in marketing

El marketing me confunde

1- Te piden una campaña viral. Una campaña viral es aquella que convierte al espectador/usuario en parte de esa campaña, en tanto que transmite el mensaje de manera espontánea, ya que éste contiene algo que le invita a compartirlo. Para los clientes, lo viral es una campaña que cueste 1,20 euros, y llegue a 12 millones de personas. Amigos, las campañas virales son como los chicos pequeños, feos, impertinentes, trasnochados, y cuyo aliento huele a ajo podrido: que pueden ligar, pero con mucha pasta por detrás. Y ni con esas.

2- Te piden una presentación en power point. Te ves obligado a crear slides, y slides, y slides… ochenta, noventa, seis mil páginas, por qué no. El número de slides justifica tu trabajo. Al peso, contri más, mejor. Muchas slides, te lo has currado, pocas slides, te has tocado los huevos. Las presentaciones de marketing son aquello que pasa entre slide prescindible y slide prescindible. El dedo se te va pelando, la barba del interlocutor crece, la interlocutora se va a por un café. A Colombia. Y vuelve, y tú sigues dando la chapa. Los acuerdos sobre ideas se cuentan en un bar, y se firman en una servilleta. Pero luego viene la parafernalia, el folklore.

3- Te preguntan si la campaña va a funcionar. Me recuerda cuando las señoras, en la carnicería, le pregunta al carnicero si los filetes “van a salir buenos“, a lo que el carnicero siempre responde que “buenísimos“. Todavía espero a uno que les diga “pues mire señora no, son una puta mierda“. La realidad es que la publicidad no es tan sencillamente valorable como un añojo. Presentas una idea, y la revistes de todo un argumentario, que tiene como objetivo acotar la incertidumbre, pero asegurar el éxito es absurdo. Los clientes lo saben, pero aún así lo preguntan, y comienza el teatrillo.

4- Quiero un Amo a Laura. Y se quedan tan panchos, porque creen que quieren un vídeo chorra que sea portada de Expansión. No saben que lo que están pidiendo es el trabajo de una productora puntera, una canción exclusiva al grupo La Casa Azul, una pasta gansa en promoción del vídeo, la MTV con su maquinaria de marketing lanzando contra un target brutal en cuanto a potencialidad viral, un tema políticamente incorrecto como trasfondo, y un plan de medios, y agenda de contactos, bastante considerables. En definitiva, dólares. Tú propónle al cliente meter cera a los católicos, a ver qué te dice.

5- Te piden llegar a todo el mundo. El delimitación de un target, de un público objetivo, es cosa del pasado, si podemos imponer la nueva frase de moda que se escuchará desde las pescaderías, hasta las reuniones de altos directivos. El nuevo “condemor“, en nuevo “no es por no ir“, el nuevo “un poquito de por favor“. Esas frases hostiables, que descalifican a quien las dice, y donde la publi también ha colaborado con los algodones que no engañan, pausas KitKat, o las horas Cocacola Light. Quieren que todo el mundo las recuerde, pasar a la posteridad, dirigirse al Universo con sus mensajes. De cada millón, medio cliente lo consigue. Pasa a formar parte de la cultura popular. Enhorabuena, parece un objetivo muy realista.

6 (y último)- No tenemos mucho presu, pero quería algo más imaginativo. Como el vídeo ese que es una cámara y ya está…

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