Vozkast (26abril13) en Onda Lavapaiés

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Ficción empírica

La Historia es una forma de legitimar el ventajismo. Así los alemanes eran los malos oficiales, con sus campos de concentración y sus judíos, como si los aliados hubieran disparado con balas de fogueo, en las cuevas del Pacífico no se hubiera quemado vivos a japoneses o las bombas atómicas fueran una divertida mascletá. Como si los rusos no hubiesen hundido barcos alemanes con miles de niños, o nos olvidáramos que en Estados Unidos hasta los años 60 los negros, que fueron esclavos, tenían que mear en aseos para negros, supongo que por no acomplejarnos. Qué coño, como si ahora no hubiera campos de concentración, maniobras golpistas en Latinoamérica, o fomento de la violencia civil en África para poder lucrarse con el precioso mercado de las armas, controlar el narcotráfico y saquear los recursos naturales. Pero la Historia cuenta un pasado homogéneo, lógico, cómodo.

En la prensa deportiva hemos pasado de la hegemonía de dos equipos españoles sobrenaturales que debían jugar una final europea tras otra, y de una Liga indiscutible, al cambio de ciclo alemán, y ya podemos leer escuálidos artículos que explican el por qué e este cambio: economía saneada, apuesta por la cantera, nuevos estilos… tan saneadas como las arcas de los clubs españoles, campeones del mundo. Todo encaja y es que ahí está la clave: los periodistas, como historiadores impacientes, tienen que sostener la ficción empírica. Todo ha de tener una explicación porque de lo contrario la asunción de que en todo interviene el azar, que es como se llama aquello que no conocemos, es perturbadora. El hecho de que el periodista narre un hecho noticiable, sin más, es impensable. Poner contexto no es fácil.

Los periodistas deportivos todo lo veían venir. Si juegan los suplentes y pierden es natural por la falta de los habituales, si ganan también porque quieren demostrar. Si el jugador acierta en el penalti se veía su recuperación, si lo lanza dos centímetros fuera es porque no está en forma, no es el que era. Jugadores como Romario siempre desafiaron el empirismo. Su vida fuera del campo hacía presagiar un desenvolvimiento muy distinto en el terreno. Descuidado, perezoso, indisciplinado y holgazán, los técnicos más cartesianos -como Luis Aragonés- no lo podían soportar. La irracionalidad a veces es insoportable, pero su genialidad en el campo servía para generar discursos perfectamente racionales.

No contentos con la pequeña racionalización, a los relatores de lo actual les encantan los movimientos. Generar sistemas racionales bajo cuyo paraguas cabe casi cualquier acción. Ceden a la tentación de la grandilocuencia. Así resulta importante hablar de tal o cual movimiento cultural -como etiqueta fácilmente vendible-, o establecer poco elaboradas hipótesis que generen grandes teorías, germen de la comunicación política. Del Xixón Sound al “vivimos por encima de nuestras posibilidades” existen cientos de miles de racionales apoyados en el vacío, intentando construir una especie de discurso útil. Casi siempre es útil para la casta que ejerce el poder real. Casi siempre los objetivos son el control social y el lucro económico.

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Sor Patrocinio

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El patrocinio de la línea 2 del Metro de Madrid es una gran noticia. Después del tímido patrocinio temporal de la estación de Sol por Samsung Galaxy, ahora se patrocina la línea entera y todos debemos congratularnos por ello, ya que se trata “de una innovadora iniciativa publicitaria por la que la Estación de Sol y la Línea 2 de Metro se llamarán Vodafone. Se trata de “avanzar un paso más en la búsqueda de nuevas vías de ingresos a través de fórmulas comerciales novedosas y originales en el Metro de Madrid, que van más allá de las clásicas campañas publicitarias“.

