in fútbol

Gracias

Es posible que se trate del fin de un ciclo, o es posible que no. Si el mejor jugador del mundo hubiera marcado el gol más fácil del mundo, y la uña del dedo del portero checo no hubiera desviado a un palo que se hizo gigante, su enésimo gol, habríamos hablado de otra goleada más, liderada por la pulga. Pero no fue así, y la casi cincuentena de disparos en la eliminatoria quedarán ocultos tras la caricatura del análisis fresco y ligero de la mañana. Se les vio cansados, enredados en su posesión, como yo me he enredado en la apertura de este post.

Todo el mundo juega para ganar. Eso lo decían los dibujos animados y se sabe con antelación, pero hay quien ve necesario ganar desde la trascendencia, y a quien no le importa hacerlo en un callejón oscuro. A mi tampoco me ha importado nunca, excepto si me intentan convencer de que el callejón es, en realidad, un extraordinario bulevar. No les negaré que, si me dan a elegir -y hay presupuestos que permiten elegir-, voto por la trascendencia y la búsqueda de lo sublime. Será porque soy ateo, y no espero tener una vida mejor después de esta. Igual porque soy pobre y lo único que puedo dejar en herencia son las cosas algo mejor de lo que estaban cuando me las encontré.

Guardiola no es un remilgado frívolo obsesionado con la trascendencia. Por el contrario, opino que sólo sabe encontrar resultados desde la belleza. Sabe que sólo puede sobrevivir manteniendo distancias y luciendo máscaras, como su equipo sólo lo puede hacer desde la posesión y el toque. Ha visto cómo el Camp Nou devoraba entrenadores, y su salida como jugador fue una muestra del maltrato con los ídolos. Conoce, sabe, reflexiona y actúa. Y lo hace por pura necesidad.

Su concepto del fútbol es eterno, reconocible, emocionante. Durante cuatro años ha mantenido a un equipo jugando como nadie lo había hecho, y ganando. Y ganar no es fácil. Pero es más difícil jugar bien.  Como el partido que perdió ayer, había ganado unos cuantos. Supongo que cuando pasen los años todo el mundo recordará a este equipo fantástico, como quien recuerda a Sócrates, Elder, Jairzinho, Falcao, o el resto de jugadores que no ganaron el Mundial de España, pero que dejaron una huella imborrable. Supongo que olvidaremos a otros que hayan ganado tanto como los hermanos Neville, Irwin, o Roy Keane, que acumulan miles de millones de Premier Leagues.

El convencimiento que desde el buen juego llegan resultados, sólo se ve mermado por entrenadores y jugadores mediocres, incapaces de crear belleza, empecinados en defender su falta de talento construyendo todo un mundo de justificaciones, amparados por el fútbol. Porque al final esto es fútbol, un deporte abrasado por factores casi nunca controlables, un deporte en el que los que juegan mal también ganan. Y por eso es bonito. Pero que no nos hagan de la minoría  estadística una ley, por favor. En estos años hemos llegado oír a los que vibran con la selección, armada desde el Barcelona, que en sus estadios se silbaría el buen juego.

Como en la música, el cine, la pintura, o cualquier otro arte, la belleza y el mérito no está en el ruido, la velocidad, el número de brochazos o la sensación de vértigo. El mérito está en conectar con el corazón de la gente, en interpretar deseos, en anticipar pases como quien anticipa conclusiones, antes de que el espectador lo espere. Y luego en hacer cosas inesperadas por difícilmente imaginables,que es a lo que nos acostumbró Messi. Por eso ya no pasa nada, porque ya generaron suficientes recuerdos para que los tengamos siempre prendidos al corazón, que es el órgano con el que se ve el fútbol.

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  1. No coincido…del todo. Messi es un jugador que fuera de este Barsa no hubiera sido tan grande. No es un jugador total como Maradona o Cruyff. Pero aún es muy joven. Messi en un Napoles…..lo vemos con la albiceleste….no es el Messi que conocemos. Me decepcionó el otro día. Un grande lo demuestra en días como el Martes
    Y…..Guardiola no ha inventado nada.
    Este Barsa….Juegan al pie, a tenerla, a moverla, juegan a achicar espacios cuando no tienen el balón y a ensanchar el campo cuando lo tienen. Pero la diferencia con otros que lo han hecho antes es la velocidad; la tocan rápido. La toca los que más rápido. El director de orquesta, en el barsa y en la selección es la clave y se llama Xabi. Los demás lo acompañan. Y meten goles, claro.
    La clave del juego de este Barsa, insisto, ha sido la velocidad y Xabi.
    Guardiola?….cuando salga a entrenar al Milán, al Valencia o al Liverpool…veremos su concepto futbolístico. Ya lo veremos…..

  2. Esto plantea debates apasionantes. Por un lado dictaminar si un jugador como Messi es culpable o inocente de que se cree un sistema de juego que le beneficie. O si los defensas a los que burla con facilidad, y los porteros a los que bate, son diferentes en partidos internacionales o en sus clubs.
    No sé qué sería de Messi en un Nápoles, lo que sí sé es lo que fue de Maradona en el Barcelona, y la comparación resulta odiosa. Creo que hay muchos casos de grandes jugadores en clubs pequeños que mueren al llegar al grande, que al contrario. De Pelé se dice que es peor por no demostrar nada en Europa… pues eso.
    Para mi, el mérito de Guardiola está en depurar un sistema que, obviamente no ha inventado (The Strokes tampoco inventaron nada, y se hablará de ellos durante décadas). El mérito está en defender un estilo que estaba demodé desde hace décadas, perdidos en las muertes del mediapunta, los inventos de los carrileros, o los tribotes defensivos. Su mérito radica en gestionar ese talento excepcionalmente y de manera prolongada en el tiempo, y en confiar en gente d ela cantera a la que ha convertido en grandes. Méritos muchos, y debates muchos. Creo.