La banca gana

Without money

Entiéndanme: la banca no va a devolver la pasta. Su pasta. La banca siempre gana. Digamos, para enfocar un poco, que el negocio de la banca siempre ha sido no devolver la pasta. O devolver menos de lo que recibió. O recibir más de lo que dio. El negocio financiero es el negocio de la posición preponderante de unos señores con dinero sobre otros que necesitan acceder al dinero, o creen que lo necesitan.

Añadimos dos ingredientes: el individualismo y la mercantilización. El individualismo es el discurso impuesto, que tiene raíz en la reivindicación de la libertad individual del ser humano que, a fuerza de reducir la filosofía a claims para galletas, se acaba contraponiendo a la libertad de los colectivos, multiplicado por Hobbes. La mercantilización significa que todo tiene un valor económico. Una carrera, un contacto, una sonrisa, todo. En ese contexto de mercantilización valen más los que más tienen, y los bancos son los que más tienen. En este contexto de individualismo ganan los más fuertes, y los bancos son los más fuertes. El resultado es el fruto del final de la Guerra Fría.

 Bankia, Novagalicia (NCG), Catalunya Banc, Banco de Valencia, Caja España Ceiss y BMN, gracias. Espero que los 52.000 millones de euros os hayan sentado bien, fundamentalmente a vuestras cúpulas directivas. Y al gobierno gracias también, porque el guante blanco siempre se agradece ante la chapuza de los sobres. Es una demostración de que se pueden hacer las cosas bien. Pero supongo que tendrán miedo, yo lo tendría. Se ha parado el carrusel. Se acabó la fiesta. Cerró el centro comercial. La gente ya no tiene dinero para distracciones. El colapso nos va a dar tiempo, nos va a proporcionar una vida con menos cosas a las que aferrarnos. Una gran mayoría de la sociedad está ante la realidad a cara de perro. Y es su momento.

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Fin de la segunda parte

Es el fin de la segunda parte. Mariano ha decidido que la recta final de su mandato sea un lodazal. Cubierto de mierda hasta las orejas, con un sobre marrón con 25.000 euros en su interior, Rajoy se hizo carne ayer ante una prensa zalamera y estéril, y resultó tan efectivo como en su versión de plasma. Podría haber contestado con una alineación del Pontevedra, la suerte está echada. Mariano Rajoy no acabará la legislatura, pero ha elegido que su final sea por la vía más chapucera posible, teniendo en cuenta todo lo que se va a llevar por delante, como si fuera un argumentario del 15M con patas.

La declaración de Bárcenas ayer deja varios jugosos cadáveres, empezando por el del presidente, siguiendo por la heredera Cospedal, y acabando por clásicos como Paco Cascos, Javier Arenas, un tal JM, o Federico Trillo, actual embajador en Londres. Pero lo más curioso del caso es la identificación de la Casta, que quedara en el subconsciente colectivo durante mucho tiempo. La alineación de corruptos ocupando los puestos de mayor responsabilidad nacional, heredando cargos por decreto ley. Vamos con los principales hits de la deconstrucción institucional que vivimos cada día:

-Jaime Ignacio del Burgo: metido hasta la coronilla, este político navarro, hijo de historiador carlista, ha sido ponente en el Congreso de diversas normas sobre incompatibilidades de Diputados, Senadores y Altos cargos de la Administración, échenle huevos. Es un corrupto de postín. En 1979, cuando presidía la Diputación de Navarra, concedió un anticipo de 81 millones de pesetas (499.000 €) a la empresa FASA (Fundiciones Alsasua, S.A.), de la que era accionista. Se autoconcedió un adelanto de dinero público que nunca devolvería. La gente de bien sale milagrosamente ilesa de ese tipo de cosas, y años después puede seguir metiendo la mano en la caja.

-Sacyr: el sector privado es el que hace llegar todo este dinero a cambio de contratas de obra pública. En este caso 200.000 euros al Partido Popular de Castilla la Mancha, el mismo partido que pidió que los diputados no cobraran sueldo. Sueldo oficial, se entiende.

