in política

Ficciones

Dirán que hace tiempo que no asomo el hocico por el blog y dirán bien, porque hace tiempo que no asomo el hocico por el blog. Eso que es tan sencillo, admitir una realidad, es algo que parece de la mayor complejidad hoy día. Me gusta meter en mis post expresiones como hoy día, porque aportan una garantía, son clasicismo, y dotan al post de un cierto cuerpo. Es como muy de la calle, como muy legitimador y, si no todos ustedes, sí alguno de ustedes sabe que si no fuera por ese tipo de expresiones que me anclan a la tierra, este blog volaría por derroteros más psicodélicos, rozando las tres o cuatro visitas al mes.

Hay quien no escribe por falta de ideas, por bloqueo mental, por lo que se llama el síndrome de la hoja en blanco. A mi me pasa lo contrario. A lo largo del día tengo tanta basura que sacar, que no sé ni por donde empezar, y ahí ando. Miren, ya ni separo con visos de reciclar, todo al mismo cubo que es, queridos, este blog. Total, separas, y luego te mezclan todas las ideas y no las reciclan. Y es que en pleno colapso de temas, con las pulsaciones a mil, empiezan las privatizaciones, los tarifazos, los silencios, las torpezas, y creo que es lo que quiere.

Sí amigos, es lo que quiere Mariano. Mariano quiere acelerarme, que me indigne, que me hierva la sangre y me siente ante el portátil día y noche a cantar sus desvergüenzas. Sí, eso es lo que quiere, y por eso escala en su no-discurso. Por eso las declaraciones de unos y otros, los recortes, las subidas, los indultos… y yo me muerdo la legua y me ato las manos a la silla, e intento tomar el camino de la frialdad, heredada del padre. Y cuando creo que no puedo aguatar, aparece el rey y desarrolla una trama de guionista de Los Serrano.

Pues no señor, voy a aguantar sin escribir. Permaneceré en la sombra sin opinar, inerte, como un joven modelado por años de masters, como un niño que mira de reojo a su madre para ver si puede coger una pasta en casa de los abuelos. Porque esto que están leyendo no es un post, es sólo producto de su imaginación. Igual que un presupuesto menor no está recortado, sino ajustado, igual que con menos se hace más, igual que pagando más se paga lo mismo, igual que todo eso, sepan que lo que acaban de hacer no es leer porque este post no existe.

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