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in mis cosas

Canciones para él: “Manga por hombro”

 

Conjeturas sobre un universo que se expande como tú y yo,
mientras salen dietas para reducir.
El tamaño de una estrella es importante si se quiere contener
ese firmamento con tendencia al fin.

En 2001 Elefant Records publicó Impermeable. Conocí al selló vía Nosoträsh y fue un flechazo, Club del Single incluido. De ahí surgieron amores secundarios como Metro, o Sing Sing. Aunque para la mayoría de la gente Indicios es el mejor disco en solitario de Carlos Berlanga, yo me quedo con Impermeable. Es el disco con el que accedí al último tramo de su obra -murió pocos meses después de publicarlo- y uno no puede borrar de su memoria los primeros días de un amor, ya sea una persona, una ciudad, o un artista.

Decía Benedetti, que por lo demás es un pesado, que la patria de uno es la infancia. Lo decía en Articulario y desexilio, una fenomenal recopilación de los artículos de Mario para El País, donde la nostalgia por la tierra era el eje sobre el que pivotaba. Y un poco de eso hay. Nacho Canut y Alaska volvieron a arropar a Carlos en Impermeable. Sabían que se moría, que igual era la última. Ibon Errazkin lo produjo, y él puso canciones superlativas, sofisticadas, frívolas. Poeta perfecto de su tiempo.

Los que estamos ahí arriba, hijo, somos tu tía y yo con cuatro o cinco años en el paseo de Begoña en Gijón, disfrazados de Alaska y Carlos Berlanga, en la época de Dinarama. En seis años, desde 1983 lanzaron cinco álbums con himnos como  Deja de bailar¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?Un hombre de verdadDeseo CarnalNi tú ni nadieA quién le importa o El rey del glam. En 1989 cada mochuelo a su olivo, y el olivo de Carlos no volvió a coger el pulso al gran público, aunque nos cogiera el corazón entero al público más pequeño. Tu abuelo se tiró un día forrando de charol un trozo de poliexpan, que se convirtió en una guitarra-teclado, lo más de lo más. Tu bisabuela nos cosió los trajes para partirlo en la Movida. Tu abuela nos hacía fotos, que entonces era bastante más bonito y complicado que ahora.

Miro el entorno, nuestra casa, nuestro barrio, nuestra ciudad, y me doy cuenta de que tu patria va a ser otra. Que la patria de tu madre es otra, y que de esas diferencias vienen luego las guerras generacionales. Igual todos estos post son sólo un desesperado deseo de querer vincularnos la patria, de querer hilvanar nuestra infancia por las canciones.

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