in mis cosas

Cinco canciones que pondría en un raro y apoteósico cumpleaños

Antes de nada, el abajo firmante agradece las muestras de afecto por parte de los más distinguidos lectores. Aunque aparente ser un robot, frío y calculador, un ser sobrenatural con nervios de acero, un James Bond, un Bruce Waine, un Musiquito, tengo un pequeño y arrugado corazón, en forma de castaña. A lo que os voy, y en referencia al titular del post:

Empezaría, como siempre, con el gran clásico ácido:

Y cuando se crean que vamos a Woodstock, y que si los petas, y que si la madrequeloparió con los jipis piesnegros, miremos directamente al soul. Pero con cristales ahumados:

A bailar con los mods de Big Boss Man en directo:

Seguimos con el bailoteo, pero descendemos a la electrónica remezclada de St. Germain:

Los maestros en este rollo, el disco fundamental, la canción clave, si tenéis un rato escuchadla hasta el final, crece como una perra:

BONUS

El Rey en estado catatónico-forense. Momento de dudas, parón, mirada al público y sonrisa de “ya, estoy en el otro barrio, pero aquí os dejo esto”. A un minimalista sólo le puede gustar algo más que la economía de adornos: la absoluta exageración camp de este concierto:

Por el calendario romeresco se acabó mi año Lampard. A ver qué toca éste.

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