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Adiós al culto de palo

Ayer me entero de que Esteban Granero se va al Queens Park Rangers, el divertido y ramplón equipo londinense con nombre de centro comercial, en el que jugara por ejemplo Michael Robinson. Se crea un vacío dentro de mi, porque se nos va el jugador que ha querido encarnar el papel de culto que nadie quería recoger desde las retiradas de Valdano primero y Guardiola después. La prensa siempre habló de él como ese estudiante de psicología con más inquietudes que jugar el domingo y conquistar el reservado del Budha. Hasta que lees una entrevista en serio, como la que le hicieron en Jot Down, y se le ven las costuras. Son cosas que pasan.

El titular ya arranca fuerte: “Los jóvenes en su tiempo libre prefieren Twitter o la play. Yo soy más de leer un libro” . Un tipo de veinticinco años, que habla de los jóvenes como un colectivo al que es ajeno, y que idolatra al libro como tal frente a las redes sociales y la videoconsola. Hay pocas cosas que me hagan meter en el saco de los ignorantes con tanta facilidad, como idolatrar al libro frente a otros medios, sea cual sea el contenido. Como si sólo exisitieran libros buenos por un lado, y alternativas que te idiotizan por el otro.

De la entrevista se deduce que Granero ha vivido en el autoengaño “Llevo tres años aquí, ahora empiezo el cuarto y quiero estar… ¡todos! Creo que hasta ahora he dado un buen rendimiento con el club y creo que puedo dar mucho más“. No está mal si en los años cruciales de tu carrera prefieres la fama y el dinero a jugar, dado que en sus dos últimas campañas ha sido titular en Liga en ocho y siete partidos de Liga, respectivamente. No contó para Mourinho como centrocampista. Tampoco como suplente de los medios, ya que sus 687 minutos en Liga palidecían frente a los1.171 de Lass Diarrá, que fue titular en diecinueve y quince partidos de competición casera en los dos últimos años.

Las autoindulgencia no se aplica sólo a lo deportivo, también a su salto a la educación privada, ya que según dice “Mi primer año en la Complutense fue muy bueno, pero por temas de horarios y según crecía mi carrera futbolística, tuve que cambiar a una universidad privada“. Para Granero tampoco deja de tener justificación la actitud estúpida de su ya exentrenador con la prensa “Estamos un poco indefensos ante la posibilidad de que alguien pueda escribir algo que no sea verdad y pueda perjudicar a un grupo como el nuestro, con unos objetivos importantes, y no nos podemos permitir esa clase de problemas“. Lo defiende al punto que destaca la honestidad de Mourinho, que quizá sea una virtud que ni la propia madre del técnico portugués conocía. De poco te ha servido el peloteo: estás en la calle, Esteban.

Una de las cosas que más llama la atención de la entrevista, es el síndrome de Estocolmo que logra Mou. Hay momentos reveladores como cuando habla del juego del Barcelona y dice “Todo el mundo habla del mejor equipo de la historia y otro equipo le ha ganado por nueve puntos cuando no paran de hablar maravillas de ellos ¡Pues nosotros hemos estado muy por encima en esta Liga!”, como si de un forofo se tratara, como si la coincidencia en destacar el juego azulgrana fuera un complot alejado de la realidad. Su dosis de ignoriancia se incrementa cuando espeta que  “Como madridista no podría jugar en el Barcelona jamás, ni en las mejores condiciones ni por todo el oro del mundo“. En fin.

SIguiendo por la senda de la cultura, afirma que “Gil de Biedma es mi poeta favorito. He hablado mucho de él con amigos, era un gran personaje, la verdad“. Joder cómo serán las quedadas con Esteban. Oye, voy a casa del colega este del Madrid ¿Qué te parece Gil de Biedma?, porque voy a criticarlo un poco, y temo que me rete a un duelo… Oiga Granero, que no hace falta que fabule. Por no hablar de “Miguel Hernández no te puedes creer que escribiera eso en la situación en la que lo escribía. Me cuesta meterme en su pellejo“. Cuando le digan que Kant tenía la espalda como un acordeón y no salía de una espartana rutina de estudio y paseo por su finca todos los días de su vida, va a sufrir el bueno de Granero, obligado a ponerse en el pellejo de sus autores favoritos. El comentario matador es “También me gusta la novela negra. Pero a mí lo que me gustan son los libros buenos” Como Murakami, no te jode. Menudo es Esteban. Para cerrar, decide sacar su mejor golpe, ese que tantos polvos le ha procurado “De Brahms soy muy fan“. Sólo le falta decir que es sensible, y que no le importa llorar en público, aunque yo ahí hubiera demostrado mis dotes para el ripio con un “de Brahms soy muy fans“.

Conformista, rey del postureo y de gustos ramplones, el centrocampista de Pozuelo acaba de matarme con: “¿Hasta dónde tengo que bajar para pensar que un equipo es mi tope? No lo sé, no sé si en un equipo de segundo nivel” Pues mira, Esteban, de momento al Queens Park Rangers, pero se irá viendo. Mucha suerte, culto, alto, yeyé.

http://www.youtube.com/watch?v=4jUo6U9tX40

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