Timon

in política

Bajo el mar

“Tú crees que en otros lados las algas más verdes son
Y sueñas con ir arriba, ¡qué gran equivocación!
¿No ves que tu propio mundo no tiene comparación?
¿Qué puede haber allá fuera que causa tal emoción?

Bajo el mar, bajo el mar
Vives contenta, siendo sirena eres feliz
Sé que trabajan sin parar y bajo el sol para variar
Mientras nosotros siempre flotamos
Bajo el mar”

Bajo el mar – BSO La Sirenita

Entre los muchos viajes del alférez de navío Ángel Mato López, seguro que nunca estuvo surcar los mares en los que viven Ariel, o el cangrejo Sebastián. En eso podríamos considerar que la familia Mato dio un salto cualitativo al pasar a la siguiente generación, porque su hija Ana sí que lo hizo, dentro de una serie de viajes viento en popa. Permítanme la licencia, pero esta Gürtel Fogg merecía desde hace tiempo post aparte. Estudiante de Ciencias Políticas en el CEU, asistió en mitad de su carrera a un Congreso del Partido Republicano norteamericano. Ir a Estados Unidos siempre es garantía de calidad a nivel “anunciado en TV”.

En 1984 empieza a trabajar como asesora de un diputado por Ávila llamado José María Aznar, a quien recordarán por recientes y profundas intervenciones públicas. Pegada a la estela del líder, el resto de la historia ya se la pueden imaginar. Su obra cumbre fue decir en Onda Cero que los niños andaluces “son prácticamene analfabetos”. Otro de sus hits fue casarse con Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo, conocido popularmente por comprar Jaguars que pasan desapercibidos en los garajes.

Su padre debe estar orgulloso, porque otro de sus hijos, Gabriel, árbitro de tenis, también encontró acomodo en el Partido Popular, en este caso ocupando cargos de responsabilidad en Canarias, lugar que le debe ser muy familiar. Entre tanto, mientras el país se iba por el sumidero, en paralelo al aumento de mierda en cantidades industriales, Ana se dejó llevar por la narración de ese Walt Disney de la derecha que acabó siendo Correa. La trama Gürtel es un maravilloso cuento multicolor, donde la casta dominante saltaba cualquier traba legal para mantenerse en el escalafón privilegiado, mientras declaraba y legislaba la destrucción de lo público.

Todo esto sucedía bajo el mar. Bajo el mar se cerraban las contrataciones públicas, bajo el mar se pasaban las facturas del confeti y los viajes, bajo el mar había concesiones a dedo, trajes y bolsos de Louis Vuitton. Bajo el mar los dirigentes populares recibían dinero negro y tenían los santos cojones de llevar el debate a si es justo recibirlo por el poco sueldo que ganan. Sé que trabajan sin parar y bajo el sol para variar, mientras nosotros siempre flotamos, bajo el mar.

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