in mis cosas

Derby coronario

Con el corazón partido. Ésta noche empieza la eliminatoria de cuartos entre Sporting (mi otro equipo, el equipo familiar, el que he mamado) y el Athletic (mi verdadera pasión, el que me conquistó en la adolescencia, el que me hizo diferente). Lo malo es que uno queda fuera. Lo bueno es que el otro se cuela en semifinales.

Luis Enrique, cuando era un guajin

Luis Enrique, cuando era un guajín

Tantos partidos de fúbol ví en el Molinón, fiyos… el paseu pol Muru hasta ´l campu. Les banderes y bufandes rojiblanques llegando al Parque Isabel La Católica,  les charles de los paisanos, acrodándose de aquel Sporting de Quini, Maceda, Cundi… de cuando fueron segundos al añu de subir de segunda. El Molinón, el centenariu campu, tien esi olor a mar, ta al lao del Cantábricu, y un eco rarucu. Pero cuando les coses van bien, sube la temperatura y rescaliéntase uno entre tantu aficionau. Coge esi aire de campu británicu, fiédete esi aire de historia, y llegues a emocionate.

Tiene muchos puntos en conexión con San Mamés. Además de lo rojiblanco (ahora, en Madrid, si voy a un estadio es al Calderón, se ve que nací rojibanco y moriré así), tiene muchos puntos en común. Un concepto del fútbol muy británico: la comunión con la afición, la política de cantera, el orgullo del escudo. Cosas especiales e intangibles, lejos de las portadas, incluso de las últimas páginas, pero tan ligado al ADN del aficionado del norte.

Mi primer partido fue un Sporting-Oviedo. Como toda primera vez, excepto el primer olvido, no se olvida. Carlos marcó el 0-1, de cabeza. Carlos fue el goleador carbayón por excelencia, el nueve de los azules que les marcó la década de los 90, con esas ojeras y esos rizos, siempre mojados. Quince goles por temporada como mínimo, y el Sporting en su punto de mira. Cuidadito con los gijoneses: con Ablanedo, el gatu, con Abelardo y Ablanedo I como centrales, Alcázar, Joaquín… y aquella delantera con visos de gloria: Luis Enrique, Juanele y Manjarín. éste último logró el empate, un resultado clásico para un derby.

Lo de San Mamés es indescriptible. Los últimos 5 minutos se los pusieron de corbata al mismísimo Casillas. Una especie de magnetismo que aplasta a la afición contra el césped, y pone en bandeja dos ocasiones de gol por partido. El Athletic de mis cromos tenía a Juanjo Valencia, Larrainzar, Larrazábal, Alkorta, Andrinúa, Urrutia, Garitano, Eskurza, Guerrero, cuco Ziganda y el txingurri Valverde. Joder parezco un viejo. Y cuando los jugadores que te rellenaban las tardes de infancia, son entrenadores, significa que ya lo eres. Joder. Deberían pasar los dos. Hablaré con la Federación, seguro que lo entenderán.

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