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Grandes pufos de marketing para 2012

-La consolidación de Google+. Hasta hace bien poco, al entrar en mi correo gmail, aparecía un mensaje que decía “Google Buzz va a desaparecer, pero puedes conservar tus publicaciones“. Supongo que quien redactó el texto dejaría escapar una risilla. Google Buzz resultó un pufo. No entiendo el Google+, ni por qué cojones hay señores desconocidos que me agregan a sus círculos, ni qué sentido tiene abandonar Facebook para vivir en la nueva gran apuesta de Google.

-El futuro está en la geolocalización. Cuando te has arruinado apostando por una startup basada en la geolocalización, escuchar esa memez es particularmente hiriente. La geolocalización lleva tres años siendo el futuro y, qué duda cabe, puede que lo acabe siendo. O puede que no. Como puede que el futuro de los automóviles esté en los coches que vuelen. Hay que reconocer el valor de Foursquare en determinados países para introducir a empresas humildes y con poca educación digital, en Internet, sin pasos intermedios como página web, blog, etc…, igual que se reconoce el valor de los smartphones como agentes que están logrando que la mayor parte del planeta se “conecte” de una manera más rápida que si tuviera que esperar a adquirir un pc conectado. De ahí a que en 2012 la geolocalización tenga un uso masivo hay un paso. Y parece poco razonable pensar que no se producirá un salto que probablemente anule el efecto de la geolocalización. Blabla y vacío.

-Consolidación de lo audiovisual. Los números que hablan de consumo de audiovisual en la red son aplastantes, pero todavía pobres en comparación con el consumo de lo mismo en medios tradicionales (TV). La producción audiovisual de calidad es cara, o bien porque no se cubren los costes del mismo modo si Antena Tres compra tu serie, o si la cuelgas en la red, o bien porque pagar a un cerebro que consiga crear productos audiovisuales adaptados a la red y exitosos, cuesta mucho. No se ha dado con la fórmula para que el retorno de la inversión haga rentable la inyección audiovisual, o para crear una ficción de retorno que convenza como la que se da en los medios tradicionales, así las grandes empresas (tanto productoras como marcas) no entienden muy bien qué cojones deben hacer en Internet, y se ve en sus pueriles estrategias.

-El reinado de lo emocional. Leo a sesudos expertos en cualquier materia, hablando sobre la emocionalidad, sobre lo importante que es que Campofrío apele a la risa para vendernos jamón de pavo. Personalmente creo que cuando le pegamos un muerdo a un bocata de chopped-pork (adorable concepto), no pensamos en el abrazo entre Josema y Millán. Con el tiempo será el anuncio de los humoristas, y resultará complicado encontrar el hilazón emocional con la marca. En realidad no queremos que nos emocione. Es un puto bocata. Hay una serie de marcas confundidas con esto de la emocionalidad, guiadas por creativos que llevan la cuenta de Frutas Pepe y creen que trabajan para Nike, empalman con sus ideas a los band managers de Frutas Pepe, y acaban abrasándonos con canciones épicas y con historias desgarradoras. Este fenómeno sólo conlleva inflación de emociones, la hiperemocionalidad nos volverá insensibles.

-Las marcas tendrán que escuchar a los usuarios, o quedarán fuera de juego. Por lo pronto, hay muchas marcas en fuera de juego, odiadas por sus clientes, que siguen facturando mucho dinero, y lo seguirán haciendo. Si escuchar al usuario es la pantomima del 15M que ha planteado Movistar, permítanme el aplauso. Aquí existen un par de problemas. El primero que hay marcas a los que no les interesa una puta mierda lo que digan sus clientes potenciales, ni sus clientes, ni sus empleados, ni nadie de Consejo de Administración para abajo. El segundo que el personal no participa en la vida pública, en sus problemas políticos, económicos, de derechos… ¿Auguramos un futuro participativo sobre el color que debe llevar la etiqueta de unas sardinas en escabeche? Díganme que no.

-A modo de conclusión, me gustaría felicitar a todos aquellos que a finales del año pasado auguraron que 2011 sería el año de la consolidación de WatsApp, y de las protestas ciudadanas en la calle. Es decir, nadie.

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