in mis cosas

La generación M

Dejasteis morir al dictador en la cama. Redactasteis una constitución en la que no se condenaba el régimen anterior. Como si no hubiera pasado nada. Paseamos por calles y avenidas en honor a capitanes de dudosa calaña moral. Con el paso de los años generasteis un discurso, inventasteis una historia que era mentira. De haber sido verdad que todos los que lo decís corristeis delante de los grises, las manifestaciones hubieran parecido la maratón de Río de Janeiro. Tampoco se llenaba la Plaza de Oriente más que por la imaginación inflada con la propaganda del sistema. Y en mayo del 69 os convertisteis en especialistas en mirar hacia otro lado. Sois una generación de mierda.

Os movisteis en la necedad porque era más cómodo. Estalló el tiempo de la compra, el reinado de la palabra confort, y lo confortable justificó todo. Pasasteis de las cartillas de racionamiento a comprarnos juguetes por aprobar Lengua en tercero de EGB, eso nos enseñasteis. A nosotros, a vuestros hijos, nos comprasteis, porque os resultaba más cómodo y barato, porque la mujer se incorporó al mercado laboral en condiciones deplorables, porque no luchar tiene esas cosas. Os creísteis el cuento de la individualidad porque era atractivo y para qué pensar otra cosa. Para qué pensar.

Nos empujasteis a la Universidad porque suponía la confirmación de vuestro cumplimiento generacional. En realidad el título es vuestro, enhorabuena, lo habéis hecho estupendo y hay un señor que lo dice y un ministro que lo firma. Y nos habláis de vuestro puto vacío de mierda como si hubiera algún trasfondo más allá de los atajos que era lo primero que buscabais en los mapas. Transición, democracia, responsabilidad, libertad… palabras que manejabais sólo porque pesaban poco, porque las habíais vaciado de contenido. Sois una generación de mierda.

La generación que confundió acumular y lo llamó crecer, la que se carga el planeta, la del consumo estúpido, la del new age, la del Abb Flex, el plumero Buster, y las tapas del Chef Toni, la que se legitimó inventando la historia, la generación acomplejada por la anterior que se había legitimado vía Guerras Mundiales, la generación que vio, con la caída del muro, cómo el mundo dejaba de ser algo complicado y se convertía en algo más fácil, ergo mejor. Esa mierda de generación sois, y no me gustaría que os fuerais yendo para el otro barrio, sin que la generación actual, comprada, estúpida, frustrada, atrofiada, inútil, perdida, quiera ajustar cuentas.

Cada viernes, a la hora de la comida, espero con alborozo la comparecencia de Soraya. El viernes pasado, con un invitado especial: Montoro, el ministro Ratatoui. Se trata de un curso a distancia de Ciencia de la Nada, con el que podemos aprender muchísimo. En este caso tuvimos la lección Los Recortes II, en su versión más entretenida y graciosa, repleta de risotadas y chascarrillos por parte de los profesores. Un solar intelectual, un ejercicio de humillación pública en pista cubierta.

“No es un recorte, es un esfuerzo de consideración”

Parece incompatible cuando se presentan unos presupuestos un 17% menores que el año anterior -recorte 2 puntos más fuerte de lo que había comentado el Presidente-, pero las palabras tienen dueños, y se esforzarán en que lo sucedido se llame “ajuste”, o “esfuerzo”, presumiblemente por “salvar España”, una de las principales justificaciones de la generación M. Los dueños de los significados, qué fácil lo tienen.

“Ya me gustaría a mí, presentar unos presupuestos mejores”

“Hay que cumplir sí, o sí”

Coinciden en que las políticas activas de empleo son el principal sacrificio. Justo lo contrario de lo que vende la derecha, recortando en gasto social como si no supiéramos que nos deprimimos y quedamos ratiquíticos. Como si no lo estuviéramos viendo. Como si nos hubiera enseñado bien la generación de mierda. Y a tragar.

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  1. Bueno, tus palabras son bastante atrevidas, pero no creo que se puedan cambiar 40 años de dictadura de la noche a la mañana. Más que nada, porque los que forman parte de ello no están dispuestos a hacerlo.
    Supongo que en una dictadura no debe ser fácil hacer según que cosas sin estar dispuesto a ir a la cárcel o algo peor. Y cuando uno tiene una familia, tiene que ir a fichar todas las semanas o pertenece al bando de los perdedores tiene verdaderamente complicado rebelarse de alguna forma que no sea la clandestinidad.
    Hablamos de la generación de los hijos de los vencedores y de los vencidos; de los azules y de los rojos; de los bien situados y de los pobres; hablamos de gente que ha pasado hambre, calamidades y han sufrido o han visto sufrir humillaciones.
    ¿Tú luchas?

    • En Portugal los cambiaron de la noche a la mañana. En el prefacio de su Constitución aparece una condena expresa al régimen anterior. Aquí no. Los hábitos de consumo los adquirimos cagando hostias. El móvil, los coches, volar por 30 pavos. Eso sí.
      Hay que estar dispuesto a pensar que hay mucha más gente dispuesta a ir a la cárcel. ¿Pesa más tu deseo de no ir a la cárcel, o la conciencia de que otros están yendo a la cárcel por ti?. Claro que es complicado. Por eso mismo ya está bien de cuentos de hadas. De la simpicidad muchos se lo están llevando muerto durante décadas. Y yo no lucho. Soy un hipócrita comido por dentro.