in política

Miércoles negro

Hay quien dice que los mineros piden mantener “los privilegios” y “vivir subvencionados”. Es la forma en la que unos señores cobardes e ignorantes intentan desprestigiar la pelea por que se cumpla un acuerdo firmado, y la lucha de unos trabajadores por sus puestos y una industria con futuro (se estima que el crecimiento del consumo será del 65% en los próximos 25 años). Los que vienen con la milonga de la subvención, suelen ser de los que, cuando se ven en la calle, llaman a la puerta del sindicato (¡los sindicatos! esos vividores, blabla…). Es una forma de no querer entender por qué los mineros han venido hasta Madrid, sacrificando sus futuros. La ceremonia de la confusión es rentable, porque así no te paras a pensar con claridad. Porque no sé muy bien qué puede suceder con su presencia en la capital, lo que sé es que están muertos: sin trabajo, sin futuro, y todavía les quedan las represalias a su vuelta. Cuando ya no esté el foco, cuando la gente esté ya a otro trending topic, es cuando las cuchilladas entran mejor. Ellos lo saben. Saben que su marcha no es un sacrificio de un mes y diez días, saben que su marcha es un sacrificio personal y la única salida.

Verán ustedes, la minería no es la única industria subvencionada. Cuando la producción de carbón empieza a ser deficitaria, los responsables del gobierno, los gestores a los diferentes niveles, tienen la misión, el trabajo, el deber, de reorientar laboralmente un sector. Probablemente atendiendo a criterios económicos, decidieron que era mejor subvencionar que reorganizar a todo un sector, o llevarlo al paro. Para reorganizarlo se necesitan tiempo, trabajo y talento, y de eso no hay. Lo mismo sucedió con la energía, y ahora producimos la energía más cara del mundo. Pero es que eso ha pasado con la ganadería, agricultura y la pesca, en la que España no es competitiva comparada, por ejemplo, con Marruecos. También han sido subvencionados por la Unión Europea. No somos competitivos porque se puede ser competitivo por calidad o por precio. Por lo segundo, no veo a nuestros niños cosiendo balones. Ser competitivos en calidad necesita un plan, una apuesta a largo plazo, y supone que nos convirtamos en una sociedad más inteligente, por tanto, incómoda para un país con unas castas superiores inmóviles desde hace siglos. Y dirán los neoliberales: que se jodan, si no son competitivos que se pudran.

Pues verán, lo primero es que si se pudre el noventa por ciento de un país, difícilmente va a ser competitivo en términos macro. Lo segundo es que en este puto país prácticamente NADA es competitivo. Las telecomunicaciones, sin ir más lejos. Hay pocas empresas más subvencionadas que Telefónica. No son subvenciones directas, son concursos sacados a medida y adjudicados a dedo. Puestos a hablar de neoliberales y subvenciones, el Ayuntamiento de Madrid de la Legionaria Ana Botella, se gasta doce millones de euros en asesores. Doscientos cincuenta y cuatro asesores, ni más ni menos. El gobierno del gestor Rajoy, cuenta con seiscientos treinta y dos asesores, ochenta de ellos sólo para él, que son veinte más de los que empleó Zapatero. La ultraliberal Esperanza Aguirre, siempre dispuesta a encontrar partidas de las que recortar, no lo hace de los treinta y cinco amigos a los que ha colocado en el gobierno de Rajoy, y a los que tenemos chupando del erario público. Es muy cómodo criticar la competitividad del otro, sentados en la poltrona de la autoindulgencia.

La propia Espe, tan fanática del desmantelamiento del Estado, esa gran traba para los negocios, se desayuna estos días con la subida del IVA, una medida que ella tanto amó en el pasado. Es maravilloso en estos días poder tirar de hemeroteca, y ver a Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña, alineado con su presidenta hace un año contra la medida. “La subida de impuestos es una medida que no funciona” decía. Siguiendo con los recortes, la frase “La subida del IVA tiene pros, todos para el Gobierno, y también contras, todos para los ciudadanos“, es de Soraya Sáez de Santamaría. Supongo que habrá que esperar a que el presidente de la Cámara de Comercio madrileña salga a la calle a poner carteles contra las subidas, como hacía el año pasado.

Esta mañana se consuma el robo: subida del IVA, reducción de sueldos a funcionarios, reducción de la prestación por desempleo, reducción de las empresas públicas, sumados a los recortes en derechos laborales, los recortes en sanidad en educación… ¿Qué pagan los causantes de la crisis? pues nada. Ahora lo paga el ciudadano y las políticas públicas, en un futuro próximo lo pagarán las empresas, bien mediante reacciones violentas, bien mediante el desplome de la demanda de sus productos. La oposición ha quedado también retratada: de cartón, estéril, sin un ápice de energía. Las claves cada vez están más en la calle. Espiral negativa, robo, estafa. Es difícil imaginar un sistema genere más desigualdad, mayores porcentajes de pobreza, y parezca más intocable. Su mérito está en la seducción, pero cada vez lo hacen peor. A gente que trabaja en la oscuridad de una mina, no es tan fácil seducirla.

Share

Leave a Reply