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Causas y consecuencias.

Como si Benzemá hubiera apretado el botón rojo que tiñó de muerte Hiroshima, ayer sucedió lo que todo el mundo ya sabía. Y la frase se conjuga así: en el momento en el que algo pasa, todos lo sabíamos ya. Pues claro, porque somos grandes visionarios a posteriori. Es que los millones no lo son todo. Es que lo importante es la cantera. Es que la gran estrella es un paquete sobrevalorado, y cualquier niño del equipo alevín podría aportar más.

Son argumentos que se repiten de manera cíclica. Como la discusión sobre la política de extranjeros del Athletic cada vez que coquetea con el descenso. Luego ganan, y todo se vuelve tradición y sentimiento. En el caso de los equipos millonarios, la artillería empieza sospechando que las pretemporadas intergalácticas son nocivas para el deporte, y acaba con los favoritismos de presidentes y entrenadores maleables. Por medio tenemos el argumento de que los equipos se deben “nacionalizar”, porque si no no se sienten los colores. Como si una pretemporada fuera más deportiva que otra en esas marcas de fabricar dinero, como si uno de Lyon sintiera menos al Real Madrid que uno de Málaga, blanquiazul de toda la vida.

Anoche algunos locutores ignorantes técnicos, que no hicieron un comentario táctico en todo el partido, aseguraban que el cholo le había dado un “baño táctico” a Ancelotti. Sin más argumento que ese. Escuchando a los especialistas, por lo visto, el culpable de todo fue Benzemá, que el año pasado era una deidad, pero que esta es un tuercebotas que sería suplente en la Cultural Leonesa, pero que como es el favorito del presidente y, el entrenador no tiene personalidad, sale de titular, haciendo que una estrella rutilante de la cantera no tenga posibilidad de jugar.

Luego quitó a Isco, que es un español muy bueno, no como los fichajes millonarios extranjeros, que son un desastre. Isco costó 30 millones de euros, pecatta minuta. Lo que vienen a decir los especialistas es que si jugaran todos los de la cantera -colista de Segunda División-, el Real Madrid sería bastante mejor. O que cambiarían a toda su plantilla por la del Atlético, con los ojos cerrados. Los especialistas que veían nocivo al bocazas Mourinho, ven pazguato al introvertido Ancelotti, los que piden culebrones glamurosos en agosto, se lamentan en septiembre del dispendio en fichas.

Se han juntado la velocidad y el culto por lo nuevo. Sin condiciones, esto es, no busquemos reflexión, destruyamos la hemeroteca, relativicemos consecuencias a las causas. Causas y consecuencias. Es lo que hay, no hay vuelta atrás. La narración ya es y será así. Si se pretende una reflexión, será necesario condensarla y adaptarla a los nuevos formatos de consumo, ligeros, atractivos. Habrá que jugar en esa liga. Es el momento.

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