnico en prevención de riesgos laborales de cececé, para captar las similitudes. Aunque nunca viene mal.

Forocoches es un currazo de idea. Un foro que empezó con gente hablando de coches, al que llamaron forocoches. También es un diseño tan cuidado como el de Seriesyonkis. Exitazos instantáneos y radiografías de un país. Adoro esos momentos en los que saco la cabeza del micromundo en el que habito, y la meto en la realidad hasta que casi me ahogo. Las estrategias online de los partidos políticos, siempre obvian este lugar, porque pretenden vivir del brutal reflejo de su potencial offline para aplicarlo al online, pero nunca han aprovechado el efecto contrario. El equipo de Obama hubiera utilizado Forochoces. Forocars. Dos. Pixar hubiera hecho una peli con foreros.

El micromundo se indigna con las audiencias y clama contra las cadenas y emisoras, como si las cadenas y emisoras fueran las que eligieran el morbo, las tetas, los culos y las situaciones límite en vez de ser la nueva BBC -por cierto, casi todos los españoles conocemos a la perfección el funcionamiento y la programación de la cadena pública británica-,  y es la gente la que la elige porque es así. Las marcas pasan del vulgo. Forocoches es el vulgo, y las marcas pasan y no sé si queda claro, o lo tengo que repetir con más variaciones en el orden de las palabras. Las marcas también saben que allí no serán bien recibidas, y se esfuerzan en buscar la aspiracionalidad, se dirigen a personas especiales y complejas, pero quieren vender seis millones de lo que sea que produzcan. Somos exclusivos, somos el rollsróis del sector… y queremos llegar a todo el mundo. Hay un salto, una chispa de irrealidad que para el motor. Luego los datos se falsean y los motores nunca paran, hasta que caes en desgracia y paran para siempre.

También creo que España es la restauradora del Ecce homo, y que el día que lo asumamos viviremos mucho mejor. La falsa España es aquella que se ha indignado ante la restauración del Ecce homo después de buscar “Ecce homo” en Google un famoso buscador. La señora restauradora es España, y quien no haya visto similitudes entre su restauración, y la gestión de la crisis económica en nuestro país, es que no se ha hecho el curso de guitarra de cececé. Si en vez de la señora restauradora le ponen un nombre francés, y lo cuelgan en el Tísen, el domingo tenemos a trescientos capullos diciendo sandeces sobre los puntos de fuga de la obra. La falsa España tiene miedo de la España real, de Forocoches y de la viejilla restauradora, y tiene miedo porque siempre pierde contra ella.

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Alianza mortal

Seguramente esté cotizando todo el rato para nada, porque cuando yo sea viejo, si es que llego a viejo, que es algo que ahora veo, pero que antes creía que moriría con veintiséis, y lo decía tranquilamente, pues cuando llegue a una cierta edad que bien podrían ser los sesenta y pico, no habrá la jubilación como concepto. Ahora es al revés, ahora la gente se prejubila, es raro el que llega a la edad y llega trabajando, es extraño que la empresa no haya llegado a la conclusión de que sobras, y que tu puesto también. La prejubilación sirve para que te des cuenta de que no sólo sobras en la empresa. Hay quien no se puede rehabilitar, y fuerza procesos de recreación mental como si nada hubiera sucedido, y siguiera teniendo que ser debidamente explotado.

El caso es que estamos cotizando para nada, que es a lo que íbamos, y es una sensación que te puede cohesionar como sociedad más bien poco, tirando a pegamento de barra que es el típico que no cohesiona una mierda. Cuando eres un niño, una de las principales metas en la vida es encontrar un buen pegamento. Un pegamento que pegue. Así el de contacto te parece mágico, y el Superglue increíble, y quieres pegar todo con Superglue para que tus manualidades y otras cosas más raras e interesantes resistan para siempre. Pero el sistema, vía tus profesores, te exige el aburrido pegamento de barra Scotland que no pega, y las tijeras con punta roma que no cortan. Ese es tu instrumental, para que empieces a gestionar la impotencia, para que vayas teniendo un primer contacto con lo que será tu mierda de mundo en el que podrás intentar ser libre, podrás buscar la felicidad, o podrás quedarte, como todos, con esa vida de punta redondeada, indolora, aséptica y light.

