Cava valenciano

Quienes vivimos en Madrid tenemos la suerte de tener una alcaldesa que jamás se ha postulado para el cargo en unos comicios, y a un presidente de comunidad autónoma que tampoco. Ese presidente de cutis complejo, Ignacio González, aseguraba ayer, preguntado por Telemadrid, que sólo sobreviviría si no era deficitaria. Imagino que esa idea de servicio público y rentable, se aplicará al resto y que, por tanto, el Ayuntamiento que dirige Ana Botella echará el cierre de inmediato, enterrado por los los 6.204 millones que debe.

Ayer los empleados de Canal 9, desatados sin el yugo de su dirección, comenzaron a decir que habían invertido el dinero de todos los valencianos en contar mentiras, y se quedaron tan frescos. Que no podían decir esto, que les obligaron a contar lo otro. Como si hubieran nacido predestinados para trabajar en la radio televisión pública, y hubiera un vestidor en el que se tuvieran que dejar la dignidad. Como si hubieran tenido que trabajar a punta de pistola, como si marcharse les hubiera resultado imposible. Luego nuestros políticos son unos infames que jamás dimiten.

Ayer esa banda de dóciles dejó de serlo y repetían una y otra vez que no se cierra. Pues miren, sí se cierra. Ni los números salen, ni el sector audiovisual público ha sabido dotarse de valor para la sociedad española. Igual es inútil sacar delanteros en el tiempo de descuento. Igual son actores irrelevantes para contar el relato de una sociedad. Ya sólo quedan restos del naufragio y violinistas del Titanic que se esfuerzan en sonar estupendo para su último concierto. Así La Razón sigue paladeando la resaca de su descomunal fiesta de aniversario, en la que sólo faltó Froilán pasando tickets con descuento, mientras El País pone barra libre -y a David Delfín- para festejar la salida de un nuevo muerto en forma de revista.

Las direcciones periodísticas de este país han cavado la tumba de su industria al mismo ritmo que dilataban el tamaño de sus estómagos. Pero las migajas están ricas. Cuando un accidente de metro con 43 muertos y 47 heridos no abre un informativo dice tanto de la dirección como del último maquillador. Mientras en UK, The Guardian intenta generar nuevos formatos de relación con los nuevos lectores, siguiendo la senda que ya marcara el NYT, aquí las cosas se solucionan cerrando una sala de fiestas y tirando de cava. Valenciano, por supuesto.

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La crisis en el medio (III)

Berlusconi - The Untouchables - (next to Cannon street train station) - London

En 1993 el Washington Posvendía 832.332 periódicos. En marzo de 2013 vende 474.767. Esta es la realidad. Los periodistas del Post, lastrados por la decisión de hacer un periódico local, ven cómo la plantilla se reduce, pero tampoco han aportado ideas. Reconocen que la familia Graham, propietaria del Post, no tiene ideas, y piensan que tal vez Bezos sí las tenga. Mola recordar que los 250M$ que soltó por el rotativo, son el 1% de su fortuna personal, así que no parece una decisión demasiado arriesgada, aunque tampoco se trata de fetichismo de pipa y Olivetti.

Y es que a pesar de lo dicho anteriormente, el periodismo ciudadano es pobre e irrelevante. No ha sido el periodismo ciudadano el que ha llevado a bloquear las cuentas de Luis Bárcenas. Ha sido un juez tras un escándalo revelado por medios que, a día de hoy, son relevantes. Tenemos, por tanto un panorama con relevancia a precio de coste (en los mass media), e irrelevancia gratis. En cualquier caso, parece que la monetización vinculada con la información está en entredicho. Ni siquiera pensamos en monetizar información de calidad, hablamos de monetizar entretenimiento, pequeños o grandes argumentos que nos hacen vivir en la ficción de que estamos informados, porque ¿Estamos informados?

