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in mis cosas

Canciones para él: “The Universal”

Yo pensaba que en el año 2.000 todos iríamos en naves espaciales y comeríamos píldoras que contendrían los nutrientes básicos para el ser humano. Que viajaríamos a la Luna como quien se marcha a Torrevieja, y que el teletransporte nos llevaría de Guadalajara a Gijón en un segundo, evitando así los tortuosos viajes de ocho horas en el Renaul 5 blanco, de tapicería naranja, sin aire acondicionado. Pensaba que el futuro era otra cosa más interesante que la mera prolongación del presente, con matices.

Yo pensaba que la universidad era un lugar magnífico al que querrían que fuera para mejorarme a mí y al mundo. Creía que era un lugar lleno de gente inteligente que me pondría pruebas que me harían crecer, como los alumnos en esas películas de artes marciales, que parece que toman apuntes de cada ruido gástrico del maestro. Creía que encontraría un camino, o descubriría una teoría que cambiaría la vida de miles de personas. Pensaba que la universidad era otra cosa más interesante que la mera prolongación del instituto, que a su vez lo fue del colegio, con matices.

Cuando escuchaba esta canción, con mis primeros cascos enchufados a un loro, tumbado en una cama de alambre, mi principal diversión era recopilar grabaciones de la radio en las que siempre se colaban dos palabras de un locutor. Cuando pensaba que de verdad podría ser lo que quisiera, cuando tenía el casillero  a cero, cuando pensaba que Blur eran la mera prolongación de Stereotypes, me sorprendió The Universal.

Lo que para ti es presente para mi fue el futuro. No sé cuándo leerás esto, si es que lo lees, pero a falta de unos meses para presentarte en sociedad, casi todas las cosas que se contaban en la canción que te ponemos hoy, son ya una realidad. La soledad imposible, los satélites en casa. Los diarios personalizados que te dan la razón, el universo libre. Y ese manto de cinismo en todo el tema, esa presencia engolada de la sección de vientos y coros que revienta y se incorpora al pulso de la cuerda. Y Damon Albarn en estado de gracia, como casi siempre, a punto de poner en cuarentena una carrera vacía de la que saltó a tiempo, antes de estrellarse en el éxito. Porque sólo podrás esperar cosas, hijo, de aquellos a quienes les interesa saltar.

 

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