-Ubaldo Nieto: el presidente del Tribunal de Cuentas, es decir, del órgano que debe velar por la salud y verosimilitud de las cuentas de los partidos políticos, pagó 3.000 euros. Ya en 2006, una fundación de la que era vocal, que se dedicaba a promocionar a cultura en Torrelodones, se negó a presentar las cuentas. Fantástico.

-Elvira Rodríguez: ella también cobró. Y Elvira Rodríguez no sólo fue ministra, es que ahora es la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, un organismo cuyo objetivo es velar por la transparencia de los mercados y por la correcta formación de precios en los mismos. Son los que deciden si se suspende de cotización un valor, o si se ponen sanciones a oligopolios que pactan precios, o si se sanciona a bancos que estafan con preferentes.

Supongo que lo que nos queda es sentarnos a disfrutar del final como Sofía Loren disfruta ante el espejo, sólo que nunca fuimos Sofía Loren. Nos queda observar cómo crece el desencanto, cómo lo postmoderno se adueña de la política y, cómo la hiedra, se pega a nuestras estructuras mentales en silencio, como esperando que pase algo.

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“Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”

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Les confieso que vivo más tranquilo desde que mi Ministro de Economía asegura que lo de la crisis es agua pasada, que fue un mal sueño, un pequeño bache en la triunfal historia de nuestra nación. Me lo dice como saliendo de un bosque, como si le hubiéramos interrumpido un picnic con Díaz Ferrán, Bárcenas, y Miguel Blesa, que se agazapan todavía tras el arbusto, devorando cupcakes de alegres colores y tomando té de mandarinas y ajónjoli. 

Lo dice además con una sonrisa contenida, como si tuviera la carcajada a buen recaudo en una cuenta suiza, mirándonos pícaro, burlón, sabedor de que el encendido asalariado tertuliano de barra de bar anda por Torrevieja, o por Salou, con otras preocupaciones. Porque ahora mismo el encendido asalariado tertuliano de barra de bar, tiene alerta naranja ante su principal problema estival: la familia, ese rompecabezas del ministerio del interior de cada cual, que aflora siempre en verano, y que rebaja el voltaje del cabreo para con el exterior.

Ayer, dentro de la espiral de sinsentido en el que se ha convertido la política nacional, saltaban a la palestra los sms que se cruzaron Mariano Rajoy Brey y Luis Bárcenas, algunos tan fríos como:  “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo“.  Anteayer González Pons reivindicaba a su partido, diciendo que el PP no era Bárcenas, era Miguel Ángel Blanco, ante lo cual tengo la duda de si se trata de una de las utilizaciones de las víctimas más chapuceras de todos los tiempos, o si Miguel Ángel Blanco era el tesorero nacional del Partido Popular. El siguiente paso podría ser una línea de merchandising protagonizada por Miguel Ángel Blanco. Aunque tal vez, lo que en realidad pretende decir Esteban González Pons, es que Miguel Ángel Blanco estaba detrás de toda la trama de financiación ilegal del partido, en cuyo caso me parecería una jugada maestra, porque ya se habría solucionado el problema. Muchas veces González Pons es confuso y se presta a las interpretaciones. Los valencianos, en general, son confusos.

Sólo espero que mañana, cuando salgan los DM´s de twitter, los privados de facebook, y los chateos en badoo entre Bárcenas y Rajoy, los guionistas del Partido Popular sigan tan inspirados como hasta el momento, porque lo más complicado en comedia es mantener el tono durante tanto tiempo. Ni los Monty Python pudieron. Mientras nosotros a lo nuestro: sangría, siesta, y playa, que la vida son dos días. Reenvío el sms del presidente al triunfal De Guindos de la fotografía de arriba que seguro romperá ese rictus bucólico para ver en su Blackberry el mensaje que le acaba de llegar:  “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”.

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Nicoleando

Dignidad 2
Dignidad 3
Risa

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¿Por qué no sale la gente a la calle con este nido de corruptos en el poder?

No es porque sí.