En Francia Jacques Chirac privatizó una empresa pública que se llamaba Matra, y que hacia mucho dinero con la aeronáutica y el armamento. Esa empresa recayó en el Grupo Lagardère, propietario del diario Le Monde. El grupo, además, tiene la filial Hachette Distribution Services, que se dedica al comercio al por menor en zona de transporte, al comercio de productos de ocio cultural y a la distribución de prensa, siendo el primer editor mundial de revistas de prensa con más de 200 títulos. Otra de sus ramas es la European Aeronautic Defence and Space Company, que resulta de la fusión entre la Aerospatiale Matra, de la española CASA y de la alemana Daimler Chrysler Aerospace. La empresa es líder mundial en aeronaútica, espacio y la defensa. Aprovechando la relación española, PRISA entra en el accionariado de Le Monde.

En Italia Berlusconi. Fininvest, de origen en el mundo de la construcción, vira hacia el control de los mensajes: a finales de los setenta se hace con la Società Europea di Edizioni -que controla el periódico Il Giornale- pone en funcionamiento el canal Telemilano y adquiere el Teatro Manzoni. Luego se hace con la Editorial Mondadori, el Milán, y ahora entra en nuestros hogares cada día, vía Mediaset.

Lo que digo es que unos diez señores controlan el 85% de la producción de noticias que se producen en el mundo.

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La crisis en el medio (II)

Washington Post is sold

El caso de la venta del Washington Post resulta paradigmático para analizar el sector de los rotativos. En principio los ingresos totales en el Post se redujeron en 2012 un 7%, quedando en 581.7M $. Se perdieron 54M$ en sólo un año, pero es que en 2011 ya se habían perdido 21M$, que se dice pronto. Las pérdidas se doblaron en un año.

Como decimos, el negocio de la publicidad impresa viene cayendo sin remedio, y el Post no iba a dejar de notarlo -un 6% en 2010, un 11% en 2011 y hasta un 14% en 2012- y su distribución ha facturado un 2% menos en 2012. Aunque la pata online ha obtenido resultados diferentes: washingtonpost.com y Slate incrementaron sus ingresos en un 5% (llegando hasta un total de 110.6M$)

Los ingresos por publicidad display aumentaron un 6% en 2012, y los ingresos de anuncios clasificados -todo esto en digital- disminuyeron un 1% el último año. En general, las dinastías de comunicación más grandes del mundo se desangran como nunca antes lo habían hecho. Y no todas vivieron ajenas a la emergencia de la tecnología.

Fundamentalmente la muerte viene de la incapacidad de movilización de la prensa. Los políticos han perdido el miedo a que la prensa oree un documento escandaloso -en España tenemos el ejemplo más claro-, han dejado de creer que los rotativos generen la realidad de los ciudadanos/consumidores/votantes. La sociedad, irónica, se venga con su propio contenido, empondera nuevos corresponsales -bloggers-, e incluso representantes políticos -Ada Colau- que salen de la agenda oficial, generando nuevas redes a las que el poder accede sin intermediarios. O con otros intermediarios (Google, Twitter, Facebook, Tumblr, Amazon…)

¿Por qué, entonces, Bezos compra el Post?

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La crisis en el medio

Amazon - official opening

En la última semana las tres principales cabeceras de la hegemonía narrativa occidental escrita han cambiado de dueños.  The Washington Post, The Boston Globe y Newsweek han sido protagonistas de primeras páginas en plena decadencia del medio, carcomidos por una crisis publicitaria y malheridos por la crisis de credibilidad. Tal ha sido el caos, que el editor de The New York Times, Arthur Sulzberger Jr., tuvo que salir a la palestra afirmando que su cabecera no estaba en venta.

“[Antes] había periódicos locales por todas partes. Si querías ser periodista, podías ganar un buen sueldo en el periódico de tu ciudad. Ahora solo unos cuantos periódicos ganan dinero porque son marcas nacionales y los periodistas deben pelear para reunir un salario que dé para vivir. Debemos reconocer que aquellos tiempos no volverán”.

La cita es de Barack Obama, en un especial de 15 páginas que regaló Amazon las semana pasada en su colección breve, días antes de conocer la compra del Washington Post por parte del propio dueño de Amazon. Obama sabe que a la gente se llega ya por otros lados y, probablemente, que el “cuarto poder” con quien conviene llevarse bien, también ha virado hacia los detentores de audiencia digital. De audiencia en cualquier caso. Conviene hablar de privacidad y de datos, más que de mensajes. Conviene controlar los marcos.

