in mis cosas

Me gusta hacer turismo

FITUR. No podemos entrar en los pabellones de España hasta las 14:00 porque los reyes se han pegado un madrugón para inaugurarlo. Y menos mal. Estoy en una feria cuyo presidente es Álvarez del Manzano y tengo que esperar a que salgan Juan Carlos y Sofía. He de hacérmelo mirar. Entramos. Las Vegas, Costa Rica, en China me dan largas. Poco negocio, mucho absurdo. El verdadero negocio se cuece -literalmente- en los escondrijos de los stands y en las cafeterías de los exteriores, donde te clavan con sonrisa de oreja a oreja.

En tiempos de crisis han reducido dos pabellones. Andalucía copa uno entero. Así son los andaluces, a jamonazo limpio. Putas de lujo pululan ente cascudas recauchutadas y consejeros, gerentes, y otras piezas del turismo de cualquier región. El estereotipo del empresario barrigón puro en boca, en todas sus versiones. Ayuntamientos de pueblos de mierda con sus azafatas repartiendo caramelos. No cojo ninguno, porque si comiera un caramelo de, por ejemplo, Sanlúcar, tendría el deseo irrefrenable de irme allí y, de momento, no me planteo vacaciones.

Sólo el aniversario de la Gran Vía, en la zona madrileña, me sorprende. Si inviertes en meretrices de calidad, no te queda dinero para el ingenio, la famosa ecuación de los cañones y la mantequilla, o de las putas y los creativos. Estoy acostumbrado a ver esa balanza en la tele. Los richelié del sector son como nosotros, pero despreocupados, unos hijosdeputa, que diría Hobbes. Y qué mal visten… Paso por Guadalajara, el stand pobre de la zona pobre, y una pobrecica me dice que si quiero relajarme. Supongo que no era profesional. De todos modos paso.

Habitualmente, en anteriores visitas a FITUR, me solía enamorar entre noventa y ciento diez veces por hora. Este año voy agobiado, esforzándome en no parecer agobiado, pero hay cosas que se me escapan. Tampoco caigo tanto en la caspa social y el olor a vino fino, así que lo uno por lo otro. Pero lo de los azafatos… lo de los chavalines disfrazados de señores… ufffff…

En fin, que FITUR es esto: atención al atrebimiento.

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  1. Hay quien quiere convertir la provincia de Guadalajara en una “Provincia Resort”, al modo de un belén viviente.
    Encantos tiene de sobra; tiene más historia que el poblachón manchego, ese que hay más allá del arroyo Abroñigal; ha sido crisol de culturas y bastión en la lucha contra el moro hermano; refugio de judíos conversos y cuna del que hizo funcionarios a los maestros, el mismo que llenó de jesusines* alcarreños los edificios ministeriales de Madrid.

    *jesusín: dícese del funcionario, bedel, ujier, o similar, cuya única labor consiste en decir ¡Jesús! cuando estornuda alguien al pasar por su “negociado”.

  2. Con un poco de suerte, el turismo alcarreño se va a centrar en los deportes de riesgo, siempre y cuando, a Pastrana le otorguen la licencia de ejercer como cementerio nuclear. Si no teníamos suficiente con los 4 perroflautas ignorantes gritando “Nucleares no!”, ya verás ahora. “Guadalajara, un paseo por Chernovil” dirán los más bocachanclas.