Les propongo que avancemos un poco más. Buscando nuevas vías de ingresos para la propia presidencia de la Comunidad de Madrid, mediante fórmulas comerciales novedosas y originales, se podría patrocinar también la propia presidencia. Así Ignacio González, el presidente en jefe de la Comunidad de Madrid (entró en el minuto 57 sustituyendo a la lesionada Esperanza Aguirre), podría ser patrocinado por Licores Hijoputa, y podríamos llamarle Presidente Hijoputa sin temor a equivocarnos. El Presidente Hijoputa podría desarrollar iniciativas legislativas pagadas por una conocida marca de espárragos, Cojonudos. El Presidente Hijoputa aprobaría así leyes Cojonudas.

Algún día Leonard Cohen versionará aquello de “Mercadoona, mer-ca-do-na, dona, dona“, y todos lo cantaremos felices rumbo a Eurovegas, dispuestos a jugarnos a nuestros hijos, que bien se podrían llamar Servired o Nike. Seguro que hay gente en Estados Unidos que se llama Nike y es igual que los Mike, pero más caros. Veremos a nuestros amigos de higos a didas, registraremos movistares sísmicos, y protegeremos nuestra vida privalia. Comprar el nombre de las cosas es una de las herramientas de marketing más patéticas de la historia. El Hagen Dasz Calderón lo fue durante un año y no me sirvió para aprender cómo se escribe la marca de helados. Ahora es Caser, una aseguradora de confianza, que asegura una cantidad considerable de menciones en prensa con un trabajo creativo mínimo.

Tu marca y qué. Sólo espero que más allá de la muerte haya una especie de señor que te reciba y te diga “Tu marca y qué”.

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La casilla de la Iglesia

Buruaga

Excepcional momento televisivo en Telecinco, con Jesús María Pascual cerrando los deportes con el sabio consejo de marcar la casilla de la Iglesia católica para que siga con su labor espiritual y social. Jesús María Pascual es ese eterno alma errante a la sombra de JJ Santos, adolescente de carisma o brillo alguno, con su traje como prestado por un señor mayor, pero también es el encargado de abrirnos los ojos para financiar a Rouco utilizando el formato de su informativo, como si de una noticia más se tratara. Estos medios, los que luego dicen que los bancos engañan. Son estos, sí.

Mientras Buruaga la buruhizo. Faltaba su granito de arena en twitter, y ya lo tenemos. Granito de Arenas en esta ocasión:

Buruaga

No creo que hagan falta comentarios, reservo la acidez para otros temas. En estos tiempos hay que elegir muy bien dónde se quiere golpear porque la tentación vive arriba, abajo, a izquierda, derecha y en la propia casa. Digamos que Buruaga es uno de mis más admirados ídolos en el mundo de la comunicación. Me robó el corazón mucho antes que Urdaci, con aquella frase fascista y tramposa de “así son las cosas…”. Saliendo un día de Saatchi&Saatchi, me lo encontré por la calle Serrano, andando, como si fuera un mortal más. Al cruzarnos le dije “¡Vamos Ernesto!“. Él se giró y lanzó su dedo pulgar al aire, como si todo en el universo fuera bien, como si la persona que sabe cómo son las cosas y cómo nos las cuenta estuviera seguro de que todo está en orden. Nunca lo olvidaré.

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Mondo fifí

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Dependiendo de la empresa, los departamentos de comunicación y marketing suelen ser lugares destinados a lo que denomino fifís. Señoritas y caballeretes de apellido compuesto y un poquito blandiblús, cuyas familias nunca se han permitido verles pasar hambre, y que han perpetuado la especie en tal o cual máster de prestigio, o que han estudiado en Estados Unidos que es algo como muy enriquecedor per se. Suelen ser departamentos donde se manejan buenos sueldos y no demasiadas responsabilidades. Son difíciles las evaluaciones y llamativos los éxitos. Son departamentos perfectos para quienes tienen esa mezcla entre la vena comercial que necesitar ir de compras por Serrano, y esa personalidad artística que les permitirá relacionarse con agencias supercreativas-osea, que les ayudarán a conceptualizar la vida mediante argumentos más bien etéreos.

