in mis cosas

Detalles

Llevo un tiempo intentando escribir un post personal, en el que hable sobre los dos mundos laborales en los que me muevo. Sería un texto emocional para unos, y almibarado para otros, en el que concluiría intentando utilizar el clásico truco de “esos dos mundos que se creen tan diferentes pero que son, en realidad, más cercanos de lo que creen“. Lo hubiera hecho si supiera que un productor de comedias románticas, va a consultar el blog desde su residencia en Bel-Air. Los sueños dorados siempre son casposos.

Voy a ser mucho más crudo y con menos adorno. Habitualmente trabajo con gente normal*. Rodeado de cientos de personas absolutamente normales, de españoles medios. Llevo toda la vida vacilando con ese hombre que vota la PP, o al PSOE indistintamente, que tiene un pene de 13,5 centímetros, que es católico pero no practicante, que produce media tonelada de basura al año, y tiene una hipoteca a cincuenta, y ahora trabajo escoltado por un ejército de gente así.  La dictadura de la normalidad, sólo violada por detalles. Detalles que recolecto con esfuerzo, porque cuando tengo una teoría, busco su justificación cueste lo que cueste.

Es así como de un café puedo sacar un jirón en la costura de la corrección política, a través del que me asomo, intentando fantasear con personas que no siempre tuvieron todo tan claro, intentando buscar rasgos oscuros que los conviertan en humanos, en semejantes. Busco bajadas de guardias, off the records, despistes en el discurso machacón del “esto es así, y así lo hago porque así soy”. Y las hay.

El otro hemisferio laboral es rico en rarezas, orgulloso de darles relevancia, casi siempre en exceso. Es el lugar en el que la diferencia es un valor, y lo snob abofetea caras y chequeras, y te impide ver un País de Nunca Jamás en nómina y al abordaje, orientados por las últimas versiones de navegadores de nombre impronunciable y desconocido. En ellos busco su necesidad de acudir a una cierta convención, a los lugares comunes, a postulados irracionales, al gran relato en el que afirman no creer, pero en el que nos han programado y contra el que no se puede luchar de manera integral, sin pagar con una sensación enajenante de pérdida.

Este fin de semana el hombre de hojalata ha sentido a @Adoiz, @guillepedrero, @edugarcia, @cuerpo, @scresposan, @Guillemvideo, @mimadrenomedeja, @alvgarcia, @estelity, @diazcaneja, y @Softhardskills, más cerca. Probablemente unidos por un gesto como el de la foto, la búsqueda de algo. Algo que está fuera del cuadro y que, quizá sólo por eso, ya vale la pena buscar.

Saludos al productor de Hollywood. Soy barato.

*Obviemos lo de que “la normalidad no existe”. Seamos irónicos.

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  1. ¡Solo falta Piraña!

    Lo del español medio Alberto, lo dices porque no viniste a Villanueva de la Serrezuela. ¡Menudos especímenes!