in mis cosas

Notas de martes

- Dimite Alex de la Iglesia. Me molan sus pelis, y que le guste figurar sin corte alguno, pero no el rol de gran intermediario que ha asumido. Así empezó Bill Clinton en Palestina, y mira cómo salió. Ser director de la Academia, a efectos reales, no significa nada, así que eso es a lo que renuncia: a figurar un poquito más. Mientras, sigue el ruido y, como dice un proverbio armenio “Nada es peor para resolver un problema complicado, que ser discutido por gilipollas“.

- Este país no será europeo hasta que no se pueda ajusticiar a los tertulianos. Sé que soy cansino con éste tema en el blog, pero es que tienen una responsabilidad en el discurso del español medio que no es normal. El valor de sus sandeces es incalculable.

- El Madrid saca el talonario de cheques para disfrutar. Adebayor, luego Kun, también quieren a Llorente… los otros 18 equipos de la Liga deberían aliarse para formar otra liga diferente. La liga del Reino de Redonda, el paraíso en el que reina el escritor Javier Marías. Supongo que Valdano sería el presidente, y que se recitarían sátiras a los colegiados. No hay nada menos poético que un colegiado.

- Dice Esperanza Aguirre que le gusta que el Estado nacionalice las Cajas, a cambio de que luego las privatice. En cristiano, que le parece guay que el Gobierno se haga con las Cajas, las sanee, y todos paguemos las malas gestiones, a cambio de que, una vez saneadas y financiadas por nosotros, se las den a unos señores amigos suyos para que las gestionen. Merece toda mi admiración. Es la Michael Jordan de la política. Olé.

-Ahora mismo estoy escuchando una entrevista en la radio a una tipa del partido de Berlusconi. Se defiende como gato panza arriba mientras, de fondo, se oye cómo el teléfono se cuela de forma sibilina. El politono es la banda sonora de American Beauty. Flipa. Por supuesto, la locutora no se da cuenta.

- Dos recomendaciones de web. Me llega vía @ainiesta, una que reúne unos componentes perfectos: naïf, pija, sencilla… en definitiva maravillosa. Es de una tienda de calcetines llamada Archiduchesse. Otra que me parece un ejemplo de esa inocencia que todavía queda en el mundo. Más en concreto, en la Oficina de Turismo de Albania.

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