in mis cosas

_E__HU_CIO

Supongo que tiene que venir una guerra. Aunque sólo sea por ver qué hacen en Malasaña con sus cafeterías de cupcakes. Aunque sólo sea por ver qué sucede con esas personas incapaces de resolver el más mínimo problema doméstico. Supongo que para mí, un peón raso, la guerra acabaría pronto. Como esa atracción de tres minutos para la que haces cola seis horas. Bang. A la vuelta de cualquier esquina. El abuelo de mi abuela, que era el único que sabía leer del pueblo, y que los domingos en el chigre relataba a viva voz el periódico, decía que tenía que venir una guerra cada cien años para eliminar excedente. También decía que lo de la carrera por llegar a la Luna era un camelo. Sesenta años después Iker Jimenez vive muy bien por poco más. Al final todo es cómo lo cuentes.

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