Han sido muchos años sembrando desafección política. Décadas recluyéndonos en torno a nosotros mismos. Eliminando la sensación de pertenencia al grupo, asegurando una felicidad individual, personalizada. Han sido años de duro trabajo de sustitución de los espacios públicos por los privados, de generación de ciudades falsas llamadas centros comerciales, y ciudades verdaderas llevadas al concepto “centro comercial abierto”. Se llevaron la calle. Le pusieron precinto y precio. Para el poder, el poder siempre está equilibrado. Haya dos partidos, o uno. El poder siempre se ve flaco y joven. El poder son señores que fuerzan actuaciones tan bien planteadas que parecen naturales. Pero son señores con nombre y apellidos habitualmente compuestos, como si fueran los créditos de una película llamada Casta.

Edward Bernays supo. Y como supo, protagonizó más de 150 noticias en el New York Times, inventó las relaciones públicas y aplicó los conocimientos de su tío Sigmund Freud para construir el self. Y lo puso a las órdenes del presidente Wilson primero, y toda empresa que así lo pagara después. El presidente Wilson negoció los catorce puntos que dieron paso a la Sociedad de Naciones, el lobby que luego se llamó la ONU. El presidente Wilson negoció la paz de la Primera Guerra Mundial estando como la pija de un mono, o lo que es lo mismo con una demencia de caballo, fruto de seis años de hipertensión y accidentes cardiovasculares. Las noches de las negociaciones de París fueron las noches de las amenas persecuciones entre el presidente Wilson, desnudo por las calles, y su escolta. Muy fan del Ku Kux Klan este Wilson, pero bueno, nadie es perfecto.

Edward Bernays aplicó al negocio las teorías que sobre el inconsciente desarrolló su tío. Y Wilson las empleó en el frente y en las políticas internas del país.  Bernays creó al prescriptor, hizo que las mujeres fumaran, que los señores vieran en el coche una prolongación de su pene, y las chicas en la ropa un apéndice de su personalidad. Fue quien plantó las raíces del mundo en el que hemos nacido. Hola Edward Bernays, encantado.

Todos somos diferentes, todos tenemos particularidades que nos hacen únicos. Experiencias personalizadas, customiza el protector de tu móvil. Déjame tus datos y te ofreceré justo lo que necesitas. Lo necesitas tú y nadie más y, si me dejas conocerte, podre ofrecerte cosas más y más próximas a tu autenticidad. Nos convencieron de que estamos solos. Nos convencieron de que no tenemos nada en común con el resto.

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Canciones para él: “Manga por hombro”

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Conjeturas sobre un universo que se expande como tú y yo,
mientras salen dietas para reducir.
El tamaño de una estrella es importante si se quiere contener
ese firmamento con tendencia al fin.

En 2001 Elefant Records publicó Impermeable. Conocí al selló vía Nosoträsh y fue un flechazo, Club del Single incluido. De ahí surgieron amores secundarios como Metro, o Sing Sing. Aunque para la mayoría de la gente Indicios es el mejor disco en solitario de Carlos Berlanga, yo me quedo con Impermeable. Es el disco con el que accedí al último tramo de su obra -murió pocos meses después de publicarlo- y uno no puede borrar de su memoria los primeros días de un amor, ya sea una persona, una ciudad, o un artista.

Decía Benedetti, que por lo demás es un pesado, que la patria de uno es la infancia. Lo decía en Articulario y desexilio, una fenomenal recopilación de los artículos de Mario para El País, donde la nostalgia por la tierra era el eje sobre el que pivotaba. Y un poco de eso hay. Nacho Canut y Alaska volvieron a arropar a Carlos en Impermeable. Sabían que se moría, que igual era la última. Ibon Errazkin lo produjo, y él puso canciones superlativas, sofisticadas, frívolas. Poeta perfecto de su tiempo.

