in mis cosas

Mudanza

Me he mudado catorce veces, en cinco localidades diferentes. Yo no tengo ningún piso en propiedad, y mis padres tienen uno en el que no he pernoctado ni una sola noche en mi vida. Digamos que lo que para otros puede significar inestabilidad para mí representa la mayor de las normalidades. La primera regla en el Club de las Mudanzas es que nadie habla del Club de las Mudanzas. La segunda regla es que las mudanzas nunca acaban. Como en la paradoja de Aquiles y la tortuga, de Zenón de Elea, por mucho que avances, siempre te queda algún viaje, la tortuga siempre acaba sacándote ventaja. La tercera regla la comentaba Alfred Hitchcock: no hagan nunca una mudanza con niños ni con perros. Lo primero corroborado por Gaizka, lo segundo por un servidor.

Dentro de toda la simbología que podemos encontrar en una mudanza, y dentro de mi mente paranoica que puede encontrar simbólica una caja de cereales, quizá el transporte de los espejos sea de lo más curioso. Los espejos son superficies de cristal opaco que devuelven lo que les interesa en cada momento, y que atrapan todo aquello que reflejan. Se alimentan de todo lo que atrapan, por eso hace años inventaron en ego, que es fundamental en su modelo de negocio. En este caso el espejo pudo absorver una gran superficie del barrio: desde la plaza de Cascorro hasta el noventaypico de la calle Embajadores. La calle Embajadores empieza en el Rastro, y acaba en Mercamadrid, con lo que de simbólico tiene el trayecto -ya se lo decía-, por lo que lo más lógico es que la mitad de los madrileños vivan cerca de una calle que tiene casi seis kilómetros.

Kilos y kilos de libros y discos después -y un par de años menos de vida-, uno se pregunta si tiene sentido ese amor por lo material. Cuando todo esté en la nube -porque todo va a estar en la nube y la geolocalización será tendencia-, las mudanzas se convertirán en una minucia, en un mero trámite administrativo, si es que los trámites administrativos no están en la nube también, que sería lo ideal. Ya puestos deberíamos vivir en la nube como declaración racional de dependencia tecnológica. Desde luego los informativos invitan a ello. Por si acaso Rajoy o Rubalcaba hace tiempo que están en la nube, para ir cogiendo buenas posiciones, que siempre ha sido lo suyo.

Si le gusta como el post ha derivado de una historia personal a una hostia a los políticos, marque “1″

Si le parece una hostia gratuita, espere, enseguida le pasamos con un operador.

Share

Leave a Reply