in mis cosas

Decálogo final sobre el 15M

1. La gran mayoría del pueblo, del demos, no apoya el movimiento. Por más que consideréis que ese micromundo con ambiente enrarecido y aire reconcentrado, que es Twitter, es el mundo real, no lo es. El mundo real es la señora que espera a las 16:00 a que le pongan “la novela en la uno“, y la pareja de arquitectos cuya mayor preocupación es lo que van a cenar esa noche. La seducción vencerá hasta que el hambre, o la pobreza severa hagan variar las prioridades. Del iPad al pan.

2. Supongamos que una importante entidad bancaria se dispusiera a comunicar un barbaridad, que es una práctica habitual. Emprende dos acciones: la publicitaria, de seducción, y la institucional, legitimación. En la primera se emplea talento comercial, en la segunda formas y símbolos. Comunicar es lo más importante. La izquierda se atrofia siempre con esto y, cuantos más medios tiene a su alcance (ahora las redes sociales) más se les nota el acartonamiento. La importante entidad bancaria, no dejaría que un bedel se pusiera ante una cámara. Sólo un responsable de comunicación. Asesorado, pero experto y que guarde una imagen muy estudiada de lo que se quiere comunicar.

3. Las imágenes perrofláuticas, sin ser la generalidad del movimiento, lo ilustran para los medios, que neutralizan cualquier fuerza de mensaje, y lo encierran en el saco de prejuicios en el que vive la señora de la novela, la pareja de arquitectos, y todos y cada uno de nosotros. Si se quieren resultados, es necesaria disciplina, estudio, marcialidad. Si lo que se quiere es jugar a rebelde, hinchar el ego y follar jipis, enhorabuena.

4. El problema de optar por lo del ego y el amagamiento con chicas y chicos fans de Grateful Dead, es que se está aniquilando la posibilidad de plasmar sobre la arena un debate muy útil y necesario. Han perdido su oportunidad. Han jodido el mensaje por introducirlo con un diávolo, y un taller de juncos tibetanos, clown, o laputaquelosparió. Cada vez las noticias que llegan de las acampadas son más frikis. Desacreditan el mensaje. Si los políticos no les representan, el movimiento 15m no me representa. Han caído en la trampa.

5. La gran mayoría de los ciudadanos son intelectualmente inactivos. Una vez perdonado el eufemismo, comentaré que dado el caso, lo suyo sería aplicar las palabras grandilocuentes exigidas, a la realidad más próxima. Poner metáforas. Ejemplitos. Para que lo entienda el pueblo llano. La derecha lo interpretó a la perfección: molesta a los comerciantes. Se sacaron una estadística del sobaco (que los empresarios perdían el 80% de las ventas), y toda esa masa irreflexiva comprendió, en 30 segundos de noticia, que los chavalitos del 15m debían levantar el campamento.

6. Cuando tú tienes un proyecto, has de presentar un por qué, un cómo lo harás, paso por paso, lo que costará… pequeños detalles que hagan llegar al interlocutor la sensación de que tienes capacidad para llevarlo adelante. No puedes presentarte en Telecinco, a decir que su programación es una mierda. Tienes que ir con un proyecto, y si no lo quieren, tienes que montarlo en otro sitio, y demostrar que la gente no quiere ver Telecinco, que quiere ver tu proyecto.

7. Pensando, llego a la conclusión de que el movimiento 15m (qué ignorante soy, que lo meto todo en el mismo saco, con la de matices que hay dentro) no plantea intervenciones reales y factibles por miedo al fracaso. Por temor a que, de exponerse públicamente y con nitidez, la gente pase olímpicamente de apoyarlo. Preguntemos al español medio por la Ley D´Hont, por ejemplo. Políticos patéticos, tertulianos patéticos y periodistas patéticos, no pueden pertenecer a un país cuyo pueblo sea un oasis renacentista.

8. Ahondando en el miedo, quizá de reconocer que la amplia mayoría del pueblo es relativamente reflexiva, se extrapolara que los cambios han de ser liderados por un grupo de intelectuales. Unos burgueses antidemócratas, por tanto. Problemas con el concepto Democracia Real. Imponerse ante pueblos que, democráticamente, aceptan ser menos demócratas.

9. Desde el movimiento, en asambleas tan vergonzosas como las que viví en mi época de facultad, deciden trasladar las reivindicaciones a los barrios. Desde hace años existe algo parecido, regulado, y que cuenta con presupuestos públicos. Se llaman Asociaciones de Vecinos y, cada vez que me he acercado a la mía, La Corrala, en Lavapiés, han puesto todo a mi disposición para llevar a cabo las propuestas que les he presentado, siempre y cuando yo mismo demostrara ser el primero en esfuerzo e implicación.

10. Parece semánticamente complicado hablar de un movimiento en un campamento. Creo que antes de seguir con la trivialización de cuestiones muy importantes, y antes de desacreditar medidas acompañándolas de otras irrealizables por vías pacíficas (meter a banqueros y empresarios en la cárcel, pedir trabajo, y novi@s más alt@s y guap@s…) el movimiento debe armarse desde abajo y tomar mucha fuerza antes de ser visible. Garantizar un cierto grado de éxito. Cojones.

PD: Vía Felipe Romero os dejo un pequeño estudio. Es el Informe sobre la percepción de la crisis entre los trabajadores del conocimiento http://slidesha.re/mSXsZO Las frases llenas de tacos, que parecen de Samuel L Jackson en Pulp Fiction, son mías.

Share

Leave a Reply

  1. O sea que un tío más feo que Picio, pero con un programa político cojonudo, se come lo que se comió Clavijo, total porque no obedece al patrón mass media… Qué pena ¿no?
    Sin embargo un canalla con un gran gabinete de comunicación tras de sí, se lleva de calle unas elecciones. Esto ya no da pena, esto a mí me da miedo.
    El hecho de que todos sepamos que lo mejor para quitarse la sed es beber agua y, no obstante, sigamos bebiendo Coma-Caca para el mismo fin, habla muy, pero que muy mal, de los publicistas -engañabobos- y de los bobos que nos dejamos engañar por la publicidad.