Los que estamos ahí arriba, hijo, somos tu tía y yo con cuatro o cinco años en el paseo de Begoña en Gijón, disfrazados de Alaska y Carlos Berlanga, en la época de Dinarama. En seis años, desde 1983 lanzaron cinco álbums con himnos como  Deja de bailar¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?Un hombre de verdadDeseo CarnalNi tú ni nadieA quién le importa o El rey del glam. En 1989 cada mochuelo a su olivo, y el olivo de Carlos no volvió a coger el pulso al gran público, aunque nos cogiera el corazón entero al público más pequeño. Tu abuelo se tiró un día forrando de charol un trozo de poliexpan, que se convirtió en una guitarra-teclado, lo más de lo más. Tu bisabuela nos cosió los trajes para partirlo en la Movida. Tu abuela nos hacía fotos, que entonces era bastante más bonito y complicado que ahora.

Miro el entorno, nuestra casa, nuestro barrio, nuestra ciudad, y me doy cuenta de que tu patria va a ser otra. Que la patria de tu madre es otra, y que de esas diferencias vienen luego las guerras generacionales. Igual todos estos post son sólo un desesperado deseo de querer vincularnos la patria, de querer hilvanar nuestra infancia por las canciones.

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Canciones para él: “Misirlou”

Pulp Fiction

Recuerdo a mis padres subiendo cada domingo una docena de churros y el Diario 16. Con el tiempo, y mucho antes de la desaparición en 1998 de su diario habitual, empezaron a subir El País, que enganchaba a la chavalada con el Pequeño País y las historias de Mott, Lupo Alberto, Calvin y Hobbes, Spirou, Leo Verdura y compañía. Aquellos periódicos que subían mis padres fueron la última vez que se conjugaron el verbo subir vinculado al sujeto periódicos, el resto han sido Pedro Jota y decadencia.

Recuerdo a mis padres que el sábado no me escuchaban, pero el domingo sí y, en la comida me decían que si dije esto, o lo otro, o que si sacar tal o cual cosa me traería problemas. Uno de los momentos más patéticos de aquella época eran los resultados del Estudio General de Medios que aparecían cada demasiado poco tiempo. El EGM lo componen treinta mil llamadas telefónicas a personas que dicen qué escuchan a qué hora. Para que la respuesta sea válida, tienen que acertar con el nombre del programa, el nombre de la emisora, y el nombre del presentador, o presentadora del programa. Así de científico todo. Sabíamos perfectamente en qué semana la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación(AIMC)  realizaba el trabajo de campo, así que recibíamos instrucciones claras que nos dirigían a repetir nuestro nombre y el del programa de manera reiterativa, además de aumentar el número de cuñas de autopromoción.

Los resultados eran siempre geniales porque trabajar en la SER y que llegaran los datos del EGM, es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público. Eres el rey del mambo por decreto. La lectura de cualquier dato, llena de matices, se aplasta con el “liderazgo en todas las franjas horarias”, y todo el mundo gana siempre. Nosotros éramos los top, pero había quienes tenían la “mayor tasa de crecimiento interanual de 12:23 a 13:38″, el mayor “porcentaje agregado de oyentes deportivos fuera de temporada” y demás rimbombantes datos defensivos ante unas tarifas de publicidad en claro descenso. Estar en la SER el día después del EGM es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público apuntando para afuera, para que todo el mundo te la vea.

Periodistas de reputado prestigio, a quienes no consideraba zalameros para nada, eran arrasados esos días por un tsunami de euforia que se desparramaba por los locutorios y encontraba vía de escape por aquellos micrófonos Sennheiser. El EGM era el descorche, el champín. Cada veinte minutos se batía una marca, cada oleada era la mejor de todos los tiempos, y la progresión geométrica hacía creer que al final José Ramón de la Morena tendría más oyentes que ciudadanos había en España, que los inmigrantes cruzarían el Estrecho en patera para escuchar El Larguero y volverse, y que medio Ecuador había llegado a nuestro país para oír las sandeces de Gemma Nierga y, como no sabían que hacer por las mañanas, trabajaron en la construcción y provocaron el boom del ladrillo (apunta, Mariano).