Sólo tenemos claro que las cosas light no molan en la comida. Tengo un pequeño problema con las galletas Digestive, que la gente normal come en cantidades de dos, o tres galletas, y que yo me como mínimo seis u ocho. Hay gente normal, con un autocontrol admirable, que come dos galletas, dos galletas de mierda, y dicen que están llenos, y te sitúan en la órbita del faneguismo. Un paquete cada tres días. Ya tuve problemas con las falsas galletas príncipe de Hacendado pero supe salir a tiempo, no sin un esfuerzo en materia de desintoxicación. Hay bombas cotidianas, como las galletas Digestive, que hablan muy a las claras de la condición vil del ser humano. Inventos creados desde el mal.

El Maxibon Cookie. No creo que se le pueda ocurrir a nadie algo más malévolo. ¿Qué estúpido podría detenerse a leer su aporte energético? Porque lo llaman aporte energético. Los redactores de la publicidad son así, y ellos, sentados frente al ordenador todo el día, acumulan sobre el cinturón una capa de aportes energéticos de más, que antes se llamaban barriga. El inventor del Maxibon Cookie, el procurador de esa alianza estratégica hipercalórica, es tan hijodeputa como el creador de la bomba atómica, o como Pedro Ruiz, que es lo más parecido a un creador de bomba atómica sin talento para crearla. Que el consejo regulador de helados y otros productos estacionales, diera luz verde a la fusión entre Maxibon y cookie, habla muy a las claras de la institucionalización de la gula.

¿Quién coño va a llegar a una edad digna de la jubilación con el Maxibon Cookie en el mercado? Es absurdo, y eso el gobierno lo sabe. Los productos de ese tipo, la popularización de la comida precocinada, todo son señales. La comida precocinada, con sus conservantes y sus colorantes, está subvencionada por las políticas neoliberales. Trabajas tantas horas, consumes otras tantas, así que no tienes tiempo para cocinar, pero no te quejas, porque la marca de turno ha pensado en ti, y en tus problemas, y te ofrece comida precocinada y te la mete en una nevera esperando que llegues sin tiempo y la compres. Consumiéndola, ingieres productos que pasan de refilón los controles, tu cuerpo pierde calidad y mueres justo en el umbral en el que dejas de ser rentable. No llegas a jubilarte. Que os jodan.

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La diferencia entre ser gilipollas, y ser un gilipollas

Al poner la tele nadie me habla del calor, pero yo me he levantado con calor, con-mucho-calor. Me levanto con una especie de película de sudor en la nuca y pongo la tele y nadie me habla del calor, ni de ola de calor, ni veo termómetros marcando 45 grados, ni meten la palabra sahariano, así que creo que igual es cosa mía que me he levantado con la menopausia, o con la pitopausia, que es una broma que se hacen las marujas mientras ríen escandalosamente como si estuvieran violando un código de buenas conductas y fuera la primera vez que se hace esa gracia. Igual no hace calor porque en la tele no lo señalan, y me puedo estar emparanoiando, y mi cuerpo se ha acostumbrado a sentir calor, y ya siento calor aunque no lo haga.