En los últimos saraos en los que he tenido la fortuna de estar presente, me ha llamado la atención la pasión de esa casta por la futurología. ¿Qué pasará mañana?, ¿Cómo será nuestro cliente?, ¿Cómo debemos relacionarnos con él?, ¿Cómo querrá relacionarse con nuestras marcas? El mondo fifí vive en una realidad paralela, probablemente la burbuja de una preciosa urbanización parecida a lo que las películas nos enseñaron que sería la felicidad. El fifí mete su pickup de alta gama en el garaje del complejo empresarial de turno, tiene asistentes que le limpian la casa y cree que Lidl es un jugador de cricket, o un baile nuevo que ha salido por Internet.

Los habitantes de mondo fifí viven, por tanto, alejados de la normalidad, creen que un Metro son cien Centímetros, y necesitan proveerse constantemente de estudios que les pongan los pies en el suelo y les digan cosas que para los humanos pueden ser más o menos obviedades sobre opiniones, formas de consumo y, en definitiva, realidad. Al mondo fifí cualquier cosa le parece de early adopter aún teniendo una penetración de más del 70%. Están interesados en saber el futuro a costa de despreciar el presente y, sobretodo adolecen de cualquier tipo de perspectiva.

El mondo fifí, por supuesto, no ve Gran Hermano, ni programas del cotilleo. Pero es que tampoco les gusta el deporte ni el cine. No hablemos de la música -aseguran que les gusta todo-, el teatro, la literatura -nada más allá del libro del verano-, o prácticamente cualquier tipo de actividad. Para ellos un blog es la cosa esa que se hace el en mundo de la moda, e Internet es una cosa “impresionante”. En realidad no sé a que cojones se puede dedicar el mondo fifí.

En ese panorama desolador todavía existen pequeños seres pensantes verdaderamente buenos. Personas de mirada afilada y dirección precisa que nadan entre la basura olvidando la brillantez que resalta frente al mar de mediocridad colindante. Gente de cuyo sentido común y trabajo puedes aprender en cada momento. Y en esas estamos.

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La paz

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Dialogar no es más que legitimar la postura del otro. Es un reconocimiento implícito. Sé que es políticamente incorrecto, pero hay veces que dialogar sirve de muy poco. Al contrario, el diálogo puede ser un arma al servicio de una de las partes, adolescente de razón y amante del ruido como perfecto entretenimiento. Lo digo por el argumentario político en los últimos tiempos. Me gustaría conocer la autoría de los titulares, las firmas de los discursos, las plumas que dan vuelo a las mayores barbaridades jamás leídas, para darles un abrazo uno a uno. El hijo de puta que ha comparado las protestas contra los desahucios con los nazis se lleva el primer premio. La actriz es María Dolores, pero podría ser cualquier otra comparsa de ese u otro partido.

El ministro Wert, entre tanto, dice que no se deja entrevistar por Évole, porque hace preguntas-trampa. Reconocerán las preguntas-trampa como aquellas que los departamentos de comunicación de los políticos no han pactado previamente con los medios. Aquellas interesantes. La repregunta se considera la más tramposa de las preguntas, y Wert no puede quedar con el culo al aire como le sucedió a su compañero Jaume Matas, por ejemplo. Évole puede estar tranquilo, el propio Wert es una trampa para sí mismo. Los políticos españoles están haciendo más en su propia contra que el daño que les haría el medio de comunicación más potente del mundo.

El desgaste de las palabras pasa factura, y probablemente sea la mayor corrosión posible para el mantenimiento de los tiempos de paz. No olvidemos que en un mundo plagado de desigualdades crecientes la paz siempre se ejerce en contra de alguien. De los pobres, de los más débiles. Los fuertes se alimentan de gente brillante y siguen acelerando hacia el vacío. Espero conocer a uno de esos redactores políticos. Aunque sea camino al Infierno, a ver a los nazis.

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Sólo Spiderman nos puede sacar de esta

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Radio Esencia

Onda Lavapies

A don Antonio le ponía nervioso que me pusiera ante del micrófono con una mano delante y otra mano detrás. Decía que Iñaki Gabilondo siempre hablaba con un “cerro de papeles” al lado, que no usaba, pero que los tenía por si acaso. Era muy generoso con la documentación, y muy de cuidar los porsiacasos. En otros aspectos don Antonio era tacaño y no le importó que mi tránsito desde comercial hasta la antena se dejara por el camino el setenta por ciento del sueldo. A mí tampoco. A cambio hablaba bien de uno en Radio Madrid y aguantaba las presiones por las que pagan en los medios a las personas para ser jefes. Don Antonio es uno de esos casos de persona que se jubila y que muere a los dos años de una mezcla de cáncer con melancolía.