No todo el mundo tiene al atracción del presidente de Estados Unidos, pero está claro que en la estrategia de comunicación de Obama ha tenido por fundamental el salto sobre los “policías de la agenda”. Los medios tradicionales se quedaron como policías de agenda, pero ya no lo son. La gente empieza a sacar noticias de la nada, a desempolvar historias pretéritas y reventar planificaciones.

Al final el dinero lo lastra todo. Un profesional, por ejemplo, tiene un presupuesto de X para ir a un sitio X y obtener una información X. El profesional ha sido seleccionado, porque el empresario que lo contrata considera que con ese presupuesto puede obtener lo que le pide, pero no siempre es así. A medida que la crisis publicitaria es mayor, los presupuestos se reducen, y la probabilidad de obtener esa información mengua. Frente a ellos los amateurs, apasionados, expertos, amantes, y filtrados por la propia comunidad de personas interesadas en ese tema: un rival difícilmente batible.

Cualquiera de ustedes que haya hecho algo por placer, y luego haya hecho eso mismo por dinero, es decir, de manera profesional, debe reconocer que la cosa cambia. ¿Es el periodismo compatible con el negocio? Es evidente que hasta hace no mucho la industria era viable, pero ¿La industria del periodismo producía periodismo?, ¿En qué porcentaje?, ¿Qué era el resto?, ¿No les parece suficientemente metafórico que una tienda compre un periódico?

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Canciones para él: “Misirlou”

Pulp Fiction

Recuerdo a mis padres subiendo cada domingo una docena de churros y el Diario 16. Con el tiempo, y mucho antes de la desaparición en 1998 de su diario habitual, empezaron a subir El País, que enganchaba a la chavalada con el Pequeño País y las historias de Mott, Lupo Alberto, Calvin y Hobbes, Spirou, Leo Verdura y compañía. Aquellos periódicos que subían mis padres fueron la última vez que se conjugaron el verbo subir vinculado al sujeto periódicos, el resto han sido Pedro Jota y decadencia.

Recuerdo a mis padres que el sábado no me escuchaban, pero el domingo sí y, en la comida me decían que si dije esto, o lo otro, o que si sacar tal o cual cosa me traería problemas. Uno de los momentos más patéticos de aquella época eran los resultados del Estudio General de Medios que aparecían cada demasiado poco tiempo. El EGM lo componen treinta mil llamadas telefónicas a personas que dicen qué escuchan a qué hora. Para que la respuesta sea válida, tienen que acertar con el nombre del programa, el nombre de la emisora, y el nombre del presentador, o presentadora del programa. Así de científico todo. Sabíamos perfectamente en qué semana la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación(AIMC)  realizaba el trabajo de campo, así que recibíamos instrucciones claras que nos dirigían a repetir nuestro nombre y el del programa de manera reiterativa, además de aumentar el número de cuñas de autopromoción.

Los resultados eran siempre geniales porque trabajar en la SER y que llegaran los datos del EGM, es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público. Eres el rey del mambo por decreto. La lectura de cualquier dato, llena de matices, se aplasta con el “liderazgo en todas las franjas horarias”, y todo el mundo gana siempre. Nosotros éramos los top, pero había quienes tenían la “mayor tasa de crecimiento interanual de 12:23 a 13:38″, el mayor “porcentaje agregado de oyentes deportivos fuera de temporada” y demás rimbombantes datos defensivos ante unas tarifas de publicidad en claro descenso. Estar en la SER el día después del EGM es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público apuntando para afuera, para que todo el mundo te la vea.

Periodistas de reputado prestigio, a quienes no consideraba zalameros para nada, eran arrasados esos días por un tsunami de euforia que se desparramaba por los locutorios y encontraba vía de escape por aquellos micrófonos Sennheiser. El EGM era el descorche, el champín. Cada veinte minutos se batía una marca, cada oleada era la mejor de todos los tiempos, y la progresión geométrica hacía creer que al final José Ramón de la Morena tendría más oyentes que ciudadanos había en España, que los inmigrantes cruzarían el Estrecho en patera para escuchar El Larguero y volverse, y que medio Ecuador había llegado a nuestro país para oír las sandeces de Gemma Nierga y, como no sabían que hacer por las mañanas, trabajaron en la construcción y provocaron el boom del ladrillo (apunta, Mariano).

