in mis cosas

Buenos días

[basado en esto]

Un día Brad Pitt se despertó, giró su perfecta cara y miró a Angelina con el mismo desprecio que el 80% de los maridos miran al 80% de sus esposas. Angelina se despertó descubriendo que Brad estaba en la ducha, que ya no la despertaba con besos o artillerías de otro calibre, que prefería lavarse los perfectos dientes y bajar a ver a los perros antes que desearle un “buenos días” porque cuando las cosas no se desean de verdad, se escupen y para escupir, Brad prefiere enjuagar el verbo con el dentífrico y contra el lavabo. Y Angelina odió a Brad, y generó mecanismos de autodefensa, como el 81% de las mujeres odia al 81% de sus maridos, y se generan mecanismos de autodefensa.

Este detalle les saca de la lujosa mansión entre sábanas de mil dólares, y los equipara con el limpiador puertorriqueño de los estudios 20th Century Fox, que sueña, como el 80% de sus compatriotas, con llevar una vida como la de Brad Pitt y dormir con una tipa como Angelina Jolie. El limpiador puertorriqueño, además, quiere una mansión en Beverly Hills, un palacete de verano en una pequeña y exclusiva isla griega, ser recibido en las discotecas con enormes lonchas de cocaína y no poder andar dos metros en NY sin tener que parar a fotografiarse y firmar autógrafos. No se imagina que cuando llegue a triunfar (con todo el veneno de sus letras) querrá más.

Moraleja1: todos queremos más.

Moraleja2: hay un 1% de capullos que no saben que sus mujeres les odian.

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