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Ipop

Como en una especie de acto de justicia poética, el imperio del disco, que cimentó enormes beneficios en el cedé, ha caído con un medio de transmisión gratuito. La tecnología que fue buena cuando redujo el precio del soporte en diez veces menos que el coste del vinilo, y también es buena para abaratar los presupuestos de las producciones, ahora es un coco. Ahora que lo que permite es que la distribución sea rápida y por el precio de una conexión.

Por otro lado tenemos a los abanderados de Internet, a los famosos gurús, a los que se reúnen con Gobiernos insistiendo en la cabeza fría y autoconsiderándose representantes de una cosa que la prensa llama “internautas“. Declaran no defender el gratis total, aunque se apoyan en una gran mayoría de usuarios que lo practica y que les azuza para seguir practicando.

Así tenemos reuniones compuestas por políticos, que viven en la ficción de que nos representan, pero en realidad respiran muy lejos del pie de la calle, e “internautas“, que son una docena de señores con intereses económicos en el envite, que viven en la ficción de que nos representan, pero en realidad respiran muy lejos del pie de la calle. Fenomenal. Y mientras, la música suena.

En Asuntos Propios de RNE, Toni Garrido escurre el debate de barra de bar en el que se enroscaba Pau Donés, líder de los originales Jarabe de Palo, que estaba de promoción de su presuntamente nuevo disco. Oír a Donés autoconsiderarse compositor, hace daño. Pero escucharle defender sus privilegios da un poco más de grima.

Como da grima la carrera musical de Sergio Dalma, y el descojone que resultaron sus declaraciones, señalando que de no ser por Internet hubiera vendido un millón de copias de su último trabajo. Este sinónimo para hablar de un disco, me hace gracia, y casi siempre se emplea para hablar de discos, no de libros, por ejemplo. Me da la sensación de que se justifican cuando dicen aquello de “en este trabajo…”

Esta semana Nacho Vegas está en el top ten de discos más vendidos en nuestro país. Con Sergio Dalma, sí. En tiempos de imperio del cedé, Nacho Vegas no se hubiera imaginado ni sereno que podría estar ahí. Es tan obvio que la industria de la producción ha quebrado, como que la musical sólo ha cambiado.

Recojo la tesis de Fran Fernández sobre la emocionalidad en la era digital, sobre cómo los fans va a dar de comer a los artistas. La cercanía, empatía o sensibilidad que un músico, o disco, nos despierte, serán claves a la hora de decidir si queremos pagar por él o no. Todos tenemos discos, o artistas por los que, sin ninguna duda hemos pagado -y mucho- teniendo a nuestra disposición sus músicas de manera gratuita.

Es lunes, temprano, y  me duele una costilla, joder.

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