in mis cosas

Cinco notas de viernes

Telefónica eleva el órdago en casi dos mil despidos más de los que prometía el globo sonda que lanzó hace un mes. De esa manera cumplir con la cifra dada en ese globo sonda, será un éxito para los sindicatos que, por cierto, se frotan las manos ante lo que les puede caer.

-Los pseudorepresentantes de los trabajadores están a punto de llegar a un acuerdo con la patronal a toda velocidad. Los implicados en la negociación alucinan con los tiempos en los que se han desbloqueado las negociaciones. Los resultados electorales apremian, ya que de aquí a un año, cuando en PP nos saque de la crisis, huele a flexibilidad. Traducido, significa no renovar los convenios colectivos y abaratar el despido.

Sarkozy iba pedo. Ayer, en la rueda de prensa del G8. Otra vez. Se presenta pedo ante la prensa que, zalamera o miope, ni lo señaló ayer. Igual impactados por la presencia de Zuckerberg en la cumbre. Lo de la presencia del creador de Facebook en tal evento, es una muestra del aturdimiento político. La velocidad de la realidad supera a la clase dirigente.

-Que el 15m era un circo se sabía desde que disparan, y luego apuntan: protestan, y luego proponen. Se sabía desde que lo que pedían es un poco imposible. Se sabía desde que la izquierda valora positivamente la huida de unas formas a las que considera “vendidas”. Me pregunto qué habría sucedido si en Sol se hubieran plantado tres mil señores con traje y corbata, con un departamento de comunicación ágil, y una dirección inteligente.

-Lo de los indignados ha sido una cuestión de egos y confusión. Un deseo de vivir en tiempos en los que las protestas en la calle lograban cosas. Un revival sesentayochista. Tienen delito los jóvenes, formados pero liados, pero tienen mucho más delito los Enrique Dans (asqueroso apoyo por cambiar el estatus que le permita alcanzar mayor poder), o intelectuales talludos como Enrique Meneses, José Luis Sampedro, o Eduard Punset, que saben lo que pasaría con el movimiento. Trivialización, neutralización de buenas ideas, mal dispuestas sobre el tablero. El peace and love en la postmodernidad, es un mosquito en un parabrisas.

-Igual convenía reflexionar un poco sobre la influencia de la red en la velocidad a la que se cuentan los relatos. Me explico: en una semana un movimiento ultrarevolucionario del copón (spanish revolution, portadas en diarios internacionales) ha quedado reducido a la discusión casposa entre desalojar, o no, para que los comerciantes de la zona recuperen su negociado. En 48 horas Carme Chacón crea un cisma absoluto en su partido. La opinión, la multiplicación de los mensajes la propagación de los influyentes, hace que en dos días el tema se plantea, se debate, se juzga, y la Ministra de Defensa salga llorando a anunciar la renuncia a algo a lo que nunca había anunciado que aspiraba. Cada vez el salto sobre la reflexión es más olímpico. Miedo.

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