Había presentadores tan rematadamente falsos, que pretendían hacer creer que sólo contaban los datos del EGM como forma de agradecimiento a los oyentes. Yo hacía radio para Tomasa. Tomasa era una señora desocupada que vivía por y para marcar el teléfono de la radio. Fuera el día que fuera, y abriera el teléfono con la excusa de lo abriera, Tomasa era la primera. Tan era así que para mí era un personaje más del programa y, cuando tenía dudas, abría el teléfono, porque era la excusa para que apareciera Tomasa y si algún día no llamaba me preocupaba, porque sería que tenía medico o que había ido a ver su prima de Chiloeches. Yo hacía radio para Tomasa. Creo que no se puede hacer radio si no piensas en una persona que te está escuchando. Ese era mi EGM.

Mis padres ya no suben periódicos por aquello de seguir las tendencias del mercado, pero supongo que ayer padecerían como yo la borrachera de datos sobre récords históricos emergiendo en minutos en los que la misión de los medios es contar cosas más allá de sus ombligos, como por ejemplo la brutal crisis económica que ha acabado con una industria de la que no quedan ni los cimientos. Sólo queda el saqueo, las payasadas del tuitero de Recoletos, y el jamón cinco jotas con el que desayuna Cebrián. Sólo queda Tomasa, que tenía sintonía, y es la canción que hemos escogido para ti hoy.

 

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Ficción empírica

La Historia es una forma de legitimar el ventajismo. Así los alemanes eran los malos oficiales, con sus campos de concentración y sus judíos, como si los aliados hubieran disparado con balas de fogueo, en las cuevas del Pacífico no se hubiera quemado vivos a japoneses o las bombas atómicas fueran una divertida mascletá. Como si los rusos no hubiesen hundido barcos alemanes con miles de niños, o nos olvidáramos que en Estados Unidos hasta los años 60 los negros, que fueron esclavos, tenían que mear en aseos para negros, supongo que por no acomplejarnos. Qué coño, como si ahora no hubiera campos de concentración, maniobras golpistas en Latinoamérica, o fomento de la violencia civil en África para poder lucrarse con el precioso mercado de las armas, controlar el narcotráfico y saquear los recursos naturales. Pero la Historia cuenta un pasado homogéneo, lógico, cómodo.

En la prensa deportiva hemos pasado de la hegemonía de dos equipos españoles sobrenaturales que debían jugar una final europea tras otra, y de una Liga indiscutible, al cambio de ciclo alemán, y ya podemos leer escuálidos artículos que explican el por qué e este cambio: economía saneada, apuesta por la cantera, nuevos estilos… tan saneadas como las arcas de los clubs españoles, campeones del mundo. Todo encaja y es que ahí está la clave: los periodistas, como historiadores impacientes, tienen que sostener la ficción empírica. Todo ha de tener una explicación porque de lo contrario la asunción de que en todo interviene el azar, que es como se llama aquello que no conocemos, es perturbadora. El hecho de que el periodista narre un hecho noticiable, sin más, es impensable. Poner contexto no es fácil.

Los periodistas deportivos todo lo veían venir. Si juegan los suplentes y pierden es natural por la falta de los habituales, si ganan también porque quieren demostrar. Si el jugador acierta en el penalti se veía su recuperación, si lo lanza dos centímetros fuera es porque no está en forma, no es el que era. Jugadores como Romario siempre desafiaron el empirismo. Su vida fuera del campo hacía presagiar un desenvolvimiento muy distinto en el terreno. Descuidado, perezoso, indisciplinado y holgazán, los técnicos más cartesianos -como Luis Aragonés- no lo podían soportar. La irracionalidad a veces es insoportable, pero su genialidad en el campo servía para generar discursos perfectamente racionales.

No contentos con la pequeña racionalización, a los relatores de lo actual les encantan los movimientos. Generar sistemas racionales bajo cuyo paraguas cabe casi cualquier acción. Ceden a la tentación de la grandilocuencia. Así resulta importante hablar de tal o cual movimiento cultural -como etiqueta fácilmente vendible-, o establecer poco elaboradas hipótesis que generen grandes teorías, germen de la comunicación política. Del Xixón Sound al “vivimos por encima de nuestras posibilidades” existen cientos de miles de racionales apoyados en el vacío, intentando construir una especie de discurso útil. Casi siempre es útil para la casta que ejerce el poder real. Casi siempre los objetivos son el control social y el lucro económico.

