in mis cosas

Canciones para él: “A day in the life”

Comeré huevos y lo voy a entender todo. Y lo sé desde hace veinte semanas, que es algo parecido a cinco meses. Cuando te confirman que vas a ser padre lo primero que aprendes es a contar la vida en semanas, que debe ser el principio de ese comprendimiento absoluto al que se llega con la paternidad, o eso me dijeron siempre mis padres. Ahora lo entenderé todo y no podré por mas que rendirme a evidencias que hace poco no me lo parecían tanto. Otros dicen que no voy a dormir, que es algo así como si te compras un Porche y todo el mundo te dice que qué putada, que al principio huele a nuevo. El ser humano nunca deja de sorprenderme y yo a él intento no hacerlo. A poder ser intento no darle ni la hora.

Les voy a contar una de esas ridículas tradiciones privadas que todos tenemos y que esperamos ennoblezca la mano de un biógrafo. Supongo que habrá que pensar en el papel de los biógrafos en tiempos en los que todo sale al aire y nadie tiene interés en profundizar. El caso es que igual que Bárcenas tiene su cita anual con el helioesquí, yo suelo estrenar mis equipos de música con el Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band en sus distintos formatos. Me parece que esos aparatos merecen desvirgar su aguja o su lector en tan insignes grabaciones. Es una especie de pacto tácito en el que le digo al aparato de turno que si se porta bien conmigo, yo le voy a recompensar.

A quien le gusta la música sabe que seleccionar música es crucial en la vida. Le pedí salir a mi primera novia con una cinta en cuya confección invertí dos noches y mis primeras tres canas. Si el ritmo es adecuado, si los mensajes tienen sentido exacto, si le gustará el punk… Ahora el reto es mayor: ¿Cuál seria la primera canción que le pondríais a una persona en el principio de sus tiempos? Algunos estudios dicen que los niños son capaces de recordar hasta el año las melodías que ha escuchado mientras estaba en la barriga de su madre. Y yo quiero tener un hijo, no un rencoroso musical. A través del oído, la música actúa poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales. Los que hacen este tipo de estudios, dicen que los que más molan son Vivaldi y Mozart, pero claro, haces un estudio, no tienes ni puta idea de música, quieres quedar bien ante la prensa, y sueltas esa mamonada barroca.

El 18 de diciembre de 1966 Tara Browne, el veinteañero heredero del imperio Guinnes, y amigo de Paul, se mataba en un accidente de coche. Se supone que esa fue la motivación que encontró Lennon para arrancar el tema, pero luego todo fue variando, y Paul metió la parte central a su aire. A day in the life fue la última canción que escribieron juntos Lennon y McCartney, y cierra una de las obras claves en la cultura popular del siglo XX. Posteriormente John hablaría despectivamente de la intervención reverberada de McCartney, pero lo cierto es que las 34 horas invertidas en la grabación del tema -orquesta disfrazada incluida- acabó creando una canción maravillosa e inquietante, con la que hemos querido estrenar el oído del pequeño.

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  1. enhorabuena Sir! haces bien en enseñarle, que luego se les queda todo. Y lo agradecerás cuando sean adolescentes y te guste la música que sale de sus cuartos (aunque desees que la bajen un pelín)