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Buenas Vibraciones

Fue hace años. Vagaba por el Muelle de Gijón, que es una acción menos elástica de lo que parece, cuando me dejé guiar por un mínimo festival que me hizo aterrizar en un espigón aquella noche de agosto. No más de diez personas escuchando la música que había preparado un tal Ibon Errazkin.

Conocía al dj por aquel vinilo que pedí por correspondencia a Elefant Records, en un lote con el Impermeable de Carlos Berlanga, y un par de singles, de Metro y de Sing Sing. Elegí un maxisingle de Le Mans, una de las etiquetas con las que el donostiarra ha aportado música a los mortales. Pero aquella noche Ibon Errazkin estaba arriesgando con una colección de canciones absolutamente variopintas, mezclando estilos y ensamblándolos a la perfección. Jugó con las sensaciones de cualquier popero, levantándonos con el soul, el r&b, el hiphop… en una sesión fresca, sabia, emocionante.

El final nos dejó boquiabiertos: una versión de Good Vibrations de los Beach Boys, a cargo de un coro de niños. Final soberano. Brutal. Al punto que me obsesionó encontrar aquella canción, que me dió vueltas en la cabeza durante años. A fe que la busqué. Mails al sello de Errazkin, tiendas de discos, peinando la red…

La última pista me dejaba en un coro de niños de Chicago, el típico coro que va de guay por cantar a Nirvana. Y sin posibilidades de encontrar sus grabaciones. Su búsqueda me llegó a hacer parecer un loco gilipollas en las tiendas de discos. Les preguntaba por un coro de niños, que versionaba a Brian Wilson, que si les llegaba algo…

Pasa que muchos años después, vuelves de vacaciones y buscas información sobre un fanático ultraderechista noruego, y te encuentras un artículo sobre The Langley Schools. Te cuenta que el ser vivo tras el proyecto se llama Hans Fendger, que Brian Linds lo puso en manos y oídos de unos cuantos (probablemente de Ibon Errazkin). El post vale mucho la pena, y ofrece varias canciones del proyecto. Entre otras, esta:

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