in mis cosas

Igualitos

Ayer nos juntamos tres tipos de curro y yo en una cocina. Los cuatro llevábamos un polo negro. Parecería que no había distintivos de marcas en ninguno de ellos, de no ser porque el mayor de nosotros llevaba un pequeño bordado en negro, casi imperceptible, muy cerca de la cintura. Las siglas PdH revelan la firma del polo, exacto al resto. ¿Por qué una firma como Pedro del Hierro, esforzada en vender calidad y estatus, cede a lanzar gamas de ropa más básicas y populares?

Hace poco leí que un jeque árabe, fanático de Aston Martin,  se comprometió a comprar un coche de cada modelo y por cada color, que sacara la marca británica. El objeto de tal compromiso, era asegurar la supervivencia de la casa de automóviles de lujo que, de no ser por el detalle, hubiera tenido que cerrar sus puertas. Aston Martin hizo crecer su gama cromática hasta el límite de la supervivencia económica.

¿Es que ya no estila marcar la clase con los objetos?, ¿A los ricos ya no les interesa demostrar su poderío con actos de consumo desproporcionado e inaccesible? Parece que no, a los ricos, en un mundo en decadencia, les da palo aparentar, saben que pueden ser objeto de la ira. Si bajan un poco el pistón, saben que pasan de ser unos hijosdeputa lamentables, a convertirse en una inspiración. Por eso las treintañeras de cualquier país occidental suspiran por unos Manolos, los viajes transoceánicos se han democratizado, y los hoteles de tres estrellas tienen carta de almohadas. Nos han engañado como a ratas, y pese a lo que dicen los diarios, nos seguimos creyendo -me considero clase obrera- que somos lo que no somos.

Nos dijo Jorge Verstrynge en una clase, que nos levantáramos quienes vistiéramos con pantalones vaqueros. Sólo se quedó una chica sentada. Parace que en plena moda de resaltar la únicos que somos, y las ventajas de la personalización, un agujero de uniformidad nos está engullendo.

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  1. Aparentar es un ejercicio de gran banalidad que practicamos todos, independientemente de nuestra educación y estatus.
    Qué gran frase aquella que dice “consumimos para diferenciarnos” pero qué cierto es que la desaparición de la exclusividad está acabando con nuestra innata tontería.

  2. Cuando yo iba al instituto y Zara era un exotismo que aun no llegaba a provincias o eras pija o jipi o jevi o vestias rancio. Mi madre decia que ni harta de vino me compraba unos 501 o un polo Benetton y yo llegué a ponerme de todo con tal de ir un poco a mi gusto; hasta tirantes, hasta corbatas. Las fotos son un horror, pero yo me sentia muy bien diferenciandome.

    Ahora que Inditex saca ropa de todo tipo a precios de risa, no puedo entender tanta uniformidad sin criterio, no creo que tenga que ver con la economia, es simple falta de personalidad. En la ropa es donde se ve, pero para todo lo demas tambien somos clones.

  3. Dicen las malas lenguas que los ricos están regalando su ropa de marca al servicio. Principalmente a las cocineras.

    Tienen miedo de que les envenenen, e intentan aplacar así su ira.

    La crisis es lo que tiene, que saca lo peor de todos nosotros

    Lo digo por lo del veneno, no por lo de regalar.