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La casilla de la Iglesia

Buruaga

Excepcional momento televisivo en Telecinco, con Jesús María Pascual cerrando los deportes con el sabio consejo de marcar la casilla de la Iglesia católica para que siga con su labor espiritual y social. Jesús María Pascual es ese eterno alma errante a la sombra de JJ Santos, adolescente de carisma o brillo alguno, con su traje como prestado por un señor mayor, pero también es el encargado de abrirnos los ojos para financiar a Rouco utilizando el formato de su informativo, como si de una noticia más se tratara. Estos medios, los que luego dicen que los bancos engañan. Son estos, sí.

Mientras Buruaga la buruhizo. Faltaba su granito de arena en twitter, y ya lo tenemos. Granito de Arenas en esta ocasión:

Buruaga

No creo que hagan falta comentarios, reservo la acidez para otros temas. En estos tiempos hay que elegir muy bien dónde se quiere golpear porque la tentación vive arriba, abajo, a izquierda, derecha y en la propia casa. Digamos que Buruaga es uno de mis más admirados ídolos en el mundo de la comunicación. Me robó el corazón mucho antes que Urdaci, con aquella frase fascista y tramposa de “así son las cosas…”. Saliendo un día de Saatchi&Saatchi, me lo encontré por la calle Serrano, andando, como si fuera un mortal más. Al cruzarnos le dije “¡Vamos Ernesto!“. Él se giró y lanzó su dedo pulgar al aire, como si todo en el universo fuera bien, como si la persona que sabe cómo son las cosas y cómo nos las cuenta estuviera seguro de que todo está en orden. Nunca lo olvidaré.

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La paz

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Dialogar no es más que legitimar la postura del otro. Es un reconocimiento implícito. Sé que es políticamente incorrecto, pero hay veces que dialogar sirve de muy poco. Al contrario, el diálogo puede ser un arma al servicio de una de las partes, adolescente de razón y amante del ruido como perfecto entretenimiento. Lo digo por el argumentario político en los últimos tiempos. Me gustaría conocer la autoría de los titulares, las firmas de los discursos, las plumas que dan vuelo a las mayores barbaridades jamás leídas, para darles un abrazo uno a uno. El hijo de puta que ha comparado las protestas contra los desahucios con los nazis se lleva el primer premio. La actriz es María Dolores, pero podría ser cualquier otra comparsa de ese u otro partido.

El ministro Wert, entre tanto, dice que no se deja entrevistar por Évole, porque hace preguntas-trampa. Reconocerán las preguntas-trampa como aquellas que los departamentos de comunicación de los políticos no han pactado previamente con los medios. Aquellas interesantes. La repregunta se considera la más tramposa de las preguntas, y Wert no puede quedar con el culo al aire como le sucedió a su compañero Jaume Matas, por ejemplo. Évole puede estar tranquilo, el propio Wert es una trampa para sí mismo. Los políticos españoles están haciendo más en su propia contra que el daño que les haría el medio de comunicación más potente del mundo.

El desgaste de las palabras pasa factura, y probablemente sea la mayor corrosión posible para el mantenimiento de los tiempos de paz. No olvidemos que en un mundo plagado de desigualdades crecientes la paz siempre se ejerce en contra de alguien. De los pobres, de los más débiles. Los fuertes se alimentan de gente brillante y siguen acelerando hacia el vacío. Espero conocer a uno de esos redactores políticos. Aunque sea camino al Infierno, a ver a los nazis.

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Se apaga la tele

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IMAG0899Tras el derrumbe de la gran industria discográfica, la destrucción de la televisiva avanza poco a poco llevándose por delante a productores tradicionales y poniendo en cuestión los negocios actuales. Sólo en 2012 y según Zenith Media la inversión cayó un 10,3%, dato en cualquier caso que se une al obtenido en 2011 y es que la facturación de los servicios de televisión en abierto se redujo un 13,1% hasta los 2.029,6 millones de euros, y podemos observar una caída sostenida desde 2006. Esa bajada ha de ser enmarcada, eso sí, en una caída de todo el mercado publicitario en 2012 de un 9,9% en relación con el año anterior, hasta alcanzar los 10.858,8 millones de euros, según el estudio anual de Infoadex.