Sí dicen, sin embargo, que ha fallecido Tony Scott, que resulta que era el director de Top Gun, así que primera noticia que tengo de que Top Gun hubiera necesitado un director. Tony, hermano de Ridley, que era el bueno, el que hizo mucha publicidad, y luego Blade Runner para compensar, debe estar consternado, porque su hermano ha saltado desde un puente con el resultado de muerte. Mortal de necesidad. Un mal salto, se entiende, porque del titular deduzco que pretendía sobrevivir porque si no hubieran hablado de suicidio y no de fallecimiento. Aunque igual fallecer es sinónimo de suicidarse, porque por ejemplo Scott McKenzie, que es la siguiente noticia, el de “nanananafloweeers in Saaaan Freeensiscooou“, dicen que ha muerto. Uno fallece y el otro muere, que parecen dos cosas diferentes. Yo tengo un pariente lejano extrañísimo de Oviedo, que falleció también, ahorcado por él mismo, y tenía problemas de drogas y tal, y estuve en el tanatorio de chaval, con pantalones vaqueros cortos, y los viejos querían verle. Se empieza con los porros, y se acaba falleciendo. No quiero que a mi funeral venga gente con pantalones cortos, aunque sean niños.

Tengo sueño porque yo madrugo mucho, ¿Saben? Yo madrugo mucho pero hoy el informativo me toma por el pito del sereno, porque creo que hace mucho calor, y que tengo que volver a la cama a buscar, como busca el hocico de Nico, una pequeña corriente que se forme en el volumen de la habitación, aunque tenía que haber estudiado alguna ingeniería para saber exactamente dónde puede haber una corriente de aire. Entro en tuiter y leo que el Everton jugó mejor que el United, y pienso en esos momentos en los que el equipo pequeño juega mejor que el grande, y el aficionado siente una especie de latido emocionado, como si el orden natural de las cosas en el mundo pudiera cambiar, y ese partido, esos minutos, estuvieran siendo la prueba empírica de que todo es posible. De repente lees a José Blanco, que es un puto crío de mierda, pero que tienen todo el cerebro junto, y parece que sí, que una raza salvadora sería posible.

Veo en la mesilla el libro cogiendo polvo, y creo que ese libro es el libro perfecto, el libro que me hubiera leído en dos tardes, pero que ahora coge polvo porque siempre estoy leyendo en internet, en tuiter, por ejemplo, y pienso que todas las palabras del libro ya las he leído en tuiter, que el orden es diferente, pero que juntando todos los tuits que he leído, y ordenando las palabras de manera adecuada, se podría formar ese libro, así que igual se podría decir que ya me he leído el libro. Ayer me sentí un gilipollas. Hay una diferencia sideral entre sentirse gilipollas y sentirse un gilipollas, porque el que se siente gilipollas siente que pertenece a la estirpe de los gilipollas, que es algo inherente a su naturaleza, pero el que se siente un gilipollas lo entiende como algo temporal y que no le pertenece, como si interpretara el rol de gilipollas. Yo ayer me sentí un gilipollas porque  hay veces que me creo mi propio papel y le hablo a la gente como si me creyera de verdad que soy superior a ellos en algo, y eso es de ser un gilipollas. El gobierno deberia poner un servicio especial de la policía que, en esos momentos pasara por allí y te diera una hostia. Una especie de escuadrón antigilipollas.

Dejo la tele puesta. Cuentan esta noticia. Escucho muy bien la voz. Me voy a tatuar todo ese texto en mi espalda.

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¿Seguro?

Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.

Eduardo Galeano.

La semana pasada desayunamos con un estudio-chorra de la OCU sobre seguridad ciudadana, con el inquietante concepto de “la percepción que los ciudadanos tienen sobre la seguridad en sus ciudades”. Sonaba a estudio que se hace para que cuatro viejos cuenten el miedo que tienen a los negros, y la posibilidad de que cualquier vecino sea, en realidad un psicópata capaz de secuestrar, violar y descuartizar a sus nietas. Los periodistas repetían el ranking de las ciudades más seguras, y las más inseguras. Es decir que el oyente o telespectador que se acercara a la información, no la percibía como una paja mental de la OCU, sino como “el ranking de las ciudades más seguras e inseguras de España“. Lo ha dicho la tele, va a misa.