Manolo, mi siguiente jefe, fue la tarjeta de visita de la muerte del periodismo o de cualquier oficio: servil, opaco, vago y corrupto. Parecía que no le iba mal porque creció dentro de la casa multiplicando cuentas de resultados mediante acciones comerciales invasivas en antena, y sirviendo a tal o cual diputación, ayuntamiento o comunidad. La vida le ha agradecido tales cualidades con un puestecito en su pueblo como asesor del alcalde, por el que todos sus vecinos le pagan un sueldo de 36.398,67€ (página 4.550). Para sus gastos.

Las cosas no fueron a mejor. Sucesivamente el imperio del ladrillo fue poniendo en mi camino a jefes o presidentes con unas cualidades cuestionables que me hicieron dejar de verle la salida al callejón, y escapar por los guiones como el perseguido que escala una valla metálica en una mala película de policías. Hay vida más allá de casi todo. La vida siempre está a la vuelta de la esquina, con el coche al ralentí, esperando.

Ahora llego cada viernes al Casino de la Reina con las responsabilidad de tener un grupo al que inculcar el amor por un medio que, en esencia no ha cambiado. Y veo a Ibian y Jotaele con sus portátiles, y suena el ascensor y es Manolo con aquel cerro de papeles del que me hablaba don Antonio, y aparece Albert, con un premio bajo el brazo para que sorteemos en lo que te cuenta que jugó al fútbol profesional en Estados Unidos, y montamos la mesa y abrimos los micros y se va pintando en el aire una cosa que se llama radio, o podcast, o el marco que más les guste.

Es más sexy citar a Leonard Cohen que a Víctor Manuel, pero el asturiano definió un día la felicidad como un prado eterno y dos jerseys que hacen las veces de portería. Pues eso, el reconfortante momento de volver a la esencia.

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Se apaga la tele

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IMAG0899Tras el derrumbe de la gran industria discográfica, la destrucción de la televisiva avanza poco a poco llevándose por delante a productores tradicionales y poniendo en cuestión los negocios actuales. Sólo en 2012 y según Zenith Media la inversión cayó un 10,3%, dato en cualquier caso que se une al obtenido en 2011 y es que la facturación de los servicios de televisión en abierto se redujo un 13,1% hasta los 2.029,6 millones de euros, y podemos observar una caída sostenida desde 2006. Esa bajada ha de ser enmarcada, eso sí, en una caída de todo el mercado publicitario en 2012 de un 9,9% en relación con el año anterior, hasta alcanzar los 10.858,8 millones de euros, según el estudio anual de Infoadex.

La salida de TVE del circo publicitario aunque, relativa, ha venido a cambiar las relaciones de la industria, y se suma a la concentración en dos grandes grupos televisivos: Mediaset y Antena 3, que pretenden resolver la cuestión de la audiencia. El problema de la industria mainstream del disco fue la revolución tecnológica de los intercambios de archivos vía Internet, el de la televisión es la atención. En número de telespectadores se mantiene -o aumenta- respecto a pasadas temporadas, pero las opciones para los anunciantes de encontrar ventanas más interesantes y baratas, ha retraído la demanda de espacios publicitarios en televisión.

La hostia es de tal calibre que Francisco Alum, director general de operaciones de Publiespaña, que es la empresa que gestiona la publicidad de los canales de Mediaset España, ha dicho que el mercado publicitario ha caído alrededor del 15 %  en enero y febrero, y ha pronosticado que el primer trimestre será el peor del año. Según los datos presentados recientemente a la CNMV, Mediaset España y el Grupo Antena 3, redujeron en 2012 sus ganancias un 54,6% y un 65,8%, respectivamente.