La salida de TVE del circo publicitario aunque, relativa, ha venido a cambiar las relaciones de la industria, y se suma a la concentración en dos grandes grupos televisivos: Mediaset y Antena 3, que pretenden resolver la cuestión de la audiencia. El problema de la industria mainstream del disco fue la revolución tecnológica de los intercambios de archivos vía Internet, el de la televisión es la atención. En número de telespectadores se mantiene -o aumenta- respecto a pasadas temporadas, pero las opciones para los anunciantes de encontrar ventanas más interesantes y baratas, ha retraído la demanda de espacios publicitarios en televisión.

La hostia es de tal calibre que Francisco Alum, director general de operaciones de Publiespaña, que es la empresa que gestiona la publicidad de los canales de Mediaset España, ha dicho que el mercado publicitario ha caído alrededor del 15 %  en enero y febrero, y ha pronosticado que el primer trimestre será el peor del año. Según los datos presentados recientemente a la CNMV, Mediaset España y el Grupo Antena 3, redujeron en 2012 sus ganancias un 54,6% y un 65,8%, respectivamente.

Además de la reducción de costes que padecen los productores tradicionales y que, a medio plazo, podría acercar a nuevos actores de la producción en forma de compañías lowcost legitimadas por su capacidad de producir rápido y bien, o que hayan encontrado un diferencial tecnológico (en el caso de la animación), los grandes grupos han ido creando y absorbiendo canales por el hecho de concentrar audiencia, de tal manera que si está usted viendo Neox, al zapear verá el mismo anuncio en La Sexta, Nova o Antena 3. Además también está cambiando la epidermis catódica, ya que podemos ver acosos publicitarios insultantemente invasivos en informativos o cualquier tipo de acontecimiento susceptible de verse interrumpido para pedir que se mande un sms, o que se metan los ahorros en tal o cual banco.

Una de las pocas cosas que hizo bien Rodríguez Zapatero fue precisamente la epidermis de TVE, aunque sus gestores fueran siempre un nido de alimañas que estaban en el ente para cobrarse servicios prestados. Por si acaso el PP ha dilapidado cualquier atisbo de calidad,  nombrando a Julio Somoano como director de informativos, tras años de servicio en Telemadrid compatibilizados con el desarrollo de sus tesis “Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales” -que pueden descargarse aquí-, y a quien recordaremos por su papel de mamporrero del rey, y poniendo a Jenaro Castro al frente de Informe Semanal. Jenaro considera que el 15M es un movimiento radical que incumple la ley. Jenaro está teniendo algunos problemillas con la plantilla de su programa.

Desde que TVE no puede emitir publicidad cualquier espectador le puede ver espacios publicitarios por todas partes. Viajes fantásticos a magníficos spas, restaurantes de primera, dirigidos en determinado coche guiándose por un cierto mapa, haciendo paradas en conocidos grandes almacenes donde se compran famosos refrescos de cola. Se ve que Hacienda, entre apretón y apretón a rentas menores de treinta mil euros, ha decidido poner el foco en el ente y, por decirlo en términos técnicos, les han pillao con el carrito del helao.

Según refleja hoy El PaísHacienda critica que en el magacín de La 1 + Gente se hayan citado marcas comerciales o emitido reportajes sobre los zapatos de Manolo Blahnik y el vino de Roberto Verino. Dentro del programa Un país para comérselo, censura la aparición en pantalla del logotipo de una marca en el volante del coche y de un famoso cocodrilo en los polos que lucen los presentadores Juan Echanove, Imanol Arias y Tonino.

En definitiva, en los próximos meses la observación de una industria retorciéndose sin oxígeno puede ser de lo más edificante.

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Sálvame (reloaded)

Hay pequeños momentos, inapreciables, que hacen historia. Aunque no lo crean, Sálvame ha aportado más a la historia de la televisión, de lo que podrán hacer decenas de temporadas de Redes. No parece excesivamente novedoso crear un contenido divulgativo, por más cercana que Punset convierta a la ciencia, entre anuncio y anuncio de Bimbo. Tampoco es nuevo orear en público las desvergüenzas de la España cañí.

