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Canciones para él: “Good vibrations”

Un par de meses antes de que Tara Bown estrellara su deportivo, y la dupla de Liverpool escribiera A day in the life, Lennon y McCartney les habían enviado una carta a Brian Wilson y Mike Love, felicitándoles por su colosal último trabajo. El propio Wilson había exigido que Good Vibrations no estuviera en la alineación inicial del Pet Sounds, decisión que nadie del entorno de los Beach Boys llegaba a comprender. De hecho hacía tiempo que no comprendían casi nada de lo que hacía Wilson, afectado por fuertes crisis nerviosas desde 1964.

La muerte de Charlie es uno de los momentos cumbres en la narrativa de la serie Lost. Es el primer capítulo en el que se emplea un flashforward en lugar de flashbacks, y el momento en que el personaje de Charlie se siente predestinado a apagar el misterioso sistema de bloqueo con el exterior.  La escena arranca con el personaje del músico desfasado entrando en la plataforma El Espejo, e introduciendo la melodía de Good Vibrations, que se utiliza como código en las transmisiones con la misteriosa isla.

Good vibrations se empezó a grabar un 17 de febrero de 1966, y se acabó en septiembre de ese año, tras 90 horas de grabación y 50.000 dólares. Durante la grabación Wilson se acabó comiendo las guitarras y la estructura regular para construir sobre un theremín, un violonchelo, un órgano, una armónica, dos bajos, y una riqueza vocal que representan la vida y el mundo. Horas y horas de grabación en diferentes estudios que acaban ofreciendo un mundo envolvente y cálido por momentos, terrible y casi siniestro en otras ocasiones.

Brian Wilson, sordo del oído derecho y loco como las maracas de Machín, había decidido grabar SMiLE, el gran álbum de su vida, después de escuchar el Rubber Soul de The Beatles. Sería el mejor disco de todos los tiempos. Para ello no dudó en grabar al piano con los pies metidos en un cajón de arena de playa californiana, tirar de chequera, contactar con Phil Spector, o cualquier cosa que se le ocurriera. El talento se acabó derritiendo entre toneladas de LSD y llegó a su límite, emparanoiado por una serie de incendios que asolaron Los Ángeles. Capitol, el sello de los Beach Boys llamaba cada poco para interesarse por el desarrollo de SMiLE y Wilson, que cada vez se sentía más solo, iba quedándose sin argumentos. Un día, en el coche, escuchó Strawberry Fields Forever. Afirmó que ya llegaba tarde, que era eso lo que él quería, y al volver al estudio quemó decenas de cintas del proyecto SMiLE retirándose de la composición durante varias décadas.

En 2004 Brian Wilson aparece de nuevo apoyándose en una formación llamada The Wondermints para grabar SMiLE, volviendo a la primera fila del panorama musical. En 2011 se lanza una caja recopilatoria, The SMiLE Sessions, con material de la grabación original, como por ejemplo 24 pistas de la grabación de Good Vibrations. Si algún día te vas a una isla desierta, hijo, no puedes permitirte no llevarte esta canción.

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