Además de la reducción de costes que padecen los productores tradicionales y que, a medio plazo, podría acercar a nuevos actores de la producción en forma de compañías lowcost legitimadas por su capacidad de producir rápido y bien, o que hayan encontrado un diferencial tecnológico (en el caso de la animación), los grandes grupos han ido creando y absorbiendo canales por el hecho de concentrar audiencia, de tal manera que si está usted viendo Neox, al zapear verá el mismo anuncio en La Sexta, Nova o Antena 3. Además también está cambiando la epidermis catódica, ya que podemos ver acosos publicitarios insultantemente invasivos en informativos o cualquier tipo de acontecimiento susceptible de verse interrumpido para pedir que se mande un sms, o que se metan los ahorros en tal o cual banco.

Una de las pocas cosas que hizo bien Rodríguez Zapatero fue precisamente la epidermis de TVE, aunque sus gestores fueran siempre un nido de alimañas que estaban en el ente para cobrarse servicios prestados. Por si acaso el PP ha dilapidado cualquier atisbo de calidad,  nombrando a Julio Somoano como director de informativos, tras años de servicio en Telemadrid compatibilizados con el desarrollo de sus tesis “Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales” -que pueden descargarse aquí-, y a quien recordaremos por su papel de mamporrero del rey, y poniendo a Jenaro Castro al frente de Informe Semanal. Jenaro considera que el 15M es un movimiento radical que incumple la ley. Jenaro está teniendo algunos problemillas con la plantilla de su programa.

Desde que TVE no puede emitir publicidad cualquier espectador le puede ver espacios publicitarios por todas partes. Viajes fantásticos a magníficos spas, restaurantes de primera, dirigidos en determinado coche guiándose por un cierto mapa, haciendo paradas en conocidos grandes almacenes donde se compran famosos refrescos de cola. Se ve que Hacienda, entre apretón y apretón a rentas menores de treinta mil euros, ha decidido poner el foco en el ente y, por decirlo en términos técnicos, les han pillao con el carrito del helao.

Según refleja hoy El PaísHacienda critica que en el magacín de La 1 + Gente se hayan citado marcas comerciales o emitido reportajes sobre los zapatos de Manolo Blahnik y el vino de Roberto Verino. Dentro del programa Un país para comérselo, censura la aparición en pantalla del logotipo de una marca en el volante del coche y de un famoso cocodrilo en los polos que lucen los presentadores Juan Echanove, Imanol Arias y Tonino.

En definitiva, en los próximos meses la observación de una industria retorciéndose sin oxígeno puede ser de lo más edificante.

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Domingo por la tarde

Cuenta Jorge Verstrynge que un amigo muy de derechas y probablemente colaborador en España de la CIA le dijo ““Mira Jorge, no te engañes, la única izquierda del siglo XXI van a ser los populistas”. Es posible que en un mundo en el que nos han ametrallado con basura para perder la perspectiva histórica, con una clase obrera desarmada de orgullo, la izquierda efectivamente deba rebajar el discurso para “llegar más”, para ser más “accesible” al “gran público”, para que lo entiendan los gilipollas, vaya. La entrevista que concede en Jotdown no tiene desperdicio, y su pillada ayer en el escrache en casa de Sáenz de Santamaría tampoco lo tiene.

Anoche en la Sexta Noche (La Sexta) el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla lanzó sobre la pizarra un estado de las cosas tan simplificado como claro. Revilla, que siempre ha destacado por la campechanía de sus gestos y la cercanía de su discurso, se permitía elevar el mismo para hablar de esos poderes por encima de la política, que son un monstruo al que cada vez se nombra más (ya lo hicieron los jueces en Salvados, llamándolo quinto poder) y al que sólo falta poner cara, nombres y apellidos. Cuando eso suceda veremos lo que se hace. Me apetece conocer la reacción popular al saber que el Gobierno de un país hace lo que quiere Fulanito de Tal. Con un poco de suerte iremos a su casa, les pondremos pegatinas y Federico nos llamará nazis.

Sentémonos a esperar.

Y escuchemos.

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