Lo que convierte a Sálvame en un documento a estudiar, es el tratamiento brutal que le confiere a las formas y la influencia de este tratamiento en el fondo. Si bien Telecinco abrió la veda hace más de una década con Qué me dices, con un formato que mezclaba agresividad y frivolidad -estupidez al fin y al cabo-, el programa de Jorge Javier Vázquez ha logrado hacerse con los detalles. Es el metaprograma por antonomasia, un formato autoreferencial, que devora y agota los contenidos que él mismo produce.

Ya no es que se moleste en crear mentiras para vivir de ellas, como hacen muchos medios considerados serios -¿Eh, Pedro Jota?- sino que convierte a los tertulianos en tertuliados y viceversa. Juega con roles a su antojo sin asombro alguno por parte del espectador, que un viernes puede ver como horrible a la persona a quien alabará en una semana. A nivel técnico todo se dinamita desde la base. La calidad de las imágenes y del sonido de los vídeos pueden llegar a ser pésimos, sin perder un ápice de su credibilidad por parte de la audiencia que sigue respondiendo. El ejemplo de un programa vanguardista en las formas narrativas que engancha con un público teóricamente conservador. Anoche clavaron un 17,7 de share y así llevan años.

La primera bomba formal, es el estallido del eje, de la perspectiva, la salida del sacrosanto plató, la ruptura del plano hacia lo que se esconde tras la cámara, con toda naturalidad, sin importar los cambios de luz, o el dar publicidad a la trastienda. Los micrófonos no se apagan, reinando alboroto del que siempre se pesca algo utilizable. Planos de segundas jugadas: tertulianos comiendo un bocadillo, cuchicheos entre ellos, guiños al público o consultas con el móvil trufan las retransmisiones, que se vuelven eternas en la parrilla de Telecinco.

Los protagonistas gritan, lloran, saltan, bailan y tal vez no mientan, porque no creo que sean capaces de discernir ya lo que es mentira de lo que no, lo que es vida de lo que es tele. Sus vidas no sólo se retransmiten en directo ante millones de espectadores, sino que pagan el precio de tener los minutos que sus personajes/personalidades puedan dar. Luego venden carne de conejo, crema de baba de caracol, o meriendas perfectas para los niños.

Llevan un par de meses hablando de la adicción a la cocaína sin citarla explícitamente, ya nadie se escandaliza. Todo pivota sobre la princesa del pueblo, que se autodestruye noche a noche como una estrella del rock&roll, o el personaje de una novela. Lo fundamental para una historia es el cambio, y la cara de la Esteban cambia por minutos hasta llegar a la desfiguración galopante que podía lucir anoche, entre picor y picor de nariz. Ya no esconden las cartas, todos reconocen que van por el dinero, que venden lo que sea por “hacer un Deluxe“, o un “polígrafo”, garantía segura de ingresos. El espectador ya conoce las motivaciones y desprecia las formas, trasciende.

Igual que la cámara vuelca, la historia también gira hacia dentro. Ayer los tertulianos lanzaban mensajes a los directivos de la productora, ellos también escriben el guión del relato. Son observadores participantes que buscan un cambio desde dentro. Jorge Javier repetía que Belén “sólo es feliz en la infelicidad”, teologizando la infelicidad como teorizara Odo Marquard en sus Reflexiones FilosóficasQuiero retomar, quizá forzándolo un poco, un pensamiento de Hans Blumenberg: ya entonces está latente la posibilidad de una inversión en el sentido de la fundamentación entre pecado e infelicidad y salvación y felicidad, pues podría pensarse que ni la infelicidad proviene del pecado ni la felicidad proviene de la salvación, sino a la inversa“.

Mucho más allá de un titular, Sálvame es un monstruo de significaciones complejas, repleto de metáforas que hacen llegar al espectador las herramientas filosóficas que antes encontrara en un púlpito, la escuela, la familia, o la narración oral basada en la experiencia. Es asqueroso, atractivo, terminal, inclasificable y rentable. Y la muestra de que no hay que hablar de realidad aumentada, nuevos planetas, 3D, o redes sociales, para darse cuenta de que esto va demasiado rápido.

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