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Mongolia

Darío Adanti me ganó cuando, desde su página de El Jueves, publicó los “Bultitos de abuelo“, el anuncio de un ficticio y rico desayuno, compuesto por bultos de viejos mojados en leche. Sus aventuras del Niño Dios, cuando trascendían lo iconoclasta, y se centraban en la profundidad del humor negro, también eran geniales. Es este un país muy fan de reconocerse cultivador del humor negro. Nótese lo culto de la frase anterior: no es lo mismo decir “Es este un país (…)”, que el vulgar “Este es un país (…)”. Tras esta pequeña y gilipollas digresión, sigamos.

Siempre mantendré que, en realidad en España no gusta el humor negro de verdad, gusta reírse en determinadas circunstancias de algunos muertos, o de la propia muerte, pero nos mola autoconsiderarnos cosas buenas. Como con sentido del humor, en general. Y una polla. Somos muy complacientes con nosotros mismos. Y luego están los que dicen que el humor británico es lo mejor, o estadounidense, o iraní, cualquiera menos el español, porque todo lo de aquí es una mierda. La música es una mierda, la cultura, los torniquetes del metro, el deporte, la fauna y la flora, el aire y hasta el papel de cocina de doble capa son una mierda. Y luego estoy yo, que considero una mierda a unos, otros y a mi mismo, pero eso es problema mío. Y de mi terapeuta.

El caso es que en plena crisis del papel, estoy comprando más prensa en papel que en mi puta vida. Esta semana se suma la revista Mongolia, dirigida entre otros, por Adanti. Es bastante imbécil. Creo que es lo mejor que se puede decir de alguien que hace humor. Por lo menos, así lo consideraba cuando lo hacía. Imbécil. La tesis de que han asesinado a Gaspar Llamazares, y que es Bin Laden quien comparece en el Congreso defendiendo las siglas de IU, me hizo llorar de la risa. Dirán ustedes que qué detalle más de reality de mi vida, ¿No?. Maybe. Por cierto, encontrarán que está agotada en casi todos los quioscos.

PD: Mañana hablo del director de periódico del corpiño, que le tengo ganas.

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  1. La compré ilusionado por encontrar humor inteligente y crítico, y encontré más mierda de lo mismo, chistes fáciles y previsibles, y ni una gota de inteligencia más allá del chiste burdo.
    A años luz de su imitada “Barcelona” argentina.
    Qué lástima, habrá que seguir esperando