Pocas cosas le gustan más al consumidor pop de información, que los rankings, las listas. Tienen un punto adictivo, son de fácil consumo, y te la suda la cuestión metodológica. Una lista siempre, y digo siempre, tiene cabida en un informativo. Hace unas semanas, aprovechando el bajón de agosto, la OCU ya coló su lista sobre calidad de vida y, uno de los puntos que se tenía en cuenta en sus cinco mil quinientas entrevistas, era la seguridad ciudadana, así que han hecho un spinoff y lo han vuelto a colar en la prensa. Ya tenemos las ciudades más y menos seguras del país, según el nuevo representante de los ciudadanos/consumidores: la OCU..

Curiosamente la ciudad más insegura es Badalona, cuyo alcalde -Xavier García Albiol, del PP- es un populista que roza el neonazismo, y que ha basado su éxito político en reforzar la idea de que la ciudad es insegura por culpa de los inmigrantes. Para que se pueda generar odio hacia el inmigrante, la primera parte es crear sensación de inseguridad. Luego repartes folletos vinculando inseguridad con gitanos rumanos, panfletos que parecen ser legales, pero tan éticos como llevar a la madre del Cuco a un plató. Con unas cosas tenemos la ética clara, con otras no. Prohibes el rezo en público a los musulmantes, etecé. Como digo sus políticas han sido tan efectivas, que el personal percibe que vive en un lugar inseguro y, con eso se ha quedado. Todavía no ha empezado a ver a Albiol como un superhéroe salvador.

La OCU no ha facilitado el estudio completo, pero la misma mañana de la noticia -que escuché en SER, Radio nacional, y vi en TVE, Telecinco y 24H-, se filtraba que se habían tenido en cuenta preguntas sobre pintadas en la calle ¿¿??, o sobre personas sin techo ¿¿?? Los buitres carroñeros de la información que nos la empaquetan a las nueve de la noche, tenían ya su reportaje preparado. Conexiones con las ciudades bien paradas, testimonios de “aquí se vive mu bien“, dando la sensación de que te dejas el coche abierto y te ponen el radiocasette. Para contrastar, entrevistas a personas de las ciudades “más inseguras”, diciendo que “Badalona es el Bronx en los setenta” (sic). Es de agradecer entrevistar a un tipo que vivió en los años setenta en el Bronx, y pueda hacer esa comparación. Cierra su intervención en la calle, diciendo que “no se puede estar en la calle”. Increíble el concepto de búsqueda de testimonios que refuercen la teisis de la noticia. El modelo Intereconomía universalizado.

En ningún reportaje oí un sólo dato de los ayuntamientos sobre seguridad ciudadana: ni número de delitos, ni estadísticas sobre denuncias… absolutamente nada. Es lo que echa en cara en el estudio el mal parado Ayuntamiento de Cartagena, que plantea denunciar a la OCU por el daño a la imagen de la ciudad, ante tan poco científico estudio. Del pseudoestudio me quedo con que el personal percibe que los barrios que no son el suyo son más inseguros que el suyo, esto es, lo otro es malo. Me quedo con datos curiosos, los pocos que publica la propia OCU, como ese dos por ciento de ovetenses que se sienten inseguros en su propia casa por la noche, a los que habría que recomendar que no vieran pelis de miedo por la tele, o ese veintisiete por ciento de madrileños que se cagan cuando vienen a mi barrio de día.

Hace ocho años llegué a Lavapiés, y había taxistas que no me traían. Hace menos, vinieron unos amigos de una capital de provincia limítrofe, que preferían quedar a comer y no a cenar porque, me decían que “en tu barrio… de noche…“. Esos mismos amigos se cogían de la mano cuando nos cruzábamos con subsaharianos. La seguridad no es la percepción de seguridad, aunque actuamos basándonos en la segunda. La percepción de seguridad se construye. Hay especialistas en crear sensación de inseguridad. La gran mayoría de sistemas totalitarios se construyen en contra del otro (extranjero, judío, marica, capitalista, comunista…) y para ello hay profesionales en la generación de inseguridad. Al final el problema es el otro, como siempre. El problema es el negro, el chino, el pakistaní. El problema es que la vida esté en la calle. El problema acabará siendo todo aquello que no salga en un spot de Mercedes.

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