in mis cosas

Ideas sueltas y pereza

-Llevo unos cuantos minutos hurgando en mi viejo blog, a ver si puedo reciclar algo para hoy, que tengo el cerebro poco blogero. No he encontrado nada reutilizable. Da que pensar. En concreto pienso en cuando era preadolescente y escribía, y a los pocos días lo rompía creyendo que, con el paso de los años me iba a arrepentir de lo escrito. Menudo gilipollas. ¡Pues claro que te arrepientes!, ¡Claro que cambias, claro que todo lo de antes te parece una mierda!, pero ¿Esperaba escribir algo de lo que no me arrepintiera nunca?, ¿Es que me creía que sería el puto Jorge Luis Borges?

-¿Hacia dónde va…? Es la gran pregunta. Todo el rato dándole vueltas al “hacia dónde va” esto, o lo otro. Constante obsesión por la tendencia, por el futuro, anticipar el mañana, sin que ese mañana llegue nunca para vivirlo, porque mañana pensaremos en pasado mañana, y así siempre. Y nunca llegaremos a estar donde dijimos que estaríamos, porque siempre fallamos en algo, y aprendemos para atinar en lo siguiente, que sigue sin llegar. Y a contárselo a los señores que tienen dinero, para que lo sigan conservando, y nos sigan pagando por vivir de pensar en mañana.

-Por cierto que mañana empiezan los Sanfermines. ¿Declaración exclusiva de ascensor, o clásico del socialmedia? Nada de eso, sólo que es la fiesta que más me la suda del calendario nacional, y me hace gracia. Llevo siete años viviendo sin ascensor. Ese tipo de conversaciones tienen que estar en algún sitio. Se me tienen que estar haciendo bola. Iré a que un homeópata me recete Oligovigor Selenio, y las expulse, porque están criando algo malo en mí.

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