Había presentadores tan rematadamente falsos, que pretendían hacer creer que sólo contaban los datos del EGM como forma de agradecimiento a los oyentes. Yo hacía radio para Tomasa. Tomasa era una señora desocupada que vivía por y para marcar el teléfono de la radio. Fuera el día que fuera, y abriera el teléfono con la excusa de lo abriera, Tomasa era la primera. Tan era así que para mí era un personaje más del programa y, cuando tenía dudas, abría el teléfono, porque era la excusa para que apareciera Tomasa y si algún día no llamaba me preocupaba, porque sería que tenía medico o que había ido a ver su prima de Chiloeches. Yo hacía radio para Tomasa. Creo que no se puede hacer radio si no piensas en una persona que te está escuchando. Ese era mi EGM.

Mis padres ya no suben periódicos por aquello de seguir las tendencias del mercado, pero supongo que ayer padecerían como yo la borrachera de datos sobre récords históricos emergiendo en minutos en los que la misión de los medios es contar cosas más allá de sus ombligos, como por ejemplo la brutal crisis económica que ha acabado con una industria de la que no quedan ni los cimientos. Sólo queda el saqueo, las payasadas del tuitero de Recoletos, y el jamón cinco jotas con el que desayuna Cebrián. Sólo queda Tomasa, que tenía sintonía, y es la canción que hemos escogido para ti hoy.

 

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Canciones para él: “the girl from Ipanema”

The girl from Ipanema

Tendría cinco o seis años, y mi padre -tu abuelo- me sentaba en el sofá que había al lado de la maquina de coser Singer, para que viera a Maradona. Mira, me decía, ese es Maradona. Yo sólo veía la tele verde. La tele verde y repleta de señores pequeños, como hormigas, pero no entendía absolutamente nada, para preocupación de mi padre, que veía en mi desinterés un claro símbolo de homosexualidad. Yo también lo hubiera pensado. Es que ese era Maradona.

Diego tuvo que esperar para debutar en los mundiales a que llegara el de España. No pudo llegar a levantar la copa en el 78, junto con los Kempes, Bertoni y compañía, aunque te diré que su país ya pedía al ídolo de 18 años. Cuando te cuenten la historia del mundial de Argentina en 1978, supongo que te dejará tan helado como me dejó a mí cuando me la contaron. Estados Unidos -está bien que empieces a saber quién reparte el juego-, que para Chile tuvo a Pinochet, a Wessin para República Dominicana, a Noriega para Panamá, a Hugo Banzer para Bolivia, y así hasta Humala hoy en Perú, en Argentina puso a Viola, para que le diera la dictadura en bandeja a Videla, que se llevó por delante a 30.000 argentinos, mientras el resto cantaba los goles de los chicos de Menotti.

Te confieso que siempre que he conocido este tipo de sucesos, pienso en dónde estaría yo en caso de vivir aquello, y en lo que pensaría. Y no me cabe en la cabeza que los argentinos celebraran Mundial alguno. Siempre pensé que yo sería diferente, que tendría una mínima sensibilidad, que haría algo. Cesar Luis Menotti, representante del fútbol exquisito, creador del fútbol poético y de izquierdas, fue severamente reprochado dos años después. “Todos los presos políticos, los perseguidos, los torturados y los familiares de los desaparecidos estábamos esperando que Menotti dijera algo, que tuviera un gesto solidario, pero no dijo nada. Fue doloroso y muy jodido de su parte. Él también estaba haciendo política con su silencio”  dijo Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, que logró salir de la Unidad 9 de La Plata gracias a la presión internacional.

Y resulta que el domingo estaban en Río de Janeiro protestando por la vida de mierda que les han obligado a vivir, arrasados por el dulce manto de la seducción capitalista, amargados en los arcenes del orden y el progreso olímpico y mundial, recibiendo botes de gas lacrimógeno y palos, y estaba tu padre tuiteando la final de la ridícula Copa Confederaciones, siendo un argentino en el setenta y ocho. Nunca es tarde para que la realidad me escupa que no soy diferente, que no tengo una mínima sensibilidad, que no hago nada. Al final no fui homosexual, pero inconsciente, un rato.

Hoy no te he escrito sobre la canción. Es bossa de Brasil. Supongo que prefería que supieras lo de Maradona.

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