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La crisis en el medio

Amazon - official opening

En la última semana las tres principales cabeceras de la hegemonía narrativa occidental escrita han cambiado de dueños.  The Washington Post, The Boston Globe y Newsweek han sido protagonistas de primeras páginas en plena decadencia del medio, carcomidos por una crisis publicitaria y malheridos por la crisis de credibilidad. Tal ha sido el caos, que el editor de The New York Times, Arthur Sulzberger Jr., tuvo que salir a la palestra afirmando que su cabecera no estaba en venta.

“[Antes] había periódicos locales por todas partes. Si querías ser periodista, podías ganar un buen sueldo en el periódico de tu ciudad. Ahora solo unos cuantos periódicos ganan dinero porque son marcas nacionales y los periodistas deben pelear para reunir un salario que dé para vivir. Debemos reconocer que aquellos tiempos no volverán”.

La cita es de Barack Obama, en un especial de 15 páginas que regaló Amazon las semana pasada en su colección breve, días antes de conocer la compra del Washington Post por parte del propio dueño de Amazon. Obama sabe que a la gente se llega ya por otros lados y, probablemente, que el “cuarto poder” con quien conviene llevarse bien, también ha virado hacia los detentores de audiencia digital. De audiencia en cualquier caso. Conviene hablar de privacidad y de datos, más que de mensajes. Conviene controlar los marcos.

No todo el mundo tiene al atracción del presidente de Estados Unidos, pero está claro que en la estrategia de comunicación de Obama ha tenido por fundamental el salto sobre los “policías de la agenda”. Los medios tradicionales se quedaron como policías de agenda, pero ya no lo son. La gente empieza a sacar noticias de la nada, a desempolvar historias pretéritas y reventar planificaciones.

Al final el dinero lo lastra todo. Un profesional, por ejemplo, tiene un presupuesto de X para ir a un sitio X y obtener una información X. El profesional ha sido seleccionado, porque el empresario que lo contrata considera que con ese presupuesto puede obtener lo que le pide, pero no siempre es así. A medida que la crisis publicitaria es mayor, los presupuestos se reducen, y la probabilidad de obtener esa información mengua. Frente a ellos los amateurs, apasionados, expertos, amantes, y filtrados por la propia comunidad de personas interesadas en ese tema: un rival difícilmente batible.

Cualquiera de ustedes que haya hecho algo por placer, y luego haya hecho eso mismo por dinero, es decir, de manera profesional, debe reconocer que la cosa cambia. ¿Es el periodismo compatible con el negocio? Es evidente que hasta hace no mucho la industria era viable, pero ¿La industria del periodismo producía periodismo?, ¿En qué porcentaje?, ¿Qué era el resto?, ¿No les parece suficientemente metafórico que una tienda compre un periódico?

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