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Canciones para él: “the girl from Ipanema”

The girl from Ipanema

Tendría cinco o seis años, y mi padre -tu abuelo- me sentaba en el sofá que había al lado de la maquina de coser Singer, para que viera a Maradona. Mira, me decía, ese es Maradona. Yo sólo veía la tele verde. La tele verde y repleta de señores pequeños, como hormigas, pero no entendía absolutamente nada, para preocupación de mi padre, que veía en mi desinterés un claro símbolo de homosexualidad. Yo también lo hubiera pensado. Es que ese era Maradona.

Diego tuvo que esperar para debutar en los mundiales a que llegara el de España. No pudo llegar a levantar la copa en el 78, junto con los Kempes, Bertoni y compañía, aunque te diré que su país ya pedía al ídolo de 18 años. Cuando te cuenten la historia del mundial de Argentina en 1978, supongo que te dejará tan helado como me dejó a mí cuando me la contaron. Estados Unidos –está bien que empieces a saber quién reparte el juego-, que para Chile tuvo a Pinochet, a Wessin para República Dominicana, a Noriega para Panamá, a Hugo Banzer para Bolivia, y así hasta Humala hoy en Perú, en Argentina puso a Viola, para que le diera la dictadura en bandeja a Videla, que se llevó por delante a 30.000 argentinos, mientras el resto cantaba los goles de los chicos de Menotti.

Te confieso que siempre que he conocido este tipo de sucesos, pienso en dónde estaría yo en caso de vivir aquello, y en lo que pensaría. Y no me cabe en la cabeza que los argentinos celebraran Mundial alguno. Siempre pensé que yo sería diferente, que tendría una mínima sensibilidad, que haría algo. Cesar Luis Menotti, representante del fútbol exquisito, creador del fútbol poético y de izquierdas, fue severamente reprochado dos años después. “Todos los presos políticos, los perseguidos, los torturados y los familiares de los desaparecidos estábamos esperando que Menotti dijera algo, que tuviera un gesto solidario, pero no dijo nada. Fue doloroso y muy jodido de su parte. Él también estaba haciendo política con su silencio”  dijo Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, que logró salir de la Unidad 9 de La Plata gracias a la presión internacional.

Y resulta que el domingo estaban en Río de Janeiro protestando por la vida de mierda que les han obligado a vivir, arrasados por el dulce manto de la seducción capitalista, amargados en los arcenes del orden y el progreso olímpico y mundial, recibiendo botes de gas lacrimógeno y palos, y estaba tu padre tuiteando la final de la ridícula Copa Confederaciones, siendo un argentino en el setenta y ocho. Nunca es tarde para que la realidad me escupa que no soy diferente, que no tengo una mínima sensibilidad, que no hago nada. Al final no fui homosexual, pero inconsciente, un rato.

Hoy no te he escrito sobre la canción. Es bossa de Brasil. Supongo que prefería que supieras lo de Maradona.

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