La crisis en el medio (III)

Berlusconi - The Untouchables - (next to Cannon street train station) - London

En 1993 el Washington Posvendía 832.332 periódicos. En marzo de 2013 vende 474.767. Esta es la realidad. Los periodistas del Post, lastrados por la decisión de hacer un periódico local, ven cómo la plantilla se reduce, pero tampoco han aportado ideas. Reconocen que la familia Graham, propietaria del Post, no tiene ideas, y piensan que tal vez Bezos sí las tenga. Mola recordar que los 250M$ que soltó por el rotativo, son el 1% de su fortuna personal, así que no parece una decisión demasiado arriesgada, aunque tampoco se trata de fetichismo de pipa y Olivetti.

Y es que a pesar de lo dicho anteriormente, el periodismo ciudadano es pobre e irrelevante. No ha sido el periodismo ciudadano el que ha llevado a bloquear las cuentas de Luis Bárcenas. Ha sido un juez tras un escándalo revelado por medios que, a día de hoy, son relevantes. Tenemos, por tanto un panorama con relevancia a precio de coste (en los mass media), e irrelevancia gratis. En cualquier caso, parece que la monetización vinculada con la información está en entredicho. Ni siquiera pensamos en monetizar información de calidad, hablamos de monetizar entretenimiento, pequeños o grandes argumentos que nos hacen vivir en la ficción de que estamos informados, porque ¿Estamos informados?

En Francia Jacques Chirac privatizó una empresa pública que se llamaba Matra, y que hacia mucho dinero con la aeronáutica y el armamento. Esa empresa recayó en el Grupo Lagardère, propietario del diario Le Monde. El grupo, además, tiene la filial Hachette Distribution Services, que se dedica al comercio al por menor en zona de transporte, al comercio de productos de ocio cultural y a la distribución de prensa, siendo el primer editor mundial de revistas de prensa con más de 200 títulos. Otra de sus ramas es la European Aeronautic Defence and Space Company, que resulta de la fusión entre la Aerospatiale Matra, de la española CASA y de la alemana Daimler Chrysler Aerospace. La empresa es líder mundial en aeronaútica, espacio y la defensa. Aprovechando la relación española, PRISA entra en el accionariado de Le Monde.

En Italia Berlusconi. Fininvest, de origen en el mundo de la construcción, vira hacia el control de los mensajes: a finales de los setenta se hace con la Società Europea di Edizioni -que controla el periódico Il Giornale- pone en funcionamiento el canal Telemilano y adquiere el Teatro Manzoni. Luego se hace con la Editorial Mondadori, el Milán, y ahora entra en nuestros hogares cada día, vía Mediaset.

Lo que digo es que unos diez señores controlan el 85% de la producción de noticias que se producen en el mundo.

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La crisis en el medio (II)

Washington Post is sold

El caso de la venta del Washington Post resulta paradigmático para analizar el sector de los rotativos. En principio los ingresos totales en el Post se redujeron en 2012 un 7%, quedando en 581.7M $. Se perdieron 54M$ en sólo un año, pero es que en 2011 ya se habían perdido 21M$, que se dice pronto. Las pérdidas se doblaron en un año.

Como decimos, el negocio de la publicidad impresa viene cayendo sin remedio, y el Post no iba a dejar de notarlo -un 6% en 2010, un 11% en 2011 y hasta un 14% en 2012- y su distribución ha facturado un 2% menos en 2012. Aunque la pata online ha obtenido resultados diferentes: washingtonpost.com y Slate incrementaron sus ingresos en un 5% (llegando hasta un total de 110.6M$)

Los ingresos por publicidad display aumentaron un 6% en 2012, y los ingresos de anuncios clasificados -todo esto en digital- disminuyeron un 1% el último año. En general, las dinastías de comunicación más grandes del mundo se desangran como nunca antes lo habían hecho. Y no todas vivieron ajenas a la emergencia de la tecnología.

Fundamentalmente la muerte viene de la incapacidad de movilización de la prensa. Los políticos han perdido el miedo a que la prensa oree un documento escandaloso -en España tenemos el ejemplo más claro-, han dejado de creer que los rotativos generen la realidad de los ciudadanos/consumidores/votantes. La sociedad, irónica, se venga con su propio contenido, empondera nuevos corresponsales -bloggers-, e incluso representantes políticos -Ada Colau- que salen de la agenda oficial, generando nuevas redes a las que el poder accede sin intermediarios. O con otros intermediarios (Google, Twitter, Facebook, Tumblr, Amazon…)

¿Por qué, entonces, Bezos compra el Post?

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La crisis en el medio

Amazon - official opening

En la última semana las tres principales cabeceras de la hegemonía narrativa occidental escrita han cambiado de dueños.  The Washington Post, The Boston Globe y Newsweek han sido protagonistas de primeras páginas en plena decadencia del medio, carcomidos por una crisis publicitaria y malheridos por la crisis de credibilidad. Tal ha sido el caos, que el editor de The New York Times, Arthur Sulzberger Jr., tuvo que salir a la palestra afirmando que su cabecera no estaba en venta.

