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Digestivo

El Loco Bielsa se siente responsable  claro que lo es. El Loco Bielsa dice que lo fácil es conducir cuando todo va bien, pero que anoche lo hizo fatal, y eso es algo que pasa a veces y que nadie suele decir, porque cada palabra que sale de la boca del Loco Bielsa es oro. Se puede recubrir el discurso de oropeles y soluciones estéticas, y que por dentro vaya vacío, o se puede ser certero, anticomercial, sincero.

Cuando los focos alumbran al equipo ganador, dejan al perdedor a oscuras. Anoche se borraron las eliminatorias frente a Sporting, Schalke o Manchester United, excepto para la memoria de los aficionados de Athletic. La justa victoria de unos y la derrota de otros, que hubiera sido injusta de no ser porque no lograron argumentar coartadas, no lograron interpretar el guión de final edulcorado hollywodiense, con la copa en la ría, con el beso de la chica sobre la gabarra. El Athletic no logró ser el Athletic y eso a veces pasa, y crea la sensación de que quien jugó la final fue otro.

Decía el comentarista que el Atlético había encontrado un nueve, y en realidad en la búsqueda intervinieron cuarenta millones de euros, que no están mal, pero que tampoco son excusa porque sabemos los condicionales, y la queja suena tan triste como los cánticos de fichajes extranjeros cada vez que por el Botxo vienen mal dadas. Los leones no encontraron el camino, ni la alegría, ni supieron desatascar el nudo de piernas que apretó la bestia que inventó los dos primeros goles.

Y el final fue un ejemplo de corrección política tan estéril pero necesaria, con la odiosa medalla al subcampeón que, pese a lo que diga Faemino siempre será menos, y ese pasillo a los segundos que sin ser obligado se agradece, por aquello de engrandecer un deporte que otros llevan años ametrallando con sospechas y ruedas de prensa de grises segundones.

Llegan los que hablan del mérito, de joven generación que augura grandes noches, y muchas otras estupideces que no consiguen hacer olvidar la sensación del “te quiero, pero como amigo”. Déjennos digerir la derrota. El Loco Bielsa es responsable de crear el escenario que ha permitido una gran frustración. Es más de lo que pueden decir todos los que llevan años predicando la casta y el pelotazo. No olvidemos que es más de lo que podíamos esperar. Gracias Loco.

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