“[Antes] había periódicos locales por todas partes. Si querías ser periodista, podías ganar un buen sueldo en el periódico de tu ciudad. Ahora solo unos cuantos periódicos ganan dinero porque son marcas nacionales y los periodistas deben pelear para reunir un salario que dé para vivir. Debemos reconocer que aquellos tiempos no volverán”.

La cita es de Barack Obama, en un especial de 15 páginas que regaló Amazon las semana pasada en su colección breve, días antes de conocer la compra del Washington Post por parte del propio dueño de Amazon. Obama sabe que a la gente se llega ya por otros lados y, probablemente, que el “cuarto poder” con quien conviene llevarse bien, también ha virado hacia los detentores de audiencia digital. De audiencia en cualquier caso. Conviene hablar de privacidad y de datos, más que de mensajes. Conviene controlar los marcos.

No todo el mundo tiene al atracción del presidente de Estados Unidos, pero está claro que en la estrategia de comunicación de Obama ha tenido por fundamental el salto sobre los “policías de la agenda”. Los medios tradicionales se quedaron como policías de agenda, pero ya no lo son. La gente empieza a sacar noticias de la nada, a desempolvar historias pretéritas y reventar planificaciones.

Al final el dinero lo lastra todo. Un profesional, por ejemplo, tiene un presupuesto de X para ir a un sitio X y obtener una información X. El profesional ha sido seleccionado, porque el empresario que lo contrata considera que con ese presupuesto puede obtener lo que le pide, pero no siempre es así. A medida que la crisis publicitaria es mayor, los presupuestos se reducen, y la probabilidad de obtener esa información mengua. Frente a ellos los amateurs, apasionados, expertos, amantes, y filtrados por la propia comunidad de personas interesadas en ese tema: un rival difícilmente batible.

Cualquiera de ustedes que haya hecho algo por placer, y luego haya hecho eso mismo por dinero, es decir, de manera profesional, debe reconocer que la cosa cambia. ¿Es el periodismo compatible con el negocio? Es evidente que hasta hace no mucho la industria era viable, pero ¿La industria del periodismo producía periodismo?, ¿En qué porcentaje?, ¿Qué era el resto?, ¿No les parece suficientemente metafórico que una tienda compre un periódico?

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Vacaciones

2011_0722AJ

Me apetecía irme. Desde hace un tiempo echo la vista atrás para pensar en aquellos veranos de tres meses, hace ya una década, y la holgazanería me genera una capa de nostalgia que no hay aplicación de iPhone que la iguale.

De hecho la primera parada será Lisboa, que es la ciudad donde se inventó Instagram. Más a nivel literario que literal, claro. Desde hace un siglo no se puede ver la desembocadura del Tajo sin esos filtros que hacen que parezca que todo lo que pasa en esa ciudad sea más memorable y trascendente de lo que realmente es. Entre otras cosas porque no se puede ser en Lisboa, sólo se puede haber sido.

Luego vendrá Gijón, que es el lugar por el que encuentran antes el mar todos los líquidos cuando se me desbordan. Todos mis fluidos se mezclan en el Cantábrico, que es un mar en serio, un mar real. No tiene canción de Serrat, pero tampoco es una balsa pactada por todas las ciudades del entorno. El Mediterráneo es la metáfora de la corrupción de las costas a las que baña. Mediterráneamente.

Se trata, por tanto, de mi eterna vuelta al pasado, se trata de vivir unas vacaciones que ya he vivido. Podría decir que ya he terminado las vacaciones, pero no. A los grises y aburridos siempre nos queda el pasado, que es lo único sobre lo que se puede fabular sin compromiso.

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Voy al hacheyeme

El Fondo Monetario Internacional y las previsiones son como ese niño que persigue la pelota y que, cuando está a punto de cogerla con las manos, le pega un puntapié. Y así le van pasando al niño los metros y los años al FMI. Ahora es 2016 el año del milagro. Espero que a Mariano no le pille el milagro hablando con Renfe por el móvil, porque deberá estar muy atento a las recomendaciones de los organismos internacionales, en este caso bajar un 10% los sueldos. Es una gran medida para generar empleo. Auguro un 10% de aumento en el empleo, así, a ojo. O un 10% de aumento de ayudas a los bancos.

Otra opción sería eliminar los sueldos, de tal modo que la gente acudiera a sus trabajos sin la motivación de vil metal. Que el personal asalariado trabajara por lo que trabajamos todos: por el sentimiento de pertenencia a un proyecto común. Sería un momento fantástico para comprobar la adicción a este, nuestro sistema.

Esta semana, contra todo pronóstico, los grandes dinosaurios empresariales españoles se han sacado la polla ante medios y accionistas, y resulta que a todos les ha crecido. Es que hasta al H&M en España se le multiplica el beneficio por tres. A ver si al final el que tiene la culpa de la crisis es el H&M y todo esto de empobrecernos lo han montado para que llevemos todos camisetas de algodón y poliester cosidas por un preadolescente chino.

Imagino a los grandes poderes fácticos de este país con sus camisetas con motivos ochenteros, sus cinturones flúor y sus mocasines de colores poniendo broche a unos jeans pitillo. Y el pelo de pasta. Esas melenas engominadas que se juntan con las gafas de pasta en las cabezas de gente con pasta, y que al final no sabes dónde acaba la gafa y empieza el pelo. El rollo ese que tenemos hablado Juan Andrés y yo.

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